GANADOR DE LA RAMES GUYANE 2014. 4.700 KILOMETROS REMANDO EN 64 DÍAS

Antonio de la Rosa, tras cruzar Atlántico remando: “En medio del oceáno hay mucha vida”

Antonio de la Rosa acaba de ganar la única competición que existe en el mundo en la que se cruza el Atlántico a remo, en solitario y en completa autonomía. 4.700 km desde Dakar hasta la Guayana francesa que él ha recorrido en 64 días en un barco de dimensiones muy reducidas. ¿Qué ha sido lo más difícil? «La rutina de remar», dice. «Yo no soy nada rutinario en mi vida cotidiana».

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Antonio de la Rosa (Valladolid, 1969) es un aventurero, deportista y empresario que vive en la Sierra Norte de Madrid. Nos encontramos con él poco tiempo después de haber ganado la Rames Guyane 2014, la única competición que existe en el mundo en la que se cruza el Atlántico a remo, en solitario y en completa autonomía.

“En el día 40 ya sabía navegar y he tenido otros veintitantos para disputar la carrera y ganarla”.

Confiesa que no tenía experiencia remando ni en navegación en un banco móvil, que es la versión grande de una embarcación de remo olímpico con la que se disputa esta prueba. “Yo he sido piragüista toda la vida, también he hecho canoa, pero no había remado en banco móvil hasta hace un año cuando empecé a entrenar”, explica. Su experiencia en navegación era nula, ha tenido sesenta días para aprender y al final no se le ha dado mal, bromea, “En el día 40 ya sabía navegar y he tenido otros veintitantos para disputar la carrera y ganarla”.

«La humedad nunca se seca y terminas durmiendo en un colchón mojado»

¿Qué es lo más difícil?
Acostumbrarte a la obligación de levantarte todos los días para remar porque no puedes fallar ni uno. He hecho como si fuera un trabajo, remar diez o doce horas diarias, siete días a la semana. Solo descansé una jornada cerca del final cuando vi que ya podía. Yo no soy nada rutinario en mi vida cotidiana y tal vez es lo que más me ha costado. También las condiciones insalubres que tiene la embarcación cuando llevas más de un mes. La humedad nunca se seca y terminas durmiendo en un colchón mojado en un espacio de 60 centímetros por dos metros, como un nicho.

¿Cómo es la embarcación?
La embarcación la ha fabricado un ingeniero francés, las dieciocho que han participado en la competición son iguales. Mide 8 metros de largo por 1.60 m. de ancho, en vacío pesa 750 kilos y va equipada con todas las tecnologías necesarias: placas solares arriba que cargan unas pequeñas baterías que alimentan la desalinizadora con la que haces unos ocho o diez litros de agua diarios. También llevo equipo electrónico, otro de filmación, un teléfono satélite y, en esta ocasión, un sistema de comunicación para enviar vídeos en baja calidad.

«Si hay olas o tienes vuelcos la escotilla es hermética y puedes permanecer muchas horas sin problemas»

¿Cómo es el espacio interior?
El habitáculo estanco tiene una anchura y altura de 60 cm, eso es lo que tienes para poder estar a cubierto. Fuera hay otros dos metros en medio, que es donde pasas casi todo el tiempo porque es donde está el sistema para remar. Delante hay otro metro y medio que es un almacén. La parte intermedia no te permiten cubrirla porque podría parecer que usas algún sistema de impulso. La trasera sí lleva una escotilla hermética donde te metes. Si hay olas o tienes vuelcos se convierte en un espacio hermético y puedes permanecer muchas horas sin problemas.

«Los marineros dicen “embarcación pequeña, problema pequeño. Embarcación grande, problema grande”

¿Has tenido tormentas fuertes?
Sí, pero las he manejado bien y no he volcado en ninguna ocasión. He podido incluso disfrutarlas. Los marineros dicen “embarcación pequeña, problema pequeño. Embarcación grande, problema grande”. Al ser pequeña se comporta bien en las tormentas con olas grandes. La embarcación las pasa sin problemas y no sufre mucho movimiento. Uno de los problemas reales en una travesía de este tipo es cruzarse con embarcaciones grandes. Llevas un sistema de detección en una pantalla, hay un altavoz que pita aunque estés durmiendo…Lo que pasa es que si te decta un barco grande, él no se va a apartar. A lo sumo puede comunicar por radio, pero si cambia el rumbo es un coste exageradísimo para él. Me ha tocado cambiar el rumbo o ponerla cruzada para no avanzar en dos ocasiones. Si te despistas es un grave peligro. O si te caes al agua.

«Si tienes un despiste y se te va el barco, olvídate»

¿Qué debes hacer en caso de caída?
Si te caes al agua no lo vas a contar porque no te pueden localizar. Al final te relajas mucho porque ves todo seguro, pero si hay una tormenta o mal tiempo…Todas las semanas te tienes que tirar al agua para limpiar el casco de la embarcación, que se va llenando de moluscos que no permiten deslizarte bien. Tienes que limpiarlo con una espátula y esas veces tienes que ir bien atado. Si tienes un despiste y se te va el barco, olvídate.

¿Con qué situaciones comprometidas has lidiado?
He vivido un par de situaciones delicadas relacionadas con la desalinizadora. El quinto día se atascó y no funcionaba. Por suerte llevaba una desalinizadora de repuesto vieja que tuve que desmontar, estar doce horas cambiando de posición las piezas y al final conseguí que funcionara. Fue un momento de angustia porque veía que me tenía que retirar. Sin agua potable no se puede continuar. El día 37 se me rompió una pieza que sujeta la desalinizadora, esos son los dos momentos de más angustia en los que pensé que tendría que encender la radioabaliza y pedir el rescate.

«El mar se va moviendo y no tienes ángulo de visión a corta distancia»

¿Ves al resto de competidores durante la competición?
Tomas la salida juntos y a las cinco horas dejas de ver embarcaciones. Me encontré a una el segundo día y ya no volví a ver otra hasta que llegué a meta y vinieron los demás. Incluso de los barcos grandes te enteras antes por el detector de radar, que visualmente porque el mar se va moviendo y no tienes ángulo de visión a corta distancia.

¿Qué se te hizo más duro?
Las dos últimas semanas cuando vi que tenía posibilidades de ganar la prueba. Fue duro a nivel físico porque estuve dos días remando veintidós horas, luego otro día casi entero sin parar… La verdad es que intento buscar momentos difíciles y hubo muy pocos. He disfrutado mucho y no he pasado por grandes momentos malos.

«No me he sentido solo en ningún momento»

¿Cómo llevabas la soledad?
No me he sentido solo en ningún momento. Estaba entretenido con cosas y, gracias al teléfono satélite, todos los días hablaba con alguien por teléfono: mi hermana, la novia, mi madre, la radio, las teles. He estado entretenido y he hablado mucho. Soy muy sociable pero también soy capaz de estar solo muchos días en la montaña y no echar nada de menos.

¿Retrocedías cuando descansabas?
Casi siempre avanzas, pero en teoría la competición tendría que haber empezado en época de vientos alisios, que son favorables. La adelantaron más de un mes por temas de patrocinio y al final lo que ha pasado es que muchos días incluso he retrocedido al parar a descansar. Ha habido corrientes complicadas y vientos en dirección contraria. Por eso en otras ediciones esta carera se ha ganado en menos de 40 días y yo, esta vez, en 64, casi el doble. El segundo clasificado llegó a un día de mí, a unos 100 km. El tercero a dos días.

«Hacía muchas horas nocturnas, casi la mitad del total»

¿Cómo son las noches?
Cuando se va la luz, los primeros días es complicado porque te tropiezas con todo, te pegas con los remos, pero al final estos acaban siendo una prolongación de tus manos. Remas de noche igual que de día. Yo utilizaba muchas horas de noche para remar porque llevo mal el calor y en la línea del ecuador hay un sol muy fuerte. De 13 a 19h paraba y hacía muchas horas nocturnas, casi la mitad del total. Me encantas las noches de luna llena cuando ves el mar como si fuera de día.

¿Qué comías?
Cosas liofilizadas y otras envasadas al vacío como cecina, chorizo, pan. También he pescado. Llevaba comida para 50 días y la expedición se ha alargado muchísimo, así que la segunda parte de la travesía tuve que dividir los packs de alimentación y pescar más. 15 o 20 días he cenado pescado.

«Tiras cualquier cosa al agua y tardas veinte segundos en pescar algo. Lo que más cuesta es limpiarlo después»

¿Cómo pescabas?
Vas en marcha y siempre te van acompañando peces. He pescado muchos atunes, tenía miles cerca. Tiras cualquier cosa al agua y tardas veinte segundos en pescar uno. Lo que más cuesta es limpiarlo después.


 

¿Qué otros animales has visto?
He tenido días con delfines, un par de tiburones, tortugas, ballenas que escuchaba de cerca. Lo que más me ha sorprendido son las aves, no solo gaviotas. En las películas dicen que si las aves están cerca hay tierra a poca distancia. Yo he visto pájaros a 2.000 kilómetros de la tierra más cercana. Aunque digan que es un desierto, en medio del Atlántico hay mucha vida.

«La experiencia me ha gustado, pero me apetece cambiar de retos»

¿Cuáles son tus próximos proyectos?
Quiero bajar de Madrid a Lisboa en paddle surf este verano, es como una tabla de surf grande. Saldré de la Puerta del Sol, iré a coger el Jarama, luego el Tajo y así hasta Lisboa. Luego quiero llegar al Polo Sur las próximas Navidades, hacer la travesía desde la Bahía de Hércules hasta el Polo Sur. Iré a pie y con esquís. Va a ser difícil superar el récord oficial, que son 24 días, pero quiero acercarme.

¿Participaras en la travesía del Atlántico en la próxima edición?
Se hace cada 3 años, la próxima es en 2017 y no la voy a hacer. Quizá haga otras travesías del Atlántico a remo desde otros lugares, es una experiencia que me ha gustado, pero la misma no, me apetece cambiar de retos. Si me hubiera ido mal, me hubiera tenido que retirar, no hubiera ganado la prueba…pero todo ha estado genial, mejor no me puede ir.

 

 

 


 

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