EXPLORANDO

Òscar Cadiach: “Quiero acabar ya para no mezclarme con más episodios de este tipo”

El alpinista tarraconense conseguía su 12º ochomil principal en el Kangchenjunga tras vivir una de las expediciones más tristes de su dilatada carrera, con cinco muertos en la montaña. Los cambios que experimenta el ochomilismo no dejan de sorprenderle.

Oscar Cadiach en la cima del Kangchenjunga.  ((c) Oscar Cadiach/Lluis Rafols)
Oscar Cadiach en la cima del Kangchenjunga.
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El Kangchenjunga era una cuenta pendiente en el currículum de Òscar Cadiach. No sólo por el hecho de ser uno de los tres ochomiles que le faltaban por escalar hasta la cumbre, sino por otras razones más íntimas: allí perdió a su compañero Íñigo de Pineda en 2007 y sentía que tenía que dedicarle esa cima para poder pasar página.

Al final, lo hizo el pasado 20 de mayo utilizando una estrategia propia y de acuerdo a sus capacidades: montó el C4 más arriba que el resto de expediciones (a 7.700 m), salió más tarde que el resto para descansar más e hidratarse mejor, y afrontó el ataque a cima teniendo en cuenta las dos jornadas de buen tiempo que se prevían. A diferencia de lo que hacen muchas expediciones hoy en día, no fue a remolque de las decisiones de otros y eso le valió para volver de la cumbre con seguridad, según su propia valoración del riesgo. Cinco personas de otras expediciones murieron en la montaña durante ese ataque a cumbre, que su compañero Lluís Ràfols y el abulense Carlos Soria abortaron antes.

La muerte de esos cinco montañeros, unido al fallecimiento de su propia madre durante el transcurso de la expedición, al recuerdo de Íñigo de Pineda y a los accidentes fatales de Juanjo Garra y Alexey Bolotov hacen que Òscar Cadiach califique la expedición como “muy triste”. Seguramente de las más tristes de su dilatada carrera.

«Me tomé dos tazas de café en la cumbre del Kangchenjunga y se lo dediqué a Íñigo de Pineda»

Has vivido una expedición al Kangchenjunga extraña y triste, ¿no?
Triste, muy triste, sí. Pero extraña, no. La había preparado muy estratégicamente, después de mis tres intentos anteriores. Desde el campo base, hablé con la familia de Íñigo de Pineda… El ciclo se ha cerrado seis años después. Me tomé dos tazas de café en la cumbre del Kangchenjunga y se lo dediqué a él.

Además, se sumaron las muertes de Juanjo Garra y Alexey Bolotov en el Dhaulagiri y el Everest, respectivamente.
Nos enteramos de que Juanjo estaba en apuros en el campo base, justo cuando salíamos en el trekking hacia Katmandú. Cuando llegamos, nos dijeron que se había muerto… he hablado con su viuda…

También me sabe muy mal la muerte de Alexey Bolotov. Coincidí con él en el Kangchen de 2011, cuando me vino a buscar para que subiésemos juntos, pero yo no estaba bien y no quise entorpecerlo… Supongo que es el karma de cada uno… Nunca sabes cuándo se acaba.

Siempre has tenido experiencias duras en esta montaña…
La primera vez que fui, en 2007, hicimos un vivac a 8.200 m y después un ataque a 8.300 m, pero nos cambió el tiempo y nos dimos la vuelta. Fue cuando murió Íñigo de Pineda… tuve una bajada complicada aunque lo más duro fue comunicárselo a la familia.

Después, volví en 2009, cuando coincidí con toda la movida de la expedición de Edurne, que competía con Miss Oh. Hice un intento solo, pero se desató un huracán a y me quedé atrapado a más de 7.000 metros… pude bajar después de siete días en la montaña.

En 2011, tuve un susto técnico, cuando me eché por encima todo el líquido que llevaba a 8.000 metros y casi me congelo. Tuve que renunciar aunque pude hacer una película muy bonita de Mingma Sherpa, que allí se convirtió en el primer nepalí con los catorce ochomiles.

«Nos vino muy bien montar un C4 alto a 7.700 metros»

Basándote en tus experiencias previas, tu estrategia esta vez pasaba por montar un C5. ¿Al final lo hiciste?
No exactamente. En realidad, al final monté un campo 4 alto, a 7.700 metros, mientras el resto de expediciones lo hacían a 7.350 m. Nos vino muy bien… Igual que el hecho de llevar un fogón ultraligero hasta la cumbre para tomar dos tazas calientes arriba, lo que nos dio pilas para bajar con seguridad. Durante la ascensión, hicimos el primer día el trayecto CB-C2, y al día siguiente Lluís Ràfols i yo nos saltamos el C3 y fuimos a dormir al C4 bajo. El día antes del ataque, el resto de expediciones dormían en ese C4 mientras nosotros lo hacíamos en el C4 alto, lo que nos permitió descansar más tiempo, hidratarnos mejor.

¿Qué pasó en la parte alta de la montaña para que murieran cinco personas?
Se nos hizo de noche durante la bajada y no nos dimos cuenta de nada hasta la mañana siguiente, cuando vino el drama. En el descenso, atrapé a la gente que iba con oxígeno donde empezaban las cuerdas fijas, a unos 8.200 metros, a las nueve de la noche. Yo fui rapelando a mi ritmo pero creemos que uno de los sherpas se confundió de cuerda y rapeló por unas cuerdas viejas que estaban cortadas… Al día siguiente vimos que se habían matado.

Durante el descenso, me econtré a uno de los coreanos y bajamos juntos hasta mi tienda, donde pasamos unas horas descansando. Él se fue antes que yo, que me puse en marcha a las ocho de la mañana… nunca me dijo que había perdido al compañero, que también había muerto. Más tarde encontramos el cuerpo de uno de los húngaros y supimos que el otro no había bajado…

«Para algunos, el alpinismo es igual a oxígeno + cuerdas fijas + sherpas»

¿Por qué sucede todo esto?
No hago cábalas. Pero es utópico que los sherpas pongan cuerda fija desde abajo hasta arriba en una montaña como el Kangchenjunga, donde no se vive la masificación que hay en el Everest. Aunque cada vez hay más gente y no sé hasta dónde llegará todo esto… Hablé con dos chicas hindúes, de 18 o 19 años, que ni tan siquiera escalan en su país, sólo van de excursión por el Garhwal. Les pregunté si tenían planes para el año que viene y me dijeron que querían enlazar el Everest y el Lhotse… ¿Qué les puedo explicar yo? Para ellas, el alpinismo es igual a oxígeno + cuerdas fijas + sherpas. ¿Es criticable? No lo sé, pero no tiene nada que ver con alpinismo.

Y ese modelo se está extendiendo…
Me decepciona que el Nuptse estuviera este año equipado hasta arriba. No es lo mismo.

Para algunos, se trata de seguir cuerdas fijas y subir a remolque de otros, ¿no?
Yo, en el Kangchenjunga, iba sin oxígeno, a superarme a mí mismo. No me preocupaba que la cuerda no llegara hasta arriba, porque la parte alta es bastante divertida… A mí sólo me preocupaba encontrar el camino y no perderme. Me encontré muy bien y prueba de ello es que bajé sin ningún tipo de indicio de congelaciones y he perdido menos kilos que nunca… en cambio, el desgaste psicológico ha sido más grande esta vez.

«Yo, si me encuentro sin cuerda fija, tengo mis recursos»

Además, es una tendencia que va en aumento.
Ya lleva años así… No se cómo se solucionará o quizás no se solucione. Casi es como ir en tranvía, atándote con el mosquetón a la barra del tranvía e ir avanzando en fila. Eso está pasando en el Everest, en el Lhotse, ahora en el Nuptse… Entonces uno va al Makalu y se mata porque no había cuerda. Yo, si me encuentro sin cuerda, tengo mis recursos. Yo querría ir acabando todo esto de los catorce ochomiles para no verme mezclado en más episodios de estos.

En realidad, sólo te quedan dos, el G1 y el Broad Peak. ¿Cuáles son tus próximos planes al respecto?
Ahora iré al G1 y dejaré el Broad Peak para el año que viene.

¿Cuándo sales hacia el G1 y con quién vas?
Tengo que terminar de hacer las gestiones, pero quiero salir el 23 de junio y volver a principios de agosto. Vendrá conmigo Patxi Goñi, y seguramente también algunos chinos con los que he coincidido en el Kangchenjunga.

Y el Broad Peak como punto final en 2014…
Sí, quiero hacer una clausura, yendo al Broad Peak con compañeros y amigos… Me he pasado años dedicado a otra gente y, en este sprint que he hecho dedicándome sólo a mí, me ha ido muy bien a nivel de cimas, pero en realidad lo que me gusta es lo otro. Compartida, la montaña para mí tiene más sentido. Ir por mi cuenta es como un reto personal, peor no me satisface tanto como compartir la montaña con otras personas, aunque no haga cima. La verdad que no me arrepiento de no haberlo hecho antes… esto de tachar una lista no tiene tanto sentido.

 

Comentarios
18 comentarios
  1. Todo el mundo criticando la comercialización de la montaña, la no-pureza del alpinismo, la pérdida de los valores antiguos, el morbo, pero las noticias con más comentarios son precisamente éstas, las de polémica, las de si llegó arriba o no, las de si utilizó o no ayuda, la de si es auténtico o no, el ser humano no puede negar su naturaleza.

  2. Hay algo que no entiendo. Duerme a 7700 y el equipo de Carlos a 7300 pero al parecer espera a que ellos pasen para ir detras de los sherpas que van fijando…. jodé que bonito. Y luego cuenta que se toma un par de cafes en la cima..ésto ya es la ostia. Quitate las manoplas, manipula el hornillo… a 8500 «me quedé atrapado a más de 7.000 metros… pude bajar después de siete días en la montaña» cuenta la verdad, y di lo que pasó, que te BAJARON. Aquí cada uno cuenta SU pelicula.

  3. Pues si no te gusta lo que haces, no subas a mas ochomiles. Nadie te obliga……….excepto tu ego, supongo.

  4. Leyendo estas declaraciones, cada vez admiro más a gente que hace otro tipo de alpinismo, mas discreto mucho más bueno y menos mediatico como Manu cordoba, Oriol Baro o Araceli Segarra.

  5. Quiere entrar en la lista de los catorce ochomiles, como otros; sube por las vías normales, como otros; aporta fotos de no-cumbre, como algún otro; no hace estilo alpino, lo mismo que no lo hacen otros; se aprovecha de cuerdas fijas, como otros… ¿Y quiere que le veamos como distinto a los otros? Me cuesta entenderlo; para mi es lo mismo.

  6. Es triste que alguien diga que quiere acabar con un proyecto como éste para no estar mas allí. Obviamente esta gente llega a aborrecer las montañas (algo como lo que pasó con Edurne o la coreana que más nunca volvieron a pisar el Himalaya) pero por dinero siguen allí. E insisto, Cadiach dice en su página ser el primer occidental en haber subido el Everst por el lado tibetano cuando unos cuantos años antes ya lo había hecho Messner. Y esta gente son ídolos de unos cuantos! Increible!

  7. Ciertamente, nadie le obliga a seguir las rutas abiertas ni a usar cuerdas fijas. Que haga como Moro, Steck, Urubko….q abra nuevas vias estilo aplino.¿Porqué no lo hace? Ota cosa q me gustaría saber es si utiliza a Sherpas este Cardiach. Un saludo: Excelente web, por cierto.

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