NANGA PARBAT CON ESQUÍS

Ferran Latorre: “La clave para ascender esta nueva ruta en el Nanga Parbat son los esquís”

La penúltima montaña de Ferran Latorre para completar los catorce le va a dar juego: quiere abrir una ruta nueva y, además, utilizar los esquís en el 90% del recorrido. «Cuando te quedan pocas montañas se disfruta un montón. Estoy tomándome el gusto de hacer algo distinto», cuenta.


Darío Rodríguez | 2 comentarios |

Lo intentó Reinhold Messner en 2001 y también Simone Moro el año pasado, entre otros alpinistas, pero no consiguieron abrir la ruta nueva en el Nanga Parbat que se ha propuesto Ferran Latorre. “Quizá la clave es utilizar esquís”, dice. Su intención es utilizarlos hasta la pirámide final, que no es esquiable, que empieza a 7.900 metros. “La sensación de aventura es súper bonita”, cuenta. “Es un proyecto acongojante pero bonito”.

¿Cómo va el proceso de aclimatación?
Subimos hace unos días a 7.050 metros, bajamos esquiando prácticamente hasta el campo base y ahora estamos esperando a que haga buen tiempo. Parece que viene mucho viento que durará hasta el 6 de julio, el Jet Stream se está acercando. La idea es subir al campo 1 para hacer un depósito de material, quedarnos a dormir para aclimatar y al día siguiente bajar otra vez. Igual hacemos una punta de altura y bajamos. Si cambiara la previsión tiraríamos para arriba, pero parece que viene viento. Esta primavera ha nevado mucho y la montaña estaba muy cargada, pero estos días se ha limpiado.

¿Estáis preparados para ir a la cima en cuanto llegue la ventana de buen tiempo?
Sí, hemos tocado los 7.000 metros, hemos dormido dos veces en el campo 2 a 6.500 y yo llevo la aclimatación del Makalu. Por cierto, Tom Seidensticker se ha ido del campo base y ha vuelto a casa, ahora somos tres: Yannick Graziani, Hélias Millerioux y yo. Con Yannick hice el Gasherbrun I el año pasado y a Hélias lo he conocido este invierno en Chamonix.

«La clave es utilizar esquís para ser más rápidos y efectivos»

¿Cuál es vuestro plan?
Abrir una ruta nueva. Es una muy larga, quizá la clave es utilizar esquís para ser más rápidos y efectivos, sobre todo en años de nieve. Es curioso que no se haya abierto antes, lo intentó Messner en 2001, también Simone Moro y Tamara Lunger el invierno pasado, pero no pudieron pasar porque hay un serac muy grande a 6.000 metros. Hace un par de años también la probaron unos austriacos e Elisabet Revol con un polaco. Se ha llegado hasta 7.600 metros…

¿Cómo es la ruta?
Muy glaciar, va por la vertiente del Diamir y muy a la izquierda de la ruta normal. Normalmente se debería entrar por el glaciar de Diama pero, como está muy roto, lo que hacemos es pasar un collado, subir a otro y bajar al glaciar para evitar la zona peor, que es una de las dificultades de esta ruta. Otra es que estás muy solo, muy aislado y lejos de la ayuda. Creemos que la ruta se puede hacer casi íntegramente con esquís, diría un 90% del recorrido, excepto la pirámide final, que no es esquiable. Hasta los 7.900, que es donde empieza el corredor que nos lleva a la arista de cumbre, casi todo se puede hacer con los esquís.

¿Te refieres a ascenso y descenso?
Eso es, tanto subida como bajada. La subida es mucho más rápida y la bajada, si estás entero, debería ser rápida también. Mi duda es si se puede esquiar a 8.000 metros. El otro día bajamos de 7.100 y se podía… La parte de arriba es bastante diagonal, en travesía, y no será complicado. Luego hay una parte más tiesa y alrededor de los 7.000 metros se vuelve a relajar otra vez.

Hay un paso clave a 6.000 metros, donde hay un serac por donde hace unos años se pasaba muy fácil y que Simone, en invierno, no consiguió pasar. Nosotros ahora sí lo hemos hecho, hemos fijado 30 metros para pasarlo, que es toda la cuerda fija que tenemos. Vamos en estilo ligero, no tenemos sherpas ni porteadores. La verdad es que estamos muy ilusionados con este proyecto por ser una ruta nueva con un método diferente.

«Psicológicamente es una ratonera y afecta el hecho de sentirte solo»

Comentabas que tenéis que salvar una parte complicada del glaciar…
Ir o volver al c1 implica remontar 150 o 200 metros de desnivel. Para evitar hacer todo el glaciar, que está muy roto, nos subimos a un monte y luego bajamos a la mitad del glaciar, ya con la parte más rota salvada. Hay que hacer eso de ida y vuelta. Psicológicamente es una ratonera y afecta el hecho de sentirte solo allí con dos compañeros nada más. Hay mucha distancia entre el campo base y el campo 1, el otro día tardamos diez horas en recorrerla, cuando por la ruta normal se tardan dos. Al mismo tiempo, la sensación de aventura es súper bonita, te sientes como si estuvieras en Alaska, muy lejos de todo. Es acongojante pero bonito. Este año hay poca gente en el Nanga, hay mucha gente en otras montañas y aquí se nota el efecto de la tragedia de hace unos años.

¿Entonces esa parte de glaciar es la más compleja?
Lo complicado es el global, el tramo de los seracs era una incógnita pero al final lo hemos pasado sin más problemas. Lo complicado es el conjunto, vamos a intentar un recorrido muy largo que tiene compromiso. También tenemos que estudiar la pirámide final para ver por dónde la vamos a atacar. Para mí es una cosa elegante y bonita a la que no le busco dificultad ni heroicidad más allá de ser consciente de que requiere compromiso.

Si llegáis a la cima, ¿la idea es bajar por la misma ruta por la que subís?
La idea es bajar por la misma ruta esquiando, esa es la intención. Los esquís los subiremos hasta el pie de la pirámide por la banda izquierda, algo más alto del punto por donde se coge la ruta normal. Nosotros vamos a hacer parte de la arista que hizo Hermann Bhul, pero en lugar de hacerla entera creo que vamos a pasar por un corredor que da directamente a la cumbre norte.

«La esquiada del otro día fue la más bonita de mi vida, eso lo compensa todo»

En tu proyecto de terminar los 14, lo lógico sería hacer la ruta normal para no arriesgar…
Sí, pero me hace ilusión ir con mis dos compañeros. Es una oportunidad, porque normalmente no te juntas con dos monstruos como ellos. Estoy contento de haberlo escogido así porque es bueno buscar proyectos que te ilusionen, me apetece mucho subir al Nanga de esta manera.

En invierno decidiste retirarte de la expedición de Alex Txikon, que al final consiguió la primera invernal del Nanga. ¿Se te hizo duro ver que habrías podido estar allí con ellos?
No, qué va, me alegré mucho por Alex al saber que hicieron cima. Yo tomé esa decisión y fui consecuente, les deseaba lo mejor anél, a Simone y a Tamara. Quieras o no, hacer ahora algo distinto también es quitarse un poco la espina de no haber venido en invierno, compensa la decisión. Estoy contento de no haber venido antes y de estar aquí con Yannick y Hélias. La esquiada del otro día fue la más bonita de mi vida, eso lo compensa todo.

«Si tuviéramos que escoger las veinte montañas más bonitas del mundo los catorce ochomiles estarían dentro de la lista»

El Nanga Parbat no lo conocías, ¿qué te parece?
El lugar es precioso y el campo base también, tal y como me habían dicho. Los catorce ochomiles son las montañas más impresionantes del planeta y esta, la última que me quedaba por ver con mis propios ojos, confirma la regla. Si tuviéramos que escoger las veinte montañas más bonitas del mundo los catorce ochomiles estarían dentro de la lista. El Cerro Torre, el Cervino y poca cosa más.

¿A nivel personal que te supone esta expedición?
Disfrutar de la etapa final de mi proyecto de los catorce se vive con más alegría, cuando te quedan pocas montañas se disfruta un montón. Estoy tomándome el gusto de hacer algo distinto con la montaña número 13, ¿por qué no?, hay que probarlo. Estoy muy contento.

Comentarios
2 comentarios
  1. El Ama Dablan, por citar una conocida por todos, es más estética que algunos ochomiles.

  2. Ferran me cae bien y le admiro por su actividad pero creo que en eso de las montañas más bellas de la tierra se queda muy cortito. No pongo ejemplos porque hay muchísimas montañas preciosas.

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