BIHÂNA (AMANECER), 6C+, 1.500 M, ED+

Jesús Ibarz, Pablo Ruiz ‘Blín’ y Edu Recio abren en el Langdung (6.357 m)

El terceto viajó hasta el remoto valle del Rolwaling (Nepal) para regresar con una estética nueva ruta que asciende la cara y arista sureste de este seismil que fue virgen hasta el año pasado. La han bautizado como Bihâna (Amanecer).

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Jesús Ibarz, Pablo Ruiz ‘Blín’ y Edu Recio en 'Bihâna (Amanecer)' al Langdung (Nepal)
Jesús Ibarz, Pablo Ruiz ‘Blín’ y Edu Recio en ‘Bihâna (Amanecer)’ al Langdung (Nepal)   Col. J. Ibarz, P. Ruiz y E. Recio

El Valle del Rolwaling es uno de los terrenos de juego más prometedores para el alpinismo puntero de hoy en día. Esta remota zona de Nepal preserva un magnífico potencial, que hace las delicias de alpinistas con ansias de aventura, compromiso y exploración. Fue el caso del Equipo Español de Alpinismo el año pasado, y de su director Mikel Zabalza, que este mismo otoño abría la arista suroeste del Drangnag-Ri (6.801 m) con Alberto Fernández, Joseba Larrañaga e Iñaki Arakistain.

Precisamente en esa expedición del EEA de 2017 figuraban Jesús Ibarz y Pablo Ruíz ‘Blín’, como discípulos de Mikel Zabalza. Y como su maestro, también les picó el gusanillo de regresar. “Cualquiera que conozca el Valle del Rolwaling piensa en visitarlo de nuevo. Blín y Jesús lo descubrieron ya el año pasado con el EEA abriendo algunas nuevas vías, pero para Edu ha sido una primera toma de contacto con el lugar. En cualquier caso, si bien se trata de un valle en gran medida inexplorado, resulta indudable su potencial para el alpinismo”, explican ellos mismos.

Adiós al Drangnag-Ri

Tardaron tres días en llegar hasta la aldea de Na, desde donde comenzaron los porteos hacia el glaciar Ripimo para instalar el campo base a una altura de unos 5.100 m. “Nuestro objetivo era escalar la pared sur del Drangnag-Ri, una pared de 1.300 m vertical y de difícil acceso, que implica una logística demasiado laboriosa para el tiempo del que disponíamos. Por esta razón, y tras seguir las recomendaciones de Mikel Zabalza, nos dirigimos hacia el Langdung”, argumentan.

Hola al Langdung

El Langdung es “un pico de 6.357 m situado al fondo de un remoto glaciar fronterizo en el Tíbet y que se había mantenido virgen hasta este último invierno, durante el cual un equipo de guías nepalís realizó la primera ascensión”.

En realidad, los nepalíes Dawa Gyalje Sherpa, Dawa Yangzum Sherpa, Nima Tenji Sherpa y Pasang Kidar Sherpa hicieron la primera ascensión al Langdung el último día de otoño de 2017, es decir, el 20 de diciembre, después de ascender una ruta que recorre la cara suroeste y la arista sureste. Siguieron una línea ligeramente diferente a la que habían intentado el año anterior el estadounidense Hari Mix y el nepalí Furtemba Sherpa.

Pero Jesús Ibarz, Pablo Ruíz ‘Blín’ y Edu Recio se quedaron prendados por el muro de la cara sureste de la montaña: “Apartar la mirada de aquella pared de granito rojo que brillaba con el sol desde el amanecer resultaba imposible. Se trata de una impresionante montaña con una pared de granito de unos 500 m y una arista de más de 1.000 m. De este modo, fijamos nuestro objetivo”.

Su relato de la ascensión

Tardamos 6 días en realizar toda la actividad. El primer día realizamos la aproximación desde Na hasta el campo base para, el segundo día, desplazar la tienda al campo base avanzado. El tercer día cargamos el material hasta la pared y escalamos varios largos, entre ellos el más difícil de la vía: una chimenea desplomada de 6c+ que Blín resolvió como si estuviera al lado del suelo. Aquella noche dormimos de nuevo en la tienda, donde la temperatura descendía hasta los -16ºC.

El siguiente día dejábamos la tienda a las 3:00 horas de la mañana para, al amanecer, estar escalando largos de la parte superior con dificultades entre V+ y 6b. Hacia las 11h alcanzábamos el inicio de la arista sureste (a unos 6.000 m), donde se alternaban tramos de hielo y roca, con condiciones que variaban mucho dependiendo de la orientación.

Tras varias horas de escalada, la arista parecía no terminar nunca. Tramos de IV y V grado con otros de muy mala roca hacían que la escalada fuera realmente delicada. Además, al no estar muy bien aclimatados, la conciencia de la altura se acentuaba a cada paso.

Desde la arista podíamos ver el valle vecino del Khumbu, con cumbres como el Everest, Lhotse y más al norte el Cho Oyu, en un escenario increíble. Alcanzamos la cumbre, exhaustos, en torno a las 16:00h. Nuestra idea era destrepar la arista y bajar por donde habíamos subido pero, debido a lo larguísima que resultó, decidimos cambiar de plan para descender rapelando hacia el glaciar por una canal de la cara oeste.

La bajada resultó ser muy larga, y lo que parecía una rápida retirada se convirtió en un sinfín de rápeles. Cuanto más bajábamos más mala era la roca. Así, sobre las 23:00h, tras unos 18 rápeles, aterrizamos en el grietoso glaciar donde continuamos navegando en busca del calor de la tienda.

En el glaciar, todavía tuvimos que montar varios rápeles para, finalmente, llegar de vuelta a la tienda a las 12 de la noche, tras 21 horas de increíble pero extenuante actividad.


 
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