ALGUNAS CONCLUSIONES

Respuestas e interrogantes sobre Ali Sadpara, Juan Pablo Mohr y John Snorri en el K2 invernal

La temporada de verano en el K2 ha sido un éxito desde la perspectiva de las numerosas personas que han hollado la cima y también para quienes buscaban pistas sobre los desaparecidos en invierno. Recopilamos a continuación lo que se ha podido saber.

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Ali Sadpara, enterrado en el K2.
Ali Sadpara, enterrado en el K2.   Elia Saikaly

Hace unos días, el campo base del K2 ha recuperado su habitual soledad y ese ambiente silencioso que solamente se rompe durante unas semanas al año, cuando las expediciones plantan sus tiendas y los alpinistas las ocupan para intentar su ascensión. La campaña de verano ha concluido, con unos números elevados en cuanto a cumbres, el triste fallecimiento de Rick Allen y algunas respuestas sobre lo ocurrido a Ali Sadpara, Juan Pablo Mohr y John Snorri.

Desaparición y búsqueda inicial

El pakistaní, el chileno y el islandés desaparecieron el pasado 5 de febrero, cuando iban hacia la cumbre para lograr la ascensión invernal. Fueron vistos por última vez en el Cuello de Botella, a unos 8.3000 metros de altitud, por Sajid Ali Sadpara, el hijo de Ali, que se dio la vuelta ante el mal funcionamiento de su regulador de oxígeno.

Los días posteriores a aquella desaparición fueron muy tensos. Hubo un gran esfuerzo logístico y tecnológico para intentar hallar pistas sobre los desaparecidos, pero nadie pudo regresar a aquel punto debido al frío extremo y a las condiciones meteorológicas desfavorables. Los interrogantes sobre qué les habría podido suceder fueron creciendo sin dilucidar respuesta alguna.

Expedición de búsqueda en verano

Sajid Ali Sadpara tenía muy claro que quería regresar en verano para intentar ascender a la parte alta del K2 y buscar pistas sobre su padre y los otros dos desaparecidos. No fue nada fácil organizar una expedición para hacerlo, se obtuvieron pocos apoyos y finalmente dependió del arrojo de Elia Saikaly. El realizador canadiense, que ya se sumó a la expedición invernal liderada por John Snorri, financió de su bolsillo todo lo necesario para poder regresar. Lo apostó todo al documental que producirá sobre esta aventura.

Las semanas de verano fueron pasando mientras los equipos realizaban poco a poco su aclimatación a la altura y su progreso en la montaña. Varias expediciones se repartieron la responsabilidad de equipar la ruta del Espolón de los Abruzzos hasta que, a finales de julio, todo estuvo preparado para el ataque a cumbre.

Hasta entonces, nada se había descubierto sobre los tres desaparecidos. Todas las esperanzas estaban puestas en el intento definitivo a cima, cuando los alpinistas debían pasar por la sección de la montaña en la que se suponía habían fallecido Ali Sadpara, Juan Pablo Mohr y John Snorri.

Hallazgo de los cuerpos

Y así fue. El 26 de julio por la mañana, los primeros alpinistas de las expediciones comerciales llegaron al campo 4 en su intento a cima. El C4 suele situarse en el Hombro, entre los 7.600 y los 8.000 metros de altitud, bajo la pirámide somital del K2. El guía ucraniano y propietario de la agencia Alpomania Valentyn Sypavin era uno de ellos. Más tarde llegarían también Sajid Ali Sadpara y Elia Saikaly.

Por delante de todos ellos, un pequeño grupo de sherpas tomaba la delantera en su tarea de equipar la parte más expuesta de la ruta, el Cuello de Botella. Fueron ellos quienes primero dieron el aviso: habían encontrado un cuerpo. Minutos después se supo que en realidad habían descubierto dos cuerpos. Por la tarde, llegó la confirmación de que los tres desaparecidos durante el invierno habían sido encontrados.

Durante las horas e incluso días siguientes, hubo especulaciones sobre el dónde y el cómo. Cuando quienes habían formado parte del intento a cima fueron descendiendo al campo base, las aguas se fueron aclarando y las informaciones se precisaron. El cuerpo posteriormente identificado como Ali Sadpara se encontraba justo por encima del Cuello de Botella, justo por debajo de 8.300 metros. El de John Snorri, unos metros más arriba. Ambos eran visibles desde cierta distancia, como puntos oscuros en la ruta. El cuerpo de Juan Pablo Mohr se encontraba a 7.955 metros, en la parte más alta del Hombro.

Los tres descendían

Las evidencias de cómo fueron encontrados indican claramente que los tres estaban descendiendo. De hecho, Juan Pablo Mohr fue hallado por debajo de la altitud en la que fue visto por última vez. Ali Sadpara llevaba un dispositivo descensor en su arnés y John Snorri todavía estaba atado a la cuerda fija que usaba para bajar.

Permanecen in situ

Cuando Sajid Sadpara fue informado la localización de sus tres compañeros, se puso inmediatamente en marcha. El mismo 26 de julio, cubrió con nieve y registró la posición del cuerpo de Juan Pablo Mohr, el más cercano al campo 4. La mala visibilidad no permitió ningún movimiento durante el 27 de julio.

La noche del 27 al 28 de julio, la meteorología permitió que los alpinistas salieran hacia la cima. Con ellos, Sajid Sadpara y Elia Saikaly ascendieron también, con el objetivo de cruzar el Cuello de Botella y que el hijo se reencontrase con el cuerpo de su padre. La idea inicial era intentar descender el cuerpo de Ali Sadpara de la montaña, aunque dada la altitud a la que fue encontrado, habría que organizar una importante misión que queda para más adelante.

Con la ayuda del boliviano Hugo Ayaviri, Sajid Sadpara consiguió transportar el cuerpo de su padre a través del Cuello de Botella y depositarlo en una ubicación segura cercana al campo 4. Allí lo enterró, registró su posición y llevó a cabo un pequeño ritual religioso según petición expresa de su madre.

Finalmente, también enterró y registró la posición del cuerpo de John Snorri, no sin antes recuperar algunos de sus efectos personales y muy especialmente su cámara GoPro, de la que esperan conseguir pistas sobre lo ocurrido.

Los interrogantes que quedan

Elia Saikaly compartió en sus redes sociales la única imagen que pudo descargar de esa cámara: el último frame de un vídeo corrupto en el que se le ve conectado a una cuerda fija amarilla en un punto indeterminado de la montaña. Nirmal Purja, uno de los diez nepalíes que pusieron esas cuerdas y que completaron la primera ascensión invernal el pasado 16 de enero, confirmó por redes sociales que sabía exactamente dónde había sido tomada.


 

Difícilmente se podrá saber por este medio si Ali Sadpara, Juan Pablo Mohr y John Snorri alcanzaron la cima o se dieron la vuelta antes. El realizador canadiense señalaba que iban a analizar con todo detalle qué se puede sacar de la GoPro, así como de otros dispositivos que llevaban, como los relojes GPS o los teléfonos móviles.

Por otro lado, tampoco está claro el motivo exacto de su muerte. Valentyn Sypavin, que tuvo ocasión de ver los tres cuerpos con detalle, apunta que no había ningún signo de accidente. Por otro lado, todos estaban en la ruta, así que tampoco andaban perdidos. Según el ucraniano, lo más probable es que simplemente fallecieran a causa del enorme cansancio acumulado después de un intento de cima que empezó a 7.330 metros y duró muchas horas, y de las condiciones extremas de frío.

“Nuestro trabajo continúa. No sacamos conclusiones apresuradas mientras seguimos uniendo las piezas y buscamos pruebas de un ascenso invernal exitoso”, escribía Elia Saikaly en sus redes sociales.


 
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