RESCATADOS A 8.600 METROS

El sherpa que arriesgó la vida para no abandonar a su cliente obsesionado por alcanzar la cima del Everest

He pagado mucho dinero por subir al Everest y no voy a darme la vuelta. Ese fue el argumento de un alpinista pakistaní para desoír los consejos de su sherpa. Ambos acabaron siendo rescatados a 8.600 metros, uno de los más altos que se han realizado. Dawa Sange Sherpa pagará un precio muy alto por no abandonar a su cliente: perderá, casi seguro, todos los dedos de las manos.

Autor: DESNIVEL | 31 comentarios | Compartir:

No te metas en problemas, tampoco a tu sherpa, al decidir por tu cuenta. Sigue sus instrucciones porque ellos están familiarizados con la montaña. Es un consejo viejo y sabio, pero no siempre se cumple. Hace unos días el guía nepalí Dawa Sange Sherpa y su cliente pakistaní Abdul Jabbar Bhatti intentaban el Everest. Muy cerca de la cima Dawa se dio cuenta de que la decisión correcta era descender, pero su cliente pakistaní insistió en continuar, Dawa no quiso abandonarle y ambos estuvieron a punto de morir. Tras alcanzar la cima cayeron desvanecidos. Cuando Dawa se despertó no podía moverse y vio como cerca de ellos pasaban grupos de alpinistas sin hacer nada por ellos pensando que estaban muertos.

Por suerte, varios sherpas amigos reconocieron al nepalí y pusieron en marcha un arriesgado rescate a 8.600 metros que concluyo con éxito. El joven, que se recupera en el hospital de las congelaciones, igual que su cliente, y ha explicado en su página de Facebook los detalles de la ascensión (y el posterior rescate), que se desarrolló durante los días 21 y 22 de mayo.

Dawa ya no podrá volver a trabajar como guía de montaña pues perderá los dedos de las manos. Sus amigos, para ayudarle, han organizado una colecta en la que puedes colaborar

A pesar de la insistencia del sherpa, el cliente decidió seguir

Según explica en su texto, tanto él como su cliente se encontraban muy bien mientras llevaban a cabo el ataque a cima. El joven incluso decidió no utilizar oxígeno con el objetivo de guardarlo para el descenso. Sin embargo, una vez pasado el balcón (a 8.400 metros), el tiempo cambió y trajo viento huracanado y nieve, que caía con tanta intensidad que impedía la visión.

Dawa constató que sus gafas y su máscara de oxígeno estaban congeladas y se dio cuenta de que seguir implicaba un gran peligro. Su cliente, por el contrario, tenía otra opinión. A pesar de la insistencia del sherpa, Bhatti decidió seguir argumentando lo cerca que se encontraban de la cima y lo caro que le había resultado el viaje, y aseguró que no tenía intención de volver sin haber alcanzado la cumbre del Everest.

El joven, de 20 años, decidió seguir al pakistaní. “Si hubiera querido, podría haberlo dejado solo. Pero no lo hice. Su vida era tan importante como la mía, así que fui con él hasta la cumbre para guiarle y apoyarle, a pesar del hecho de que ambos podíamos morir en lo que dura un parpadeo”, escribe.

Consiguieron llegar a la cima y estuvieron allí 5 minutos. “Hice algunas fotografías de mi cliente y solo esperaba que salieran bien, porque estaba tan mareado que no veía con claridad. Después de unos minutos me empecé a sentir como si estuviera borracho y a punto de caerme. Me di cuenta de que era demasiado arriesgado quedarse más”.

Otros escaladores pasaron a su lado, pero que no se detuvieron a ayudarles porque les creyeron muertos

En el descenso comenzaron los problemas. Dawa iba sin oxígeno y observó que su cliente, que sí lo estaba usando, andaba muy lento en la bajada. Decidió hacer una parada cuando oscureció. “Cuando busqué a mi cliente, lo encontré descansando a pocos metros de mí. Lo llamé varias veces, pero no respondía. Estaba inconsciente y demasiado débil para caminar o hablar”. El sherpa, sin oxígeno, tampoco se encontraba en buenas condiciones y finalmente cayó dormido agotado.

Al día siguiente se despertó al sentir el ruido de alpinistas que pasaban a su lado, que no se detuvieron a ayudarles porque les creyeron muertos. Él era incapaz de moverse y no notaba su manos. “Estaba esperando a la muerte. Sentía el cuerpo frío como el hielo, y mi respiración y latidos muy lentos”.

“En ese momento necesitaba ayuda. Y se la pedí a Dios. Me entregué a él y fui testigo de un milagro. Dios vino a ayudarme en forma de amigos de Seven Summit Treks, escribe. Cuando los trabajadores de la agencia Ang Tshering Lama, Nima Gyalzen Sherpa, Jangbu Ang y Mingma Chhiri Sherpa se acercaron a ellos y comprobaron que aún respiraban, les dieron comida y trataron de contactar con la empresa para la que trabajaba su conocido, pero no obtuvieron respuesta. Entonces decidieron sacar a los dos alpinistas de la zona de la muerte y al hacerlo salvaron la vida de ambos. En el rescate también colaboraron sherpas de la agencia Sherpa Khangri Outdoor.

«No te metas a ti y a tu sherpa en un problema decidiendo por tu cuenta”

La publicación del sherpa termina con una reflexión importante: “No te metas a ti y a tu sherpa en un problema decidiendo por tu cuenta. Los sherpas están familiarizados con la montaña”.

El suceso ha traído cola, y una vez a salvo, el cliente asegura no estar conforme con el trabajo de Dawa y con la compañía debido a la escasez de botellas de oxígeno y a la nula reacción que tuvo cuando fueron avisados por los rescatadores. Por otro lado, el sherpa arguye que el cliente insistió en llegar a la cima desoyendo sus consejos.

Dos rescatadores también han hecho declaraciones al respecto: “Todos debemos conocer nuestra propia fuerza y afrontar con dignidad las montañas. Es triste que esta compañía no envíe suficiente personal para ayudar a su propio trabajador y cliente, incluso después de ponerse en contacto con ellos cuando los encontramos en mal estado”, decía Ang Tshering Lama. Por su parte, Mingma G. dejaba este mensaje: “Estoy muy orgulloso de los hermanos sherpa por salvar dos vidas y evitar que lloren sus familias. Insisto a todo el mundo en que practiquen en una montaña más pequeña y luego intenten las grandes. Sube, pero sé inteligente y ve seguro”.

 

 


 

 


 
Comentarios
31 comentarios
  1. La culpa de todo esto, es del primero que pagó por subir a la cumbre de una montaña. Y después, del primero que cobró por disfrutar de ella. Lo sorprendente es, un guía del himalaya con 20 años? Que experiencia y autoridad puede dar. Y aún mas sorprendente, es la agencia que lo puso ahí. Porque si eres guía, estás con el cliente hasta el final (o sería negligencia por abandono) y si eres sherpa te das la vuelta cuando quieras, como si es en la aproximación. Y si no tienes webs de convencer al

  2. Todos vacilan de grandes amigos, pero pocos llegan a las situaciones donde poner a prueba esa amistad. Mucho antes y por problemas mas pequeños se rompen las amistades. Aunque seguro que tu llevas escalando 20 años con la misma persona y por cordilleras de todo el mundo. Pero salvo por ti, yo diría que hoy día es mucho mas seguro ir con un guía que con lo que la gente llama «amigo», ese «amigo» que cambia cada fin de semana según proyecto o interés propio…

  3. +o- tu firmas unas condiciones antes de salir. entre ellas que lo que dice el guia va a misa, o tu eres responsable de tus actos. Mercenarios somo todos o ninguno, yo cobro por que a la gente no le pase nada, si no me van a hacer caso no se porque me contratan. Tu te vendes por algo que ni me interesa saber. Pero yo no mato por dinero. Asi que o los dos somos mercenarios o ninguno. Respecto a los amigos que mencionan ya me gustaria conocerlos, porque a la hora de la verdad…

  4. al monte se va con amigos y compañeros en los que puedas confiar. El que va con mercenarios, con clientes o con guias ya sabe lo que pasa….

  5. Si el sherpa perdía al cliente tal vez no iba a poder trabajar más… De todas maneras, jugarse la vida por un tipo así, ni por conservar el trabajo.

  6. Pues yo trabajo de guía, y ya te digo que conmigo se va sólito a la cumbre. En este caso el problema no es el cliente, es el guía. Se le explica bien las cosas y si sigue en sus trece el para arriba y yo para abajo.

  7. Me parece deleznable la actitud del cliente. Que vaya por delante. Pero estas situaciones ocurren desde que hablamos de «clientes» y no de himalayistas. Tengo un gran respeto a porteadores y sherpas, al fin y al cabo son gente que se ha tenido que adaptar a este negocio para poder vivir mejor. Pero el problema son las empresas para las que trabajan. El momento en el que una de las más nobles actividades, se ha convertido en un mísero (y a la vez lucrativo) negocio. Espero la pronta recuperación.

  8. Ang Tsering Lama no se preocupaba del mismo modo cuando un cliente de «su compañía» padecía los robos de «sus empleados» . El Himalaya es ya puro negocio.

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