¿Qué aporta la posible nueva regulación del gobierno de Nepal para ascender al Everest?

Por el momento es solo una propuesta del Ministerio de Turismo de Nepal que debe ser aprobada por el parlamento. Quienes quieran ascender al techo del mundo tendrán que haber ascendido antes una cima de 6.500 metros, presentar un certificado médico y llevar un sherpa. Las empresas no podrán ofrecer el Everest por menos de 35.000 dólares y tendrán que tener tres años de experiencia.

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De izda a dcha: Everest, Lhotse y Nuptse, y cascada de hielo, vistos desde los alrededores del campo base del Pumori.
De izda a dcha: Everest, Lhotse y Nuptse, y cascada de hielo, vistos desde los alrededores del campo base del Pumori.   ©Darío Rodríguez/DESNIVEL

El Everest todos los años es noticia. La foto de Nirmal Purja que muestra el gran número de personas que intentaban la cima se convirtió en viral y generó un amplio debate. 

Aún no hay datos definitivos del número de personas que la temporada pasada alcanzaron la cima, pero fueron alrededor de 900 (401 miembros -que es como los sherpas llaman a sus clientes- y 499 profesionales -sherpas, guías de montaña…- ). Se emitieron 1.136 permisos (526 para miembros y 720 para los profesionales que los acompañan).  Estos son los datos que aporta Alan Arnette, gran especialista de la montaña.

La cifra de miembros que no alcanzaron la cima fue de 126, un 24% de los que tenían permiso. Es evidente que las agencias que organizan expediciones hacen un buen trabajo cuando son capaces de conseguir que un 76% de sus clientes alcancen la cima del Everest. Las claves para lograrlo: cuerdas fijas, campamentos instalados -y lo más confortables posible- buenos guías y oxígeno artificial.

Sin oxígeno, una montaña muy bien equipada y buenos profesionales sería imposible que tanta gente, alguna de ella sin ninguna experiencia en montaña, alcancara la cima más alta del mundo. Una cima que para quienes suben con oxígeno (prácticamente todos, la pasada temporada hubo solo dos cimas sin oxígeno) no tiene 8.848 metros sino una altura muy inferior.

En la primavera de 2019 hubo 11 muertes, de las que 7 fueron por mal de altura. También 7 de ellas tuvieron lugar en expediciones organizadas por agencias nepalíes “low cost”, uno de ellos incluso llevaba un guía extranjero también “low cost”.

Aunque las muertes tuvieron lugar por mal de altura no se sabe cuántas de ellas tuvieron relación directa con los retrasos que el “embotallamiento” pudo producir en el ascenso o descenso. Hay fuentes que dicen que 4 de ellas sí que tienen relación directa. No hemos encontrado información contrastada al respecto.

El problema no viene dado tanto por el número de personas que intentan cada temporada el Everest sino por el hecho de que, al ser tan precisa la meteo, todos intentan la cima los mismos días. Además, este año ha habido menos ventanas de buen tiempo que el año pasado, lo que ha concentrado más gente intentando la cima.

Aunque los organizadores de expediciones con más experiencia prefirieron dejar pasar la primera ventana de buen tiempo, sabiendo que ese día iba a haber demasiada gente intentando la cima, es evidente -como se aprecia en la foto que se hizo viral- que hubo muchos organizadores que no quisieron renunciar a esta ventana

Hemos hablado con alpinistas que guiaron a sus clientes en las siguientes ventanas de buen tiempo y nos han comentado que, llevando un horario correcto, no tuvieron ningún problema de encontrarse con demasiada gente en el ascenso o descenso.

La otra cara del Everest, como explicamos en el editorial que publicamos en el último número de la revista Desnivel, es que la montaña -excepto las dos rutas normales- estaba absolutamente vacía. El Everest cuenta con -aproximadamente- 20 rutas y, por tanto, 18 de ellas no había nadie.

Es evidente que quien quiera soledad, tranquilidad, equipar el mismo la montaña o ascender en estilo alpino tiene el 90% de las rutas (prácticamente toda la montaña) para él. De hecho, solo dos alpinistas (Cory Richards y Esteban “Topo” Mena) intentaron la pasada primavera un objetivo distinto (realmente ambicioso y comprometido: abrir una nueva ruta). Todos los demás se concentraron en la dos rutas normales.

Estadísticamente es así: los pretendientes a ascender el Everest se agolpan en 2 rutas (10% de la montaña) dejando las otras 18 (90%) absolutamente vacías. Por tanto el “problema” de masificación se da en las dos rutas normales y no en todo el Everest.

Esta aquí los datos de la pasada temporada.

Las medidas que propone el Ministerio de Turismo de Nepal.

El gobierno nepalí en temporadas anteriores ha planteado medidas que normalmente no se han llevado a cabo (ó solo en parte). Un ejemplo son las que parecían iban a aplicarse en la primavera 2014, ó en 2010.


 

A la espera de su aprobación por el parlamento, el Ministerio de Turismo de Nepal ha elaborado un documento de 59 páginas, con medidas a adoptar en el Everest y el resto de los ochomiles. Las más importantes son:

-Las empresas que organizan expediciones tienen que tener un mínimo de tres años de experiencia antes de guiar en el Everest.

Los alpinistas que quieran obtener permiso deberán aportar una prueba de haber ascendido una montaña de 6.500 metros.

-También tendrán que aportar un certificado médico.

Contratar obligatoriamente un guía nepalí entrenado.

-Los organizadores de expediciones cobrarán un mínimo de 35.000 dólares por el Everest (pensamos que esta cantidad incluye el permiso de 11.000 dólares que cuesta actualmente la montaña)

También, como ha ocurrido otros años, hay rumores de que el gobierno nepalí quiere subir el precio de los permisos del Everest.

¿Qué importancia tienen estas medidas para evitar masificación y accidentes?

El impacto de estas medidas a la hora de evitar masificación y accidentes en el Everest es muy discutible

El hecho de exigir prueba de haber ascendido una montaña de 6.500 metros es poco relevante. En primer lugar por lo fácil que puede resultar “falsificar” esta prueba. También porque haber ascendido un 6.500 no significa en absoluto estar preparado para intentar el Everest.

Obligar a que cada alpinista contrate un guía nepalí tampoco representa ninguna garantía de seguridad. Hay sherpas que tienen una gran preparación técnica, e incluso cuentan con el título de guía UIAGM, y otros que no cuentan con preparación adecuada. Es por tanto una medida que puede provocar una mayor masificación de la montaña y que, mientras todos los guías nepalíes no cuenten con una certificación profesional correctamente emitida, no garantiza nada, incluso puede crear más problemas. Parece más una medida para potenciar el trabajo de los nepalíes que para aumentar la seguridad. Tampoco hay que olvidar que puede haber alpinistas bien preparados que quieran ascender al Everest sin tener que contratar un guía nepalí.

La antigüedad mínima de tres años que se quieren exigir a las compañías que organicen expediciones al Everest tampoco parece aportar mucho. Una compañía puede tener mucha antigüedad y poca experiencia.

Poner un precio mínimo de 35.000 dólares por el Everest que deben cobrar todas las compañías, no es una medida de seguridad sino una medida económica para limitar la competencia entre las compañías.

En definitiva, unas medidas que por ahora no ha sido aprobada, que casi seguro encarecerán el Everest (también el resto de los ochomiles), que en principio parece aportarán muy poco a aumentar la seguridad y reducir el número de persona que quieran intentar el Techo del Mundo.

Una buena idea para el gobierno nepalí sería que las rutas no normales del Everest tuvieron un costo de permiso menor. Con ello facilitaría que los alpinistas que lo quisieran tuvieran la posibilidad de intentar la montaña.

Parece evidente también que los alpinistas que quieran intentar retos importantes en estilo alpino en el Everest no deben tener la obligación de contratar un guía nepalí.

Un buen tema de reflexión y debate sobre el que nos gustaría conocer vuestra opinión.


 
Comentarios
1 comentario
  1. El argentino Tomás Ceppi subió 2 días después que terminaran esas 2 ventanas y no había absolutamente nadie en la ruta normal, de hecho tomó la misma foto que Purja pero en la de él no hay nadie, y con un día de perfecto buen tiempo, de hecho el y sus clientes fueron los últimos en irse de la montaña. En una charla que brindó hace poco en Buenos Aires se le preguntó si mejoraba algo el elevar el costo de los permisos y dijo que siempre hay alguien dispuesto a pagar lo que sea, eso es más para que el gobierno nepalí obtenga mas ingresos sin mermar la cantidad de permisos emitidos.

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