EXPLORANDO

Louis Rousseau, ejemplo de compañerismo en los Gasherbrums

El alpinista canadiense del ABC Team se quedó sin cumbre en el G-I. Se dio la vuelta a pocos metros, exhausto tras haber abierto toda la huella del corredor de los Japoneses. Al llegar al CB, tanto él como álex Txikon volvieron a partir para ayudar a un alpinista enfermo en el G-II. Mario Panzeri sumó su 13º ochomil en el Hidden Peak.

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Louis Rousseau
Louis Rousseau

Los últimos días han sido intensos en los Gasherbrums. A mediados de la semana pasada, el miéroles 13 de julio, el ABC Team llegaba a la cumbre del G-I, un día antes de que los compañeros con quienes comparten campo base lo hacían al G-II. Pero en la lista final de los alpinistas que habían alcanzado la cima del Hidden Peak se echaba de menos a la C del ABC, es decir, el canadiense Louis Rousseau, que no consiguió finalmente llegar a la cumbre con el resto de sus compañeros.

El alpinista quebequés es, sin duda, uno de los más fuertes en el grupo. Y quizás pagó con la cumbre un exceso en la energía invertida. De hecho, las crónicas de los montañeros cuentan que Rousseau se dio la vuelta a 7.900 m, cuando le quedaban algo menos de 200 metros de desnivel para alcanzar la cumbre del G-I (8.080 m), a causa del extremo cansancio que acumulaba. Y es que el día anterior, se encargó de abrir huella en exclusiva en el corredor de los Japoneses. Rousseau prefirió darse la vuelta antes de quedarse sin fuerzas para completar el descenso por sus propios medios y ponerse en riesgo él mismo y el resto del equipo.

Trece ochomiles para Mario Panzeri

La lista completa de los alpinistas que sí alcanzaron la cumbre está formada por los españoles Álex Txikon, Juanra Madariaga y José Carlos Tamayo, los austriacos Gerfried Göschl, Hanz Wenzl, Günther Unterberger y Stefan Zechmann, el británico Rick Allen y el italiano Mario Panzeri. Este ha sido el ochomil número 13 en la carrera de Panzeri, todos ellos ascendidos sin la utilización de oxígeno artificial.

Panzeri había llegado al campo base de los Gasherbrums manteniendo en el cuerpo parte de la aclimatación conseguida en su anterior expedición, en primavera, en la que logró hacer cumbre en el Kangchenjunga. Aquel fue su duodécimo ochomil. En su particular lista de catorce, sólo le falta por tachar el Dhaulagiri.

Aunque no ha confirmado cuándo intentará esa cumbre, podría hacerlo este mismo otoño. Su sueño es sumarse al selecto grupo de diez hombres que han llegado a las catorce cumbres más altas del planeta sin utilizar oxígeno, en el que ya figuran sus compatriotas Reinhold Messner y Silvio Mondinelli. Además, la lista de catorceochomilistas también cuenta con otros dos italianos: Sergio Martini (Everest y Kangchenjunga con oxígeno) y Abele Blanc (con oxígeno en el Kangchenjunga).

Un nuevo rescate en el Gasherbrum

Retomando el hilo de la historia del Gasherbrum de estos días, los expedicionarios del G-I regresaron el jueves 14 de julio al campo base. Cansados pero felices por su éxito y por el éxito que les llegaba desde el G-II, donde ese día hacían cima sus compañeros de campo base: el holandés Elio Schijlen y los austriacos Otto Harrer, Hubert Leitner y Toni Rumpl.

Al día siguiente, sin embargo, la felicidad se tornó en preocupación por la salud de uno de los alpinistas que no consiguió llegar a la cumbre del G-II, el canadiense Marc André Beliveau, con problemas de salud en el campo 3 (6.900 m). Su amigo Louis Rousseau sacó fuerzas de flaqueza y no dudó en cargar medicinas y oxígeno para subir a ayudarle, una tarea a la que también se sumó Álex Txikon. No habían tenido ni 24 horas de descanso desde su ataque a la cumbre del G-I, pero se pusieron en marcha en dirección a ese C3 del G-II.

Gracias a la actitud colaboradora de sus compañeros, Beliveau fue descendiendo y Txikon y Rousseau se encontraron con él en algún punto entre C1 y C2. Al final del día, consiguieron estabilizarlo en el hospital de campaña improvisado en C1 (5.900 m). Finalmente, parece ser que el montañero mejora de sus dolencias, achacables principalmente al mal de altura que le provocó dificultades en el habla y la movilidad.

En declaraciones publicadas en su blog, Álex Txikon señalaba al respecto: “No quiero que se hable de esto más de lo debido. Queremos que se hable del himalayismo como deporte, que se hable de nosotros por los retos que intentamos, conseguimos, el trabajo que realizamos en la montaña, las experiencias deportivas… no por estas cosas. Estas son cosas que tocan y hay que hacer, por lógica. Si estás en el Campo Base y te llaman desde el C3 diciendo que uno está mal, coges y te vas a ayudar. A echar una mano. No es más que eso. Pero nosotros estamos aquí para hacer otras cosas, y que se hable de nosotros por otras cosas”.

Esas cosas a las que se refiere Álex Txikon se reducen ahora al objetivo principal de su expedición estival: el intento de apertura de una nueva ruta en el K2 junto a Louis Rousseau, Gerfried Göschl y Günther Unterberger.

 


 

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