PARTE 3: A SOLAS CON JUANITO OIARZABAL

Juanito Oiarzabal: “La clave de mantenerte vivo en el himalayismo es la suerte”

Dhaulagiri, Nanga Parbat, Broad Peak y Shisha Pangma. A Juanito Oiarzabal le espera la cumbre de estas cuatro montaña para completar, por segunda vez en su carrera, la lista de los catorce ochomiles. «La vida me ha sonreído, he tenido mucha suerte en todo», reconoce.


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“Ahora ha surgido la oportunidad porque tengo un patrocinador importante”, cuenta Juanito Oiarzabal sobre su intención de retomar el proyecto de repetir las 14 montañas más altas de la Tierra. “Vuelvo con un buen escudero, Alberto Zerain, que es un alpinista muy fuerte. Yo no le he podido seguir nunca porque tiene una condición física extremadamente superior, pero él va a estar conmigo en todo momento, salvo si yo no puedo hacer cumbre. ¡Él tirará para arriba!”. En el último vídeo de ‘A solas con Juanito’ repasamos las cuatro montañas que le quedan y hablamos de la suerte.

De las que te quedan, ¿cuál es la montaña que más respeto te da?
El Dhaulagiri. Es una montaña complicada técnicamente, me trae muchos recuerdos por varias circunstancias: por el accidente de Juanjo Garra, por el de Pepe Garcés y porque en una ocasión me confundí de camino en la parte alta y me fui a otra cumbre. El año que lo hice lo subí dos veces, es decir, [nos equivocamos], bajamos y volvimos a intentarlo. Dentro de los cuatro ochomiles que me restan, el más complejo y el que más respeto me da es este.

¿Cómo recuerdas el Broad Peak?
Aquel año, cuando subí por primera vez, venía del Makalu y posteriormente hicimos el Lhotse. En la temporada primavera-verano-otoño hicimos los tres. Había quedado con Mari Ábrego y José Manuel Casimiro después de subir al Makalu, ellos organizaron la expedición al Broad Peak y yo me uní. Bajando de la cumbre hubo tres coreanos que perdieron la vida en una cresta, quizás esa es la zona más compleja. No es un tramo fácil, lo que ocurre es que ahora, en función de las expediciones que haya, creo que serán varias, se coloca cada vez más cuerda fija, se usa más oxígeno y quizá sea más fácil. Yo no voy a engañar a nadie: si hay cuerda me agarraré a ella como un poseso.

«El Nanga Parbat es a la que menos complicación le veo»

¿Cómo es el Shisha Pagma?
He ido en tres ocasiones por el norte y al final lo he subido por el sur. Por el norte no hay manera, pero no solo para mí. Se ha ascendido más veces por la vertiente más técnica, que es la sur, que por la otra. La última vez fui con Carlos Pauner en aquella polémica ascensión en la que ya comenté que no hice cumbre; los demás…ellos sabrán.

¿Y cómo es el Nanga, la última montaña de esa lista de objetivos pendientes?
El Nanga Parbat, de los cuatro, es a la que menos complicación le veo. Es una montaña bastante segura, poco avalanchosa y relativamente cómoda.

En toda tu carrera, ¿qué vez has estado más al límite y te has salvado?
Me he librado de muchas, estoy aquí de prestado. Alguna vez las he contado y son más de diez las veces que me he podido quedar en la montaña, sin embargo sigo aquí. La vida me ha sonreído, he tenido mucha suerte en todo, no me he colado en ninguna grieta, no me ha caído ninguna avalancha…

«La experiencia adquirida hace que preveas un posible accidente»

¿La clave de la supervivencia es la suerte?
Sin duda, la clave de mantenerte vivo en el himalayismo, cuando vas continuamente, es la suerte. O, como dice mi madre, tener un ángel de la guarda a la espalda, protegiéndote; o tener una madre rezando para que no te pase nada, aunque no creo en esas cosas. También es verdad que hay que buscar la suerte y que la experiencia adquirida hace que preveas un posible accidente o sepas en qué terreno te tienes que meter.

¿Muchas veces te has librado por los pelos?
¡Muchas! Ahora me viene a la cabeza que, bajando por el Gasherbrum con Atxo Apellániz, íbamos sin cuerdas en el glaciar del Gasherbrum 2 y me colé en una bóveda donde no tocaba con los pies. Grité como un poseso, Atxo me agarró de la mano y salí. Son cosas de la vida, no te caes porque no te caes. Como cuando pasas por el glaciar del Khumbu, se derrumba una torre de hielo y no te toca porque has atravesado dos segundos antes. Cosas de estas me han ocurrido muchas veces.

Comentarios
1 comentario
  1. Vaya reflexión mas evolucionada y erudita….que «la clave es la suerte». La suerte por definición es aleatoria y por ello no puede ser clave de nada. Es como decir que los peces nadan en el agua. Carajo!!!! con el intelecto de algunos…o con el de otros que lo publican entrecomillado. Aupa Juanito!!

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