La tragedia del K2 en 2008, diez años después

Un intento a cumbre algo retrasado de horario, unido a la caída de un serac que se llevó las cuerdas fijas del Cuello de Botella fueron las causas de base que acabaron con la vida de 11 alpinistas de diferentes nacionalidades entre el 1 y el 2 de agosto de 2008.

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K2 por su cara sur (vertiente pakistaní)
K2 por su cara sur (vertiente pakistaní)   Darío Rodríguez

Hace unos días se cumplieron diez años de la mayor tragedia vivida en la historia del K2, al menos en cuanto a número de víctimas mortales se refiere. Entre el 1 y el 2 de agosto de 2008, perdieron la vida un total de 11 alpinistas de diversas nacionalidades (Corea, Nepal, Pakistán, Francia, Irlanda, Serbia y Noruega) en la segunda montaña más alta del planeta.

Vamos a repasar a continuación lo que se ha podido saber de aquellas horas fatídicas, a partir de los testimonios de los alpinistas supervivientes. La secuencia que condujo a ese desenlace fatal todavía contiene algunas lagunas y momentos confusos, aunque con el tiempo se han despejado muchas de ellas.

Retrasos y mucha gente

El 31 de julio de 2008 se concentró en el campo 4 del K2 un nutrido grupo de alpinistas, pertenecientes a expediciones de origen estadounidense, francés, noruego, serbio y surcoreano, algunas de ellas asistidas por sherpas nepalíes y/o porteadores de altura pakistaníes. Las buenas condiciones de aquellos días habían llenado de esperanzas de cumbre a los pretendientes de aquella temporada y todos acechaban en la ventana predestinada a ser la buena.

Entre los aspirantes, figuraban también dos italianos y Alberto Zerain, aunque el alavés decidió, a la vista de la cantidad de gente, descansar en el campo 3, madrugar y lanzar su ataque a cumbre desde ahí. Tanto madrugó y tan rápido progresó que a su fugaz paso por el campo 4 se encontró a la mayoría de alpinistas todavía descansando y solo los sherpas nepalíes y los porteadores pakistaníes comenzaban a prepararse para la ascensión. Alberto Zerain fue el primero en hacer cumbre, hacia las 15:00 horas de aquella tarde, y descendió a continuación sin problemas hasta el campo base. En esta entrevista que mantuvimos con el nos relataba su visión de lo ocurrido.

Los alpinistas que partieron del C4 sufrieron otro retraso añadido. El porteador pakistaní más experimentado, Shaheen Baig, había tenido que darse la vuelta con síntomas de mal de altura. El resto de porteadores, responsables de la fijación de las cuerdas del tramo final, las colocaron mucho más abajo de lo necesario, con lo que los alpinistas tuvieron que cargarlas y resituarlas más arriba, perdiendo unas horas clave.

En ese momento, algunos decidieron abandonar debido a ese retraso. Se dieron la vuelta los miembros de la expedición estadounidense Eric Meyer y Fredrik Sträng (sueco) y unas horas más tarde su compañero Chris Klinke. Igualmente lo hizo el holandés Jelle Staleman, con problemas de congelación en sus pies.

Primer accidente: 2 muertos

Hacia las 8:00 horas, el grueso de los alpinistas ya se acercaba al Cuello de Botella (a unos 8.200 m). La cantidad de personas ascendiendo a la vez por las cuerdas fijas provocaron congestión en algunos tramos. El serbio Dren Mandic se desencordó para intentar adelantar a la noruega Cecile Skog, pero perdió el equilibrio y cayó, precipitándose 100 metros. Resultó herido de gravedad e inmediatamente se puso en marcha una operación de rescate.

Sus compañeros Predrag Zagorac e Iso Planic fueron los primeros en llegar, junto con su porteador de altura Mohammed Hussein y comprobaron que Mandic ya no tenía pulso. Decidieron bajar su cuerpo, tarea para la que prestaron también su ayuda Fredrik Sträng y el pakistaní Jehan Baig, recién liberado de sus tareas con la expedición francesa.

Durante los complejos rápeles por el Cuello de Botella, Baig perdió pie, arrastrando en su caída a Sträng y poniendo en peligro al resto de alpinistas. En una actuación que posteriormente se achacó a síntomas de mal de altura, Jehan Baig se soltó de la cuerda que lo unía al arnés de Mandic y al resto de rescatadores sin autoasegurarse ni hacer maniobras de autodetención. La caída consecuente terminó con su vida.

En este punto, la expedición serbia abandonó su intento, igual que el estadounidense Nick Rice, integrado en la expedición francesa.

Primera caída de serac: 1 muerto y cuerdas arrasadas

Seguramente, el incidente clave para el posterior desarrollo dramático se produjo cuando ya había caído la noche, hacia las 20:30 horas. En ese momento, los noruegos Lars Flato Nessa, Cecile Skog y Rolf Bae se hallaban a media travesía de descenso, antes de llegar al Cuello de Botella y después de que los dos primeros hubieran hecho cumbre (Bae se dio la vuelta a 100 m de la cima). Un serac colapsó a su altura y provocó la muerte de Rolf Bae, arrasando a su paso las cuerdas fijas del Cuello de Botella.

Quedaban 18 personas por encima, de noche y a más de 8.000 metros de altura, sin cuerdas ni material para organizar rápeles de emergencia y ante uno de los pasos más complicados de los ochomiles. Un tramo con una dificultad técnica añadida, debido a los pedazos de hielo que el serac había sembrado a su paso. La noticia cayó como un jarro de agua fría entre los fatigados montañeros, que tuvieron que decidir entre intentar bajar de noche sin cuerdas o esperar al alba improvisando un vivac en la zona de la muerte.

Solo integral nocturno: 1 muerto

Los dos noruegos supervivientes fueron los primeros en aventurarse al solo integral nocturno del Cuello de Botella y consiguieron llegar al C4 durante la noche. Los siguió más tarde el alpinista nepalí de la expedición holandesa Pemba Gyalje. A continuación, también pasaron los sherpas Chhiring Dorje y Pasang Lama, el primero de ellos arriesgando su vida asegurando al segundo, que había perdido su piolet.

También dos miembros de la expedición coreana consiguieron bajar de ahí, Jae-soo Kim (que completó los 14×8000 en 2011) y Mi-young Go, quien pugnaba entonces por ser la primera mujer con los Catorce y que falleció al año siguiente en el Nanga Parbat. Otros dos sherpas del equipo coreano, Tsering Bhote y Pasang Bhote, tuvieron que subir del C4 para ayudar a descender a Miss Go.

No fueron los únicos que trataron de bajar durante la noche por el Cuello de Botella. El holandés Cas van de Gevel también lo logró, aunque entrevió cómo se estrellaba cerca de él otro montañero, posteriormente identificado como el francés Hugues d’Aubarède.

Segunda caída de serac: 1 muerto

Finalmente, también intentó bajar una cordada formada por los coreanos Kyeong-hyo Park, Hyo-gyeong Kim, Dong-jin Hwang y el sherpa Jumik Bhote. Al parecer, la caída de un segundo serac provocó que sufrieran una caída en la parte alta del Cuello de Botella y quedaron enganchados con sus cuerdas, atrapados y sin posibilidad de liberarse por sí mismos. Uno de los coreanos falleció a resultas del accidente.

Tercera caída de serac y avalancha: 2 muertos

Las primeras luces del 2 de agosto comenzaron a alumbrar a las ocho personas que todavía quedaban por encima del Cuello de Botella, mientras los sherpas de la expedición coreana Tsering Bhote y Pasang Bhote volvían a salir desde el C4 hacia arriba para auxiliar a sus compañeros atrapados.

Sin embargo, los primeros intentos de auxilio llegaron de tres alpinistas de la expedición holandesa que habían vivaqueado por encima. El primero en llegar fue el holandés Wilco van Roojnen, que bajaba con problemas de visión y no pudo ayudarles más que cediéndoles su par de guantes de reserva.

El italiano Marco Confortola y el irlandés Gerard McDonnell llegaron a continuación y trabajaron durante unas tres horas para intentar liberarles, sin éxito. En un momento dado, McDonnell subió unos metros para intentar llegar al anclaje superior de la cuerda de la que pendía el grupo, algo que Confortola no entendió. Unos minutos más tarde, el italiano abandonaba los esfuerzos y continuaba el descenso, pensando que su compañero sufría de mal de altura y confundía la dirección.

Sin embargo, otros testigos señalan que Gerard McDonnell continuó trabajando un rato más. Cuando por fin decidió proseguir la marcha descendente, ante la inminente llegada de la ayuda que había salido desde el C4, fue víctima de la avalancha provocada por la caída de un nuevo serac y falleció.

En este punto, las diversas teorías sobre lo ocurrido apuntan que esa avalancha podría haberla provocado el pakistaní Karim Meherban, que había vivaqueado más arriba que el resto. Algunos sugieren que, tras amanecer desconcertado por el mal de altura, su rastro se adentra en el campo de seracs del que se desprendió el que provocó la avalancha que acabó con la vida del primer irlandés en escalar el K2

Cuarta caída de serac: 4 muertos

Pero el guión fatídico del K2 2008 no había llegado todavía a su fin. Los dos coreanos y su sherpa todavía estaban atrapados y encordados junto a su compañero fallecido. Hasta allí consiguió llegar Pasang Bhote para prestarles la ayuda salvadora cuando se desprendió otro serac que desencadenó una nueva avalancha y se los llevó a los cuatro. Tsering Bhote se salvó por poco, al no haber conseguido mantener el ritmo de su compañero en la subida de auxilio.

Rescates y evacuación

Durante su descenso, Wilco van Roojnen se desvió de la ruta Cesen y pasó otra noche al raso. Finalmente, fue localizado el 3 de agosto por su compañero Cas van de Gevel y el nepalí Pemba Gyalje.

El 4 de agosto, el ejército de Pakistán mandó al K2 dos helicópteros para evacuar a los heridos. Van de Gevel y Van Roojnen fueron los primeros en volar a Skardu, desde el mismo CB (5.000 m), mientras otros cuatro alpinistas incluido Marco Confortola lo hacían desde algo más abajo.


 
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7 comentarios

  1. Pues creo que no es justo decir que lo que hacen es por pura vanidad. Igual damos demasiado valor a nuestra vida, intentando preservarla por encima de todo a sabiendas de que la vamos a perder tarde o temprano. Tu que queres hacer con la tuya? Guardarla? Perderas igual.

  2. Y para terminar, un poco de humor. Los alpinistas no están locos. De hecho, el alpinista es una persona «cuerda@ por naturaleza. Mmmnnnppppffff jijij jajajaaj 🙂

  3. Piolet de Oro para los Sherpas y Porteadores de altura. Sin ellos la mitad de las ascensiones no existirían.

  4. Que lastima q tanta gente se deje sus vidas en la montaña. Ningún hobbie puede justificar el riego de perder tu vida. La gente se aburre y ha perdido el sentido de su existencia. Lamentable lo de estos y todos los q arriesgan su vida por pura vanidad

  5. Imprescindible leer el libro, «K2. Enterrados en el cielo», escrito por Peter Zuckerman y Amanda Padoan, y publicado por Capitán Swing

  6. Es lo de siempre. Deberían darle un piolet de oro a los sherpas. Si lo que hacen por rescatar a sus clientes no es asumir riesgo y compromiso, no sabría como llamarlo.

  7. En fin…Un horror. Cuanta buena gente que se quedó a ayudar, fue sepultada por avalanchas o despeñada hacia el abismo. Demasiado horror y demasiada tragedia. Horripilante.

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