«Este es el secreto que he llevado conmigo en todas mis expediciones: nunca he competido con nadie. Mi única batalla ha sido contra el hombre que era ayer. Cada día, superando mis propios límites. Porque en el momento en que miras de reojo —a lo que hacen, dicen o consiguen los demás—, te desvías de tu rumbo. Tu rumbo es TUYO. Defiéndelo con uñas y dientes».
Ese era el mensaje que Nirmal “Nims” Purja publicaba en sus redes sociales apenas unos días antes de partir hacia el Broad Peak. Lo escribió cuando afrontaba una nueva etapa de el reto de escalar por segunda vez los catorce ochomiles, esta vez íntegramente sin oxígeno suplementario. Si hubiera regresado con éxito del Broad Peak, únicamente le habría quedado el Cho Oyu para completar el proyecto.
Ese texto resume mejor que cualquier lista de récords quién fue Nims Purja. Nunca se presentó como un alpinista empeñado en derrotar a los demás. Su obsesión era desafiar continuamente los límites que él mismo consideraba posibles. Una carrera permanente contra sí mismo que le llevó a acumular más hitos en las montañas de ocho mil metros que probablemente cualquier otra persona de la historia.
Con su desaparición, el himalayismo pierde a una de las figuras más influyentes, admiradas y también discutidas del siglo XXI. Porque Nims no dejó indiferente a nadie. Revolucionó la forma de entender los grandes proyectos en el Himalaya, rompió barreras que parecían inamovibles y, sobre todo, cambió para siempre el lugar que ocupaban los alpinistas nepalíes en el imaginario colectivo del montañismo mundial.
Del ejército a las montañas más altas del planeta
El carácter y papel que protagonizó Nirmal no se puede entender sin tener en cuenta sus orígenes.
Nirmal Purja nació el 25 de julio de 1983 en el distrito nepalí de Myagdi, en el seno de una familia humilde de etnia magar. Como tantos jóvenes de su entorno, vio en el ejército británico una oportunidad para cambiar su vida. En 2003 ingresó en la Brigada de Gurkhas y pronto destacó por unas condiciones físicas excepcionales y una capacidad mental fuera de lo común.
Tras un duro proceso de selección, se convirtió en el primer gurkha en ingresar en el Special Boat Service (SBS), las fuerzas especiales de la Marina británica, consideradas una de las unidades militares más exigentes del mundo.
Aquellos dieciséis años de servicio moldearon la personalidad que después trasladaría a la montaña. Disciplina, resistencia al sufrimiento, planificación minuciosa y una fortaleza mental extraordinaria fueron las herramientas con las que afrontó retos que la mayoría consideraba imposibles.
Sus primeros pasos en el alpinismo llegaron relativamente tarde. Su primera experiencia seria en altura fue en 2012, durante un permiso militar. Cuatro años después ya estaba en la cima del Everest. A partir de ahí comenzó una progresión que no tiene precedentes.
Project Possible: desafiando lo establecido en los Catorce
Cuando Purja anunció su intención de escalar los catorce ochomiles en menos de siete meses, la mayoría consideró el proyecto una simple extravagancia. Hasta 2019, la persona que menos había tardado en subir los catore era surcoreano Kim Chang-ho, que había necesitado casi ocho años para completar la colección.
Sin embargo, el 29 de octubre de 2019, Nimsdai alcanzaba la cima del Shisha Pangma y completaba los catorce ochomiles en seis meses y seis días, una marca que pulverizaba cualquier referencia anterior. El proyecto, de una capacidad logística desconocida hasta entonces, implicó un enorme equipo de apoyo y múltiples recursos que él nunca ocultó, incluidos helicópteros para los desplazamientos entre macizos y oxígeno suplementario en muchas ascensiones.
Aquella polémica aventura trascendió rápidamente el mundo de la montaña. Netflix la convirtió en el documental 14 Peaks: Nothing Is Impossible, mientras que el propio Purja relató la experiencia en su libro Más allá de lo posible, publicada en castellano por Ediciones Desnivel en 2021.
En 2018 fue nombrado Miembro de la Orden del Imperio Británico (MBE) por la reina Isabel II por sus logros en el alpinismo de gran altitud.
K2 invernal: un éxito colectivo para Nepal
El 16 de enero de 2021 Purja lideró el histórico equipo formado íntegramente por alpinistas nepalíes que consiguió la primera ascensión invernal a la segunda montaña más alta del planeta, el único ochomil que permanecía invicto durante esa estación.
Fue una cumbre con un especial valor simbólico. Los diez integrantes del grupo decidieron detenerse unos metros antes de la cima para reunirse y alcanzar juntos el punto más alto de la montaña.
Por primera vez, los protagonistas absolutos de una de las mayores gestas del himalayismo eran alpinistas nepalíes. Una ascensión que Nimsdai aseguró haber realizado sin oxígeno suplementario.
Una colección de récords inigualable
A partir de entonces sus récords comenzaron a sucederse con una rapidez difícil de seguir. En 2022 enlazó las ascensiones al Everest y al Lhotse sin oxígeno suplementario en apenas dos días, una demostración de resistencia extraordinaria.
En octubre de 2024 culminó otro de los grandes objetivos de su carrera al completar los catorce ochomiles sin oxígeno suplementario, entrando en el reducido grupo de alpinistas que lo habían conseguido (75 personas en todo el mundo en aquel momento).
En julio de 2025 alcanzó en el Nanga Parbat su ochomil número cincuenta, de los cuales veintidós habían sido escalados sin oxígeno.
Ese mismo periodo consolidó además cinco récords reconocidos por Guinness World Records, entre ellos el de la ascensión más rápida a los catorce ochomiles y diversas marcas relacionadas con las montañas más altas del planeta.
En paralelo a su carrera deportiva, en 2021 cofundó Elite Exped junto a Mingma David Sherpa, empresa especializada en expediciones de alta montaña. La agencia, dirigida posteriormente junto a Tejan Gurung, se consolidó rápidamente como una de las referencias del Himalaya, organizando ascensiones a los ochomiles y otros grandes objetivos con un equipo de guías mayoritariamente nepalí.
También ese mismo año 2021 creó la Nimsdai Foundation, dedicada principalmente a la limpieza y protección de las montañas, así como al apoyo a las comunidades locales.
Un personaje admirado… y también discutido
Su trayectoria nunca estuvo exenta de controversia. Desde el principio, parte del mundo del alpinismo cuestionó el uso intensivo de oxígeno suplementario, helicópteros y su logística muy desarrollada en sus ascensiones, con unas formas equidistantes del himalayismo más comprometido.
Purja nunca trató de ocultar esos recursos. Al contrario, defendía que la evolución tecnológica y organizativa permitía ampliar los límites del rendimiento humano sin renunciar a la seguridad.
Purja también es conocido por su participación en varios rescates de gran repercusión. Entre ellos destacan intervenciones durante las temporadas de 2019 en el Annapurna y el Kangchenjunga, donde compartió oxígeno e intentó asistir a montañeros en dificultades. Algunos de esos rescates no pudieron evitar el fallecimiento de los afectados, pero reforzaron su reputación como alpinista dispuesto a priorizar el auxilio cuando era posible.
En 2024 su nombre volvió a ocupar titulares por motivos muy diferentes, después de que un reportaje publicado por The New York Times recogiera acusaciones de acoso y abuso sexual formuladas por varias mujeres. Purja negó de forma categórica las acusaciones a través de sus representantes legales, calificándolas de falsas. Hasta la información pública disponible, el asunto no llegó a resolverse mediante una sentencia judicial.
Su verdadero legado en la comunidad nepalí
Por impresionante que resulte su colección de récords, probablemente ese no sea el legado más importante de Nims Purja.
Durante décadas, los grandes relatos del Himalaya estuvieron protagonizados casi exclusivamente por expedicionarios occidentales. Los alpinistas nepalíes aparecían muchas veces relegados al papel de porteadores de altura, cocineros, sherpas o acompañantes imprescindibles, pero raramente recibían el reconocimiento reservado a quienes figuraban como líderes de las expediciones. Purja rompió definitivamente esa narrativa.

Lo hizo primero con sus propios éxitos y después situando siempre a sus compañeros nepalíes en el centro de los proyectos más ambiciosos. En parte gracias a sus logros en las grandes montañas, el liderazgo técnico, deportivo y mediático de los alpinistas de Nepal ocupó el lugar predominante que merecía. Dejaron de ser simplemente quienes abrían huella, equipaban las rutas o hacían posible el éxito de otros para convertirse en protagonistas de sus propios proyectos.
Nirmal “Nims” Purja pasará a la historia como un hombre obsesionado por ir más allá de lo posible. También como un personaje complejo, admirado por unos y criticado por otros. Ni siquiera sus detractores pueden negar que su paso por las grandes montañas ha transformado para siempre el himalayismo moderno.














Grandes palabras H.
Aunque nunca lo reconocerán, lo que les molestaba a muchos de sus críticos y detractores era su origen nepalí.
A muchos occidentales les fastidiaba que un nepalí fuera por su cuenta, que fuera un líder, un fuera de serie que destacaba.
Ellos los prefieren dóciles, una herramienta a sus órdenes, simples actores secundarios de sus “gestas”.
Descanse en paz él y el resto de víctimas.
Ha muerto una leyenda del montañismo. Sus logros son incuestionables, caiga mejor o peor a la gente. Y murió haciendo lo que amaba. Como dijo un gran filósofo, la vida no debe medirse por la cantidad de años, sino por la calidad de ellos. Todo hombre tiene que morir, pero no todo hombre vive. Descanse en paz.