EXPLORANDO

Òscar Cadiach: “Voy al Kangchenjunga solo, pero no en solitario”

El alpinista catalán buscará su 12º ochomil esta primavera en una montaña que ha intentado tres veces anteriormente. Si todo va bien, en verano viajará a Pakistán para intentar el Gasherbrum I en compañía de Patxi Goñi.

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Òscar Cadiach en C4 (8.000 m) del K2  (Òscar Cadiach)
Òscar Cadiach en C4 (8.000 m) del K2

Òscar Cadiach mantendrá este 2013 el pulso en su pugna por completar los catorce ochomiles con una apuesta doble en primavera y verano. En unos días partirá hacia Nepal para intentar por cuarta vez el Kangchenjunga (8.586 m), y a finales de junio iría a Pakistán con el Gasherbrum I como objetivo. En el fondo, su ilusión por convertirse en el primer catalán en la lista de los catorceochomilistas.

Un objetivo al que se acercó mucho el año pasado, con un meritorio hat-trick conseguido gracias a sus ascensiones al Annapurna y Dhaulagiri en primavera y al coloso K2 en verano. Pero Cadiach es gato viejo y asegura que no se ha dejado llevar por la euforia, puesto que sabe que los logros de 2012 no fueron normales ni algo que pueda repetir cada año.

Hablamos con él para que nos cuente cómo planea conseguir los objetivos de este año.

Se acerca una nueva temporada premonzónica en el Himalaya, ¿cuáles son tus planes?
Mi objetivo para esta primavera es el Kangchenjunga, que es el último ochomil que me falta en el Himalaya. Seguramente, saldré el 25 de marzo hacia Nepal y al final desgraciadamente iré solo, aunque por supuesto no será una ascensión en solitario.

¿Cuál es el planteamiento?
Esta vez no he encontrado a nadie que me pudiera o quisiera acompañar para hacer el Kangchenjunga sin oxígeno. En función de la gente que me encuentre en el campo base, estableceremos la colaboración mutua más conveniente para todos. Lo ideal sería hacer cordada con alguien, pero el hecho de ir sin oxígeno lo hace problemático a la hora de coordinarse con quienes van con oxígeno… Puliré la estrategia cuando esté allí.

¿La estrategia cambia por el hecho de ir con o sin oxígeno?
Sí, mucho. La gente que va con oxígeno, el día de cumbre puede atacar incluso desde 7.300 m, pero es demasiado para ir sin oxígeno. Mi idea es montar un campamento más, a unos 8.000 m, para salir desde allí el día de cumbre.

¿Ha cambiado la disposición de los campamentos también con los años?
La última vez que fui, la gente que iba con oxígeno salió del C4 a unos 7.500 m, y la primera vez que estuve allí el C4 estaba a 7.800 m… hasta 8.586 m de la cumbre son demasiados metros. Además, el ataque final al Kangchenjunga es sinuoso, con mucha pendiente entre rocas y nieve, con lo que todavía se hace más lento.

O sea que tienes intención de montar cinco campos de altura…
Sí, quiero montar C3 a unos 6.800 m o 7.000 m, C4 a 7.500 m y C5 a 8.000 m. Eso me obligará a hacer cumbre un día más tarde que el resto o a salir del campo base un día antes. Viene a ser la misma estrategia que terminamos haciendo con Miguel Ángel Pérez en el Dhaulagiri. Allí, en el primer intento se salió de 7.200 m o 7.300 m, casi todos con oxígeno, pero el camino es muy largo y tuvimos que darnos la vuelta. De bajada, vi que a 7.700 m se podía montar un campamento y así salir a una hora más normal.

¿Qué experiencia tienes en el Kangchenjunga?
He intentado tres veces el Kangchenjunga. La primera vez, en 2007, sólo eramos cinco personas en toda la montaña (Fernando Rubio, Patxi Goñi, Julen Requeta, Íñigo de Pineda y él). En el ataque a cumbre, Patxi y Julen se dieron la vuelta ya por encima de 8.000 metros, mientras Íñigo y yo hicimos un vivac a unos 8.100 m. Al día siguiente seguimos un poco más y llegamos a 8.300 m, pero nos dimos la vuelta. El descenso fue muy duro y mi compañero de cordada y socio de mi empresa de guías, Íñigo de Pineda, falleció de un infarto después del cual sufrió una caída –lo del infarto lo dedujimos posteriormente. Fue durísimo. Un resultado fatal.

Después de aquello, ¿todavía te quedaron ganas de regresar?
En 2009, volvimos para hacerle un homenaje a Íñigo, pero nos encontramos en medio de la carrera de Miss Oh y Edurne… Fue aquella ascensión tan polémica de la coreana. Nos tocó arrimar el hombro y colaborar, e intentamos sumarnos con Julen al ataque el día que subía Edurne, pero la falta de aclimatación nos obligó a darnos la vuelta. Cuando Edurne hubo hecho cumbre, nos quedamos otra vez solos unos pocos y yo lo intenté en solitario, ya que Alberto Zerain ya había hecho cima también. Tardé cuatro días en llegar a 7.600 m, pero antes de alcanzar C4 cambió el tiempo y bajé a C3. Allí se desencadenó un huracán que venía de la costa de Bangladesh (donde murieron 60 personas) y dejó metro y medio de nieve en el campo base. Yo estuve tres días bloqueado en el C3, solo y medio sepultado, aunque tenía algo de comida, gas, radio y teléfono. Tuve que racionarlo todo pero al final, ocho días después de haber salido del CB, aproveché un claro en el tiempo para descender tan rápido como pude… Tuve suerte, paciencia y momentos de pánico… Llegué cuando mis compañeros ya sufrían por mí y empezaban a organizar un helicóptero de rescate.

Y a la tercera, tampoco fue la vencida…
Fue en 2011. Iba con una expedición internacional con Mingma Sherpa, que completó allí los catorce ochomiles, y también con Rosa Fernández… La mayoría de ellos iban con oxígeno y el ataque a cumbre empezó a 7.500 m. Eso implicaba salir a las seis de la tarde del día anterior y ascender toda la noche, con un viento que se hacía muy difícil de soportar. Además, a las tres de la madrugada tuve un problema con el Camelback y me cayó el agua por encima helándose al instante… cogí mucho frío y tomé la decisión de bajar cuando estaba entre los 8.000 m y los 8.100 m. De bajada, estuve socorriendo a un médico serbio que se encontraba muy mal y que creo que ayudé a salvarle la vida.

Las experiencias no son muy halagüeñas que digamos.
Es que subir a estas montañas cuesta mucho. Lo que hice el año pasado, subiendo al Annapurna, Dhaulagiri y K2, es algo excepcional. Además, en el Kangchenjunga tendré que trabajar individualmente y eso hace que lo vea incluso más complicado. Al Dhaulagiri fui prácticamente igual, pero allí tuve la suerte de conectar bien con Miguel Ángel Pérez y al final estuvo muy bien y mucho más motivante. Pero parece que en el Kangchenjunga cada uno irá a la suya… aunque sé que coincidiré con Carlos Soria y con una expedición coreana.

Y después, ya tienes planes para el verano, ¿no?
Sí, estaré en Nepal hasta finales de mayo y a finales de junio volveré a viajar a Pakistán para intentar el G1, esta vez con Patxi Goñi, aunque el grupo está todavía abierto a que se sume alguien más.

Un G1 que también conoces perfectamente…
En el Gasherbrum I he estado dos veces. Primero en 2002, cuando abrimos la ruta Pic Borges al G1 Sur (7.069 m) con la idea de terminarla en la cumbre principal, pero no pudimos llegar. Después, en 2006 fuimos con Íñigo de Pineda por la ruta normal pero nos quedamos a 7.700 m a causa de un cambio en el tiempo el mismo día de cumbre. Volvimos a intentarlo y llegamos al C3, pero ya estábamos fuera de época y el tiempo no era estable.

Y el Broad Peak será el último que te quede.
Sí, lo dejaremos para el año que viene.


 

De todos modos, ¿el Kangchenjunga es el más complicado de los que te quedan?
Sí, porque es muy alto. Y le tengo mucho respeto, porque ya ha podido conmigo tres veces.

 


 

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