EXPLORANDO

Kuriki Nobukazu abandona el Hornbein; preocupación por su descenso

ACTUALIZADA EL 22/10.- El alpinista japonés fue asistido por sus sherpas para descender desde 7.500 m hasta C2 (6.400 m), donde fue evacuado por un helicóptero y trasladado a un hospital de Katmandú para tratar sus congelaciones en manos y nariz.

Nobukazu Kuriki  (Col. N. Kuriki)
Nobukazu Kuriki
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Actualización publicada 22/10/2012

Kuriki Nobukazu ha sido finalmente evacuado del Everest, después de la difícil situación en que se había metido durante su descenso de retirada del corredor Hornbein. Según se desprende de las comunicaciones emitidas por su equipo a través de sus cuentas de Twitter y Facebook, el alpinista japonés se encuentra actualmente hospitalizado en Katmandú, donde le tratan las congelaciones sufridas en los dedos de las manos y en la nariz.

La crónica de lo sucedido a partir de su regreso a su campamento situado a 7.500 metros empieza el viernes 19 de octubre con una llamada de auxilio al equipo de sherpas que lo acompañaba en el campo base. Según parece, el estado de Kuriki Nobukazu en esos momentos era preocupante, con congelaciones en las manos que no le permitían ni siquiera quitarse los guantes y una acusada debilidad provocada por los seis días que llevaba a más de 7.000 metros.

Esa misma noche, los sherpas llegan hasta él e inician el descenso hacia cotas inferiores. La asistencia de los sherpas consigue llevar al débli Kuriki hasta el campo 2, situado a 6.400 metros de altura, a primera hora de la mañana del sábado 20.

Los fuertes vientos y el frío intenso en altura se transformaron en unas condiciones mucho más apacibles a esa cota. Después de recibir los cuidados de los sherpas en el C2 durante el sábado, un helicóptero de rescate pudo volar hasta allí el domingo 21 de octubre para evacuarlo. Kuriki Nobukazu fue trasladado hasta un hospital de Katmandú donde actualmente recibe tratamiento por sus congelaciones.

Noticia publicada 19/10/2012

La aventura de Kuriki Nobukazu en su intento de realizar la primera ascensión en solitario y sin oxígeno del Everest a través de la ruta abierta por Hornbein y Unsoeld en 1963 (una combinación de la arista oeste y el corredor Hornbein) ha terminado a causa de los fuertes vientos que soplan en la parte alta de la montaña, por encima de los 8.000 metros. Ahora, el reto para el alpinista japonés es volver a descender hasta el campo base con seguridad.

El ataque final a la cumbre empezó tal y como estaba previsto. Kuriki partió desde el campamento que instaló a 7.500 metros de altura entre siete y ocho de la tarde del miércoles 17 de octubre, con la intención de alcanzar los 8.848 metros de la cima el día siguiente entre las tres y las cinco de la tarde. Ante él, un reto de grandes dimensiones desde todos los puntos de vista: una ruta nunca repetida a través del comprometido corredor Hornbein; una ascensión al Everest estrictamente en solitario y sin oxígeno, algo que sólo ha podido realizar Reinhold Messner (1980) en toda la historia; y un larguísimo ataque a cumbre de más de 1.300 metros de desnivel. Para acabar de completar el dibujo de proporciones épicas, las previsiones meteorológicas apuntaban vientos huracanados por encima de los 8.000 metros de desnivel en la zona del Everest.

Ante todo ello, el alpinista japonés se ha tenido que dar por vencido y dar marcha atrás, no sin antes intentarlo hasta donde sus fuerzas y sentido de la prudencia le permitieron… o incluso un poco más allá. Según se desprende de los comentarios publicados por su equipo a través de Twitter y Facebook, Kuriki Nobukazu habría mantenido su avance ascendente durante diez horas, hasta las seis de la mañana hora local. En ese punto –se desconoce todavía en qué altitud se encontraba exactamente-, decidió darse la vuelta.

Según parece, el fuerte viento estuvo a punto de barrerle de la pared en un par de ocasiones. Además, habría constatado los primeros indicios de sufrir congelaciones en las manos.

Un descenso complicado

La combinación del cansancio, las condiciones meteorológicas de viento y bajas temperaturas, así como dichas congelaciones habrían convertido esa decisión de descender en un nuevo reto para Kuriki Nobukazu, quien ya poseía la experiencia de haberse dado la vuelta en el Everest en otras rutas. A pesar de todo, su equipo en Japón informaba que habría conseguido llegar de nuevo a la relativa seguridad de su campamento a 7.500 metros, hacia las cinco y media de la tarde del jueves 18 de octubre. El simple análisis de ese horario (casi doce horas para bajar) habla claramente de las dificultades de ese descenso.

Desde entonces, no ha habido otras actualizaciones del equipo del montañero japonés en las redes sociales y se desconoce si ha podido retomar el descenso o si otros alpinistas o sherpas han hecho el intento de llegar hasta su posición para ayudarle a completar el camino que le queda hasta el campo base.

 

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