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Carlos Soria: al Lhotse con 72 años

Carlos Soria acaba de cumplir 72 años y ya prepara su próxima expedición a un ochomil. Será al Lhotse, «una ascensión muy bonita, una gran montaña», asegura. Su proyecto inicial, el Kangchenjunga, queda para más adelante.

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Carlos Soria se mantiene tan apasionado por el alpinismo como siempre. Mientras prepara su próxima expedición al Lhotse, entrena intensamente y estos días marchará a escalar en hielo a Noruega. Su objetivo para esta primavera era el Kanchenjunga, pero al no tener constancia de otras expediciones que vayan a ir a esta montaña, algo que haría muy complicada su ascensión para una sola persona acompañada por uno o dos sherpas, ha preferido marchar al Lhotse.

Hemos querido saber más de esta expedición y de las dificultades que entraña. De conseguirlo sería su noveno ochomil con más de 60 años y su undécimo (10 principales) en total.

¿Por qué la decisión de no ir al Kanchenjunga?
Porque no va nadie, que yo sepa. He intentando informarme de otras expediciones que fueran a ir porque yo solo, con uno o dos sherpas, no puedo afrontar una montaña de esta envergadura. El Kangchenjunga es mucha montaña para ir solo. A ver si, con suerte, el año que viene tengo más apoyo y puedo organizar una expedición más potente.

¿Qué diferencia hay entre el Lhotse y el Kangchenjunga?
El Lhotse tiene más “facilidades”: hay siempre más expediciones y la montaña está más equipada. Este año también van Juanito Oiarzabal y Carlos Pauner; he estado este otoño con ellos y probablemente (aunque no lo hemos hablado aún) compartamos el campo base.

¿Cómo es el Lohtse?
Es muy bonito. Vi el corredor subiendo el Everest y me pareció una gran montaña y una ascensión preciosa. Además es muy alta. Son palabras mayores.

¿Lo intentarás sin oxígeno?
Sí. Quiero ascender sin oxígeno, pero si lo necesito en la parte final, lo utilizaré. No me lo he planteado del todo. En el Kangchenjunga mi idea era llevarlo por si acaso. Lo que no quiero es bajar con oxígeno prestado. Si pasa algo, prefiero tener mi propia botella y no depender de otras personas.

¿La ves como una montaña difícil o peligrosa?
Ni uno ni lo otro. Es como todas las montañas. Si el tiempo está bien y las condiciones son buenas, todas las montañas son estupendas. Si no, cualquier montaña pasa de ser un paraíso a un infierno.

¿Llevarás sherpas?
Uno por lo menos, depende de la financiación. El CSD me ha dicho que me va a ayudar un poco; igual también el Ayuntamiento de Madrid, aunque cambia el responsable y no sé qué pasará finalmente. Yo siempre confío en que todo salga. Lo que tengo claro es que me voy.

Siempre tienes claro, tengas patrocinio o no, que vas a partir. Normalmente tienes suerte y lo consigues. Incluso una vez conseguiste la financiación el último día…
Sí, la conseguí la noche anterior, gracias a un programa de radio. A alguien le dio pena, porque era el único de los que íbamos allí que se iba solo y sin financiación, y me ayudaron.

Al haber ascendido el Everest por la sur ya conoces una parte de la ruta del Lhotse…
Hasta por encima del campo 3 es común con el Everest. Se monta un campamento antes del corredor y después tiras por él hasta la cima. A partir de ahí, el terreno está lleno de cuerdas; si no no sería tan fácil. En la zona de las bandas amarillas hay pasos de cuarto grado en roca; la parte final del Lhotse es hielo puro en primavera. Sin cuerda sería muy complicado.

Es curiosa la historia de la cascada de hielo que equipa un grupo de sherpas, los llamados Ice Doctors.
Lo hacen muy bien. Pasar por la cascada del Khumbu es impresionante. Todo aquello se mueve, están los seracs y por ciertos sitios se te encoge el estómago. La verdad es que está muy bien organizado el equipamiento por parte de los Ice Doctors.

¿Hay que pagar un peaje por el uso de ese equipamiento?
Ya va incluido en el precio de la expedición. Antes lo hacían entre varias expediciones, pero ahora estos sherpas se han especializado en ello. Lo montan y lo revisan durante toda la expedición por si algo se mueve.

¿Siempre te haces un chequeo médico al volver de las expediciones?
Sí. Voy al CSD (Consejo Superior de Deportes) y me hacen todo tipo de pruebas, tanto antes de partir como al regreso. Saber mi estado físico cuando vuelvo de expedición es interesante. En el CSD tienen datos míos desde hace muchos años. Por ejemplo, vemos el peso que he perdido, aunque, normalmente, cuando vuelvo he recuperado lo que he perdido en la montaña.

¿Hay alguna montaña de la que hayas regresado “tocado” físicamente?
Solo del G1. Volví hecho polvo, pero por un tema psicológico. Por el accidente de Luis María Barbero, que me afectó, sobre todo por los problemas con una sobrina suya, que comenzó a acusarme de no hacer nada por rescatarle. Volví deshidratado. De hecho, después de este accidente, no me apetecía subir a la montaña pero como teníamos que recoger el material, pues lo intentamos y llegamos a la cima a pesar de que hizo muchísimo viento.

Mucha gente comenta tu capacidad de recuperación.
En general no me recupero mal. Todo el mundo me dice que, para la edad que tengo, me recupero muy bien. Del Manaslu regresé andando (haciendo varios días 11 o 12 horas de marcha), mientras la mayoría de la gente regresaba en helicóptero. Volví muy bien, la verdad.


 

Cuenta la anécdota de los cardiólogos que, en un congreso, hablaron sobre tu corazón.
En un acto, en el que estaba Araceli Boraita, una cardióloga, conté lo que hacía y uno de los doctores me preguntó por mis parámetros del corazón. Le dije que le preguntara a mi doctora, Araceli, y ella le dijo que yo tenía un corazón normalito, que la clave mía era mi cabeza, que eso era lo que me hacía subir.

Ahora marchas a Noruega.
Voy allí a hacer esquí de fondo y escalada en hielo. Tengo muchísimas ganas de escalar. Voy a estrenar unos piolets fabricados por Joan Quintana y su socio [E-climb] que son una maravilla. Los usé esta semana en el Circo de Gredos y van muy bien.

¿Entrenas en casa con los piolets?
Sí, como últimamente escalo poco, me cuelgo con los piolets de unas presas y hago tracciones. Para entrenar hago sobre todo temas de fondo: esquí de fondo, subir cuestas, correr y andar por montaña… La bicicleta también la cojo, pero para entrenar en invierno con la bici tengo que salir más tarde, y a mí me gusta madrugar, por eso ahora monto poco en bici.

¿Por qué te levantas tan temprano?
Me gusta madrugar, me acuesto pronto y me levanto pronto. Para mí es la clave, sobre todo en montaña: llegar pronto, descansar, secar calcetines, hacer agua y estar tranquilo de cara al día siguiente.

Se están cumpliendo varios aniversarios cercanos a ti.
Hace poco fue el 50 aniversario de la oeste de la Aguja Negra, que abrieron Salvador Rivas, Pedro Acuña y Brasas. Este año es el cuarenta aniversario de la primera española (en la que participé) del McKinley y el año que viene es el cincuentenario de la ascensión de la oeste del Dru que realicé con Antonio Riaño y los hermanos Durán. La hicimos encordados con un cordino 7 milímetros de nailon, atados a 30 metros, nos parecía lo más seguro del mundo pues hasta ese momento habíamos escalado con cuerdas de cáñamo, y el nailon aguantaba más.

 

 

 


 
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