SE VA DE EXPEDICIÓN AL CHO OYU

Ferran Latorre: “Todos los ochomiles están entre las montañas más bonitas del mundo”

El alpinista catalán vuelve al Himalaya este otoño con la intención de ascender el Cho Oyu, que sería su noveno ochomil principal. Por primera vez, no le acompaña nadie. Intentará subir lo más ligero posible, sin sherpas ni oxígeno. En esta entrevista que mantuvimos el día que partía de expedición aporta, como siempre, reflexiones interesantes.

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Ferran Latorre en la cima del Lhotse  (Col. F. Latorre)
Ferran Latorre en la cima del Lhotse

Ferran Latorre vuelve a las grandes montañas este otoño. Su objetivo es el Cho Oyu (8.201 m), que pretende convertir en su noveno ochomil principal, un paso más dentro de su proyecto de completar los catorce ochomiles. El alpinista de Vic, que piensa seguir adelante con sus planes aunque Òscar Cadiach se le adelante como primer catalán con los Catorce, consiguió sumar el Lhotse en primavera, aunque canceló su expedición al Gasherbrum I de este verano a causa del atentado terrorista del Nanga Parbat.

Aunque el Cho Oyu se considera generalmente uno de los ochomiles más fáciles y menos atractivos, Ferran Latorre rompe una lanza a favor de la belleza de todas estas grandes cumbres, que considera entre las montañas más bonitas del planeta. Como siempre, irá sin oxígeno y sin sherpas y, además, esta vez será la primera ocasión en que viaja solo al Himalaya, sin ningún compañero de expedición.

Cuéntanos un poco el proyecto que tienes ahora.
Me voy al Cho Oyu a intentar ascender por la ruta normal. Voy solo desde aquí por primera vez en una expedición, pero eso no quiere decir que lo vaya a intentar solo; tampoco quiero engañar a la gente, porque evidentemente va a haber más gente en el Cho Oyu. Tengo la intención de ser autosuficiente en lo que a mis cosas concierne, e intentar ir lo más ligero posible. Intentaré hacer el Cho Oyu con un solo campo y de una manera más o menos rápida.

¿Es la primera vez que te vas solo a una expedición?
Sí, es la primera vez. He ido muchos años al Himalaya y siempre he ido con alguien: con muchos compañeros de Al filo de lo imposible y Edurne Pasaban, después he ido con otro compañero como en el Lhotse y en otras ocasiones… Y esta vez es la primera que salgo solo en el avión y que en Katmandú no me voy a encontrar con nadie con el que vaya de expedición. Pero evidentemente comparto permiso con gente que no conozco y la idea es ser autosuficiente, estar solo e ir a mi bola. Eso no quiere decir que allí no encuentre a alguien simpático con el que comparta finalmente la expedición, pero en principio tengo que pensar en ser autosuficiente.

«Ir solo y estar en la montaña a tu rollo, sin compartir la tienda ni la ascensión con nadie, hacer tus propios planes… es un pequeño aliciente personal…»

¿Cuál es la sensación de partir solo?
Un poco rara. Se me hace extraño esta vez. Pero de alguna manera también me hace gracia porque es diferente. No porque ahora entre yo en un estado catatónico de introspección personal, que no es el caso, pero también tiene su aliciente el ir solo y buscarse la vida y estar en la montaña a tu rollo, sin compartir la tienda ni la ascensión con nadie, hacer tus propios planes… De alguna manera es un pequeño aliciente personal, que también pienso que me irá bien.

«Todos los ochomiles son preciosos y para cualquier alpinista es super bonito subirse allá arriba, aunque el Cho Oyu técnicamente sea una montaña fácil»

¿Cómo es el Cho Oyu? ¿Conoces la montaña?
Sí, estuve hace dos años, cuando llegamos hasta el último campamento pero el día de cumbre nos hizo mucho viento. De los Catorce, es el que me hacía más pereza escalar. Como buen catalán me pierde un poco la estética, y el Cho Oyu nunca me había acabado de gustar como monte. Pero realmente vi que estaba equivocado, porque la vez que estuve me pareció precioso: es una gran montaña, en un lugar increíble… Se diga lo que se diga, todos los ochomiles son preciosos y para cualquier alpinista es super bonito subirse allá arriba, aunque el Cho Oyu técnicamente sea una montaña fácil. De todas maneras, es una montaña alta, de 8.201 metros, es una montaña fría… También hay que acertar el día, porque la temperatura empieza a ser muy fría a partir de primeros de octubre.

En verano tomaste la decisión de última hora de no ir a Pakistán debido a la situación en el país. ¿Estás contento de haber tomado esa decisión?
Sí… Más que estar contento o no, quiero ser coherente con mi decisión, que una vez tomada bien está. Como en todo en al vida, tiene cosas buenas y cosas malas, pero en cualquier caso es la decisión que tomé y no estoy arrepentido.

«Quizás en los últimos años se ha minusvalorado un poco la ascensión a un ochomil»

Luego ha habido muchas tragedias en Pakistán para la poca gente que ha ido de expedición, ¿cómo lo has visto tú?
Una pena. Creo que se puede inferir de estos accidentes que en los últimos años se ha minusvalorado un poco la ascensión a un ochomil. Es verdad que la gente va muy preparada, va muy fuerte, pero en algunas ocasiones es su primer ochomil o, por el contrario, puede ser que tengas mucha experiencia y eso hace que lo banalices también. Es decir, por defecto o por exceso.

«Cuando asciendes a la vez que mucha gente, como ha pasado en los últimos años, es bastante fácil subir a un ochomil»

O sea que la experiencia es clave en los ochomiles…
Igual que lo es si asciendes tomando tú la iniciativa o hay diez expediciones en la montaña. Todo cambia mucho cuando eres tú quien tiene que decidir a qué hora se sale, si te das la vuelta o no… Cuando asciendes a la vez que mucha gente, como ha pasado en los últimos años, es bastante fácil subir a un ochomil. Creo que ha habido más accidentes en Pakistán este año porque mucha gente se ha encontrado sola en los ochomiles esperando que fuera más gente, y afrontarlo solo es otra historia.

«Hay accidentes provocados por la toma de decisiones individuales erróneas»

Y también sucede que las cordadas se hacen entre gente que no se conoce de nada…

En los últimos años ha habido una individualización de este deporte. Creo que ha pasado a ser un deporte más individual que hace 20 años, sin lugar a dudas. Hace veinte años se iba en grupo y el objetivo era que el grupo subiera a la cumbre. Ahora cada uno toma sus propias decisiones al margen de los demás –no siempre, pero ocurre muchas veces-, y además te crees con la potestad de hacerlo, porque eres tú, persona individual y física, la que va al ochomil, no un grupo. Tú tomas tu decisión y cada uno es dueño de su destino. Y hay accidentes provocados por la toma de decisiones individuales erróneas.

«Para atestiguar la cima llevo el Spot y la cámara de video y fotos…»

En el debate eterno sobre las cimas, con las tecnologías que hay en el siglo XXI, ¿cómo te lo planteas tú a la hora de ir al Cho Oyu?

Yo llevo el Spot, como siempre, que es el que me sitúa por gps y la gente lo puede ver en directo. Y luego llevo cámara de fotos… Eso es lo que llevo yo básicamente, esos son mis testigos. En cualquier caso, si alguna vez me pasara algo, siemprese puedo hacer como en los años cincuenta, que es dejar el piolet en la cumbre o un bastón o algo. Lo digo como broma… básicamente llevo el Spot, foto y vídeo. Además, hoy en día hay camaritas pequeñas, como las GoPro o las cámaras de bolsillo, que son fáciles de utilizar, muy fiables y se cuidan bien.

«Hoy en día con los medios que hay, debería de ser muy fácilmente demostrable que se ha subido a una cumbre»

Lo que parece increíble es que sigan habiendo estos debates en el siglo XXI, sobre si alguien ha hecho o no cima, con la tecnología existente  ¿no?

Es increíble. A mí me sabe mal y me duele que el alpinismo no se saque esta lacra de encima y que siempre estemos entrando en dudas o no dudas sobre algunas ascensiones. Las ha habido dudosas históricamente, pero antes eran muy difíciles de rebatir, porque los medios eran los que eran; hoy en día con los medios que hay, debería de ser muy fácilmente demostrable que se ha subido a una cumbre. Me da pena que todavía estemos en este tipo de debates.


 

«Creo que todavía tiene sentido que se dé información sobre los ochomiles si la trayectoria de el alpinista es relevante»

El ochomilismo por vías normales levanta muchas críticas como actividad obsoleta… ¿Cuál es tu opinión?
Como todo, habría que situar las cosas en su sitio. Subir a un ochomil por una ruta normal no es la punta de lanza del alpinismo, esto es obvio y hace muchos años que es así. Pero por otro lado, a veces es más interesante la trayectoria de una persona que no lo que está haciendo puntualmente, y entiendo que muchas veces se sigue a alpinistas por su trayectoria y no por el hecho de que vaya a un ochomil o no. Por ejemplo, yo creo que es noticia que Òscar Cadiach suba al G1, o Álex Txikon o yo… ¿Por qué? Porque está dentro de un proyecto global que es subir los Catorce, que es un proyecto de vida. Pero entiendo que no tiene que serlo una persona que hace una expedición puntualmente. De todas maneras, yo creo que todavía tiene sentido que se dé información al respecto. De la misma manera que ahora sale la noticia de Ueli Steck, si hay un español que tiene una trayectoria concreta… Imagínate que Manu Córdova va al Cho Oyu, pues yo creo que es noticia que Manu Córdova va al Cho Oyu; porque es un alpinista relevante y todo lo que hace es noticia, más allá de si la actividad es buena o no.

«Poner los pies en la cima de todos los ochomiles es una manera bonita de colgar las botas…»

¿Qué te aportan a ti los ochomiles?
Sentía la necesidad de acabar mi ‘carrera profesional’ de alguna manera y pensé que poner los pies en la cima de todos los ochomiles era una manera bonita de colgar las botas profesionalmente. He estado muchas veces con Al filo de lo imposible en rutas difíciles, escalando ochomiles en estilo alpino, los he hecho de varias maneras y todavía sigue apasionándome el subirme a las montañas más bellas del mundo y entre ellas los catorce ochomiles de la Tierra, sin lugar a dudas. En este sentido, quería hacer una crítica a la minusvaloración que se hace de estas montañas, las más grandes y más bellas del planeta.

«Soy alpinista y me gusta subirme a la cima de una montaña sea difícil o no»

Tú eres una persona que vienes del alpinismo de dificultad tanto en roca como en hielo, que has hecho muchas expediciones a objetivos alpinísticos complicados… ahora tu trayectoria está ligada a los ochomiles por rutas normales que es alpinismo relativamente fácil…
Para que se me entienda: yo soy montañero y me encanta subirme a las cumbres. Cuando llego a una montaña, me gusta subirme arriba, sea difícil o no. Y para un alpinista-montañero, subirse a la cima del Makalu sigue siendo algo precioso. Yo he estado en el Makalu y te aseguro que no tiene nada que envidiarle a las Jorasses, todo lo contrario. Y la prueba es que mucha gente está yendo a estas montañas; si no tuviese ningún sentido y fuera aburrido, la gente no iría.

«Algo bonito para mí es poder tener la excusa de fotografiar estos lugares, filmarlos y contar mi propia historia»

¿Cómo planteas el tema de comunicación?
Lo planteo totalmente autosuficiente; no llevo sherpas y tampoco pienso tirar de los sherpas de los demás (hay mucha gente que dice que va sin sherpas y lo vende como una gran cosa, pero luego tira de los sherpas de los demás), pero evidentemente seguiré escribiendo, mandando fotos y mandando vídeos. Preguntabas antes qué me aportan los ochomiles, pues una cosa importante que me aportan y de las que más me ilusionan es poder contarlo. Seguramente, si no lo pudiera contar, si nos fuéramos 20 o 30 años atrás que no podías mandar fotos, ni contarlo, ni escribirlo, seguramente perdería mucha parte del aliciente que tiene para mí. Algo bonito para mí es poder tener la excusa de fotografiar estos lugares, filmarlos y poder contar mi propia historia. Es una de las cosas vitales, casi diría que el 50% de este proyecto.

«Busco más el videoblog –contar cómo me va, qué hago, qué pensamientos tengo- que no una gran historia»

Trabajas como cámara de vídeo y fotógrafo, ¿a qué das prioridad?
A las dos cosas. Todo lo que hago en vídeo lo planteo más para internet; mi objetivo es más hacer un seguimiento por internet que no hacer un gran documental. Busco más el videoblog –contar cómo me va, qué hago, qué pensamientos tengo- que no una gran historia. Y lo que hago con la fotografía es intentar captar lo que me motiva de estas montañas, que básicamente es la belleza que hay.

¿Cuáles serían las ventajas e inconvenientes del videoblog en comparación con un documental?
El videoblog al final es más efímero, son historias cortas, momentos… Yo creo que para hacer un documental te falta encontrar algún argumento más que el día a día, que eso es un videoblog. En un videoblog lo que tratas precisamente es el día a día, sin grandes historias detrás ni grandes pretensiones. Y creo que hacer un documental de lo que vas a hacer es más difícil, sobre todo encontrar una historia que lo una todo y le dé sentido.

A nivel de tecnología, ¿cómo vas equipado? ¿Qué cámaras llevas?
Voy con la Canon 5D Mark III, con objetivos Canon, y este año también llevo una GoPro, para buscar esta imagen más fresca, más personalizada, más hablando a la cámara. De todos modos, es algo nuevo para mí y todavía no lo tengo muy claro, aunque la idea es cambiar un poco de registro.

Es mucho trabajo para ti solo, hacer montaña y después todo el montaje y envíos, ¿no?
Sí, la gente no se da cuenta de lo que representa, en cuanto a preocupaciones tecnológicas y de trabajo, de pensar qué cuento hoy, cómo lo monto, qué planos, qué escribo… Pero para mí es un aliciente muy grande. A mí me encanta poder hacerlo. Me gustaría en un futuro poder hacerlo para alguien, casi me gustaría más hacerlo desde fuera, porque hablando de mí mismo siempre me siento un poquito incómodo. Estoy pensando en un futuro dedicarme a ello.

«Si Òscar Cadiach es el primer catalán en completar los catorce se lo tendrá merecidísimo…. de todas maneras seguiré adelante para completarlos también»

Para ser el primer catalán con los catorce ochomiles, a Òscar le falta sólo uno… Va a ser prácticamente imposible para ti, ¿no?
A mí me faltan seis principales. Sí, va a ser difícil, desde luego. Si acaba Òscar, encantado, se lo tendrá merecidísimo, se lo habrá ganado por trayectoria y voy a ser el primero en felicitarle. De todas maneras, yo sigo con mi historia, que es la de poner los pies en las catorce cumbres de 8.000 metros. Me hace ilusión decir que he estado en la cima del Makalu, por poder cerrar un proyecto mío personal, independientemente de ser el primer catalán. Ser el primer catalán sirve porque a nivel de patrocinios ayuda un poquitín porque es un titular más.

¿Quizás pueda decrecer el interés de los patrocinadores en cuanto se termine esto del primer catalán con los catorce ochomiles?
No creo. Pienso que los patrocinadores valoran más el contar la historia. La gente que me sigue en esta historia, creo que va a seguir teniendo interés.

¿Cómo lo has tenido a nivel de patrocinios para esta expedición? Porque es un momento complicado…
En mi caso, yo ya lo tenía cerrado para todo el año, evidentemente con dificultades porque los patrocinios son justos y cuesta sacar el dinero, pero yo lo tenía cubierto desde el principio. Mis patrocinadores están contentos porque les gusta la comunicación que hago del tema, que al final es lo importante para ellos; una información de calidad, tanto técnica como de transmisión de valores.

«Lo seguro es que el Everest lo quiero dejar para el final»

Cuando estás allí, ¿cómo te planteas la transmisión?
Voy improvisando, pero la media es emitir cada tres o cuatro días, ya sean fotos, texto o vídeo. O sea, que hay una comunicación muy permanente.

¿Cómo te planteas los siguientes ochomiles? ¿Tienes una agenda o calendario…?
No te sabría decir. Seguramente el año que viene el Makalu, pero está en el aire. Lo seguro es que el Everest lo quiero dejar para el final. Y el año que viene seguramente afrontaría el K2 como gran montaña… Pero hay que ver, porque también tengo alguna idea de hacer alguna cosa nueva, pero tengo que madurarlo en otoño y ver qué hago.


 

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