CUARTO INTENTO INVERNAL AL NANGA PARBAT

Daniele Nardi: “No me interesa el invierno sino el desafío”

¿Qué pasa cuando se encuentran dos hombres locos? ¡;Que escalan una montaña!, dice Daniele Nardi sobre Alex Txikon, su compañero de expedición en el Nanga Parbat este invierno. Hablamos con él sobre los motivos que le mueven para intentar (por cuarta vez) este proyecto.


Darío Rodríguez | No hay comentarios |

Empezó a escalar en la adolescencia cerca de Roma, donde nació, y “nadie sabía cómo escalar montañas”, cuenta Daniele Nardi. “Yo solo veía las películas de los italianos que escalaron en el K2 en 1954 y me decía que yo quería ir allí”. Con los años se ha convertido en un alpinista que se va a enfrentar por cuarta vez al reto de alcanzar la cumbre de uno de los dos ochomiles que aún no se han conquistado en invierno.

Te vas de expedición con Alex Txikon. ¿Qué relación tienes con él?
¿Qué pasa cuando se encuentran dos hombres locos? ¡Que escalan una montaña! Alex Txikon y yo nos conocimos en el campo base del Nanga Parbat (8.125m) el invierno pasado. Él llegó con su expedición y hablamos mucho sobre lo duro que era y las malas condiciones, y entre estas palabras nació la historia de amor entre Alex Txikon y Daniele Nardi (risas).

¿Cuál era tu proyecto?
Mi sueño era abrir una ruta nueva en invierno, en el Nanga Parbat y en estilo alpino. El objetivo no era solo una invernal para poder decir que soy el primero. Quería usar mi capacidad para abrir una nueva vía en invierno.

«Estuve cerca de acabar el proyecto pero para eso se necesita un buen equipo»

¿Por qué te interesa el Nanga?
El Nanga en invierno es un gran desafío porque tienes condiciones en la montaña que son muy duras: por la cara del Diamir hay 4.000 metros de desnivel hasta la cumbre, la meteorología puede cambiar mucho porque la montaña no está en la misma línea del Karakorum. Elijas la ruta que elijas siempre hay una pared dura: por la Mummery en la parte central y en la final hay una pared difícil de escalar; en la Kinshofer hay una gran pendiente; por la Rupal el recorrido es muy largo. Toda la montaña es muy difícil, lo que complica la ascensión y convierte los intentos invernales en una gran aventura.

Alguna vez has estado cerca de acabar este proyecto…
Estuve cerca de acabar el proyecto pero para eso se necesita un buen equipo. El año pasado estuve con gente que decidió que la ruta Mummery era demasiado dura y que mejor lo intentaban por otro sitio. Yo probé solo por la Mummery pero fue demasiado difícil, así que hice lo que pude y después terminé.

¿Qué lección sacas de esa experiencia?
En el futuro me gustaría poder elegir mi equipo. El año pasado me uní a uno para ascender por una vía, pensé que nuestro sueño era el mismo y luego nos dividimos. Creo que no es bueno que pasen estas cosas en alpinismo. Si empiezas un proyecto tienes un vínculo con el equipo, pones tu vida en juego con y por tus compañero, así que si surgen grietas no es el alpinismo que me gusta.

«Vamos a ir en estilo clásico por la Kinshofer solo para terminar lo que empezamos el año pasado»

La “mala experiencia” también tuvo una parte buena…
El año pasado tuve suerte, al final de mi expedición llegó Alex Txikon y me uní a él para intentar el Nanga Parbat. Estuve en el campo base tres meses y fue muy duro para mi cuerpo. Lo intentamos por la Kinshofer y nos quedamos a 7.800m. La expedición terminó porque nos equivocamos de ruta y porque Ali Sadpara tuvo un principio de edema cerebral. Decidí que no volvería a intentar el Naga en invierno por cuarta vez pero en el mes de septiembre estuve con Alex en una expedición al Thalay Sagar y me convenció. Por responsabilidad y por nuestra amistad. Vamos a ir en estilo clásico por la Kinshofer solo para terminar lo que empezamos el año pasado.

¿Qué es lo más difícil?
Las condiciones son el elemento más duro. La temperatura es de -50ºC a 8.000 m, hay viento y luego hay una pared que escalar y que no es tan sencilla como puede ser la del Cho Oyu, el Shisha Pangma o el Everest. No solo tienes que andar sino también escalar. Hay que utilizar los crampones y, a temperaturas tan bajas, poner cuerda es muy difícil.

¿Por qué te atrae el alpinismo invernal?
No me interesa el invierno, sino el desafío. Hasta hace tres años nunca había tenido proyectos invernales. La primera parte de mi carrera fue escalar ochomiles y después empecé la etapa de los seismiles para abrir rutas nuevas. De pronto me interesó como sería la sensación de estar en un ochomil en invierno y ese fue el origen.

Tienes tres intentos a la espalda. ¿Cómo han sido?
He estado en tres expediciones invernales y en una en verano y cada vez ha sido diferente. La primera fuimos dos personas por la Mummery. En la segunda quería estar solo y además fue después del ataque terrorista la campo base donde murieron varias personas. Me empeñe en ir solo y pasé algo de miedo. Además, la expedición no fue muy bien. La tercera vez, el año pasado, fue una locura con los cambios [de opinión] de los miembros del equipo. El equipo para esta cuarta vez es muy bueno y tengo mucha amistad con Alex, por lo que no solo es la montaña sino el desafío con un amigo.

 

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