“SABÍA QUE SALDRÍA DE ESA”

Elisabeth Revol cuenta su experiencia en el Nanga Parbat invernal

La alpinista francesa explica en primera persona todo lo ocurrido desde la cima hasta su evacuación. Sufre congelaciones graves en las dos manos y en el pie izquierdo, de las que se trata en un hospital de Francia.

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Elisabeth Revol tras ser rescatada en el Nanga Parbat bebe algo en la tienda vivac a 5.950 metros.
Elisabeth Revol tras ser rescatada en el Nanga Parbat bebe algo en la tienda vivac a 5.950 metros.   ©Denis Urubko

Elisabeth Revol se encuentra ingresada en el Hôpitaux du Pays du Mont-Blanc en Salanches, recuperándose de las graves congelaciones que arrastra desde el trágico final de su expedición con Tomek Mackiewicz al Nanga Parbat invernal. Tiene afectadas ambas manos y el pie izquierdo, y todavía necesitará unos diez días más de tratamiento en la institución hospitalaria.

En su habitación del hospital, ha concedido una entrevista a AFP, que fue publicada ayer en la página web de esta agencia de noticias francesa. En ella, Elisabeth Revol narra en primera persona todo lo ocurrido desde la cumbre hasta que fue rescatada y evacuada, pasando por su separación de Tomek Mackiewicz. Repasamos a continuación los pasajes más destacados.

Ataque a cumbre con dudas

El 25 de enero era el día marcado en rojo en el calendario para intentar alcanzar la cumbre. Elisabeth Revol asegura que “nos sentíamos bien en ese momento”, justo antes de afrontar “el tramo complicado” de la pirámide somital. Iban con retraso y hacia las 17:15 horas y todavía con algunos metros por delante les asaltaron las dudas sobre si darse la vuelta. Continuaron adelante y 45 minutos más tarde, a eso de las 18:00 horas, coronaban los 8.125 metros.

Primeros problemas de Tomek Mackiewicz

En la misma cima, Tomek Mackiewicz le dijo a Elisabeth Revol que tenía problemas. “Allí Tomek me dijo ‘no veo nada’. Él no había utilizado máscara porque había un pequeño velo durante el día y al caer la noche, tenía una oftalmía. No nos tomamos ni un segundo en la cima. Fue una huída hacia abajo”.

Iniciaron el descenso con Tomek apoyándose en el hombro de Elisabeth, de noche y por un terreno complicado. “En un momento dado, él no podía respirar, se quitó la protección que llevaba delante de la boca y se comenzó a congelar. Su nariz se volvió blanca y después las manos, los pies…”


 

Se metieron en una grieta para refugiarse del viento, ya que Tomek Mackiewicz no tenía fuerzas para llegar hasta el campamento. Al despuntar el día, Elisabeth Revol dice que “había sangre que fluía constantemente de su boca”, claro signo de edema.

Alerta y separación de Tomek

“Alerté a todo el mundo, porque Tomek no podía descender por su cuenta”, explica Elisabeth Revol, que narra cómo se planteó el rescate: “Me dijeron: si tú desciendes a 6.000 m, te podemos recuperar y podemos recuperar a Tomek a 7.200 m. Y así fue como se hizo. No fue una decisión que yo tomara, sino que me fue impuesta”.

Así pues, le dijo a Tomek Mackiewicz que los helicópteros llegarían aquella misma tarde, que ella tenía que descender y que lo irían a recoger. Envió las coordenadas GPS de su posición, protegió a su compañero lo mejor que pudo e inició el descenso “sin coger nada, ni tienda, ni saco, nada… porque los helicópteros iban a llegar esa tarde”. Pero no llegaron.

Segunda noche a la intemperie

Tomek seguía en la grieta a 7.200 m, mientras Elisabeth había bajado hasta los 6.800 m. “Sabía que iba a salir de esa, estaba en mi agujero, temblando de frío pero no estaba en una posición desesperada. Temía más por Tomek, que estaba mucho más debilitado”. Allí, sufrió una alucinación: “venían a traerme té caliente y, como agradecimiento, tenía que darles un zapato”. Se lo sacó y tuvo el pie fuera durante cinco horas en las que sufrió congelaciones.

Los helicópteros no llegan

Al día siguiente, Elisabeth Revol decidió no moverse, para “mantener el calor” a la espera del helicóptero. Más tarde, escucha el sonido de un helicóptero sobre el glaciar, “pero era demasiado tarde y se había levantado viento”. Entendió entonces que el aparato no llegaría hasta ella y, ante el riesgo de una tercera noche al raso, cambió de idea y retomó el descenso. “Empezaba a ser una cuestión de supervivencia”, apunta.

Elisabeth Revol no recibió el sms que le informaba que Denis Urubko y Adam Bielecki iban hacia ella. “Calma, guantes húmedos, frío vivo, dolor”, son algunos de los recuerdos de esas horas de descenso nocturno. A las 3:30 horas llegaba al C2 (6.300 m). Se emociona cuando recuerda que “vi dos frontales en medio de la noche. Me puse a gritar y me dije que eso era bueno”.

Poco más tarde, Denis Urubko y Adam Bielecki –con quien había planeado subir al Everest en un proyecto que no fructificó– daban con ella. “Fue una gran emoción”.

Recuperarse y visitar a los hijos de Tomek

Preguntada sobre sus próximos planes, Elisabeth Revol señala que ahora va día a día, con el objetivo de recuperarse al máximo para evitar eventuales amputaciones y para poder “ir a ver a los niños de Tomek”. Más adelante, volverá a las montañas: “las necesito, son tan bellas”.


 
Comentarios
35 comentarios
  1. No creo que Revol le tenga que explicar nada a los tres hijos de Tomek. Tomek ya era mayorcito para saber dónde se metía. Incluso algo muy parecido ya le pasó a Revol en el Annapurna con el difunto Martin Minarik. O algo parecido pasó con Bielecki en el Broad Peak, cuando al bajar de la cumbre se quedaron dos de los cuatro polacos… y nadie dijo «Espero que Bielecki sepa explicárselo a los hijos de Maciej Berbeka y Tomasz Kowalski».

  2. Pa… me deja un sabor amargo esta cumbre… que pena. No tengo palabras…

  3. Andreu con respecto a La foto de cima , por ejemplo Kilian no aportó nada del Everest ni en la primera ni en la segunda ascensión y se lo dan por hecho….. y totalmente de acuerdo con LR y Auzs

  4. Por cierto, muy de acuerdo con los comentarios de LR y Auza. Cumbre a las 18 horas en invierno? Noche cerrada y temperatura cayendo en picado ¿tal vez 50 bajo cero a 8.125 metros? Adonde va un tipo que ya tiene oftalmía desde aquella mañana? Espero que Revol sepa explicárselo a los tres hijos de Tomek.

  5. Y, claro, no habrá ni una triste foto de la cumbre. «No nos tomamos ni un segundo en la cima. Fue una huída hacia abajo”. Por lo tanto habrá que creer en la palabra de Revol. Espero que no fuera otra alucinación como cuando se quitó un «zapato». En fin, todo muy lamentable. Habrá que comprar 14 helicópteros y dejarlos siempre con el depósito lleno en los CB de los ochomiles porque ya se ve que cuentan con ellos y se mosquean sino suben rápido a sacarlos de apuros.

  6. Quizás se deba a la redacción del artículo original, pero un relato raro, raro, raro, raro……… y totalmente de acuerdo con tu comentario final LR. ¿18:00 de la tarde cumbre en invierno?

  7. Me parece que decir «sabía que iba a salir de esa», mientras se habla de una expedición en la cual tuvo que dejar atrás a un compañero, y de la cual no hubiese salido sin los rescatistas, suena un tanto soberbio e insensible. También es cierto que en la confusión de la situación, junto con el alboroto que arman los medios, tal vez no haya pensado muy bien sus palabras. También cae un poco mal el descargo de culpa, de que la decisión de dejar a Tomek no fue suya. A la final, sin importar lo que digan los rescatistas, la decisión final fue solamente suya. Y ojo, la decisión de bajar no es cuestionable, pero descargarse de responsabilidades se ve mal.

  8. Que pena que no hayan podido ir por Tomek como lo habían planeado y anunciado, algo no previeron y les salió mal. Irónicamente los Polacos son los que más dinero aportaron con la idea de salvar a su compañero. RIP

  9. Un ejemplo de superación y resistencia, espero que recupere física y psicológicamente lo más rápido posible. Sin embargo, por desgracia, era previsible y lo inevitable sucedió. Me preocupa que, por mala planificación, errores de preparación y ejecución de la misión, incluyendo falta de aclimatación adecuada y alguna precipitación y subsestimación de las condiciones encontradas, se coloquen tantas vidas en riesgo. Las de ellos, y en este caso del equipo de rescate. Que sirva de aprendizaje para todos nosotros. Sigue fuerte Eli! R.I.P Tomek.

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