Confirmada su versión muerte de su hermano Günter

El enigma de Messner, resuelto

El análisis de ADN realizado a los restos encontrados en la vertiente del Diamir del Nanga confirma que pertenecen al hermano del alpinista.

Günther (izq) y Reinhold Messner en el Nanga Parbat en 1970.
Günther (izq) y Reinhold Messner en el Nanga Parbat en 1970.
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La versión del alpinista tirolés, por tanto, se confirma. Messner ha visto reconocida su insistencia y confirmada la versión que ha mantenido durante estos treinta y cinco años, que decía que su hermano murió durante el descenso del Nanga, por la vertiente del Diamir, después de haber ascendido juntos por la pared del Rupal y haber llevado a cabo por tanto la primera travesía de la montaña, en julio de 1970.

La muerte de su hermano, Günter, que entonces contaba 23 años, ha perseguido a Reinhold durante toda su vida, debido a que dos compañeros de expedición, Hans Saler y Max von Kienlin, le acusaron de haberlo abandonado antes de llegar a la cima «porque sólo le importaba la fama». Otras voces han insinuado a lo largo de los años que Messner ya tenía en mente la consecución de los 14 ochomiles, algo que lograría en 1986, con la ascensión al Lhotse en su tercer intento, y que para lograrlo no le importó dejar a su hermano atrás en la ascensión.

35 años después

Pero Messner siempre se ha mantenido firme en su versión. El alpinista tirolés siempre ha asegurado que el 29 de junio de 1970, cuando ambos ya descendían desde la cima, y poco después de vivaquear, Günter, que se había quedado rezagado, fue víctima de una avalancha y desapareció. Reinhold contó que pasó el día siguiente buscándole y luego descendió, perdiendo seis falanges de los dedos de los pies y varios dedos de las manos a causa de las congelaciones.

En 2004, un peroné ya fue encontrado en la vertiente Diamir de la montaña, y los análisis encargados por Reinhold a una universidad alemana revelaron que, efectivamente, había muchas posibilidades de que el hueso perteneciese a su hermano, lo que confirmaba la versión del alpinista.

Contrabando de huesos

Ahora, con los restos encontrados este verano por un guía de montaña cerca del campo base de la montaña, al pie del glaciar, todo se ha aclarado definitivamente. No eran más que unos huesos y algo de ropa pero, al parecer, fueron reconocidos de manera irrefutable por Reinhold en cuanto llegó al pie de la montaña, el 4 de septiembre. Según cuentan los allí presentes, los restos se incineraron en el mismo sitio en el que fueron encontrados, excepto varios pedazos de hueso que el propio Messner sacó de contrabando del país para que fueran analizados en el Instituto Médico de Innsbruck, que ha confirmado que pertenecen al hermano del alpinista.

Y de esta manera tan poco romántica se cierra el que ha sido uno de los grandes enigmas del alpinismo contemporáneo. «Por fin puedo cerrar una polémica que jamás tendría que haberse iniciado», comentó el mismo viernes pasado Reinhold, al conocer el resultado de las pruebas de ADN. Y no sólo él puede quedarse tranquilo, también Günter, 35 años después, puede por fin descansar tranquilo.

 

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