HIMALAYISTA HISTÓRICO

Fallece Tom Hornbein a los 92 años de edad

Protagonizó una de las ascensiones más célebres de la historia del Everest y legó su apellido al corredor del lado norte que les permitió a él y a Willi Unsoeld completar la ruta de la arista oeste y la primera travesía de la montaña.


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El pasado sábado 6 de mayo falleció Tom Hornbein, una figura histórica del himalayismo mundial, a los 92 años de edad. Según cuentan las crónicas locales, murió por causas naturales en su casa de Estes Park (Colorado).

Precisamente, Estes Park fue el lugar en el que conoció las montañas por primera vez, cuando tenía 13 años de edad. Viajó allí a un campamento juvenil desde su Saint Louis (Missouri) natal, para encontrar una pasión que mantendría durante toda su vida… aunque no su única pasión. Tom Hornbein cultivó una prolífica carrera profesional en el campo de la medicina, como anestesiólogo, investigador y responsable del departamento de anestesiología de la Universidad de Washington, en Seattle, donde vivió durante años.

En realidad, se dedicó mucho más intensamente a la medicina que al alpinismo de élite. Los registros de The Himalayan Database indican que nunca regresó al Himalaya después del logro que situaría su apellido para siempre en la historia del Everest.

La arista oeste del Everest (1963)

La expedición dirigida por Norman Dyhrenfurth tenía el doble objetivo de completar la primera ascensión estadounidense al Everest por la ruta normal y abrir una nueva ruta por la arista oeste que les permitiera completar la primera travesía del Everest. En aquel momento, solamente los británicos en 1953, los suizos en 1956 y los chinos en 1960 habían logrado la cumbre, y solo estaban abiertas las rutas normales de la cara sur y de la cara norte.

El primer objetivo se consiguió el 1 de mayo de 1963, cuando Jim Whittaker y el sherpa Nawang Gombu alcanzaron la cima por la ruta normal del Collado Sur.

Mientras tanto, el equipo seguía progresando en el objetivo secundario: abrir un nuevo itinerario por la impresionante arista oeste, que separa las vertientes napelí y tibetana. El primer desafío fue subir a la arista desde el glaciar del Khumbu, algo que resolvieron partiendo desde el C2, alcanzando la arista a 7.300 m.

Desde allí, la ruta sigue la arista propiamente dicha hasta unos 7.600 m, donde se toparon con grandes dificultades que los llevaron a abandonarla y adentrarse en la cara norte. Allí llegaron a instalar su C4 a unos 7.650 m (15 de mayo), pero el viento y las tormentas fueron un rival muy duro para los expedicionarios, que tuvieron que reinstalar ese campamento tras haber sido barrido por el viento.

El asalto definitivo a la cumbre de Tom Hornbein y Willi Unsoeld fue planeado para coincidir con una segunda cordada en la cima por la ruta normal. Sin embargo, las cosas no estaban nada claras. Partieron antes de las 7 de la mañana y progresaron hasta los 8.000 metros antes de tener que decidirse por un estrecho corredor que posteriormente sería bautizado como Corredor Hornbein. La inclinación sostenida de casi 50º llegaba a los 60º en su parte superior de esos 500 metros, en los que tuvieron que superar pasos de escalada de IV grado.

Finalmente, consiguieron alcanzar la cumbre hacia las 18:15 horas, un horario mucho más tardío de lo previsto.

Menos de 20 minutos más tarde, comenzaron a bajar por la ruta normal, donde tenían compañeros que les podrían ayudar. Al poco rato, Willi Unsoeld se quedó sin reservas de oxígeno y a las 21:30 horas dieron con Barry Bishop y Lute Jerstad, que bajaban tras hacer cumbre por esa ruta normal.

Sin embargo, de poca ayuda les podían ser, pues ambos estaban también exhaustos y apenas les quedaba oxígeno. Así las cosas, los cuatro siguieron bajando lentamente hasta pasada la medianoche, cuando consideraron que era demasiado peligroso continuar. Se apiñaron para pasar la noche a la intemperie a más de 8.500 metros y a las 4 de la madrugada retomaron la marcha descendente. Pronto encontraron a los compañeros que subían con botellas de oxígeno y que los ayudaron a llegar al campamento. Todos menos Hornbein sufrieron congelaciones de resultas de aquella noche.

Su legado: el corredor Hornbein

El apellido de Tom Hornbein le sobrevivirá como parte integrante de la historia del Everest gracias al corredor Hornbein. Este estrecho couloir de unos 500 metros de desnivel se sitúa a unos 8.000 metros de altura y se puede acceder a él después de haber recorrido la arista oeste o bien desde la cara norte (enlazándolo tras el corredor de los Japoneses). Presenta una inclinación sostenida de casi 50º, llegando a los 60º en su parte superior, con pasos de escalada de hasta IV grado.

Desde 1963, apenas otras 16 personas de las miles que han coronado el Everest lo han hecho tras recorrer el corredor Hornbein. Muchos más lo han intentado sin éxito.

Entre los grandes nombres que han dejado su huella en el Hornbein figuran los eslovenos Andrej Stremfelj y Nejc Zaplotnik (primera repetición, en 1979), los japoneses Tsuneo Shigehiro y Takashi Ozaki (abrieron el corredor de los Japoneses para enlazarlo con el Hornbein, en 1980), la canadiense Sharon Wood (única femenina, en 1986, con Dwayne Congdon), los suizos Erhard Loretan y Jean Troillet (en su repetición exprés de la línea japonesa en verano de 1986) o los polacos Genek Chrobak y Andrzej Marciniak (1989).

La última ascensión del corredor Hornbein documentada por Himalayan Database data de 1991 y fue llevada a cabo por el sueco Lasse Cronlund, acompañado por los nepalíes Gyalbu Sherpa y Mingma Norbu Sherpa (repitieron la línea japonesa).

Posteriormente, en septiembre de 2002, el snowboarder francés Marco Siffredi trató de descender por el corredor Hornbein tras haber ascendido por el collado norte, pero su intento acabó con su muerte por una caída.

Desde entonces, los nombres asociados al corredor Hornbein lo han sido desde la perspectiva de la intención o el intento. Pero aun así, figuran entre los más destacados del himalayismo: Alberto Iñurrategi, Juan Vallejo y Ferran Latorre (2003), Ralf Dujmovits y Gerinde Kaltenbrunner (2010), Kilian Jornet con Jordi Tosas y Jordi Corominas, y David Göttler y Raphael Slawinski (2015, el año del terremoto), el solitario Nobukazu Kuriki (2016 y 1027), Horia Colibasanu y Peter Hámor (2018) y el invernal Jost Kobusch (2021), todos ellos se sintieron atraídos por este pedazo de historia y tenían permiso de ascensión por el corredor Hornbein.

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Comentarios
2 comentarios
  1. Otros nombres asociados al Hornbein, siempre olvidados, son los aperturistas en 1987 de la "Española" a la norte del Everest, ruta que se une en este corredor precisamente a la "Japonesa" y a la "Loretan-Troillet". Fernando Garrido y el francés Pierre Béghin, quien se suma a la expedición, alcanzan el punto más alto, a 8.750 m. Otros miembros son: Luis Bárcenas, Agustín Casillas, Luis Fraga, Bixen Itxaso, Antonio Ramos (jefe) y Cristóbal Sala.

  2. Los eslovenos del 79 no repitieron esta ruta, sino que hicieron la arista oeste.


 

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