ASCENSIÓN HISTÓRICA

Quinto aniversario de la primera invernal al Nanga Parbat de Álex Txikon, Ali Sadpara y Simone Moro

El 26 de febrero de 2016, los tres alpinistas hollaban por primera vez esta esquiva montaña en invierno. Recordamos aquella histórica ascensión a los pocos días de la desaparición del pakistaní en el K2.

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Ali Sadpara y Simone Moro en la cima del Nanga Parbat invernal el 26 febrero 2016.
Ali Sadpara y Simone Moro en la cima del Nanga Parbat invernal el 26 febrero 2016.   ©Alex Txikon

Hoy se cumplen exactamente cinco años de la primera ascensión invernal del Nanga Parbat (8.126 m), que lograron Álex Txikon, Ali Sadpara y Simone Moro el 26 de febrero de 2016. Mucho ha pasado desde entonces y los tres alpinistas han vuelto a ser protagonistas en las últimas semanas: Ali Sadpara desapareció en el K2 tras ser visto por última vez en el Cuello de Botella el 5 de febrero; Simone Moro se ha retirado esta misma semana del intento al Manaslu invernal que ha llevado a cabo con Álex Txikon, que todavía continúa en la montaña evaluando sus últimas opciones.

La cumbre invernal del Nanga Parbat fue un hito que ponía punto y final a una serie de intentos realizados por 25 expediciones previas. Ahora que el K2 ya ha sido coronado en invierno, se puede afirmar que ningún otro ochomil se ha resistido más a su primera invernal como lo hizo la novena montaña más alta del mundo.

Aprovechando la efeméride, recordamos cómo se gestó y transcurrió aquella expedición que ya forma parte de los anales de la historia del ochomilismo.

Carrera por la primera

El invierno comenzó con cinco expediciones a los pies del Nanga Parbat, con el mismo objetivo de ser los primeros en ascender la montaña en invierno. Los polacos del equipo Nanga Dream – Justice for All liderados por Marek Klonowski estaban en la vertiente del Rupal. Tomek Mackiewicz y Elisabeth Revol intentaban una vez más la ruta del intento de Messner en el lado del Diamir, el mismo recorrido en el que se habían fijado Simone Moro y Tamara Lunger. Finalmente, en la ruta Kinshofer se concentraban otras dos expediciones: la de Adam Bielecki y Jacek Czech y la de Álex Txikon, Daniele Nardi y Ali Sadpara.

Después de un mes de trabajo e intentos, la montaña fue expulsando alpinistas uno tras otro. Los polacos del Rupal se marcharon tras alcanzar los 7.300 m. Adam Bielecki y Jacek Czech se fueron tras una caída del primero y problemas de salud del segundo. Tomek Mackiewicz y Elisabeth Revol llevaron su intento hasta más allá de los 7.500 m antes de retirarse. Y Daniele Nardi abandonó coincidiendo con el acuerdo entre Simone Moro y Álex Txikon por unir fuerzas en un ataque final por la ruta Kinshofer.

La méteo llega a tiempo

La ansiada ventana de buen tiempo llegó a finales de febrero, después de varias semanas de meteorología poco favorable. El 22 de febrero a las 5:30 horas, Álex Txikon, Ali Sadpara, Simone Moro y Tamara Lunger salieron del campo base (4.200 m) con destino directo al C2 (6.100 m). Esa misma noche se desató una violenta ventisca que los mantuvo bloqueados en la tienda durante dos noches.

El 24 de febrero amaneció apacible y sin nubes y el equiposubió hasta el C3 (6.700 m), con tiempo suficiente para que Ali Sadpara y Tamara Lunger equiparan los siguientes 160 metros de rampa de nieve mientras Álex Txikon y Simone Moro se dedicaban a tallar una plataforma para plantar la tienda. El 25 de febrero, favorecidos por las condiciones de nieve dura y vientos débiles, alcanzaron por fin la arista que pone fin a la pared del Diamir y plantaron el C4 (7.200 m) en la cuenca Bazhin.

Ataque a cima

Álex Txikon, Ali Sadpara, Simone Moro y Tamara Lunger partieron a las 6 de la mañana hacia la cumbre. El viento había creado unos ventisqueros que se traducían en escalones de entre 30 y 50 centímetros, tanto en las rampas de la primera parte del día como en el couloir que da acceso a cumbre, mucho más tieso de lo que esperaban. Ali Sadpara prefirió progresar por terreno rocoso más a la izquierda, mientras sus compañeros lo hacían por el hielo del propio couloir, aunque siempre mantuvieron contacto visual.

Tamara Lunger, que había amanecido con problemas y había vomitado por la mañana, se quedó ligeramente más atrás. Subió más allá de los 8.000 metros pero acabó tomando la difícil decisión de darse la vuelta, para no retrasar y poner en peligro a sus compañeros. Finalmente, pasadas las tres y media de la tarde,los tres hombres se felicitaban brevemente en la cima.


 
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