EXPLORANDO

Larramendi y Calleja alcanzan el Polo Norte

La expedición de Cuatro Televisión, guiada por Ramón Larramendi, completa la última etapa de su travesía al Polo Norte (recorriendo cerca de 100 km) desde la base flotante de Borneo, bajo la constante amenaza de las bajadas barométricas y del desplazamiento perenne del hielo.

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Llegada al Polo Norte en mitad de una ventisca.- Foto: Cortesía de Jesús CallejaLlegada al Polo Norte en mitad de una ventisca.- Foto: Cortesía de Jesús Calleja

¡Hola amigos, ya estamos en el Polo Norte¡ Hemos llegado antes de lo previsto. Después de escribir la ultima crónica, empezó a soplar una ligera brisa heladora, que por la «noche», y lo digo entre comillas porque aquí, ahora, nunca hay noche, empezó a arreciar el viento, hasta zarandear literalmente la tienda de campaña. Como un instinto reflejo, miramos el barómetro, y había caído en picado. Ese mismo día por la mañana había 1.040 milibares, y cayó hasta tan solo 1.015, presagio de que se nos venia encima un «marrón», y en el ártico un temporal hay que tomárselo muy seriamente. Ramón Larramendi insiste en no cometer errores, pues las congelaciones serían muy rápidas, y sobre todo hay que recoger el campamento deprisa, muy deprisa, porque es casi insoportable el frío, sobre todo en las manos, hay que sujetar la tienda con mosquetones a los trineos, porque en un descuido una racha de viento puede volar la tienda y sería un autentico desastre, o como dice Ramón, hay tres mega crisis árticas: quedarte sin combustible, que no te funcione el teléfono satélite, y perder la tienda de campaña. Por esta razón hay que sujetarla con mosquetones al trineo, aunque la tengamos cogida los cuatro por cada punta.

La rutina diaria es: te levantas con mas pena que gloria, pues dentro del saco hay una temperatura agradable y fuera del saco, aunque estés dentro de la tienda de campaña, lo normal es que este por debajo de los -20ºC, por lo que es demasiado dramático el cambio de temperaturas, que en un solo acto, el de incorporarme del saco y salirme de este, hay mas de 40º C de diferencia. Tiemblo un ratito, después tenemos, que sacar los sacos al exterior y sujetarlos para que se congele el vapor de agua que se condensa sobre la superficie del saco de dormir. Al congelarse en el instante, lo cepillamos y así evitamos mojar el interior del mismo. Después metemos los hornillos y «caña» para calentarnos, y hacer el desayuno, derretir agua, llenar los termos para beber durante el día, hacernos las bolsas con los frutos secos para las pequeñas paradas, y luego vestirnos dentro de dos metros cuadrados, los cuatro, poniéndonos incluso las embarazosas botas árticas.

Antes de salir de nuestro nido vital miramos el GPS, para que nos indique como ha ido la deriva, pues cuando hay viento y «marrón» como ahora, lo normal es que esta te saque a varios kilómetros del punto donde paramos a dormir, pero ¡sorpresa¡, nos ha tocado la lotería ártica, estamos navegado hacia el Polo Norte, en una línea recta impecable. ¡Es asombroso¡, tenemos 360º a donde se pude dirigir la deriva, mas infinitas posibilidades de desvíos laterales, derrapes, en fin, tantas posibilidades, y por increíble que parezca, vamos en el grado exacto al Polo Norte. Mientras dormimos hemos avanzado a una velocidad increíble y directos con una precisión perfecta hacia el Polo, hasta situarnos a tan solo ¡cinco kilómetros¡. No damos crédito, Ramón, esta es su sexta expedición, dice que no conoce un caso así: «No me lo puedo creer, mientras dormimos, nos hemos acercado más al Polo Norte que caminando, es inaudito. Es como mágico, que sin caminar avanzáramos tanto y tan deprisa hacia el mismo Polo Norte, aquí todo es diferente y cualquier cosa puede ocurrir».

Calleja en una de sus innumerables caídas.- Foto: Cortesía de Jesús CallejaCalleja en una de sus innumerables caídas.- Foto: Cortesía de Jesús Calleja

Con esta alegría que tenemos en el cuerpo, y una vez concluido todos estos rituales que nos llevan casi tres horas, nos vamos al exterior, donde hace unos bonitos -37º C. Nos ponemos en marcha eufóricos para completar los últimos cinco kilómetros, ya nos da igual los bordes de fractura del choque de placas, los pequeños montículos, por los que hacer pasar el trineo de 80 Kg que es una pesadilla, las grietas que apenas tienen 15 centímetros de espesor de hielo, porque se han producido y helado en pocas horas, el fuerte viento, la nieve que nos cae sobre la cara y nos la deja tiesa como unos langostinos congelados, de los que te ponen en las bodas, en fin que todo nos da igual, hoy llegaremos al Polo Norte.

Al cabo de dos horas, estamos en el ultimo kilómetro, y aquí sí que es difícil encontrar el Polo Norte, pues convergen todos los meridianos, que son 360, y es solo un punto el centro del eje de rotación de la tierra, por lo que el GPS (instrumento que localiza por satélite nuestra posición con increíble precisión), se vuelve loco, y pasamos meridianos en segundos. Es increíble, ver que pasamos meridianos uno detrás de otro, en minutos: Ya estamos a tan solo 100 metros del Polo, pero no lo localizamos exactamente, pues la deriva nos lo cambia a cada minuto, 50 metros, nos acercamos, 20 metros, nos quitamos los arneses con los que arrastramos los trineos, y rastreamos alrededor esos 20 metros, hasta ver en la pantalla del GPS, .los 90º 00´, ¡estamos en el Polo Norte¡. Nos tiramos al suelo, saltamos, nos abrazamos, estamos como locos, y no hay nadie, solos: Emilio, Ramón, Maria y yo, lo celebramos en lo más alto del planeta.

Desde este punto no hay mas que rumbo sur, no existe el este, oeste, o norte, podemos dar una vuelta a la tierra en solo dos segundos, en solo un segundo, y de un salto de un metro, puedo pasar de día: hoy es lunes, doy un pequeño y ya estoy en martes, otro salto opuesto, y regreso al lunes, los usos horarios se juntan aquí todos, es la zona mas cercana al centro de la tierra, en fin, que es una pasada las cosas curiosas que se suceden al estar en el mismo eje de rotación de la tierra. Pero lo mas curioso desde mi punto de vista, es que además de estar en el punto de rotación terrestre, también nos estamos desplazando porque estamos sobre la banquisa helada del casquete polar, y nos movemos ahora a 400 metros por hora.

Caravana hacia el Polo Norte.- Foto: Cortesía de Jesús CallejaCaravana hacia el Polo Norte.- Foto: Cortesía de Jesús Calleja

Ya hace una hora que hemos llegado y tenemos que buscar de nuevo el Polo Norte que ahora se sitúa a 400 metros del punto al que habíamos llegado, donde esta vez colocamos nuestra tienda de campaña. Comienza el ritual, de instalar el campamento, meternos dentro, y esta vez celebrar que dormiremos sobre el techo del mundo, en el mismo eje de rotación de la tierra, a -37ºC, pero hoy cenamos chorizo, cecina, y jamón de nuestra tierra, y beberemos un poco de vodka que nos hemos traído, nos lo merecemos. Fuera en nuestros bastones de ski, hondean las banderas de Cuatro, RMD, Castilla y León, y la de León. La presión barométrica sigue bajando, y sabemos por la información que nos han pasado por teléfono satélite, que al menos tres días más de borrasca, pero nos da igual, estamos calentitos, en una buena tienda, tenemos productos de nuestra tierra, algo de bebida alcohólica, y una alegria que se nos sale por todos los costados. Ahora a disfrutar de todo esto en uno de los lugares mas extraños, pero bellos del planeta. ¡Tenemos que hacer algo entre todos, y que se conciencien los gobernantes del mundo para que esto no desaparezca como dicen los científicos en el verano Polar del año 2015¡. Reciclemos, contengamos en el consumo energético, conservar nuestros bosques usando papel reciclado, usar más el transporte publico, en fin muchas cosas se pueden hacer aunque parezcan pocas, es algo, y si todos participamos se notará, aunque son los gobiernos que más contaminan los que deben de ponerse de verdad a trabajar sobre esa emisión tan brutal de de gases invernadero.

Ahora nos quedaremos en el Polo Norte hasta que salga el último vuelo de la base flotante Borneo, que se desarmara hacia el día 25 de este mes de abril, pues el hielo empezará a ser poco seguro para que aterrice el avión y hay que desarmar deprisa, pero hasta entonces nosotros permaneceremos por este mundo helado caminado todos los días de nuevo en busca del Polo Norte, pues hay tanta deriva de nuevo, que cada día hay que buscar el Polo Norte, y si sigue a la velocidad que se esta acelerando, serán etapas muy duras, pues para pasado mañana se calcula que nos desplazaremos el tiempo que paremos a dormir unos 15 kilómetros, dado que el temporal estará en su momento mas álgido. Nuestra idea es ver que gente llega al Polo Norte, que serán turistas ricos en busca de la foto del Polo Norte, científicos, tal vez algún aventurero o explorador. No lo sabemos, pero como es el Año Polar Internacional, seguro que alguien llegará, y le estaremos esperando para ofrecerle productos de nuestras tierra, que seguro que les descolocará, y de paso los promocionamos desde el lugar más remosto del planeta.

Estad atentos que la aventura continúa, y habrá sorpresas, no cabe duda, porque aún nos falta encontrar agua líquida para probar el trineo catamarán y los trajes de agua. Y será toda una experiencia vivir 20 días en el Polo Norte, solo con las cosas que porteamos en nuestros trineos, soportando temporales y temperaturas de -37ºC, como las de hoy, y aprendiendo del maestro de Ramón Larramendi, a orientarnos, entre ventiscas, en un desolado paisaje gélido implacable, si se cometen errores, se pagan muy caros. Esto es Pura Supervivencia.

Jesús Calleja desde el mismísimo Polo Norte.
www.jesuscalleja.es
www.cuatro.com

 


 
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