MAKALU

Al filo progresa en el Pilar Oeste

A pesar del mal tiempo, la última crónica de Sebas, que también nos resume el desarrollo de la expedición, los sitúa a 7.400 m.

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Makalu, el Gran Negro - Foto: Col. Al filoMakalu, el Gran Negro – Foto: Col. Al filo

El Makalucon sus 8.463 metros es la quinta montaña más alta de la Tierra sin embargo,dentro de los catorce ochomiles, es uno de los más prestigiosos, difíciles y,por ello, menos visitado. Frente a los más de mil alpinistas que, por ejemplo,ha ascendido al Everest,el Makalu solo cuenta, a día de hoy, con 167 ascensiones. Una de las rutas másprestigiosas de la montaña, y también de todo el Himalaya, es el Pilar Oeste,considerada el sueño de cualquier himalayista. Los franceses la llamaron»la Walker del Himalaya«.Es una de esas rutas que le gustaría escalar a todo buen alpinista, un viejosueño, uno de esos emblemas que simbolizan la máxima dificultad en lasmontañas más altas de la Tierra. Cuando se abrió esta ruta en 1971 serealizó por un grupo francés muy numeroso, equipado con los últimos adelantostécnicos y abundantes botellas de oxígeno. 

Intentar esta escalada por un grupo relativamente pequeño, sólo cincoalpinistas, y sin utilizar botellas de oxígeno supone un paso cualitativo en laprogresión de nuestro equipo. Después de la consecución de los catorceochomiles o los tres Polos de la Tierra, en 1999, y haber conseguido el añopasado la ascensión de la cara Norte del Everest sin oxígeno, además de haberretransmitido a escala planetaria la escalada, esta nueva aventura supone, dealguna forma, conciliar los nuevos tiempos con los principios éticos de lasmás grandes aventuras. El Pilar Oeste del Makalu supone un reto superior al quejamás antes hemos intentado, y, por tanto, asumir un elevado nivel de fracaso,pero es el desafío al que, por nuestra trayectoria, estábamos obligados.

Aproximación

Josu Bereciartua, uno de los cinco alpinistas del equipo - Foto: Col Al filoJosu Bereciartua, uno de los cinco alpinistas del equipo – Foto: Col Al filo

Para llegar a la base del Makalu, hemos tenido que caminar durante docedías, por unos profundos valles nepaleses, atravesando bosques tropicales y unazona en la que la guerrilla maoísta está ganando terreno. Precisamente fue enSedewa, una aldea en la que estábamos filmando un pequeño mercadillo un díade fiesta, en la que a los pocos días de irnos, la guerrilla maoísta asesinóa dos personas y atracó a otras dos expediciones que nos seguían camino delMakalu.

En un ambiente de extrema tensión les obligaron a pagar una cantidad de5.000 Rupias y les robaron unas cámaras de fotos. A alguno de losexpedicionarios que les entregó el dinero protestando le amenazaron pegarle untiro allí mismo, lo que es bastante representativo del enrarecido climapolítico que reina en Nepal en estos momentos. Afortunadamente, para nosotros,nuestra expedición alcanzó el campo base normal sin mayores complicaciones.Luego, durante cuatro o cinco días, nos dedicamos a instalar nuestro campamentoal pie del Pilar Oeste, que quedó definitivamente equipado el día 11 de marzo.

En este momento nos encontramos en el campo base (situado a unos 5350 metrosde altitud en un paraje increíble, una especie proa de un barco, erosionado porlos glaciares de Chago y Barun, con una panorámica espectacular de algunas delas cimas más altas de la Tierra: el Baruntse, el Lhotse,el Everest y el Makalu, entre otros muchos). Estamos completamente solos, tantoen el campo base como en la ruta, lo que contrasta con las dos anterioresexpediciones al Everest que, como se sabe, es una montaña muy frecuentada. Poreso ahora es un placer tener muy de vez en cuando algún acto social, comocuando, aprovechando el mal tiempo, hemos invitado a comer a nuestros amigos dela expedición de EdurnePasaban, que están intentando la vía normal de esta montaña y cuyo campobase está a unas dos horas andando del nuestro.

El Pilar Oeste

El Pilar Oeste del Makalu - Foto: Jerónimo LópezEl Pilar Oeste del Makalu – Foto: Jerónimo López

Nuestra vía, por lo que sabemos, hace más de diez años que ningún grupola ha conseguido, lo que da una idea de la complejidad y la envergadura de estaescalada. A pesar de las deleznables condiciones meteorológicas que desde hacedos semanas apenas nos dejan avanzar en la pared ya hemos instalado el campo 1,a 5.900 metros, y el campo 2 a unos 6.500. La escalada apenas tiene que ver conotras escaladas que hemos llevado a cabo en montañas que superan los ocho milmetros.

La exigencia es al máximo nivel, pero también lo es la satisfacciónque proporciona un desafío de este tipo. La ruta en sí es el premio. Caminarpor un filo de nieve, con dos mundos de vacío a cada lado, es un placer que enmuy pocos otros lugares se puede tener. Ir abriendo la vía, resolviendo losproblemas que se van planteando es mucho más lento y más exigente, pero, sihacemos caso a AlfredMummery, es el verdadero alpinismo. Del campo 1 al 2 hemos fijado a la rocay a la nieve más de 1300 metros de cuerda. 

En este momento ya tenemos 950 metros camino del campo 3 y aún no hemoslogrado llegar al emplazamiento de este tercer campo que, a unos 7350 metros, esvital para nuestras aspiraciones de alcanzar la cima. Esta línea de cuerdas nospermite fundamentalmente el descenso con ciertas condiciones de seguridad encaso de mal tiempo. Creemos que tendremos que tender en total cerca de los 4000metros. Esa es la clave de esta escalada y lo que la diferencia de otras. Cuandomontemos este campamento tendremos que cambiar la logística que llevamos hastaahora. A partir de entonces los alpinistas tendrán que pasar más noches enaltitud mientras van equipando el pilar de roca, que desde aquí parece un muroliso como la espalda de un violín, que se levanta hasta los 7.800 metros.

Este pasaje, conocido como el «muro Seigneur«,es la mayor dificultad de la ruta y el último obstáculo importante quedefiende la cima del Makalu. Uno y otra ahora los vemos muy lejanos. Desde hacedos semanas estamos arañando metro a metro al Pilar a costa de un esfuerzotremendo. Todo un día pasando frío y trabajando en altitud nos ha permitidohace dos días ganar 80 metros y acercarnos al campo 3. Nos preguntamos a vecessi el resultado merece la pena, pero aquí en el campo base viendo nevar y comocada día la pared se tapiza de nieve en polvo, nos parece que no tenemos otraopción. No queremos ganar a toda costa, queremos intentarlo. Por eso mañana,haga buen tiempo o malo, nuestros compañeros volverán a subir al campo 2 paraseguir peleándose con este desafiante Pilar de roca. Quizás Terray,viejo conocedor del Makalu, estuviera pensando en esta ruta cuando escribió:»la más bella convulsión geológica que jamás haya lanzado al cielo lacorteza terrestre»

PilarOeste, ese viejo sueño 

Elequipo de Al filo

Última hora desde el Campo Base

Desde el CB todavía hay esperanza. Al filo ha logrado alcanzar los 7.400 m, y si el buen tiempo llegara por fin, podrían intentar la cimaDesde el CB todavía hay esperanza. Al filo ha logrado alcanzar los 7.400 m, y si el buen tiempo llegara por fin, podrían intentar la cima

No sabemos como terminará esta historia pues, como toda verdadera aventura,estará hasta el final repleta de riesgo e incertidumbre. Pero esta mañana,charlando en la tienda comedor y medio bromeando, hemos estado de acuerdo entitularla, si los malos presagios se cumplen, Siete años en el Tíbet,de la misma manera que el conocido libro de Harrer, uno de los primerosvencedores de la Norte del Eiger,que fue llevado no hace mucho al cine. La explicación a semejante paradoja noes otra que nuestra posición, al pie del Makaluy relativamente cercana a la planicie tibetana. En realidad, desde nuestro campobase situado en la confluencia de dos glaciares, el Chago y el Barun, colocadoen una especie de proa de un barco diseñado por las manos de gigantes, sólotenemos dos salidas.

La primera es desandar el camino y volver por los valles nepaleses, pobladosen esta temporada por una profusa vegetación y, según comprobamos durante lamarcha de aproximación, de los «verdaderos» guerrilleros maoístas,(según su definición) que atracan a quien se les pone al pelo recaudandoobjetos de verdaderos interés para la causa revolucionaria, como cámaras defotos y video, riñoneras y alguna rupia, que tampoco les viene mal a estosamigos de lo ajeno, emparentados con las andanzas de nuestro tradicional LuisCandelas en Sierra Morena.

Edurne Pasaban también se encuentra en el Makalu, que intenta junto a Carlos Pauner, Silvio Mondinelli y dos alpinistas navarros por la ruta normal - Foto: Col. Edurne PasabánEdurne Pasaban también se encuentra en el Makalu, que intenta junto a Carlos Pauner, Silvio Mondinelli y dos alpinistas navarros por la ruta normal – Foto: Col. Edurne Pasabán

Los amigos de la expedición de la vía normal, CarlosPauner, Edurne Pasaban, etc, ya nos han ilustrado sobre los métodos deestos chavales armados de escopetas y granadas y, la verdad, es que pensamos queno es una buena idea volver a encontrarlos. Claro la otra alternativa, queteníamos prevista, es regresar en un gran helicóptero ruso, el mismo que nostrajo las cargas hasta una llanura situada a un día de marcha de donde estamos,y a unos 4.800 metros de altitud. Lo cierto es que volar a esta altitud, pasandocollados y sobrevolando el Himalayapor encima de los seis mil metros, no es fácil y además es arriesgado. Pero yasaben como suceden estas cosas, uno se deja llevar, se monta en el aparato y…normalmente hay suerte.

Pero alimentar durante mucho tiempo la ignorancia no es posible. Ayer, queestábamos tan felices después de haber llegado a 7.400 metros, nos llegó comoun mazazo la noticia de que un helicóptero que había llegado al campo de abajose había estrellado al voltearlo el viento que durante toda la jornada estuvoazotando la zona. Así que en este momento realmente no sabemos que será denosotros. No sabemos si escalaremos hasta la cima el Pilar Oeste, no sabemos sivendrán a buscarnos o nos dejarán aquí. Bueno, la verdad es que, por siacaso, nosotros ya hemos estado hablando y planificando nuestro futuro comoescritores de best sellers. El Tíbet nos espera… ¿o allí tambiénhabrá guerrilleros maoístas?


 

De momento Juanitoy Vallejo se han subido esta mañana al campo 2 (¿les hemos contado que hoy,también, y ya van 23 días consecutivos de mal tiempo, el día es deleznable yahora mismo está nevando?). La idea de Juanito y Juan Vallejo es intentarmontar el campamento tres y, si se puede, instalar el muro Seigneur.Pero en realidad, los que pensamos que nuestro futuro literario está ligado alTíbet, nos ha parecido una huida hacia arriba. ¿Preferirán hacer cumbre asalir por piernas por el Tíbet?

Sebastián Álvaro


 
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