LLEGÓ A LA CIMA EN UNAS 19 HORAS

El ataque non stop de Mariano Galván a la cima del Manaslu

El alpinista argentino alcanzó la cumbre desde el campo base en unas 19 horas y regresó al CB en un total de menos de 27 horas. Una ascensión exprés con la que suma su séptimo ochomil.

Mariano Galván  (Col. Mariano Galván)
Mariano Galván
Desnivel.com | 8 comentarios |

La semana pasada informamos acerca de la ascensión de Alberto Zerain y Mariano Galván al Manaslu. El vasco y el argentino fueron compañeros de cordada en su frustrado intento de apertura de una nueva ruta en la montaña. Luego, llevaron a cabo la ascensión hasta la cumbre por la ruta normal aunque fueron por separado. Teóricamente, Mariano Galván se quedó en el CB recuperando fuerzas mientras Alberto Zerain realizaba su intentona… a última hora, el argentino se animó y protagonizó un sorprendente ataque exprés.

Lo cuenta él mismo en sus redes sociales:

Después de la frustración que dio el no poder llegar a la cima por la línea que habíamos soñado junto a Alberto Zerain, me bajé de la montaña el 1 de octubre, satisfecho por la batalla dada a la montaña.

Ahí me enteré de la preocupación de todo el mundo por mi pequeña desaparición. Pero tienen que saber que ya es una marca registrada.

Al día siguiente, mi compañero me dice que quiere darse una chance más y va a intentar el Manaslu con sólo un campamento de altura. Yo lo miro y no puedo más que desearle buena suerte; han pasado 24 horas y no puedo retenerlo porque sé lo difícil que es el clima y lógicamente no puedo salir con él.

Lo despido y le doy lo que está a mi alcance para ayudarlo. Pero yo tampoco estoy dispuesto a renunciar a otro intento… Pero debo esperar un poco más. Y así es que lo dejo ir con un afectuoso saludo y tan solo unas 24 horas más tarde me lanzo en su búsqueda. No sé adónde voy a llegar, pero saber que voy a cruzarme con él me tranquiliza. Salgo a las 16:45 del día 3 de octubre, con un clima envidiable. Paso por el campo 1 envuelto en una nube, pero la temperatura sigue siendo agradable; en el campo 2 aprovecho una tienda vacía para colocarme el mono de pluma y hacer una parada de una hora para reponer fuerzas.

De ahí el camino empieza a complicarse, ya que la nieve cubre las huellas anteriores y se desdibuja. Por lo que llego a campo 3 y así como llego trato de orientarme para continuar al campo 4. No encuentro rastro de las cuerdas fijas, por lo que tiro una línea recta hacia arriba por un nevero de sostenida pendiente. Me siento bien, pero parece como si no avanzara, espero con ansias la luz del sol que aclare un poco el panorama.

Llego al campo 4 finalmente a las 7 de la mañana. Ahí veo unas tiendas abandonadas y me lanzo a ellas, que ofrecen resguardo parcial de las inclemencias. Dejo mi mochila y continúo sólo con un bastón y un piolet. A partir de aquí el viento es muy fuerte, el cansancio se agolpa y la falta de sueño es terrible. Para variar, empiezo a alucinar y me quedo dormido en los descansos; la cumbre parece no llegar nunca y además me desconcierta el no ver a mi compañero, pero me concentro en llegar a la cima. Cerca del mediodía llego a la cumbre. No tengo reloj ya que se lo había prestado a Alberto.

Totalmente agotado, bajo por el mismo camino y en una de las paradas veo que hay una persona en una de las pendientes. Me da la sensación, por el color de la vestimenta, que es un lama. Me río por mis alucinaciones, una persona ahí… Resulta que ese lama era mi compañero, subiendo el mismo dia.

Así es como sigo bajando y ese mismo día alcanzo el campo base a las 20 horas, agotado. Me duermo preocupado porque mi cocinero pregunta «¿ y Alberto?». Creía que había bajado en el ínterin de mi subida, pero afortunadamente al día siguiente hablo con un grupo de alemanes que sabían de él y horas mas tarde aparece muy entero por el campo base y almorzamos juntos. Celebramos las cumbres y no podemos entender cómo no nos cruzamos, y me río al decirle que lo creí una alucinación.

Gracias a todos por las buenas vibras y por seguir viviendo tan intensamente.

Una trayectoria de ascensiones impresionantes

El currículum de Mariano Galván en las grandes montañas del Himalaya es más que bueno. Comenzó su trayectoria en los ochomiles en 2011, ascendiendo el Lhotse. El año siguiente, en 2012, fue una de las cuatro únicas personas capaces de ascender el Everest sin oxígeno (los otros fueron Ueli Steck, Conrad Anker y Tenji Sherpa). En verano de 2013, fue al Karkórum y realizó la doble ascensión del Gasherbrum II (hizo la primera de la temporada, ante de la instalación de las cuerdas fijas) y el Gasherbrum I, y además tuvo tiempo de ayudar a descender a Alfredo García, que se encontraba en apuros en el G1.

En verano de 2015, Mariano Galván viajó de nuevo al Karkórum, para intentar el K2 con Carlos Suárez como compañero de campo base. El tiempo no le dio opciones allí, pero en cambio realizó una ascensión al Broad Peak que admiró a todo el mundo. Salió desde el campo base del K2 y siguió, a partir del C3, la ruta abierta por Carlos Carsolio en 1994 y que nadie ha repetido desde entonces y que incluye tramos de escalada en roca de V+ a más de 7.800 m. Ascendió en estilo alpino (aunque reconoce que utilizó las cuerdas fijas de bajada a partir del C2), en solitario y con dos vivacs, a 7.600 m de subida y a 7.800 m de bajada.

La pasada primavera, consiguió la cima del Dhaulagiri (8.167 m), compartiendo ascensión con Alberto Zerain.


 

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