PENÚLTIMO OCHOMIL PARA COMPLETAR LOS CATORCE

Oscar Cadiach nos relata su ascensión al Gasherbrum 1.

Desde Islamabad Oscar Cadiach nos envía el relato de su ascensión al Gasherbrum 1, su penúltimo ochomil para completar los catorce. Ha sido una temporada trágica en la montaña con la desaparición de Abel Alonso, álvaro Paredes, Xevi Gómez y Artur Häzer.

Oscar Cadiach en la cima del Gasherbrum 1. 29 julio 2013.  (Oscar Cadiach)
Oscar Cadiach en la cima del Gasherbrum
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Este año, en las montañas del Karakorum, en concreto en el glaciar del Baltoro con sus cuatro ochomiles (el K2 de 8.611m, el Gasherbrum I de 8.068m -también llamado Hidden Peak porque es el único de los cuatro que no se divisa desde el glaciar del Baltoro-, el Broad Peak de 8.047m y Gasherbrum II de 8.035m) el tiempo se mostraba seco y con pocas precipitaciones en general.

Los días 22, 23, 24 y 25 de julio hubo un periodo inestable de vientos y nevadas en el cual vivimos uno de los episodios más duros de nuestro alpinismo con la desaparición de tres compañeros: Abel Alonso, Álvaro Paredes y Xevi Gómez.

Ha sido una temporada muy trágica pues a esta desaparición hay que sumar la de Artur Häzer, toda una leyenda del alpinismo invernal polaco, en el GI; tres iraníes en el Broad Peak; una chica alemana en el río del mismo; y la de los neozelandeses Marty y Denali Schmidt (padre e hijo) en el K2 debido a una avalancha que se precipitó sobre el C3 a 7.300m.

Hay que destacar pocas ascensiones en el Broad Peak, ninguna en el K2, varias en el GII y unas pocas en el GI.   

Día 20: a 7.000 metros decidimos abortar el primer intento pues estamos poco aclimatados 

Junto a Patxi Goñi realizo un primer intento de ascensión. El día 20 partimos del C2 a 6.500 metros y escalamos el Corredor de los Japoneses hasta alcanzar los 7.000 metros. Vimos que nuestra progresión era lenta, pues estábamos aún faltos de aclimatación, así que decidimos darnos la vuelta. Estábamos de regreso en el campo base al día siguiente.

Una ventana de buen tiempo, con descenso del viento se abría a partir del 26. Las oportunidades de ascensión se iban agotando pues el día de regreso estaba marcado por la llegada al campo base, el 29 de julio por la noche, de los porteadores para partir al día siguiente.

Día 26: de madrugada partimos del campo base para intentar nuevamente la cima

El mismo 26, a las dos de la madrugada, un reducido grupo de belgas, coreanos, sherpas, una alpinista neozelandesa, otra china, otro de malta y yo partíamos del campo base situado a cinco mil metros para remontar la travesía del glaciar y alcanzar el C1 a 6.000 metros unas cinco horas más tarde. Después de descansar, comer e hidratarnos en el siempre agobiante y caluroso campo situado en un “plateau”, rodeado de enormes masas de hielo, reiniciábamos el ascenso hacia el C2 a 6.500 metros para llegar antes del anochecer.

Con las primeras luces del día 27, remonté de nuevo el Corredor de los Japoneses. También ascendieron dos alpinistas eslovenos y un iraní. El temido corredor, ahora estable y en buenas condiciones, desemboca en un lomo donde se instala el C3 a 7.200m. Lugar privilegiado cuando se asciende al GI, pero al mismo tiempo también un campamento que se puede transformar en una ratonera, pues está muy sometido a los vientos y expuesto a repentinos cambios meteorológicos. 

¿Será la última opción está ventana de buen tiempo? ¿Se mantendrá la próxima noche? 

A las 10 de la noche era la hora que nos habíamos fijado para continuar la ascensión, pero un repentino e intenso viento nos hizo abortar la salida posponiéndola para mejor momento. Las horas pasan y sólo el reducido grupo de coreanos, la china Luojing y los eslovenos hacen cima el día 28 sobre el mediodía utilizando oxígeno artificial. El viento destruyó un par de tiendas en el C3 y las posibilidades se reducen para el resto de los alpinistas. Durante el día éste se calma, pero no sabemos cuánto va a durar la tregua. Nos preguntamos si la última opción de esta ventana de buen tiempo… ¿será esta próxima noche?

Objetivo: mantenerme bien hidratado y alimentado para intentar la cima

Alrededor de la misma hora del 28 aparece el viento de nuevo y las posibilidades se vuelven a reducir, también debido al cansancio en altura e hipoxia. En cualquier caso mi deseo es probar esta noche pues veo que es la última oportunidad. Para ello intento mantenerme en buen estado de hidratación y alimentación. Sobre las dos de la madrugada del 29 inicio la ascensión del C3. Han sido horas de mucha incomodidad debidas a la falta de espacio, pues he tenido que alojar en mi reducida tienda de una plaza al iraní, que se veía en situación de pasar un duro vivac en el exterior.

La noche se ha vuelto serena y la expectativa de cumbre se vislumbra posible. Iluminado con mi linterna frontal afronto la progresión de la parte más técnica con crampones, sobre nieve muy dura y empinada (unos 60º), muchas veces con cuerda. Esta montaña tiene forma final de cono, parece un volcán, y guarda cierta similitud con el vecino K2 pues está dominada por un enorme “sérac” de hielo que cuelga de su cima. Voy equipado con el traje de plumas, doble gorro y empiezo a pasar calor cuando entrado el día y con los primeros rayos de sol estoy cerca de la cumbre.

Una visión espectacular desde la cima del G1 

El día es espectacular: despejado y sin nada de viento. Alcanzamos la cumbre del GI de 8.068m en un intervalo de una hora, de 10 a 11 de la mañana, del día 29 de julio, primero el belga con su sherpa, después el maltés y la neozelandesa Chris con su sherpa con oxígeno artificial. Esta última llega a la vez que yo que no uso oxígeno artificial.

Puedo apreciar la magnitud de todo el Karakorum con exquisita claridad: desde el Masherbrum al K2, de oeste a norte, pasando por el Broad Peak y GII. Admiro también el valle Shaksgam del Xinjiang, explorado en nuestras expediciones ‘Fem Tarragona’ de los años 1991-1992, en la cual abrimos una nueva ruta al Broad Peak Central (8.020 metros). Expedición en la que participó Kurt Diemberguer. Diviso desde la cumbre en la pendiente del G1, hacia el sur, un punto a 7.069 metros, y puedo apreciar la distancia que nos faltaba por recorrer aquel 2002, cuando ascendía con Lluís Ráfols y Eloy Callado y decidimos darnos la vuelta en nuestro intento a la cima principal del Gasherbrum 1 después de abrir la ruta al Borges Peak. Y me acuerdo de mis amigos Iñigo de Pineda, Santos Villagrá y Ramón Rosell en el posterior intento de 2006, cuando por dos veces alcanzamos el C3 y la niebla nos echó atrás después de alcanzar los 7.700 metros en que se encuentra éste. A ellos dedico la cumbre, también a mí familia.

Tenemos que descender rapidamente pues nos esperan los porteadores

El descenso con extremada precaución lo realizo con Greg, el maltés. Nos proponemos alcanzar el C3, recoger nuestras pertenencias y la misma tarde seguir rapelando por el corredor de los japoneses hacia el C2, para entrada la noche descansar unas horas en el C1. Sobre las 11 de la mañana llegamos al base. Cansados por el enorme esfuerzo que supone la ascensión de una cumbre de ochomil metros pero con la alegría en el corazón de haber llegado entero. Patxi me recibe con gran euforia junto con los demás expedicionarios. Los porteadores baltís nos esperan para ese mismo día descender hasta Concordia, unión de los dos ramales de los Glaciares Godwin Austen y Duqui de Abruzzi, que forman la Y de los 80 kilómetros del Glaciar del Baltoro que recorreremos en poco más de dos días. Un día de vehículos todo terreno por sinuosos caminos desbordados de afluentes y riachuelos del imponente río Braldo, de regreso a Skardu, capital del Baltistán en el corazón del Northem Áreas Pakistaní, de ésta intensa aventura que nos ha deparado nuestra expedición al GI, durante el mes de julio.

Un deseo: que las próximas temporadas no estén marcadas por tragedías 

Gracias por vuestro seguimiento. Deseo que las temporadas futuras de montaña no estén marcadas por las desgracias y tristezas acaecidas durante los meses transcurridos en las montañas del Himalaya Nepalí y Karakorum Pakistaní respectivamente este año. También queremos dar nuestras más sentidas condolencias a los familiares de los alpinistas fallecidos durante estos meses.

 

Òscar Cadiach y Patxi Goñi
(Forza Karakorum! Port de Tarragona Expedició).

 

 

 

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