CARTA PÚBLICA

Elisabeth Revol a Tomasz Mackiewicz: “Peleaste hasta el final para salvarme la vida”

“Si no hubieras tenido la fuerza y el valor de luchar para bajar durante aquella noche fría e inhumana, ya no estaría aquí”. Elisabeth Revol ha escrito una carta pública en la que recuerda a su compañero Tomasz Mackiewicz y habla de su proceso de duelo.

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Elisabeth Revol y Tomek¡Mackiewicz
Elisabeth Revol y Tomek¡Mackiewicz   Col.Mackiewicz

Han pasado cuatro meses desde la muerte de Tomasz Mackiewicz en el Nanga Parbat. El pasado mes de enero, él y la francesa Elisabeth Revol conquistaron su cima en invierno, un objetivo que el polaco hacía años que perseguía, pero el descenso se complicó y borró todo motivo de celebración.

Atrapados a mucha altura durante varias jornadas, Revol consiguió sobrevivir gracias a la ayuda de un equipo de rescatadores polacos. Nada pudieron hacer por Mackiewicz, que falleció atrapado en la montaña. Meses después del suceso, su compañera y amiga ha escrito una carta pública en la que recuerda a Tomek y habla de su duelo:

Poco a poco mi memoria se anima, se llena y mis emociones se traducen en palabras. Las páginas se completan y voy avanzando a través de una niebla que se despeja poco a poco. Mi cabeza se ha quedado anclada a Tomek, al Nanga y a esas emociones vividas allí arriba con él y sin él. Cuando estoy sola, miles de palabras, matices, me vienen a la mente al mismo tiempo… Quizá sea el poder de las palabras para aliviar el dolor… Todo el rato pienso en lo que pasó, en la vida de Tomek, en su filosofía, su arte de vivir, en su amor por el Nanga.

Hasta ahora me resultaba era imposible escribir esta carta.

«Tomek había decidido, libremente, ser libre»

Tomek era uno de los hombres más libres y independientes que conozco. Estaba fuera de las normas. El himalayismo invernal que practicaba en el Nanga era su arte de vivir…

[…]

Tomek sabía dar respuesta a esta pregunta: ¿por qué seguimos siendo prisioneros de nuestras vidas (aunque seamos conscientes)? Tomek había decidido, libremente, ser LIBRE…

Hoy te escribo una carta de despedida, pero prefiero no terminarla diciendo adiós, porque es algo que aún me es imposible. He vivido momentos únicos contigo, he sentido cosas extraordinarias y hemos hecho juntos actividades hermosas y auténticas.

Seguirás estando en mí de muchas maneras, porque cuando alguien descubre a una persona como tú y la deja entrar en su vida de alpinista, es imposible borrar las huellas que deja.

[…]

Eras un gran hombre, un monumento, un mito, un genio del Nanga en invierno, una carga de energía y de envidia. De sueños y vida… Tomek era una de las personas que me cargaban las ganas de pasar tiempo en esa montaña, que me llenaban con sus silencios, que me transmitían coraje para dar el paso hacia lo desconocido, ese paso hacia el descubrimiento de uno mismo, ese paso hacia el descubrimiento de las posibilidades…

«No sé en qué momento empecé a perderte, en qué momento pasaste el punto de no retorno»

Fue contigo, allí arriba, cuando entendí lo que sentías, lo que te llevó a ir siempre más lejos y pasar tanto tiempo en las alturas. Esa impresión de inmensidad que no te aplasta sino que te da, por el contrario, ganas de volar, de subir hacia las cumbres, los cielos, el espacio… el vértigo. El poder del universo, como dijiste.

No sé cuándo cruzaste la línea: si hubiera podido darme cuenta y reconocer esa señal… No sé en qué momento empecé a perderte, en qué momento pasaste el punto de no retorno, ¿tú mismo lo sentiste?

Te encontrabas muy bien 90 metros por debajo de la cima. Luego hablamos poco, pero no menos o no más que antes. Escalábamos sin más, concentrados… aún no sé cómo pasaron las cosas de tal manera que hoy nos estemos diciendo adiós. Lo único que siento es tu ausencia, y toda una ola de sentimientos. Hemos subido juntos esta complicada invernal porque construimos nuestra historia sobre nuestras emociones reales, esta experiencia viva de la vida, elemental…

Eras un hombre de gran corazón y te peleaste hasta el final para descender lo máximo posible y salvarme la vida. Eres el primero al que le debo mi vida, Tomek, porque si no hubieras tenido la fuerza y el valor de luchar para bajar a 7.280 m durante esta noche fría, inhumana, en modo supervivencia, del 25 al 26 de enero, ya no estaría aquí, pero estaría contigo. Los dos sabíamos que no teníamos derecho a un error, lo aceptamos. Si uno cruzaba su límite, el otro caía…


 

«El Nanga era tu escritura, tu inspiración y el libro de tu vida»

Conocer a alguien como tú sigue siendo raro, excepcional. Eras el señor del Nanga y estabas de nuevo en esta montaña para no arrepentirte después, para terminar tu proyecto… simplemente para vivir.

Tomek, tenías una pasión infinita por esta montaña, la mirada llena de energía por el Nanga. Tenías el empuje y la fuerza para vivir tu sueño y llegar hasta el final. El Nanga era tu escritura, tu inspiración y el libro de tu vida. En el Nanga nació nuestra cordada: una cordada feliz, un vínculo único, un mismo estado de ánimo.

Tomek, has pasado por mi vida como una corriente de aire que me infundió la energía de «TU» montaña. Me diste tu hermosa y gran energía que hoy llevo conmigo. Tomek, más allá del Nanga, serás para mí un excepcional e inolvidable hallazgo. Un descubrimiento con sabor a sueños y aventuras, un encuentro con la sencillez, un recuerdo con el que conservaré para siempre el sabor a la vez amargo y dulce de la libertad.

Gracias, Tomek, por ser lo que has sido.


 
Comentarios
4 comentarios
  1. Sin duda, Warren_jabalí: qué determinación y qué fortaleza en un cuerpo tan menudo. Y luego qué sensibilidad.

  2. Además posee un don y una sensibilidad considerables a la hora de expresarse y contar sus aventuras. Llevo años siguiéndol, a ver si Darío se anima a proponerle un libro…..

  3. Por otra parte. Y leyendo la cronología de lo sucedido se le dio mucha caña a Eli,. Solo recordar que salvo la vida de Tomek en su anterior aventura. Pienso que su cumbre del Nanga este año es de lo mejorcito de la temporada, con medios escasos y por una ruta nueva. Después de su travesia de los Gasenbruns me parece que nos encontramos ante una ochomilita de leyenda con una endurance que ni Juanito y unos huevos con perdón considerables. Espero que sus lesiones le limiten lo menos posible. Ánimos Eli!!,!

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