"Hemos tenido mucha suerte porque estaba muy peligroso"

Alex Txikon relata el intento rescate en el Nanga Parbat de Daniele Nardi y Tom Ballard

Alex Txikon nos cuenta cómo han sido estos intensos días de búsqueda de Tom Ballard y Daniele Nardi en el Nanga Parbat. «La verdad es que hemos tenido mucha suerte y cabeza fría».

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Tras tres largos días de mucha incertidumbre y malestar, finalmente los helicópteros del ejército pakistaní nos recogieron en el campo base del K2 el mediodía del domingo 3 de marzo para llevarnos con rumbo al Nanga Parbat. En el primer helicóptero Félix Criado e Ignacio de Zuloaga, en el segundo vuelo el doctor Josep Sanchis y yo. Entre los dos equipos, cargamos más de 50 kilos de material para la operación de búsqueda y rescate, entre objetivos, cámaras, drones y material para establecer nuestros campamentos en el Nanga. 

Las condiciones entre Concordia y Goro1 eran de muy poca visibilidad; los vuelos en helicóptero no son instrumentales, por ello, la visibilidad es la clave.

Una vez en Skardu analizamos la situación con los pilotos de la quinta unidad Fearless5 y pusimos rumbo a Juglot; tras volver a repostar, partimos hacia el valle del Diamir ya que por la zona de los Fairy Meadows en la vertiente Raikot las condiciones no eran nada favorables. 

Sobrevolamos la pequeña aldea de Diamoroi y de allí al poblado de Ser, no parecía haber demasiados problemas, pero de repente entre Ser y Kachal la niebla tan densa hizo que fuese imposible aterrizar en esa zona boscosa con poca visibilidad y que nos tuviésemos que dar media vuelta.

Una vez en Skardu el ambiente está enrarecido por no poder llegar al destino. Nuestros pensamientos están en el espolón Mummery.

A las 9.30 de la mañana del lunes 4, finalmente nos llamaron diciendo que despegamos, y a todo correr nos equipamos, y en menos de media hora ya estábamos en vuelo. Volvemos a aterrizar en Juglot a repostar y de allí nos dirigimos al Campo Base del Nanga. 

Esta vez el tiempo promete y acortamos por la vertiente del Raikot, sobrevolamos el Ganalo Peak para adentrarnos en la vertiente del Diamir. Qué recuerdos volver a ver el Nanga Parbat (8.126 m.), un escalofrío recorre nuestro cuerpo al disfrutar de tanta belleza. Sobrevolamos entre  5.400 y 5.800 metros, entre la ruta Messner y la Kinshofer sin éxito alguno. 

En el C1, a 4.850 metros, en el plateau bajo el Mummery, observamos que Ali, Imtiyaz y Dilawar han construido el helipuerto y nos esperan. Ponemos rumbo al campo base, lanzamos el equipaje al helipuerto, donde ya había aterrizado el primer equipo formado por Félix e Ignacio, para facilitar el aterrizaje en unas maniobras muy peligrosas. Me quedo solo en el helicóptero y durante algo más de 30 minutos peinamos todo el espolón Mummery entre los 7.000 hasta los 5.500 metros: estamos ante una misión complicadísima, el Nanga es la montaña más grande [en desnivel] del planeta y la pared del Diamir se alza más de 4.000 metros sobre el campo base.

Tras sobrevolar mas de doce veces la pared las condiciones empeoraban y el vuelo empieza a ser mucho más peligroso, por lo que aterrizamos en el C1 en otra nueva maniobra muy delicada. Ali Sadpara y yo nos fundimos en un cálido abrazo, mientras Ignacio, Félix y Josep comienzan su ascenso desde campo base a C1.

Ali Sadpara, Dilawar y yo no perdemos tiempo y nos adentramos en las primeras rampas de hielo cristalino que dan acceso al espolón Mummery, mientras Imtiyaz espera por el resto del equipo en C1. Nos echamos a escalar ganando metros con muchas ganas y mucha determinación. Alcanzamos el C2 a 5.600m que se encuentra completamente destruido por una presunta avalancha. Continuamos ascendiendo ya que Daniele y Tom contactaron por última vez desde el C4. 

Alcanzamos un emplazamiento bastante seguro y echamos a volar el dron para reconocer el terreno 500 metros por encima nuestro sin éxito alguno. La primera avalancha ya nos avisó pero la que nos venía era de tamaño descomunal. La verdad es que hemos tenido mucha suerte y cabeza fría. Para hablar de escaladas invernales hay que saber de lo que se habla, hay que vivir este tipo de situaciones; toca entender el movimiento de los hielos, toca captar toda información posible y pegar un tiro a la diana y replegarse. En cada tiro no vale el mínimo error, sólo de esta manera podremos sobrevivir a este tipo de situaciones.

Nos movemos con mucha velocidad para minimizar los riesgos, llevamos el mínimo peso, en ningún momento instalamos cuerdas fijas, sabemos la dificultad y exposición a la que nos atenemos, pero si yo estuviera en su lugar me gustaría que hiciesen lo mismo por nosotros.

Descendemos al C2 y desenterramos la tienda de Daniele y Tom que se encuentra algo más de medio metro bajo nieve totalmente destrozada. Encontramos un petate y descendemos todas las pertenencias de Daniele y Tom al campo 1. A nuestro regreso a este campamento nos encontramos con el resto del equipo que ha llegado del campo base. Mientras Ali, Imtiyaz y Dilawar descienden a Campo Base, Ignacio, Félix, Josep y yo decidimos quedarnos a dormir en C1. 

Martes día 5 de marzo, tras una larga y tensa noche el trio Pakistani llega de nuevo del campo base al campo 1. Esta vez, volvemos a partir camino del campo 3 Imtiyaz, Dilawar y yo; el resto se queda en el campo 1, peinando el espolón con teleobjetivos de gran alcance, telescopio y prismáticos.

Nos acercamos prácticamente al campo 3. Volamos el dron y observamos con los prismáticos durante algo más de una hora. El Nanga Parbat no tiene puntos intermedios, al sol te asas y a la sombra hace tanto frío que hacen de esta montaña una bomba de relojería. Por lo tanto, en un primer momento decidimos no volver a ascender dada la peligrosidad por avalanchas, y habiendo vivido lo de ayer, tenemos motivos suficientes: el sol calienta demasiado y la leve estabilidad de las gigantescas masas de hielo colgantes que se encuentran por encima de los 7.000 metros.


 

De todas maneras, no sé de dónde sacamos tanta frialdad y sangre fría para volver a adentrarnos en la ruta. Descendemos al campo 1, desmontamos todo y decidimos bajar en dirección al campo base. Ya en él están nuestros viejos amigos Attaullah (guía de Daniele y Tom), Latif y Ikramat Jan (policías y seguridad de la expedición), entre otros.

Día 6, salimos de nuevo Ali, Imtiyaz, Dilawar y yo dirección C2 de la ruta Kinshofer. Partimos a las 6.00 a.m y parece que será complicado llegar al C2 a 6.200 metros, dada la acumulación de nieve que hay. Hacia muchísimo frío, mínimo menos 20 bajo cero y llegamos en 1 hora y media al C1. Estaba muy cargado de nieve y la travesía sobre la pala de nieve se podía ir al carajo y nosotros con ella.

Descendemos al CB y quedamos a la espera de recibir instrucciones de los familiares de Daniele.

Ese mismo día empiezan a desmantelar el Campo Base y nos quedamos los justitos. Esperamos al helicóptero que parece ser, ha despegado ya 3 veces y aún no ha llegado. Pasamos la noche como podemos ya que algunos de nosotros no llevamos sacos de dormir para minimizar el peso en los helicópteros.

Día 7, siendo poco expertos con los fogones de keroseno, mientras algunos dormimos otros se dan un buen susto y por poco nos quemamos. Nuevamente esperamos el helicóptero, el tiempo está perfecto pero nos informan que ha despegado al menos 2 o 3 veces y aún no ha llegado. Hacia las 15.00 horas decidimos descender a Ser ya que llevamos todo el dia con un te y dos galletas cada uno. Descendemos con muchísimo peso por la nieve profunda. Finalmente, llegamos a Ser y pasamos la noche en la escuela Gunther Messner.

Dia 8, gracias a la hospitalidad y generosidad de las tan solo seis familias que habitan la aldea comemos. A primera hora construimos el helipuerto pero hoy tampoco viene el helicóptero y decidimos seguir la marcha hasta Diamoroi con el equipo de escalada y mucho peso, lo cual dificulta mucho nuestro avance. Aún así vamos con el acelerador a todo gas. De Diamoroi a Bunardas vamos en la trasera del todoterreno en una noche llena de estrellas.

Día 9. Nos encontramos camino de Skardu por carretera. Nos llevará unas 8 a 10 horas más o menos. Y hablamos con las familias que hacen público el comunicado oficial.

Esto ha sido parte de lo acontecido estos últimos largos y muy intensos días y de una carga emocional altísima. En breves os daremos más información. Si no hemos dado más información la última semana ha sido debido a nuestro compromiso y respeto con las familias de Daniele y Tom con las que nos comprometimos a que cualquier información durante este tiempo saldría siempre de su equipo de comunicación. Muchas gracias por la comprensión y por el gran apoyo recibido. LA MONTAÑA NOS UNE.

Alex Txikon

 


 

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