Sobre el G2 invernal y el rescate en el Nanga Parbat

Denis Urubko: “En el alpinismo cualquier detalle puede salvarte (o hacerte perder) la vida”

Hoy ha subido de nuevo al campo 2 (6.300 m) del K2 invernal. Reproducimos a continuación la conversación que tuvimos con él, el pasado jueves, cuando estaba en Skardu, y recordamos la primera invernal del G2, que completó el 2 de febrero de 2011.

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Denis Urubko en el helicóptero que le llevó de regreso al CB del K2 invernal desde Skardu (febrero 2018)
Denis Urubko en el helicóptero que le llevó de regreso al CB del K2 invernal desde Skardu (febrero 2018)   Col. D. Urubko

Denis Urubko pasará esta noche en el C2 del K2, a 6.300 metros de altura, junto a Marcin Kaczkan, su compañero de cordada en la expedición polaca que trata de conseguir la primera ascensión invernal a la montaña más alta de Pakistán. Según comunica Krzysztof Wielicki en las redes sociales de la expedición: “Se encuentran bien. El viento es bastante fuerte pero soportable. Los planes para mañana dependerán de las condiciones meteorológicas”.

Así pues, el fenomenal alpinista de origen ruso ya está plenamente reintegrado en la dinámica de la expedición, a la que regresó el viernes después de participar con Adam Bielecki en el intento de rescate de Tomek Mackiewicz y Elisabeth Revol en el Nanga Parbat. El helicóptero finalmente pudo volar desde Skardu hasta el campo base del K2 el viernes 2 de febrero, una fecha de muchos recuerdos para Denis Urubko.

Conseguimos conversar con él el jueves 1 de febrero, aprovechando que se hallaba todavía en Skardu. Y recordamos con él una de sus ascensiones más celebradas, que consiguió precisamente un 2 de febrero de 2011. En aquella ocasión, realizó la primera ascensión invernal del Gasherbrum II, en compañía de Simone Moro y Cory Richards.

“El 2 de febrero de 1992 subí el Klyuchevskaya Sopka, que fue mi mayor aventura durante años”

¿Cómo son estos días en Skardu?
Muy buenos. Con entrenamientos y descansando, quitándome las botas… Nos han venido muy bien porque en el Nanga Parbat nos tuvimos que esforzar muchísimo y gastamos mucha energía.

¿Listos para volar hacia el K2?
Sí, esperamos que mañana, porque la previsión es bastante buena, con nubes ligeras. En Skardu tenemos buen tiempo ahora y los pilotos nos han prometido que mañana podremos regresar al campo base del K2.


 

Precisamente el día en que se cumplen 7 años de la primera invernal al Gasherbrum II…
Mañana es 2 de febrero y el 2 de febrero de 1992 ascendí en invierno uno de los volcanes más altos de Asia, el Klyuchevskaya Sopka, en Kamchatka. Esta fue mi mayor aventura durante muchos años.

¿Recuerdas esa ascensión como tu invernal más dura?
No, no la más dura, pero era tan joven… tenía solo 19 años, te puedes imaginar. Y fue mucho tiempo, pasamos 10 días alejados de la civilización, esquiando entre los bosques, por esa remota y salvaje región hasta el volcán.

“La cima del G2 fue increíble. Nos abrazamos los tres sin ver nada, por las nubes”

¿Cómo recuerdas la cima del Gasherbrum II?
Recuerdo que nuestro amigo de Austria, Karl Gabl, nos llamó y nos dijo que por la mañana íbamos a tener buen tiempo, pero que por la tarde se iba a desatar un huracán con vientos de 100 o 120 km/h y mucho más frío. Con lo que solo íbamos a tener una oportunidad de hacer un intento a cumbre desde el último campamento. Con Simone Moro y Cory Richards alcanzamos la cima exactamente a las 11:30 horas, justo antes del huracán y entonces, por supuesto, teníamos que descender.

Muy estresante, mucha presión para llegar a la cima a tiempo, ¿no?
Fue difícil. Estuve abriendo huella en la cara este del Gasherbrum II, donde era muy difícil hacer escalones… Luego también hubo un momento difícil, justo antes de la cima, donde había nieve muy dura y teníamos que avanzar muy lentamente. Teníamos que ir con mucho cuidado porque si uno caía, los otros no iban a poder ayudarle en ese terreno, era muy difícil. Continuamos y sea como fuere lo conseguimos.

Y luego vino el descenso. Recuerdo que antes de partir por la mañana, puse un clavo de hielo en la tienda, pensando que quizás iba a ser mejor fijarla. Cuando bajamos, vimos nuestra tienda zarandeada por el viento, solamente fijada por ese tornillo de hielo. Fue un milagro que decidiese fijarla.

La cima fue una situación increíble. Nos abrazamos los tres en la cumbre, aunque no podíamos ver apenas nada, porque todo estaba cubierto por gruesas nubes. Pero estábamos en el techo del mundo y teníamos la cabeza clara.

“En el alpinismo –y en la vida–, cualquier detalle puede salvarte la vida”

Aquel tornillo de hielo quizás salvó vuestras vidas…
En el alpinismo –y en la vida–, cualquier detalle puede salvar nuestras vidas. Simplemente hace falta mirar hacia atrás para verlo. Hubo muchos detalles que salvaron nuestras vidas: el parte meteorológico, nuestra paciencia, ese tornillo de hielo, cómo sobrevivimos a una avalancha cerca del campo 1… cada paso era muy arriesgado en un entorno de aventura y finalmente regresamos a la civilización.

¿Fue duro ese momento en que ya estabais cerca del campo base y sufristeis una gran avalancha?
Sí, fue complicado. Teníamos que elegir el rumbo por un amplio terreno de nieve profunda, plagado de grandes grietas, por el centro del glaciar. Íbamos un poco cerca del Gasherbrum V y por desgracia en ese momento se desencadenó una avalancha.

“¿Rescates? Los hice porque me sentía capaz de hacer y porque alguien tenía que hacerlo”

Hemos recordado estos días que a lo largo de tu carrera has participado en seis operaciones de rescate en los ochomiles… cuesta de creer…
Sí, y no sé si me he olvidado de alguna otra. Lo cierto es que estoy muy orgulloso de haber tenido la fuerza y la capacidad de poder ir en ayuda de alguna gente… desconocida o no. Lo hice porque me sentía capaz de hacer y porque alguien tenía que hacerlo. Por ejemplo, en referencia al rescate del Nanga Parbat, teníamos un equipo muy fuerte en el campo base del K2 y cualquiera de nosotros era capaz de participar en el rescate de Elisabeth Revol, pero no podíamos ir todos, sólo cuatro. Krzysztof Wielicki decidió que fuéramos Piotr Tomala, Jaroslaw Botor, Adam Bielecki y yo, y los cuatro subimos al helicóptero… Sencillamente, estuve en el momento correcto en el lugar adecuado para ayudar a alguien de la comunidad.

¿Cuál de esos rescates fue el más difícil?
Por supuesto el más difícil y peligroso, según recuerdo, fue el recate de Marcin Kachkan [K2, invierno de 2002/2003]. Estaba verdaderamente helado para hacer cualquier cosa, no tenía nada que beber, íbamos sin oxígeno a 7.800 m… y en ese momento fue necesario realizar muchísimo esfuerzo para ayudarle a regresar, porque él había perdido la cabeza, estaba al límite y se movía con mucha dificultad. Tuve que presionarle, pedirle, rogarle hacer cualquier cosa. Milagrosamente, tenía una tableta de Aspirina; pude preparar una taza de agua caliente y darle esa tableta de Aspirina… esa pequeña ayuda fue un catalizador para hacerlo regresar.

¿Ese fue el más difícil?
Es muy difícil de decir. Todos los rescates tienen elementos muy arriesgados, peligrosos y difíciles como para decir que uno u otro es el más difícil… Por supuesto que sacar a Tomasz Humar de la grieta del Shisha Pangma [otoño de 2002] fue mucho más fácil que rescatar a Marcin Kachkan.

En Pakistán, quizás el mayor problema son los helicópteros, ¿no? En Nepal, un rescate como el de Elisabeth y Tomek hubiera sido diferente…
Los helicópteros son siempre un problema, porque son muy caros. Cuando la gente tiene dinero, no hay problema.

Pero en Pakistán son helicópteros militares…
Los pilotos de los helicópteros en Pakistán son muy profesionales, muy fuertes y muy buenos, ¿cuál es el problema?

“Los helicópteros no son el problema, el problema siempre es el dinero”

Que no actúan tan rápidamente como en Nepal, ¿o al final es igual?
Es muy sencillo: si tienes dinero, los helicópteros actúan inmediatamente. Si no tienes dinero, los helicópteros no van a actuar. El negocio es el negocio. En cuanto das dinero para el helicóptero en Nepal, entonces actúan, pero antes de eso, nadie va a hacer nada por ti. Y lo mismo sucede en Pakistán. En el Nanga Parbat actuaron de forma admirable: les pedí que nos dejaran a 4.800 m, cerca del campo 1, ¡y lo hicieron! Fue increíble que aterrizaran en un lugar como ese… Los helicópteros no son el problema, el problema siempre es el dinero.

¿Estás contento de regresar ahora al K2?
Tanto yo como mis amigos, vinimos a Pakistán para intentar el K2 y por supuesto estamos contentos de volver a formar parte del equipo. Tengo también la satisfacción de que en el Nanga Parbat realizamos algo positivo. Está claro que perdimos a Tomek Mackiewicz, pero no fue posible llegar hasta él, porque estaba demasiado alto y había colapsado, pero conseguimos ayudar a sobrevivir a Elisabeth Revol, una mujer muy fuerte, positiva y muy buena alpinista. Me siento muy bien por ello, muy cómodo, porque hicimos algo muy importante, y ahora podemos continuar nuestra aventura en el K2.


 
Comentarios
8 comentarios
  1. Buen articulo Dario, enhorabuena. Se entiende perfectamente el titular. Un saludo.

  2. Juan23, hablé con Denis Urubko el día 1 de Febrero para preguntarle, entre otros temas que se tratan en la entrevista, por su ascensión invernal al G2 cuya cima alcanzó el 2 de febrero del 2011 con Simone Moro y Cory Richards. Por eso en el titular ponemos «Sobre el G2 invernal…» Somos humanos y podemos cometer errores… y nos parece perfecto que nuestros lectores nos corrijan, aporten datos, opiniones, etc. Para eso abrimos esta posibilidad de que publiquéis vuestros comentarios. No hace falta insultar.

  3. De nuevo al C2?? Urubko tiene prisa. Para él, el invierno termina el 28 de febrero. Supongo que pasada esa fecha se quedará quieto en el CB mientras los demás lo siguen intentando hasta el 20 de marzo.

  4. Juan23, me parece que has vuelto a cagarla. Urubko nos habla de cuando consiguió el GII invernal en 2011

  5. Darío Rodriguez, de nuevo periodismo patético. En el titular pone G2 invernal cuando debería poner K2 invernal. Ahora tampoco te has equivocado eh???

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