HISTORIAS DE LA HISTORIA

Así fue la primera ascensión al Kangchenjunga

La expedición británica liderada por Charles Evans logró situar a Joe Brown y George Band en la cima del tercer pico más alto del mundo el 25 de mayo de 1955. Norman Hardie y Tony Streather los siguieron el 26 de mayo. Ninguno de ellos pisó la cima por respeto a una montaña sagrada.

Autor: | No hay comentarios | Compartir:
Kangchenjunga  ((c) Oscar Cadiach/Lluis Rafols)
Kangchenjunga   Oscar Cadiach/Lluis Rafols

Cincuenta años pasaron entre la primera expedición al Kangchenjunga de 1905 y la primera ascensión de 1955. Durante esas cinco décadas, se reconocieron las cuatro aristas en cruz que lo configuran –la cima se halla en su intersección– y las cuatro vertientes que desembocan, respectivamente, en el glaciar del Kangchenjunga (noroeste), el glaciar Zemu (noreste), el glaciar Talung (sureste) y el glaciar Yalung (suroeste).

La expedición británica liderada por Charles Evans escogió la vertiente del Yalung. Por allí se llevó a cabo el intento de 1905, que acabó en tragedia. Nadie volvió al lugar hasta 1953 y 1954, cuando dos campañas de exploración británicas concluyeron que había opciones. Hasta entonces, la tentativa más prometedora había llegado por un espolón de la vertiente del Zemu, a cargo de un grupo alemán que superó los 7.600 m.

Bajo el liderazgo de Charles Evans, se formó un equipo de nueve alpinistas británicos, acompañados por 26 sherpas de altura, otros tantos porteadores sherpas y un contingente de 300 porteadores locales hasta el campo base.

Más de 3.000 metros de pared

La expedición instaló su CB el 12 de abril de 1955 y pudo contemplar en primera persona la impresionante pared de más de 3.000 metros de desnivel que se elevaba por encima de ellos. Situaron su campamento a 5.000 m a los pies del pilar Kempe, según recomendaba la exploración del año anterior. Esa parecía la mejor baza para superar el primer tramo de cascada de hielo.

No obstante, en su primera salida a la montaña el 18 de abril, se dieron cuenta que la línea era demasiado arriesgada. La preocupación se centraba básicamente en los sherpas, que deberían recorrerla a diario para proveer los campos de altura. En consecuencia, reubicaron su campo base para situarlo a 5.485 m, bajo el pilar oeste de la misma pared del Yalung.

Estrategia militar

El relato de la expedición realizado por Charles Evans es un ejemplo de estrategia y logística militar. Evans fue médico y sirvió en la Royal Army Medical Corps durante la Segunda Guerra Mundial y posteriormente ejerció de cirujano en Liverpool. Su experiencia en el Himalaya procedía de su participación en la expedición al Cho Oyu de 1952 y a su cargo como segundo de John Hunt en la expedición que logró la primera al Everest en 1953 (Evans formaba la primera cordada de cima, que se quedó a 300 metros del objetivo).

Sus escritos muestran claramente su prioridad por generar un buen ambiente de camaradería entre todos los miembros de la expedición, ya fueran sherpas o alpinistas. Además, tenía perfectamente estructurada la estrategia: exploración para localizar un campo de altura, seguida de viajes de aprovisionamiento de ese campo, mientras se llevaba a cabo la exploración de cara al siguiente campo de altura.

Desde antes de empezar, sabía que debían instalar una línea regular de campamentos para lograr su objetivo: el primero en el pilar oeste, el segundo en el plateau entre los dos tramos de cascada de hielo, el tercero por encima de la cascada de hielo, el cuarto y el quinto sobre la Gran Repisa y el sexto lo más cerca posible de los 8.230 metros en la arista oeste o alguna zona cercana a ella.

La citada Gran Repisa es el elemento más característico de la vertiente del Yalung. Se trata de un glaciar colgante de 400 metros de ancho por unos 1.500 metros de largo que sitúa su extremo inferior a 7.160 m de altura y el superior a 7.770 m.

Progresión infalible

Una vez elegido el pilar oeste como ruta para atacar la cascada de hielo, la progresión fue constante. El 26 de abril se instaló el C1 (6.000 m), el 28 de abril el C2 (6.220 m) y el 4 de mayo el C3 (6.650 m). Una semana después, el grupo conseguía acceder a la Gran Repisa, colocando el C4 (7.160 m) el 12 de mayo y el C5 (7.710 m) el 13 de mayo.

Llegaba el momento de pensar en el ataque definitivo a la cumbre, que de nuevo sería planificado con precisión quirúrgica. El plan consistía en que John Angelo Jackson, Tom Mackinnon y once sherpas irían por delante a aprovisionar el C5. Un día por detrás, subirían los dos miembros de la primera cordada de cima (George Band y Joe Brown), con Neil Mather, Charles Evans y cuatro sherpas, con el objetivo de instalar el C6. Uno o dos días más tarde, Norman Hardie y Tony Streather conformarían la segunda cordada de cima y progresarían acompañados de dos sherpas. El sirdar Dawa Tenzing y Charles Evans permanecerían en C5 como grupo de apoyo a las cordadas de cima.

El plan funcionó como un reloj, a pesar de que un sherpa no pudo unirse al grupo inicial, de los problemas de ceguera de Jackson y de la nieve profunda recién caída y acumulada bajo la Gran Repisa. Los dos primeros grupos coincidieron en el C4 el 19 de mayo, unos de bajada y otros de subida.

Los dos días siguientes fueron de mal tiempo, pero el 22 de mayo, el grupo con la cordada de cima llegó al C5. Allí tuvieron que recuperar parte del material barrido por una avalancha antes de continuar la ascensión, bien equipados con oxígeno. El 24 de mayo lograban instalar el C6 en una repisa excavada en la nieve a 8.200 m, donde George Band y Joe Brown pasaron aquella noche.

Ataque final

El dúo partió a por la cima pasadas las 8:00 horas. Primero, en dirección al collado entre la cima principal y el Kangchenjunga Oeste y más adelante en travesía a la derecha hasta alcanzar la arista oeste, menos de 100 metros por debajo de la cumbre. Con las vistas sobre el glaciar del Kangchenjunga a sus pies, se tomaron su primer descanso del día, a pesar de que ya eran las 14:00 horas de la tarde.

Volvieron a ponerse en marcha y, en menos de una hora, alcanzaron la base de una torre de roca, el punto más prominente de la arista. La bordearon por el sur, escalaron una complicada fisura de unos seis metros y se detuvieron a los pies de una corta y suave pendiente de nieve, a escasos pasos de la cima. Tal como habían prometido al rey de Sikkim, no iban a pisar el punto más alto, por respeto a la montaña sagrada.


 

Al día siguiente, Norman Hardie y Tony Streather siguieron la misma ruta –con alguna variante para evitar la última fisura– y también alcanzaron el punto más alto. Todos resolvieron con rapidez el largo descenso y el 28 de mayo lo celebraban en el campo base.


 

Ayudarnos a difundir la cultura de la montaña

En Desnivel.com te ofrecemos gratuitamente la mejor información del mundo de la montaña. Puedes ayudarnos a difundir la cultura de la montaña comprando tus libros y guías en Libreriadesnivel.com y en nuestra Librería en el centro de Madrid, o bien suscribiéndote a nuestras revistas.

¡Suscríbete gratis al boletín Desnivel al día!

Estamos más ocupados que nunca y hay demasiada información, lo sabemos. Déjanos ayudarte. Te enviaremos todas las mañanas un e-mail con las historias y artículos más interesantes de montaña, escalada y cultura montañera.