ENTREVISTA

Denis Urubko: “El verdadero objetivo de un alpinista está en no pensar en sobrevivir”

Tras dos años de paréntesis y una expedición de prueba en un seismil del Karakórum, se considera listo para regresar al himalayismo. Subir más ochomiles sin oxígeno que nadie, ascender otro ochomil en invierno o abrir una ruta en estilo alpino, sus retos pendientes.

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Denis Urubko
Denis Urubko   @colección Denis Urubko

Denis Urubko se bajó del Broad Peak invernal hace dos años anunciando que abandonaba el ochomilismo de compromiso. Su currículum era impresionante, con los 14×8000, cinco nuevas rutas, dos primeras invernales y un sinfín de rescates. Muchos años invertidos en las grandes montañas y muchos amigos perdidos en ellas también. Tenía ganas de abrir una nueva etapa de su vida, junto a su pareja, María José ‘Pipi’ Cardell y con más escalada deportiva y chapas que hielo y piolets.

Él mismo cuenta que ha disfrutado de lo lindo de este período, pero que ahora ya está listo para cerrar el paréntesis y regresar a los ochomiles. En esta entrevista, nos cuenta los motivos de esa decisión y los sueños que le quedan por cumplir:

Acabas de regresar del Karakórum, ¿cómo ha ido la expedición?
Había planeado realizar una expedición de dos personas, Ali Hasan, de la aldea de Hushe, y yo. Pero por suerte estos amigos rusos me pidieron unirse al proyecto y tuvimos una aventura increíble finalmente todos juntos. El último día fue demasiado peligroso para que Ali nos siguiera debido a las dificultades técnicas.

¿Qué es lo más difícil de las expediciones? ¿La soledad, quizás?
No, no, lo más difícil siempre es afrontar el frío, las dificultades y alcanzar la cima. Porque lo otro es un proceso que comienza seis meses o un año antes de la expedición.

«Me gustaría batir el récord de Juanito Oiarzabal de 26 ascensiones a ochomiles sin oxígeno»

Para esta expedición, ¿cuándo comenzó el proceso?
Hace dos años acabé mi carrera alpinística… me tomé un paréntesis. Porque tenía muchas cosas que hacer de trabajo, familia, cosas de mi vida y decidí parar para ocuparme de estos deberes que también tenía con otras personas. Pero igualmente seguía teniendo en mente algunas opciones en altura que me gustaría terminar: batir el récord de Juanito Oiarzabal de 26 ascensiones a ochomiles sin oxígeno, ascender otro ochomil en invierno y abrir una nueva ruta en estilo alpino a un ochomil… Sentía la chispa de esa llama.

Esta expedición a Paquistán de este invierno ha sido parte de la recuperación. Por supuesto entrené, pero también me rompí las rodillas, tuve problemas de pulmón… Ha sido un test de mi capacidad como alpinista y estoy contento porque me ha demostrado que se me abren nuevos horizontes en el futuro.

Entonces, ¿vuelves?
Bueno, a finales de enero comenzamos nuestra expedición y fue muy difícil hacerlo desde Europa, por las reglas Covid, obligación de mandar documentos, nuevas opciones de visados… Al final, después de toda esa burocracia, llegar a las montañas y hacer actividad en la naturaleza fue una gran felicidad.

Ascendimos esta gran montaña, el Khosar Gang, que desde la base hasta la cima tiene un desnivel de 3.700 metros. Al principio, desde la distancia, parece pequeña, pero cuando ves la cima desde abajo, como una llama que arde en el cielo… es algo muy atractivo.

Montamos el campo base a una altitud de 3.700 metros, con la ayuda de porteadores locales por supuesto. Paso a paso, fuimos preparando la ruta, instalamos el campamento de altura… y en el ataque a cumbre, como no podía ser de otra manera, tuvimos las peores condiciones meteorológicas de toda la expedición. Además del viento de 70-80 km/h y de una temperatura de unos -35ºC con la que es posible sufrir congelaciones, fue una aventura bastante dura, porque la ruta normal del Khosar Gang es demasiado resbaladiza en condiciones invernales, y es demasiado arriesgado atravesar las laderas heladas. También vi que en una parte había peligro de avalanchas. Así que elegimos buscar otro camino, por el hombro de la montaña y luego seguir hasta la cima. Por supuesto, fue difícil y, en el camino de vuelta, uno de mis amigos cayó en una grieta, dos de ellos rodaron siete u ocho metros por las rocas… Por suerte, todo estaba perfectamente organizado –yo soy profesional y todos ellos tienen mucha experiencia– y a última hora de la noche ya estábamos de vuelta en el campo base. ¡Y todos contentos!: el staff porque todo había ido bien, ellos porque habían hecho cima y yo porque había probado mi cuerpo, había pasado el examen y descubrí que puedo realizar algunos sueños en el futuro.

«Sí, hay sueños que quiero cumplir. Dentro de tres meses me voy al Karakórum otra vez».

¿Cómo ha sido estar alejado de las montañas estos dos años?
He estado dos años alejado del alpinismo y ha sido un tiempo fantástico en mi vida también. Me he tomado un respiro, he hecho escaladas en roca bastante duras… Y gracias a la firma Garra por los elegantes pies de gato para mi estilo, he hecho vías de 7b, 7a, 7a+ en situaciones de seguridad, en desplomes… ha sido también una aventura interesante. Pero con buena temperatura, no con frío extremo ni en situaciones de riesgo. Luchar con la fuerza física y la fuerza mental, pero con seguridad. Me gustaría seguir haciéndolo en el futuro también.

¿Vuelves a las montañas?
Sí, hay sueños que quiero cumplir. Dentro de tres meses me voy al Karakórum otra vez, pues he visto que Paquistán es un buen destino para mis ambiciones. Compartir expediciones con personas a quienes conozco bien en el Gasherbrum I, Gasherbrum II… quizás por las rutas clásicas o, si hay buenas condiciones, puedo intentar una nueva ruta. Ya veremos.

A finales de verano debería hacer balance de cara al próximo año y decidir: cara norte del Everest, Cho Oyu desde la vertiente china… Otoño debería ser el siguiente nivel de mis creaciones, vamos a ver.

¿Te sientes como un artista en las montañas?
Sí, siempre me siento como un artista, porque intento hacer proyectos que me salen del corazón, del alma, no para la gente. Es mi deseo y lo quiero realizar. Pero luego, por supuesto, me gusta presentárselo a la gente y recibir su sonrisa, su crítica o sus sugerencias…

En las rutas clásicas, ¿es posible ser un artista también?
Sí, por supuesto, pero tienes que hacerlo con opciones especiales, como escalada rápida; por ejemplo, en el Gasherbrum II hice el récord o en el Manaslu que ascendí en estilo alpino sin aclimatación. Siempre es posible descubrir algo nuevo: en invierno, con una mujer como compañera de cordada…

«La ascensión de los nepalíes al K2 invernal no es algo deportivo, no es arte».

¿Qué te parece la ascensión del K2 invernal llevada a cabo por los nepalíes el año pasado?
Fue una ascensión muy buena y una gran aventura para ellos. No es algo deportivo, no es arte, pero estoy contento de que cumplieran sus sueños: ellos tienen los suyos y yo tengo los míos; solo es una elección.


 

¿Volverás al K2 en invierno?
No, no, el K2 en invierno es algo terrible. He vivido historias allí con los polacos, que estuvieron muy estáticos en el campo base y luego me apretaban… es una montaña con la que tengo una relación de negatividad.

Entonces, ¿te olvidas del K2?
Tampoco me gusta ser tan tajante y no conozco el futuro. Si surgiera alguna buena aventura… Por ejemplo, le propuse a Ueli Steck realizar esa ascensión y por desgracia él está muerto, pero pienso que hubiéramos sido la pareja ideal para hacer alpinismo en estilo puro y sin oxígeno en invierno en el K2.

¿Ese sería el nuevo paso en el alpinismo? ¿Escalar el K2 en invierno dos o tres personas?
No diría que sea un nuevo paso, sino la evolución normal en la relación con las montañas. Porque ya hay muchas personas que han ascendido ochomiles en invierno sin oxígeno y en estilo ligero, como Simone Moro y yo en el Makalu. En el K2 sería algo interesante, positivo, deportivo, artístico, pero no hay que tomarlo como un nuevo grado de nada.

Los sherpas que subieron al K2 el pasado invierno no aportaron nada al desarrollo del himalayismo. Bloquearon lo que se estaba intentando desde hacía muchos años para hacer lo mismo que hicieron Achille Compagnolli y Lino Lacedelli, subir al K2 con oxígeno. No digo que alguien no lo pueda hacer sin oxígeno en el futuro, como intentaba por ejemplo Sergi Mingote, y yo le estrecharía la mano.

Fue muy triste lo que le ocurrió a Sergi y al resto…
Sí, fue una gran tragedia también para mí personalmente. Lo había conocido poco tiempo antes y me ayudó mucho en los rescates en el Gasherbrum II, donde hicimos cumbre juntos el mismo día… era una persona muy positiva, brillante, y una gran inspiración. Nos vimos en Andorra justo antes de que partiera hacia el K2… Después de ese hermanamiento, perder a este compañero fue para mí un golpe fuerte, doloroso.

¿Qué piensas de la ascensión sin oxígeno al K2 invernal de Nims Purja?
En el vídeo oficial, es posible ver cómo los alpinistas nepalíes estaban activos en la cima… Pero en la película K2 puedes ver la realidad de cómo llega la gente a la cumbre sin oxígeno: con las piernas pesadas, temblando, con movimientos cortos, muy despacio… En cambio, se ve a Mr. Nims saltando y cantando en la cima del K2 junto con los otros compañeros que oficialmente sí llevaban oxígeno. Eso sucedió después de haber ascendido juntos desde el campo 3. Creo que es imposible. Incluso para los alpinistas más fuertes como Boukreev y Messner. Sé cómo se siente uno a esa altitud sin oxígeno: débil y cansado, en comparación con la fortaleza de Mr. Nims.

«Cada uno debe elegir su estilo. Me gusta el de Messner, Kukuczka… que ascendieron en estilo puro».

¿Qué te parece el tipo de alpinismo que está haciendo?
Es una muy buena aventura personal y le deseo buena suerte y que lo pueda hacer por muchos años, para los patrocinadores, para sí mismo… Es su elección. Pero no es nada nuevo para la comunidad, es un estilo que forma parte del pasado.

También, el hecho de rodearse de gente con oxígeno no es muy buen estilo, ¿no?
Cada uno debe elegir el estilo por sí mismo. Yo estoy abierto a entender las elecciones de cada uno. Por mi parte, yo prefiero elegir opciones diferentes, como Reinhold Messner, Jerzy Kukuczka, Hermann Bühl, que trataron de conseguir sus objetivos con su propia fuerza, por sí mismos, en estilo puro.

¿El Everest invernal sin oxígeno sería un buen objetivo para ti?
Sí, sería un buen objetivo. Lo único es que es demasiado caro y te obliga a pasar demasiado tiempo dependiendo de otras personas y de sus posibles errores. También sé que un sherpa ascendió el Everest sin oxígeno en diciembre, con lo que subir al Everest en invierno sin oxígeno ya se ha hecho una vez. Para mí, es demasiado complicado volver allí.

¿Qué buscas encontrar en las montañas que eliges escalar?
Soy ambicioso y el récord de Juanito Oiarzabal me interesa… convertirme en la persona con más cimas de ochomiles sin oxígeno. También me gustaría subir a un ochomil invernal más, porque querría cerrar ese capítulo con una sensación positiva, ya que las tres últimas expediciones no salieron bien a causa de los compañeros. Por eso tengo cierta sensación negativa y querría terminarlo con optimismo. También abrir una nueva ruta en estilo alpino a un ochomil con una mujer me daría una satisfacción especial, por unir la pasión por el alpinismo y el amor… Doble felicidad. Sentir la pulsión real de la vida.

¿Las rutas normales son una opción para ti de cara a batir el récord de Juanito Oiarzabal?
Sí, ya he subido a muchos ochomiles por sus rutas normales y, ahora que tengo casi 50 años, veo las cosas de una forma diferente a como las veía con 25, y también mi cuerpo es diferente.

«La gente tiene dinero y vuela en helicóptero de aquí para allá…»

¿Qué piensas de los proyectos de este invierno en el Himalaya? Por ejemplo el de Hervé Barmasse y David Göttler en el Nanga Parbat…
Sin duda, les aplaudo por su visión y su deseo. Conozco a Hervé Barmasse y es una persona muy positiva. Y también he seguido las actividades de David Göttler. El hecho de unir ambas mentalidades y esfuerzos para un objetivo tan ambicioso y nuevo, me encanta. Siento mucho respeto por Hervé Barmasse y me siento orgulloso de compartir su misma visión.

¿Y el del Manaslu, con Álex Txikon, Simone Moro…?
También es un proyecto interesante, a pesar de las dificultades y de los problemas de comunicación. Quizás, el hecho de que hubiera una colección caleidoscópica de gente diferente no les permitió encontrar las mejores soluciones entre todos ellos… no lo sé. Fue una expedición muy confortable, porque ahora la gente es muy rica: volando en helicóptero de aquí para allá… Es su elección y les deseo suerte.

¿Qué ochomiles no se han ascendido todavía en invierno para ti?
En invierno todavía no se han escalado el Broad Peak y el Gasherbrum I. Los permisos invernales que te dan en Nepal y en Paquistán van del 1 de diciembre al 28 de febrero y también puedes ver con los diagramas de temperaturas que ese es el invierno real. La nueva generación tiene esas dos posibilidades para poner sus nombres en la historia.

Mucha gente no ha ascendido la cima real del Manaslu durante muchos años…
Sí, por confusión, por error, por debilidad algunas veces… el Manaslu es una cima con final «picante», porque tú vas caminando tranquilamente todo el tiempo hasta que tienes que escalar esa estrecha arista hasta la cima, que incluso te obliga a bajar y luego subir por un bastión rocoso de seis o siete metros muy arriesgado y técnico. Escalas al límite y quizás por eso hay mucha gente que no llega hasta la cima real.

¿Qué pasa con esa gente? ¿Ha hecho el Manaslu o no?
La cumbre es la cumbre. También en el Dhaulagiri hay mucha gente que se da la vuelta cien metros por debajo de la cima porque hay un paso de roca. Recuerdo cómo se criticó a Jorge Egocheaga porque no estuvo en la verdadera cima del K2, cuando contó que había un viento muy fuerte que no le permitió cubrir los pocos metros que le faltaban, aunque su cabeza ya estaba por encima de la cima. Yo creo que Jorge Egocheaga sí hizo cumbre, porque estuvo por encima de la cima. Incluso él mismo se podría haber equivocado y suponer que la cima estaba un poco más allá cuando ya estaba en ella… Pero en el Manaslu no hay duda.

«Tengo claro que Ueli Steck estuvo en la cima del Annapurna, que ascendió por la cara sur «.

Tú también has creído siempre a Ueli Steck a pesar de las críticas.
Sin duda. Ueli Steck era un guerrero, era una persona que vinculaba el rendimiento deportivo con la montaña; seguía siempre la disciplina de la altitud; siempre entrenaba, seguía las reglas de la aclimatación. Lo respeto, me gusta y cuando hubo la discusión en 2013 sobre si darle el Piolet d’Or, yo estuve en aquel jurado y fue desagradable. Tengo claro que Ueli Steck estuvo en la cima del Annapurna, que ascendió por la cara sur a través de una línea increíblemente buena, bonita, preciosa…

Cuando ascendí el Gasherbrum II en estilo alpino por una nueva ruta, siempre tuve a Ueli Steck en mente: cómo actuaría Ueli Steck, qué elecciones tomaría, cómo se movería técnicamente y me sentía muy satisfecho de escalar pensando que Ueli Steck estaría orgulloso de mí. Era un muy buen deportista y fue una gran pérdida para nuestra comunidad.

No hay foto de su cima, no hay información… ¿hay que creerle?
También me tienes que creer a mí cuando estuve en la cima del Annapurna de noche. Sí, yo estaba en la cumbre, y creo que Ueli Steck también estuvo en la cima.

«El trabajo del periodista es transmitir las emociones, la relación entre las personas y las montañas».

¿Cuál crees tú que debe ser la labor del periodista en estos casos? ¿Preguntar, pedir confirmaciones…?
Podéis hacer lo que queráis, pero también os podéis encontrar que alguien os diga que subió y ya está. Yo creo, por ejemplo, a Juanito Oiarzabal, que subió a 26 ochomiles. Es un verdadero guerrero y le creo.

En mi humilde opinión, el trabajo del periodista es descubrir las emociones, la relación entre las personas y de las personas con las montañas.

Desnivel publicará pronto tu último libro, cuéntanos sobre este trabajo.
Primero, quiero agradecer a Desnivel por prestar atención a estas mágicas historias ocurridas en picos de 8.000 metros. Relato algunas operaciones de rescate, tanto con muy buenas personas como con malas: trato de ser honesto con todos y detallar todo lo sucedido. Cómo es posible para mí responder a la petición de auxilio de otra persona… Este libro trata de las personas; no sobre la emergencia, no sobre las montañas, sino sobre lo que hacemos y especialmente sobre las relaciones entre las personas: participar en el rescate o no hacerlo. Ayudar a otras personas o no ayudarlas. Y al final, ser honesto o no ser honesto. Una composición de la pura humanidad.

¿Qué has aprendido escalando en roca estos dos años?
Más que aprender, he recordado muchas cosas sobre la técnica y todo lo relacionado con la escalada deportiva en roca. Cómo no tener miedo de caer, porque en alpinismo cualquier caída puede ser una emergencia y algo muy arriesgado; hay que aprender a dejarse ir y simplemente caer.

He realizado aventuras muy interesantes con María José Cardell, que ha tenido mucha paciencia conmigo. Cuando nos conocimos hace siete años, ella era muy buena en escalada en roca y yo muy malo, y en cambio yo era muy bueno en alpinismo y ella estaba a un nivel medio. Con el tiempo, nos hemos equilibrado y a veces me siento orgulloso de ganarla en escalada en roca –siempre estamos en plan competición– y a la vez ella ha elevado su nivel de alpinismo. Somos compañeros y la posibilidad de unir la pasión por la escalada en roca (con los tendones rotos, con los músculos ardiendo, la mente destrozada, en condiciones de seguridad con buenos seguros) con el amor, han sido años mágicos de exploración en actividades que también me gustan mucho.

«La edad es la edad y ahora tengo que analizar con mucho más cuidado todos mis movimientos»

Tienes casi 50 años…
Bueno, tengo 48 y pronto cumpliré 49. Todavía me siento fuerte, sobre todo mentalmente, pero también he entendido que hay opciones que ya han pasado para mi cuerpo: nunca batiré mis récords de velocidad en el Elbrus o el Almaty Peak, ni superaré mis logros técnicos en himalayismo, como la cara sur del Cho Oyu y sus cornisas en condiciones meteorológicas extremas… Sé que puedo llegar a determinados niveles, pero la edad es la edad y tengo que analizar con mucho más cuidado todos mis movimientos.

Pero también tienes mucho más conocimiento.
Sí, pero llega un momento en el que tienes que estar fuerte para reaccionar y ser capaz de sobrevivir.

¿Qué le dirías a un joven alpinista como eras tú hace treinta años?
Si miras mi trayectoria, me he pasado 35 años en las montañas, con lo que las aventuras que he hecho tampoco son tantas. Yo le sugeriría que no se centrase en realizar logros mundiales mañana, sino que se tomara su tiempo. Tiene diez años para cumplir los objetivos… tienes que adquirir la experiencia, realizar ejercicios reales, formarte, y hallar los compañeros: una comunidad, un equipo con el que puedas aprender y hacer crecer tus habilidades junto a gente con tu misma mentalidad, como compañeros de armas. Eso es lo principal para un futuro éxito en el Himalaya.

¿El verdadero objetivo de un alpinista es sobrevivir?
No, todo lo contrario. El verdadero objetivo del alpinista es no pensar en sobrevivir.


 
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Comentarios
7 comentarios
  1. Me resulta muy significativo que reconozca abiertamente el estado de negatividad con el K2.
    Estaría bien saber si siempre fue así o se agudizó con el accidente mortal de Sergi y el resto de pérdidas humanas en la ascensión invernal de 2021.

  2. Parece que su mejor manera de funcionar debe de ser en solitario. Así se excluye el error ajeno. Parecido modo de actuación tenía Messner y cabe suponer que muchos otros como probablemente también Bonatti. En otro orden de cosas, habria sido interesante su opinión sobre los Everest y/o Cho Oyu de Kilian.

  3. Bueno básicamente dice que Nims mintió al decir que subió al K2 sin O2, y que el fracaso de sus últimos intentos invernales fue por gente como Don Bowie o Krzysztof Wielicki (recordemos que en su intento al K2 fue expulsado del equipo por, entre otras cosas, robar comida para su intento personal y hablar mal de sus propios compañeros en sus redes, en el campo base),

  4. El verdadero objetivo es no sobrevivir… Anda anda….. Q no eres nuevo Denis …

  5. La perseverancia es el gran valor perdido en la ansiedad moderna.

  6. Darío, esta pregunta "También, el hecho de rodearse de gente con oxígeno no es muy buen estilo, ¿no?" se la podrías hacer también a Messsner y Habeler, cuando subieron al Everest en el 78…

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