EXPLORANDO

Carlos Soria «Muktu me dijo: no creo que bajen todos los que han subido”

Carlos Soria ha regresado del Kangchenjunga deseando volver a esta montaña. Será dentro de un año: la próxima primavera. Antes, en otoño, tiene previsto ir al Shisha Pangma. Viene satisfecho con lo que ha hecho: «Me he bajado cuando he creído oportuno. Estoy contento de haberlo hecho».

Carlos Soria en Barajas a su regreso del Kangchenjunga.  ()
Carlos Soria en Barajas a su regreso del Kangchenjunga.
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Todos los que conocemos a Carlos Soria y le esperábamos en Barajas estábamos de acuerdo en una cosa: físicamente parecía más joven que la última vez que le vimos. Es el mismo sentimiento que vais a tener cualquiera de vosotros el día que os encontréis con el. ¿Rejuvenecen los ochomiles? En su caso es evidente que si. (Os puedo asegurar que no es un tópico: mirad las fotos).

Acompañado de Dani Salas, Luis Miguel Soriano y el médico Carlos Martínez aterrizó ayer en Barajas, donde fue recibido por familiares, amigos y compañeros de cordada de varias generaciones. Allí estaba su compañero de juventud, Antonio Riaño, Pedro Nicolás, Salvador García Atance, Alfredo Rodríguez y su último gran compañero, Sito Carcavilla.

También su mujer –Cristina-,  dos de sus cuatro hijas (Sonsoles y Patricia), nietos, nietas… Los regresos de Carlos Soria de sus expediciones son siempre así: familia, amigos, compañeros de cordada, prensa, patrocinadores… todos compartiendo una cosa en común: la admiración por este entrañable alpinista lleno de carácter y de humanidad.

Aterrizó con la agenda ya organizada para volver a partir. En otoño al Shisha Pangma y la próxima primavera al Kanghenjunga, una montaña que le ha parecido tremendamente estética. Mientras llega ese momento por las mañanas entrenará -como siempre- metódicamente,  y muchas tardes tendrá que hacer lo que menos le gusta: “soportar” periodistas.

«Estoy deseando volver al Kanchenjunga»

¿Cómo ha sido tu experiencia en el Kanchenjunga?

 Había visto la cara norte del Kangchenjunga las tres veces que he ido al Dome Kang. Por la cara sur, me ha parecido la cosa más estética del mundo, también la más lógica de subir. Estoy deseando volver al Kanchenjunga. Volveré la próxima primavera. Ahora ya la conozco, sé por donde va la ruta y, aunque ha sido una tragedía tremenda el día de la cumbre, vuelvo muy satisfecho de lo que hemos hecho. Cada uno que asuma sus responsabilidades, yo he asumido las mías. Me he bajado cuando he creído oportuno. Estoy contento de haberlo hecho. Ahora he cogido la medida. Ha habido algunas equivocaciones entre las expediciones que estábamos allí. Confiábamos en los sherpas, en que iban a montar cuerdas, decían que con solo salir tres horas antes que nosotros aquello estaba solucionado, y no fue así. Estuvimos prácticamente cinco horas parados hasta llegar a 8.300 metros, y hubo un momento en que se acabó la cuerda. Unos cuantos se bajaron y otros continuamos. Yo seguí unos 200 metros más. Paramos un momento. Empecé a pensar lo que faltaba para la cima, lo que me iba a costar bajar y en lo peligroso que iba a ser aquello sin cuerda para destreparlo. Y pensé que lo lógico era bajarnos. No lo dudé en absoluto.  A mi amigo y compañero, Muktu Sherpa, le pesan más las últimas ascensiones sin cima y me insistía: “Carlos vamos a subir, que tú y yo podemos”. Pero yo le dije “No, Muktu, nos bajamos”. Cuando llegamos al campo cuatro me dijo: “No creo que bajen todos los que están allí arriba”.

Según han ido pasando los días, cada vez me lo ha agradecido más. Fue muy duro porque por la mañana, cuando el se levantó y salió, habían caído dos de los cadáveres a 300 metros de nuestra tienda, un coreano y un sherpa. Verdaderamente eso fue muy duro. Luego nos fuimos enterando de toda la tragedia pues había ocurrido durante la noche.

«Eso es lo que ha pasado: ambición por ir a la cumbre».

Catorce personas salen hacia la cima y cinco no vuelven, ¿qué está pasando?

La montaña estaba muy complicada. Es muy difícil ir sin cuerda a esa altitud; incluso llevar oxígeno te sirve de poco. Llevé oxígeno pero en la bajada no lo usé porque no me veía los pies. Eso es lo que ha pasado: ambición por ir a la cumbre. Aunque «chapó» por los que han subido y han bajado.

¿Cómo has vivido el rescate de Juanjo Garra?

Lo he seguido desde mi campamento base y lógicamente no lo puedo juzgar pues no tengo los elementos. Lo que menos me gustaba eran las noticias contradictorias que llegaban. Conozco bastante bien el Dhaulagiri, aunque no he subido a su cumbre, me he quedado antes de la travesía, relativamente cerca de donde ha estado Juanjo Garra. Pensaba que para bajar a Juanjo Garra, con una pierna rota, hacía falta mucha gente y mucha energía para poner una tirolina. Me parece lógico que se haga todo lo posible y que se hagan todos los esfuerzos para llegar a él. Pero se veía que con una pierna rota era muy difícil sacarle de allí.

¿Cómo se podría haber realizado el rescate  de Juanjo Garra?

Con mucha gente y muy experta. Y sobre todo con una cuerda enorme de 200 metros de 8 o 10 mm. Sino con un helicóptero, pero de momento ahí donde se encontraba los helicópteros no suben.

«Cuando atravesamos los siete mil metros tenemos que pensar que dependemos de nosotros».

Siempre has sido escéptico respecto a rescates a ochomil metros

Siempre digo que cuando atravesamos los siete mil metros, y muchas veces más abajo, tenemos que pensar que debemos depender de nosotros mismos, y de algún compañero para alguna pequeña cosa, pero poco más. Allí es muy difícil que te saque ni un helicóptero ni otras personas.

«Me bajé del Annapurna con una sensación de peligro enorme que no he sentido en el Kanchenjunga».

¿Has encontrado el Kanchenjunga más difícil o más sencillo de lo que esperabas?

Es una montaña dura, pero yo me bajé del Annapurna con una sensación de peligro enorme que no he sentido en el Kanchenjunga. Allí me he bajado por otras cuestiones, porque no había cuerda, porque estaba peligroso… Es una montaña a la que tengo muchas ganas de volver. Voy a intentar ir la próxima primavera.

Próximos objetivos…

En otoño al Shisha Pangma, y después, en primavera, al Kangchenjunga otra vez.

 Te encontraste con Messner en Katmandú…

Saludamos a Messner en una recepción que daba la embajada inglesa para conmemorar el 60 aniversario de la primera ascensión al Everest.  Me reconoció, cosa que parece un poco rara, y charlamos un poco. Estaba relajado.  Se acordaba de una entrevista que tuvimos en el 73 para hablar del Manaslu.

«Lo que ha hecho el sherpa de Juanjo Garra no lo hace un “blanco”.

Desde el campo base ¿Cómo habéis vivido las noticias del Himalaya?

Yo quiero mucho a Simone Moro pero confío mucho en los sherpas. Sé que hay una nueva generación de sherpas muy técnicos que aguantan menos que los demás, pero los sherpas son una gente maravillosa. Los míos son como si fuesen de mi propia expedición y de mi propia familia. Les quiero mucho. No hay más que ver lo que ha hecho el sherpa de Juanjo Garra, eso no lo hacemos un “blanco” de ninguna manera.

¿Nunca has tenido problema con los sherpas?

Nunca, aunque en una ocasión me estafaron.

«Prefiero la aproximación tradicional, caminando, pero hay muchos problemas con los porteadores».

¿Cómo ha sido para ti ir al Kangchenjunga en helicóptero?

Una maravilla. Una manera de ver el paisaje impresionante. Venía de estar quince días por el valle del Khumbu caminando entre cinco mil y seis mil metros. Ir al campo base así me pareció formidable. Y muy bonito.

¿No prefieres la aproximación tradicional utilizando porteadores?

La prefiero, pero hay muchas problemas con los porteadores porque hay muy pocos porteadores y muy “flojitos”. Esa es la realidad. La mayoría de la gente que había hecho la marcha de aproximación andando tenía repartido el material por varios sitios. Si hay que ir andando se va andando, pero lo teníamos programado así, y me ha parecido estupendo. 

«La cumbre es la cumbre».

Te quería preguntar por el concepto de cumbre. ¿Qué es para ti la cumbre?

La cumbre es la cumbre. No hace falta que te sientes en el pico pero la cumbre es la cumbre. La cumbre es el punto más alto de una montaña, eso no lo cambia nadie

Hay quien habla de que “cuenta” la cima aunque te quedes a diez metros de la cima, veinte metros,  treinta… incluso hay quien argumenta para “apuntarse” la cima como hecha que tuvo “sensación de cumbre”…

¿Sensación de cumbre? La puedes tener en el campo base, soñando. La sensación de cumbre todos sabemos donde está. Sí que es verdad que hay una sensación de cumbre en un momento dado cuando estás subiendo a una montaña y estás pensando en que vas a llegar; es posible que tengas sensación de cumbre, pero hace falta llegar, como es lógico.

¿Es importante traer una foto de cima?

Siempre he traído fotos de mis cimas, pero te aseguro que no lo necesito, y no pienso que nadie dude en absoluto de ninguna de ellas. Cuando se duda es porque es un personaje del que se puede dudar por algunas razones, sino no hay porqué dudar.

 

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