BALANCE DE OTOÑO

La temporada en el Himalaya termina… junto con el Monzón

La estación teóricamente posmonzónica en el Himalaya ha transcurrido este año con el Monzón en plena vigencia. Las nevadas, la nieve acumulada y el riesgo de avalanchas han caracterizado la temporada de ascensiones en Nepal y Tibet. Este año, se ha registrado el Monzón más largo de las últimas cuatro décadas, con una duración de 125 días.

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El Cho Oyu y la luna en otoño de 2013  (Ferran Latorre)
El Cho Oyu y la luna en otoño de 2013

La temporada de otoño en el Himalaya acostumbra a fijarse entre los últimos estertores del Monzón que afecta la región durante el verano y los primeros rigores del invierno. Por norma, es una época con pocas precipitaciones, en la que los días se van acortando sensiblemente y las noches son gradualmente más largas y frías. Al final, resulta en una temporada corta de ascensiones que, a grandes rasgos se extiende de finales de septiembre hasta mediados de octubre. Antes de finales de septiembre, el Monzón todavía está muy activo y las nevadas son demasiado abundantes; más allá de mediados de octubre, el frío comienza a ser intenso, los días son todavía más cortos y las condiciones comienzan a acercarse a las invernales. Así pues, muchas veces se utiliza temporada posmonzónica como sinónimo de temporada de otoño.

El Monzón más largo de las últimas cuatro décadas, con una duración de 125 días (más de cuatro meses)

Sin embargo, las cosas han sido muy diferentes este año, meteorológicamente hablando. Cuando ya ha pasado la fecha habitual de conclusión de las expediciones a los ochomiles y todos los alpinistas están ya en casa o viajando de vuelta, el servicio meteorológico de Nepal anunciaba el fin oficial del Monzón el domingo 20 de octubre a mediodía. El Monzón se acostumbra a instalar en Nepal a mediados de junio y termina hacia mediados de septiembre. Este año, se ha registrado el Monzón más largo de las últimas cuatro décadas, con una duración de 125 días (más de cuatro meses).

Parte de las razones de este retraso en la finalización del Monzón se deben al ciclón Phailin, que ha afectado Nepal este mes de octubre, con precipitaciones récord de casi 100 mm en un mes que tradicionalmente registra escasas lluvias.

Pocas cumbres y mucha nieve

Estas condiciones han afectado decisivamente a las expediciones que se habían marcado como objetivo alguno de los ochomiles del Himalaya para este otoño. Quienes han hecho cumbre han tenido que lidiar con la nieve y el riesgo de aludes, mientras muchos otros se han visto obligados a darse la vuelta por culpa de las condiciones. A continuación, un repaso a las expediciones a los ochomiles del Himalaya durante este otoño. A destacar que sólo el Cho Oyu, el Manaslu y el Shisha Pangma han recibido cierto número de expediciones. En el otro extremo, nadie se ha aventurado a sus dos picos más altos (Everest y Kangchenjunga), mientras que sólo ha habido una expedición al Annapurna y al Makalu y dos al Lhotse. Sólo el Cho Oyu, el Manaslu y el Annapurna de Ueli Steck, además del Shisha Pangma Central, han registrado cimas.

Lhotse (8.516 m)
Un mes de campo base no ha sido suficiente para que la expedición italiana que pretendía ascender el Lhotse y descender esquiando fuera capaz ni tan siquiera de llegar al C2, aunque sí negociaron la peligrosa Cascada de Hielo del Khumbu sin cuerdas fijas, sherpas ni oxígeno. Sin embargo, las nevadas y las condiciones poco favorables no han conseguido echar atrás de momento a la potente expedición coreana dirigida por Sung Taek Hong y que cuenta con siete alpinistas para el objetivo de abrir una ruta nueva en la cara sur de la montaña. Esperan la anunciada mejoría del tiempo para llevar adelante su ascensión, aunque han expresado preocupación por cómo encontrarán la montaña después de las nevadas.

Makalu (8.485 m)
Una sola expedición argentino-estadounidense intentó la cumbre del Makalu este otoño, sin oxígeno artificial ni porteadores de altura. El 21 de septiembre consiguieron montar el campo 3 a 7.400 metros  y a finales de ese mismo mes realizaron su ataque definitivo a cumbre. Pero una tormenta los obligó a darse la vuelta el 29 de septiembre y decidieron poner punto y final a la expedición, felices de retomar el trekking hacia Katmandú “¡con todos los dedos de las manos y los pies!”.

Cho Oyu (8.201 m)
El Cho Oyu fue la montaña más concurrida este otoño, gracias a las expediciones comerciales que se la fijaron como objetivo. A pesar de que las condiciones meteorológicas no han sido las mejores, una corta ventana de buen tiempo permitió hacer cumbre a Ferran Latorre el 26 de septiembre, en un ataque de 30 horas de campo base a campo base en el que estuvo acompañado del iraní Azim Ghychisaz y del austriaco Hans Wnezl. Otros equipos alcanzaron la cumbre en esa misma ventana de buen tiempo, y todavía varios más lo hicieron durante la primera semana de octubre, aprovechando unas condiciones meteorológicas relativamente estables.

Manaslu (8.163 m)
Junto con el Cho Oyu, el Manaslu también recibió a varias expediciones comerciales, que dieron ambiente a su campo base. Los alpinistas más madrugadores tuvieron el premio de la cumbre, con numerosas cimas registradas al inicio de la temporada. Sin embargo, quienes esperaron algo más no tuvieron tanta suerte y se tuvieron que rendir ante las difíciles condiciones meteorológicas, incluido el catalán Xavi Arias.

Annapurna (8.091 m)
La de Ueli Steck fue la única expedición al Annapurna de este otoño. La hazaña de Ueli Steck en la cara Sur del Annapurna se vio, curiosamente, beneficiada de las condiciones inusualmente innivadas de una de las vertientes más peligrosas y comprometidas de las grandes montañas. El suizo las describía como las mejores condiciones en cien años, ya que la mayor parte de la roca habitualmente desnuda de esta pared de 3.000 metros estaba cubierta de hielo o nieve que favorecían su progresión.

Shisha Pangma (8.027 m)
Las malas condiciones de la montaña, con un elevado riesgo de avalancha en su parte alta, forzó la retirada de todas las expediciones incluida la de Carlos Soria y no permitió ninguna cumbre en su cima principal. Los más valientes en el menos elevado de los catorce ochomiles fueron el gallego Sechu López y el polaco Andrzej Bargiel, que pusieron los pies en la cumbre del Shisha Pangma Central (8.008 m).


 

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