PRIMAVERA 2003

La crónica de Liz Hawley

Con el Everest acaparando la atención, el pilar sur del Nuptse derrotó a dos conocidos alpinistas, y hubo primeras a tres cumbres.

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Elizabeth Hawley. Katmandú, 11 de julio de 2003

Cara norte del Everest, desde el monasterio de Rongbuk. - Foto: Exped. Guardia Civil Everest 2003Cara norte del Everest, desde el monasterio de Rongbuk. – Foto: Exped. Guardia Civil Everest 2003

Parece que toda la atención mundial se ha centrado en el Everest con motivode la conmemoración del 50 aniversario de su primer ascensión. No sólo lasrevistas especializadas, sino también la prensa general le ha dedicado algunaspáginas, incluso números enteros, y nuevos libros han sido publicados.

Las organizaciones nepalesas, incluyendo al propio gobierno, patrocinaron unaserie de eventos celebrados a lo largo de varios meses entre los que destacanuna maratón desde el campamento base, una carrera de kayak y, el día del 50aniversario, el 29 de mayo, un programa de conferencias y una cena en lacapital. Todos los escaladores que coronaron el Everest en alguna ocasiónfueron invitados a Katmandú para participar en el programa. Uno de los mejoreshoteles de la ciudad ofreció unas tarifas por habitación realmente reducidas.

Varios notables escaladores, como Sir Edmund Hillary, Reinhold Messner, JunkoTabei, y la primera persona en coronar 13 veces el Everest, Apa Sherpa,recibieron el trato de VIP: en una calurosa mañana, recorrieron las calles deKatmandú montados en un carruaje arrastrado por caballos antes de serrecibidos, en diferentes momentos, por el Rey Gyanedra y el Príncipe Paras.

Edmund Hillary junto a su esposa y la alpinista japonesa Junko Tabei (dcha.), durante las celebraciones por el 50 aniversario del Everest realizadas en Nepal durante los últimos días. - Foto: nepalnews.comEdmund Hillary junto a su esposa y la alpinista japonesa Junko Tabei (dcha.), durante las celebraciones por el 50 aniversario del Everest realizadas en Nepal durante los últimos días. – Foto: nepalnews.com

El Rey condecoró a Hillary con el título de ciudadano honorífico de Nepal,no sólo en reconocimiento por haber logrado la primera ascensión junto almalogrado Tenzing Norgay Sherpa, sino también por la infatigable labor quellevó a cabo durante las décadas siguientes con el objetivo de mejorar lasvidas de las gentes de la región del Everest, esto es, construyendo escuelas yhospitales y colaborando en la restauración de varios monasterios budistas.Hillary es el primer extranjero que recibe tal título honorífico.

La propia montaña, de 8.850 metros de altura, concentró la mitad de las 137expediciones que intentaban coronar alguna de las cimas del Himalaya nepalés demás de 6.500 metros. Se contabilizaron un total de 35 expediciones en el ladoNepal y 34 en la vertiente tibetana; todas, excepto dos, tenían como objetivocoronar por las rutas normales: Collado Sur y arista sureste desde Nepal, yCollado Norte y arista norte (en comparación, el número de expediciones registradas durante la primavera de 2000 era de tan sólo 27 en el lado nepalés y 29 en el tibetano).

Vertiente Kangshung del Everest.  ~  Everest, de Peter Gillman.Vertiente Kangshung del Everest.
Everest, de Peter Gillman.

Ninguna de las dos expediciones que no eligieron las vías normales paracoronar consiguió su objetivo, pero una de ellas demostró que aún es posibleencontrar una vía virgen en el Everest, y quizás incluso alguna que nisiquiera ha sido intentada aún. El británico Ian Woodall y su mujer Cathy O’Dowd, de Sudáfrica, que ya han coronado el Everest desde sus vertientes norte ysur, se acercaron con un solo sherpa hasta la inmensa cara este con laintención de abrir una ruta totalmente nueva. Eligieron una de los tres pilaressituadas entre los llamados «espolones americanos», muy cerca delextremo sur de esta enorme cara este, y la cresta este que discurre por sucentro.

Sin embargo, cuando alcanzaron el campamento base, se encontraron conavalanchas masivas producidas por séracs colgantes en el tramo de los pilares,por lo que concluyeron que sería necesario realizar una escalada rápida, non-stop,y en estilo alpino, algo para lo que no estaban preparados. Así que atacaron laarista este, un empinado y dificultoso terreno en el que fracasaron las dosexpediciones que lo intentaron antes. Para la aproximación, eligieron una rampade nieve que conduce hasta la arista desde su lado sur. Sin embargo, O’ Dowd yAng Gyalzen Sherpa tuvieron que abandonar a tan sólo 5.800 metros, aún en larampa y a 200 metros de la arista. No habían llevado material para fijar cuerdaen nieve profunda, y cuando Woodall cayó enfermo, sólo dos escaladoresseguían activos.

En cuanto a número de escaladores se refiere, el abanico abarcaba desdeexpediciones de un solo miembro con permiso compartido, hasta los 80 (entreescaladores y sherpas) que conformaban el equipo compuesto por las fuerzasarmadas indias y nepalesas que tenían como objetivo coronar tanto el Everestcomo su vecino, el Lhotse. Acudieron hombres y mujeres de todo el mundo:Islandia, Estonia, Georgia, Andorra, Bután, Kuwait, Sudáfrica, Nueva Zelanda yEcuador, además de los países habituales como Estados Unidos, Gran Bretaña,España y Japón.

Podrían haber sido incluso más. Un periódico londinense informó de queuna expedición británica se había visto obligada a cancelar su planes deescalar la vertiente norte ya que para cuando tenían pensado ir al Everest (aprincipios de mayo, una fecha más bien tardía) las autoridades chinas yahabían cerrado -a finales de abril- las fronteras tibetanas para evitar lapropagación de los contagios por neumonía atípica en Tíbet.

Incluso varios rumanos que querían reunirse con su equipo no fueronautorizados a entrar en el país. (La frontera fue reabierta el 1 de junio.) Ycuando Hillary se enteró de los planes de dos neozelandeses y dos británicosesquiadores y snowboarders que pretendían realizar una carrera desde 7.000metros para conmemorar el 50 aniversario de su primera ascensión, calificó laidea de «bastante peligrosa… y poco apropiada.» No aparecieron porallí.

En el campamento base del lado nepalés se había formado un»pueblo» de tiendas de considerables dimensiones, en el que sealojaban 441 escaladores de 35 expediciones con objetivos en el Everest, ademásde su personal de campo base, y miembros y sherpas de otras expediciones (10para la cara oeste del Lhotse y una para la norte del Nuptse), elevando hasta600 el número total de personas. También estaban allí la tienda del personalque se encarga de las comunicaciones por satélite, algunas pequeñascafeterías, una clínica médica, una salón de masajes, varias tiendasvendiendo jabón y camisetas, y numerosos equipos de trekking. En ocasiones, lapoblación total del campamento base igualaba la del pueblo más grande de laregión, Namche Bazar, que es de unas 850 personas.

Reinhold Messner realizó una visita al campamento base y se quedóestupefacto ante tal escena. Dijo que la hilera de tiendas se extendía a lolargo de un kilómetro, desde el punto más bajo del campamento hasta el másalto, y que los «baretos» estaban bien patrocinados por los sherpas»doctores del glaciar», que trataban de olvidar su peligrosa labordiaria consistente en reparar la ruta de las Cascada de hielo del Khumbu,deteriorada por las caídas de seracs y el ensanchamiento de algunas grietas.

Al comienzo de la temporada existía cierta preocupación por el hecho deque, con las secciones estrechas y los vivacs superpoblados, y con el grannúmero de escaladores poco preparados, pudiera repetirse una tragedia similar ala de 1996, en la que 11 personas perdieron la vida en una repentina tormenta.Afortunadamente esto no sucedió.

Amanece en el Balcon del Everest, con el Makalu al fondo. - Foto: Carlos SoriaAmanece en el Balcon del Everest, con el Makalu al fondo. – Foto: Carlos Soria

Las expediciones que se encontraban en la vertiente nepalesa se quejaron estaprimavera de las largas esperas para superar el escalón Hillary -en ambossentidos- , con largas colas de escaladores esperando su turno: uno de loslíderes de expedición aseguraba que, el 26 de mayo, su equipo tardó dos horasy media en completar el tramo -relativamente corto- que separa la cima sur de lacumbre real, cuando normalmente no les habría llevado más de una hora. Unamericano habituado a liderar numerosas expediciones por la cara sur del Everestaseguraba que, esta primavera, las aptitudes mostradas por los escaladores eranmenores que otros años, y citó como referencia la extrema lentitud de algunosmiembros de una expedición japonesa.

En la vertiente tibetana hubo quejas similares. El líder de una expediciónsuiza comentó que cuando, camino a la cumbre, él y su grupo llegaron a 8.600metros, muy cerca de la parte inferior del segundo escalón, pudieron ver cómo15 personas que les precedían esperaban su turno para superar la escalera delEscalón. Las nubes empezaban a hacer su aparición y el viento comenzaba asoplar con fuerza, por lo que decidieron abandonar por temor a una repeticiónde lo acontecido en 1996. Observó cómo muchos de los miembros de otrasexpediciones que sí continuaron hasta la cima regresaron con congelaciones osíntomas de ceguera, o incluso con una pierna rota, por lo que se alegraba dehaber tomado aquella decisión: su equipo llegó abajo sano y salvo.

Otros escaladores presentes en la vertiente norte durante su ataque a cumbre,unos días antes que los suizos, se vieron forzados a subir y bajar a un ritmomuy inferior al que acostumbran debido a la inexperiencia de muchas de losmontañeros presentes que les cortaban el camino. Otro de los problemasgenerados por los novatos fue la caída de botellas de oxígeno vacías queestos habían abandonado sobre la nieve blanda: cuando esta se derritió, lasbotellas cayeron rodando. Como consecuencia de ello, un experimentado escaladoramericano tuvo que regresar a casa tras recibir el impacto de una botella en lanuca.

El número de fallecidos registrado esta primavera en el Everest ha sido másbien bajo considerando la enorme cantidad de escaladores presentes en lamontaña. Los fallecidos fueron un polaco, Kryzstof Liszewski, que sufrió unacaída mortal, quizás desequilibrado por el fuerte viento, un miembro de laexpedición del ejército nepalés, Bhim Bahadur Gurung, que sufrió mal dealtura antes de caer en una grieta del Glaciar del Khumbu -la persona número 20que cae en una grieta de este glaciar-, y Karma Gyalzen Sherpa, que falleciódebido al mal de altura.

Varios notables escaladores, Hillary y Messner entre ellos, defendieron enpúblico su contundente punto de vista afirmando que el número de personas conpermiso para escalar el Everest es demasiado elevado, y que conviene reducirlopor varias razones: seguridad del resto de escaladores, contaminación del lugarcon botellas de oxígeno abandonadas, tiendas destruidas, basura de todo tipo, yla convicción de que en el Everest -y quizás en otras montañas- sea necesarioreducir el número de personas con el fin de preservar el carácter aventurerode sus salidas. Algunos recomiendan incluso que sólo aquéllas personas quehayan coronado al menos un ochomil puedan ir al Everest.

La postura de desacuerdo respecto a esta limitación fue plasmada sobre papelpor Erik Weihenmayer, el invidente americano que coronó el Everest en 2001 (yque no hubiera podido acudir al Everest de haberse aplicado esta regla), en unartículo publicado en el número de mayo de la revista Time. Erik escribió:

«Muchos escaladores afirman que el Everest ya no representa ningún retohoy día, y que las largas colas de montañeros esperando su turno para atacarcumbre están degradando un entorno antaño virgen. En la época de la primeraascensión, algunos escaladores de primera línea se vieron frenados porprestigiosos organismos, como la Royal Geographical Society. Hoy por hoy, untrotamundos con sobrepeso, con más dinero que habilidades técnicas, o undesconocido invidente gozan de las mismas oportunidades. La puerta que da accesoa las laderas del Everest ha sido abierta de par en par, y algunas críticashablan de la muerte del concepto de aventura.

Pero la historia del Everest es la del mundo actual, con todos sus retos yabusos -y las oportunidades sin precedentes de que goza el ser humano. …Nopodemos dar marcha atrás y cerrar la montaña, pues esta retirada aniquilaríala mayor dádiva recibida por la humanidad en los tiempos modernos: la libertaddel individuo para elegir su propio camino.»

Una venteada cara norte del Everest, con la cima al fondo. - Foto: Exped. Guardia Civil Everest 2003Una venteada cara norte del Everest, con la cima al fondo. – Foto: Exped. Guardia Civil Everest 2003

No todas las expediciones tuvieron éxito esta primavera, ni mucho menos: untercio de los 69 equipos no llegaron a cumbre. Los largos periodos de maltiempo, vientos fuertes, y avalanchas de nieve hicieron estragos: destrucciónde numerosas tiendas, pérdida de comida y material (sepultados por la nieve),escaladores que ven cómo su capacidad física disminuye drásticamente durantelos días y semanas pasados en la montaña, pérdida de tiempo… Algunos deesos grupos prefirieron regresar a casa antes de tener que esperar la llegadadel buen tiempo.

No obstante, un número récord de montañeros sí que alcanzaron susobjetivos cuando el tiempo se lo permitió. Entre el 20 y el 31 de mayo, unasombroso total de 260 personas, extranjeros y nepaleses, hombres y mujeres, yun chico de 15 años, estuvieron en la cima del Everest. Un dato: hubo queesperar el 25 aniversario de la primera ascensión al techo del mundo, enoctubre de 1988, para contabilizar la 260ª ascensión.

Sólo el 22 de mayo coronaron 103 personas, 66 desde la vertiente nepalesa y37 desde el lado tibetano. El anterior récord de ascensiones en un sólo día,el 23 de mayo de 2001, era de 89 (47 desde la vertiente sur y 42 desde lanorte), con un total de 182 ascensiones (por ambos lados) para todo el mes demayo.

Estos fueron los escaladores más destacados:
-El primer árabe, Zaid Aasa Al-Refa’i, de Kuwait. Ésta era su segundaexperiencia en el Everest; dos años atrás no había podido aclimatarsecorrectamente y cayó gravemente enfermo.

-El primer hombre de color, de cualquier país, Sibusiso Vilane, deSudáfrica. Comentó más tarde que lo había hecho para demostrar a otraspersonas de color que también pueden hacerlo. «Fue muy excitante ser elprimer hombre de color en la cima… me siento muy orgulloso.» Añadió quele gustaría escalar otro ochomil, aunque esta vez se las arreglaría él mismo.

-El primer manco, el americano Gary Guller, cuyo principal problema eramantener el equilibrio, sobre todo destrepando el Escalón Hillary, ya que lefaltaba el brazo izquierdo y no tenía ninguna prótesis como ayuda (un sherpasin manos, Ungdi Tshering, no pasó de los 7.300 metros aunque afirma estarseguro de alcanzar la cima si consigue patrocinio para el próximo intento).

-El más viejo, con 70 años, el japonés Yuichiro Miura, quién saltó a lafama cuando, en 1970, se convirtió en «el hombre que bajó esquiando elEverest», tras completar un impresionante descenso parcial en esquís.Durante su ascensión, utilizó una considerable cantidad de oxígenoartificial: comenzó a utilizarlo la noche del 16 de mayo, mientras dormía enel C2, en el Cwm occidental, a 6.400 metros, y siguió usándolo durante elresto de su periplo, tanto durante la escalada como en los sucesivos campos dealtura (que incluían un inusual campo a 8.400 metros justo por debajo del»Balcón»). Así hasta su regreso al C2 tras coronar el 22 de mayo.Miura era cinco años más viejo que el anterior «plusmarquista».

-La más joven, la señorita Mingkipa Sherpa, quien afirmó tener 15 años y9 meses. El anterior récord estaba en posesión de un muchacho sherpa nepalés,Tashi Tshiri, que acababa de cumplir 16 años cuando coronó en mayo de 2001.

-La primera persona que corona en 13 ocasiones, Apa Sherpa, de 42 años.Alcanzó la cima por primera vez en mayo de 1990, coronó cada año desdeentonces salvo en 1996 y 2001, y lo consiguió dos veces en 1992. Comentó queseguramente regresará al Everest, pues así es como se gana la vida.

-La ascensión más rápida -en realidad hubo dos récords en apenas cuatrodías- por la vertiente nepalesa, a manos de Pemba Dorje Sherpa entre el 21 y el22 de mayo, y por Lhakpa Gelu entre el 25 y el 26. Ambos usaron oxígenoartificial en el último tramo de sus escaladas. Lhakpa Gelu fue solo, mientrasque a Pemba Dorje le acompañó un amigo desde el Collado Sur. Ambos intentabanbatir el anterior récord de velocidad en la vertiente nepalesa, establecido porotro sherpa, Babu Chiri (Tshering), el 21 de mayo de 2000. Éste alcanzó lacima en 16 horas y 56 minutos, tras dejar el campamento base la noche anterior.

Vías de la complicada cara sur del Nuptse. - Foto: Marko PrezeljVías de la complicada cara sur del Nuptse. – Foto: Marko Prezelj

Pemba Dorje dijo que sólo empleó 12 horas y 45 minutos desde el campamentobase hasta la cima. Lhakpa Gelu afirmó no haber tardado más de 10 horas y 56minutos en completar la ascensión. Pemba Dorje acusó a Lhakpa Gelu de mentirsobre sus tiempos y siguió con su empeño en demostrar al ministro de turismonepalés y a la prensa que era él quien había realizado el ascenso másrápido. Lhakpa Gelu se defendió ante el ministro aportando sus propiaspruebas. El oficial de enlace del gobierno presente en el campamento base anotóla hora a la que había salido del CB; Apa Sherpa anotó la hora a la que élhabía alcanzado la cumbre y, según confirmó Apa, Lhakpa Gelu no pudo llegarallí mucho después. El Ministro no desveló inmediatamente su veredicto,aunque nadie duda de las pruebas aportadas por Apa.

Lhakpa Gelu colocó una bandera nepalesa de bronce sobre un mástil de hierro enla cumbre. Mientras permanezca ahí, constituirá una prueba de éxito paracualquiera que se saque una foto junto a ella, como lo fue durante una décadael trípode colocado por los chinos en 1975. Pemba Dorje comentó que supróximo objetivo será completar una histórica doble travesía del Everest elpróximo año. Su intención será escalar hasta la cima pasando por el ColladoSur y la arista sureste, descender por la ruta de la cara norte-Collado Nortehasta la base de la montaña, volver a subir por esta misma vía hasta la cumbrey volver a bajar por la arista sureste-Collado Sur hasta el campamento base. Demomento aún no ha encontrado patrocinadores para el proyecto.

-Otra primera, aunque bastante menos seria: la primera persona que toca laguitarra en la cumbre, el americano Vernon Tejas. Tocó su instrumento de 1,4Kg. durante unos breves instantes.

Nuptse

Pilar sureste del Nuptse, que rechazó la tentativa de Babanov y Suviga. - Foto: babanov.comPilar sureste del Nuptse, que rechazó la tentativa de Babanov y Suviga. – Foto: babanov.com

Inmediatamente al sur del Everest se encuentra el codiciado Nuptse, que desdesu vertiente sur ofrece la posibilidad de acceder -aunque con dificultad- anumerosas cimas. La casualidad quiso que dos notables escaladores europeos, eltirolés Hans Kammerlander y el ruso Valery Babanov, se acercaran esta primaverahasta el Nuptse para intentar primeras ascensiones de los pilares sur queconducen directamente a la cima del denominado Nuptse East 1 (7.795 metros).Ambas líneas son extremadamente exigentes en el apartado técnico.

Kammerlander encabezó un equipo de cinco compatriotas y dos sherpas, perollegaron algo tarde y no pasaron de los 6.880 metros en una ruta jamásintentada y ligeramente distinta a la de Babanov. Desafortunadamente, sequedaron sin tiempo para intentarlo de nuevo, pues los fuertes vientos habíandestruido sus tiendas.

Babanov realizó en otoño de 2002 un intento en solo a su vía, aunque notuvo éxito; esta vez contaba con la ayuda de un compañero (pero ningún sherpa)para cargar con la enorme cantidad de cuerda que es necesario fijar paragarantizar el éxito. Llegaron antes y se quedaron más tiempo que los italianospero, tras alcanzar los 7.450 metros, se vieron forzados a abandonar debido alas excesivas nevadas, su estado de agotamiento, y a la falta de tiempo paradescansar debidamente antes de atacar de nuevo. Kammerlander quiere regresar asu vía la próxima primavera; Babanov, que ahora sí conoce perfectamente suruta, piensa acabarla este otoño.

Primeras

El Hunchi, una montaña de 7.036 metros de la región del Everestrecientemente abierta a los escaladores por las autoridades nepalesas, recibiósus dos primeras ascensiones. Dos expediciones, una japonesa y otra surcoreana,realizaron la aproximación desde Gokyo y el glaciar de Ngozumba a comienzos deabril. Ambos equipos alcanzaron la cima desde la arista suroeste, aunque losjaponeses, liderados por Takashi Shiro, y que coronaron cinco días antes quelos coreanos, subieron por la arista pasando por la cara sur, mientras que elequipo coreano, encabezado por Koo Kyoung-Mo, escaló la cara oeste paraalcanzar la misma arista.

En total, los dos equipos fijaron en sus correspondientes vías un total de6.300 metros de cuerda. Según el líder japonés, «parece muy sencillo,pero existen muchas dificultades»: para los japoneses, nieve y hielo consecciones expuestas de roca desde el campo avanzado hasta la cima; para loscoreanos, una empinada pared rocosa de 70-80º. La última gran dificultad conla que se encontraron estos últimos fue un pequeño muro vertical cubierto denieve situado en la última sección de la ruta.

Muy al oeste de la región de Hunchi, un equipo alemán liderado por GoetzWiegand firmó las primeras de dos seismiles situados al nor-noreste delDhaulagiri 1, antes de cumplir con su deseo de coronar el propio ochomil. Elobjetivo de esas primeras ascensiones -la primera a un pico sin nombre de 6.195metros y la segunda al Tashikang (6.386 metros)- era por una parte conseguir unabuena aclimatación, y por otra el amor a la aventura.

La escalada del pico sin nombre no fue muy dura, según informaron, muchomenos que la ruta que abrieron para coronar el Tashikang, que les obligó aenfrentarse a la desplomada, afilada y rocosa cresta suroeste, plagada degrietas que conduce a la helada arista sureste con una pendiente de 60º. Segúncomentó Wiegand, se trata de «una escalada interesante que cambiaconstantemente a medida que avanza por un terreno cada vez más complicado congrietas e incluso una pequeña pared rocosa que hay que escalar.

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