HISTORIAS DE LA HISTORIA

La primera ascensión al Makalu de Jean Couzy y Lionel Terray

Los franceses hollaron la quinta montaña más alta del mundo (8.485 m) en dos actos: en otoño de 1954 coronaron sus dos cimas secundarias (Kangchungtse y Chomo Lonzo) y en primavera de 1955 subieron la principal.

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Jean Couzy en la la primera ascensión al Makalu
Jean Couzy en la la primera ascensión al Makalu (1955)

La oscura y casi perfecta pirámide que presenta el Makalu (8.485 m) en su parte superior se erige como uno de los ochomiles estéticamente más atractivos. Su cima puntiaguda desciende de forma vertiginosa en cuatro vertientes bien marcadas y sendas aristas. Su altura (es uno de los ochomiles ‘altos’) y su prominencia lo convierten en una montaña espectacular, con un significativo desnivel asegurado para quien desee ascenderla.

Y no hubo muchas candidaturas desde la perspectiva histórica. Fue fotografiado en los años 20 y una primitiva expedición francesa tramitó un permiso de ascensión para el lado tibetano en la primavera de 1934 que no se llegó a usar. Eso sí, cuando el himalayismo puso su atención en el Makalu, la acción se precipitó.

En la primavera de 1954, dos expediciones compitieron por la primera ascensión. Los estadounidenses de William Siri alcanzaron los 7.150 m por la cara sur y arista sureste, con William Long y un joven Willi Unsoeld (nueve años antes de hacer cordada con Tom Hornbein en la arista oeste del Everest). Mientras tanto, una expedición liderada por Edmund Hillary e integrada por varios de los héroes de la primera al Everest del año anterior subía hasta los 7.000 m, en dirección al collado Makalu La y la arista noroeste, con los neozelandeses Norman Hardie y George Lowe.

Éxito francés en dos actos

El American Alpine Journal de la época calificó la subsiguiente primera ascensión francesa como “merecedora de grandes alabanzas” y explicaba su éxito “gracias a su excelente organización, espléndido equipo, especialmente en cuanto a sus aparatos de oxígeno, meteorología perfecta y casi sin viento, y un fuerte equipo de alpinistas”. Lo cierto es que también ayudó la experiencia obtenida en un primer intento fallido.

Ese intento se llevó a cabo en otoño del mismo 1954 y estuvo marcado por un terrible posmonzón de principio a fin. La misma aproximación por el valle de Barun fue todo un desafío. Dos porteadores nepalíes fallecieron ahogados en el cruce de un río y, una vez en el campo base (4.850 m), el oficial de transportes murió por una neumonía.

Las condiciones meteorológicas no permitieron al equipo realizar un verdadero intento a cima, aunque la cordada formada por Jean Couzy y Lionel Terray alcanzó los 7.800 m. Por primera vez, se consiguió llegar al collado Makalu La, que para muchos es la clave de la ascensión al Makalu. Además, aquella expedición liderada por Jean Franco completó las primeras ascensiones de dos cimas subsidiarias: el Makalu II o Kangchungtse (7.678 m) y el Chomo Lonzo (7.804 m).

Couzy y Terray, del Annapurna al Makalu

La expedición francesa liderada por Jean Franco tenía a Jean Couzy y Lionel Terray como su cordada estrella. Ambos habían participado en la primera ascensión de la historia a un ochomil, el Annapurna de 1950 culminado por Maurice Herzog y Louis Lachenal. De hecho, Terray era el compañero de escalada habitual de Lachenal en los Alpes y él (junto con Ajeeba Sherpa) fue quien ayudó decisivamente en el descenso de la cumbre a los dos exhaustos y congelados alpinistas.

Lionel Terray es uno de los grandes iconos del alpinismo a nivel mundial. A pesar de que en aquellos momentos todavía no había escrito su indispensable obra Los conquistadores de lo inútil, ni había llevado a cabo sus primeras ascensiones al Jannu, Chacraraju o Mt. Huntington, sí tenía en su haber numerosas ascensiones de velocidad en las más famosas cimas de los Alpes (Grandes Jorasses, cara norte del Eiger) y ya había firmado la primera ascensión del cerro Fitz Roy (1952) en Patagonia, con Guido Magnone, también miembro de la expedición al Makalu.

Todos en la cima

El gran éxito de la expedición al Makalu de la primavera de 1955 fue conseguir que la totalidad de los ocho alpinistas franceses que la integraban (además de un sherpa) alcanzaran la cumbre, en tres coordinadas oleadas del 15 al 17 de mayo.

Como era usual en la época, la expedición contaba con una logística pesada. Las crónicas hablan de un campo base aprovisionado con 11 toneladas de material y comida, de las cuales se trasladaron unos 680 kg hasta el C5, situado a unos 7.400 m en el collado del Makalu La. El campo 2 (5.800 m) se habilitó como campo base avanzado, para reducir de alguna manera el descomunal desnivel de más de 3.500 metros entre el CB y la cumbre.

El grupo llegó al campo base el 4 de abril y dedicó ese primer mes a trabajar la parte baja de la montaña, hasta el citado C2. A principios de mayo, resolvió el acceso hasta el Makalu La, instalando otros campos intermedios a 6.400 m (C3) y 7.000 m (C4). Ese es el tramo más técnico y complicado de toda la ruta y los franceses necesitaron unos 400 metros de cuerdas fijas para escalar un duro espolón rocoso.

Ataque a cumbre

El intento definitivo a la cima llegó desde el C5, instalado el 9 de mayo. La ruta es, desde ese punto, menos empinada y técnicamente más sencilla. Una ladera nevada de pendiente moderada y un ancho couloir con nieve firme en excelentes condiciones les dieron acceso el 14 de mayo hasta los 7.800 m donde instalaron su C6, tras cruzar una zona amenazada por peligrosos seracs.

Desde allí, el 15 de mayo, Jean Couzy y Lionel Terray se lanzaron a por la cima. A pesar de la altura, aplicaron su rápido estilo de ascensión y no tardaron ni una hora en superar los primeros 300 metros de ascensión sobre nieve venteada. A continuación, descartaron seguir la arista, con dudosas cornisas, y prefirieron optar por un empinado paso rocoso (Couloir de los Franceses, a unos 8.350 m) para acceder a la arista somital.

Jean Couzy y Lionel Terray fueron los primeros el encaramarse a la puntiaguda cima (8.485 m) ese 15 de mayo. Al día siguiente, 16 de mayo, los sucedieron Jean Franco, Guido Magnone y Gyalzen Norbu Sherpa. Finalmente, el 17 de mayo, completaron la nómina de la primera ascensión Jean Bouvier, Serge Coupé, Pierre Leroux y André Vialatte.


 

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