Lhotse, a la sombra del Everest incluso en la primera ascensión

La expedición suiza que colocó una cordada en la cima del cuarto pico más alto de la Tierra con Ernst Reiss y Fritz Luchsinger logró también la segunda absoluta del techo del mundo con dos cordadas más.

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Expedición suiza al Everest y Lhotse de 1956
Expedición suiza al Everest y Lhotse de 1956   Swiss Foundation for Alpine Research

La del Lhotse (8.516 m) es la historia del hermano menor, a menudo eclipsado por el brillante primogénito que, en este caso, no es otro que el Everest, el pico más alto del mundo. Incluso su nombre hace referencia a su icónico vecino: Lhotse significa “pico sur” en tibetano, por supuesto en relación a su ubicación respecto al Everest.

El sambenito de segundón del Lhotse se mantiene incluso al recordar la historia de su primera ascensión, en el marco de la “Expedición Suiza al Everest y Lhotse 1956”. De nuevo, el Everest por delante como objetivo principal. En cualquier caso, sus miembros Ernst Reiss y Fritz Luchsinger tuvieron que superar un buen número de dificultades para poder pisar su cumbre virgen el 18 de mayo de aquel año.

La personalidad del Lhotse mira al sur

Sin embargo, el Lhotse es un pico muy diferente cuando la perspectiva esconde al Everest de la vista. Eso es cuando se lo mira desde el sur. Eso hicieron los miembros del primer equipo con intenciones de ascenderlo, la expedición internacional de Norman Dyhrenfurth de otoño de 1955. De todos modos, concluyeron que esa vertiente –que no sería escalada hasta la cumbre principal hasta 1990– no era un objetivo para ellos.

Tras explorar sus diferentes opciones, fueron ellos quienes trazaron la ruta que a la postre se convertiría en la normal al Lhotse y que comparte buena parte del recorrido de la ruta normal de la cara sur del Everest. El 15 de octubre de 1955, el austriaco Ernst Senn llevó a cabo una intentona en solitario progresando sobre nieve profunda hasta los 8.100 m, justo antes del inicio del couloir que contiene la llave de la arista somital. Allí se le agotaron las reservas de oxígeno y no tuvo más remedio que darse la vuelta como antes habían hecho sus compañeros suizo Arthur Spöhel y nepalíes Chowang Sherpa y Pemba Sherpa.

El viento y las nevadas no les permitieron volver a lanzar un nuevo intento de cima, a pesar de que varios de ellos (incluido el famoso escalador estadounidense Fred Beckey) permanecieron varios días en su C5 (7.620 m) a la espera de una segunda oportunidad.

La expedición suiza de Albert Eggler

La primavera siguiente, los suizos liderados por Albert Eggler se instalaron en el campo base del Everest a principios de abril, con el doble objetivo de intentar la segunda ascensión del Everest y la primera del Lhotse. En una semana ya habían superado la peligrosa Cascada de Hielo del Khumbu y el 18 de abril montaron un campo base avanzado a 6.500 m en el Valle del Silencio. Antes de llegar, tuvieron que hacer frente a su primer problema: un fuerte ataque de apendicitis sufrido por Fritz Luchsinger, con el que el doctor de la expedición consiguió lidiar.

Tras pasar algunos días aprovisionando debidamente el CBA, a principios de mayo se dedicaron a equipar la Pared del Lhotse hasta más allá del Espolón de los Ginebrinos, donde el 9 de mayo instalaron el C6, que bautizaron como “campamento Lhotse” (7.925 m). Desde allí pretendían lanzar sus intentos.

No obstante, las dificultades comenzaron a sucederse a partir de ese momento en cuatro días fatídicos. El 10 de mayo comenzó a nevar con fuerza obligando a todas las cordadas a reagruparse en el CBA, donde por radio les informaron de un posible adelanto del monzón. A continuación, el fuerte sirdar Pasang Dawa Lama (protagonista en 1954 de la primera ascensión al Cho Oyu) se puso enfermo y el doctor ordenó su inmediato descenso a Namche Bazaar, lo que dejó a la expedición sin sus mejores sherpas, que insistieron en encargarse personalmente de acompañar a su líder a casa. La moral estaba por los suelos.

Cima por el couloir Reiss

El 14 de mayo dejó de nevar y en un par de días los suizos y sus restantes sherpas tuvieron de nuevo lista la ruta hasta el C6 e incluso más allá, puesto que llegaron a inspeccionar el Collado Sur (8.000 m). Hans-Rudolf von Gunten, Dolf Reist y cinco sherpas llevaron a cabo el 16 de mayo un encomiable trabajo recuperando la ruta y desenterrando de la nieve el C6, dejándolo listo para la cordada formada por Ernst Reiss y Fritz Luchsinger.

Ernst Reiss era probablemente el alpinista más fuerte de aquel grupo. Había formado parte de la expedición suiza que intentó el Everest en otoño de 1952 y fue él junto con Raymond Lambert, Tenzing Norgay y otros seis sherpas quienes marcaron la punta de altura en 8.100 m el 20 de noviembre de 1952.

Ya entonces, Reiss había observado el couloir del Lhotse, el único camino aparentemente posible para alcanzar la cima. Pero nadie sabía qué esperar del interior ese largo corredor. Nadie lo había visto y las fotografías disponibles no arrojaban luz. Así que, cuando poco antes de mediodía del 18 de mayo de 1956, bajo un cielo despejado y con viento en altura, Ernst Reiss y Fritz Luchsinger se adentraron en el couloir nadie sabía qué podía ocurrir.

La narración de la ascensión alcanza su clímax de tensión en las horas siguientes. Sus compañeros no pueden hacer más que esperar y explorar con sus binoculares desde el Valle del Silencio la entrada y la salida del couloir, donde nada se movía. Mientras tanto, Ernst Reiss y Fritz Luchsinger progresaban lentos pero seguros por la nieve dura a 50º o 60º. Hasta el paso clave, una banda de roca rojiza que les obligó a escalar por una chimenea vertical protegidos por pitones. Finalmente, salieron del couloir a la ventosa realidad de la parte superior del Lhotse. Un último largo de cuerda los situó en la cumbre a las 14:50 horas de la tarde.

Para la historia, el couloir del Lhotse toma también el nombre de su aperturista y a menudo se lo conoce como Couloir Reiss.

Fin de la expedición

La expedición suiza al Everest y Lhotse de 1956 no terminó ahí. El impulso anímico generado por el éxito de la primera ascensión del Lhotse insufló energías al resto de expedicionarios, que pusieron ya toda su atención en el Everest. El 23 de mayo, Jürg Marmet y Ernst Schmied lograban la segunda ascensión absoluta del Everest, tres años después de Edmund Hillary y Tenzing Norgay. El 24 de mayo, Dölf Reist y Hans-Rudolf von Gunten hollaban también la cumbre.


 
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