PARTE 1: A SOLAS CON EDURNE PASABAN

Edurne Pasaban (I): “No hubiera hecho los catorce sin la gente que ha estado alrededor de mí”

Le gustaría volver al Everest para intentarlo sin oxígeno y confiesa que ya no ve el proyecto como algo tan lejano, pues el gusanillo del himalayismo ha vuelto a moverse tras unos años en reposo. Hablamos de ello en la primera entrega de este A solas con Edurne Pasaban.


Darío Rodríguez | 1 comentario |

La carrera ochomilística de Edurne Pasaban empezó en 2001 y terminó en 2010: “Fueron nueve años largos, metimos mucho ruido y quizá por eso parece una vida importante pero el otro día se cumplieron cinco años de la fecha en que acabamos”, dice antes de sentenciar: “El tiempo pasa rápido”. Cuenta que añora la grandes montañas, aunque no por ellas mismas, sino por el hecho de que estén presentes en su vida en forma de plan: “Añoro tener un proyecto de vida, expediciones y aventuras en la cabeza. Ahora no es lo mismo, me centro más en el trabajo”.

Cortaste con el Himalayismo después de completar los catorce. ¿Por qué?
Terminé los ochomiles y parece que se terminaron todas las montañas del mundo. Ahora me focalizo en la vida cotidiana. Quizá los tres primeros años no lo añoré tanto pero ahora sí. Añoro tener un equipo con el que soñar conjuntamente.

¿Borrarías algún momento de tu carrera?
El Everest sin oxígeno de 2011 lo quitaría. Bueno, no, creo que me paso: no hay que quitar nada en la vida. Se organizó una expedición que no hizo bien a nadie, es un capítulo de un libro que debe estar pero tienen que escribirse nuevos que limpien aquello.

Tuvimos unas discusiones con ciertas personas que, con todo lo que hemos vivido conjuntamente, no nos podemos hacer esto. Tenemos que ser más inteligentes. Vamos a vivir muchos años y no merece la pena estar así, no tengo rencor por nada. Si ahora pudiese escribir la última parte de 2001 me gustaría escribirla de otra manera y me gusta pensar que los otros que estaban allí también quieren.

«Nos equivocamos al pensar que lo podíamos hacer todo nosotros»

Visto con los años, ¿qué pasó?
No estábamos preparados para la situación. Cuando trabajábamos en el programa Al filo de lo imposible no nos dábamos cuenta del papel que tenía una persona como Sebastián Álvaro, que era la cabeza pensante de proyectos gigantes. Todos formábamos el equipo, pero no te das cuenta de la presión que puede tener una persona que está generando un documental o unos programas de televisión. Hasta que no lo vives no lo sabes y a mi me tocó en 2011.

Demasiados frentes que atender además de la pura actividad deportiva…
Cuando nos embarcamos en el Everest sin oxígenos nos metimos en un compromiso muy grande con patrocinador y comunicación casi en directo; nos equivocamos al pensar que lo podíamos hacer todo nosotros. Si tengo que hacer una crítica de aquello diría que yo no podía escalar el Everest sin oxígeno y a la vez liderar un equipo de filmación. Ahora mismo pediría ayuda.

Es la única montaña que te queda subir sin oxígeno adicional. ¿Es un objetivo pendiente?
Creo que lo ético es volver para intentarlo. Hasta ahora no he podido porque he estado haciendo otras cosas y necesitaba salir de esto. Tengo la espina clavada y me gustaría volver para hacerlo bien.

«Hay que ser un equipo con visión compartida y objetivo común»

¿Cómo es tu vida ahora?
Mi vida ahora es más tranquila que antes, aunque en realidad no es así. Me dedico a dar charlas y conferencias en empresas. Es un mundo que me apasiona, creo que la naturaleza es un lugar donde se pueden trabajar mucho las relaciones entre personas y equipos. También tengo una agencia de viajes que me ocupa mucho: ofrecemos los Pirineos y el País Vasco como destino de trekking y es difícil, nuestro país no se ve como destino de montaña sino de playa. Cambiar el chip de los extranjeros es complicado.

¿Qué valores intentas transmitir en tus charlas?
Que hay que ser un equipo con visión compartida y objetivo común. Siempre digo que no hubiera hecho los catorce sin la gente que ha estado alrededor de mí. Siempre hablo de cómo gestionar grupos y cómo transmitir la pasión que uno tiene.

Comentarios
1 comentario
  1. Edurne,muchas gracias por tu sinceridad y humildad. Te deseo lo mejor, y que sí, que te quites esa espinita del Everest. No todo el mundo ha tenido la honradez de reconocer el papel crucial de los organizadores de las expediciones en el éxito de las mismas, aunque ellos no hayan hecho cumbre. ¡Enhorabuena! Zorionak (aunque no hablo euskera y no sé si eso está bien usado aquí).

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