La Alpujarra, mirador de Sierra Nevada

Desde las altas cumbres de Sierra Nevada hasta el litoral mediterráneo, la Alpujarra define su territorio mediante una sucesión de paisajes sorprendentes, salpicados de pequeños pueblos blancos colgados de imposibles laderas o reposando en mágicos valles.

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Sierra Nevada.
Sierra Nevada.

Al sur del imponente macizo de Sierra Nevada y a caballo entre Granada y Almería, se encuentra una soleada tierra que mira al Mediterráneo: la Alpujarra. Fue lugar de convivencia entre musulmanes que aprendieron a cultivarla mediante un sistema de bancales y terrazas. Esta técnica de regadío resultó tan apropiada a la topografía del lugar que todavía hoy es usada por los agricultores de la comarca. Almendros, viñedos e higueras se distribuyen por sus laderas junto a otros frutales y hortalizas.

Allá por el siglo XIV, el último gran historiador de la España musulmana Ibn al-Jatib, describe la población alpujarreña de Berja como «…un sitio risueño para el placer de las vista y un lazo de seducción para el pensamiento. Sus campos son fértiles; sus harenes seguros y su hermosura manifiesta y oculta».

Esta tierra verde es atravesada por los ríos Guadalfeo y Andarax. El primero y más importante se forma con los caudales de los ríos Poqueira y Trevélez que se unen en la denominada Junta de los Ríos.

El Guadalfeo tuvo el privilegio de haber sido atravesado por un soberano. El rey de Aragón, don Alfonso I lo cruzó con sus huestes en 1126 y según refieren los historiadores árabes, al pasar sus cenagosos vados dijo a sus caballeros: «¡Qué gentil sepultura si hubiera quien, desde lo alto, nos echase tierra encima!».

En la actualidad, el Guadalfeo proporciona caudal suficiente para el riego de las tierras de la franja sur del valle de Órgiva y, más adelante, para el de las fértiles vegas de Motril y Salobreña en las que se cultiva, desde tiempos de Estrabón y Plinio, la caña de azúcar y, en nuestros días, el maíz, las patatas y toda una gama de verduras y frutas extratempranas.

Pueblos en el paisaje

La comarca se articula alrededor de un camino serpenteante que salva barrancos y se acerca y aleja de pueblos tan blancos como las cumbres de Sierra Nevada. El más alto de ellos es Trevélez, la patria del jamón.
Trevélez significa «tres barrios» y este nombre justifica su configuración ya que se desparrama por la loma del Mulhacén formando tres núcleos bien diferenciados.

Como en el resto de los pueblos alpujarreños, calles empinadas, encaladas y casas construidas a base de pizarra con sus famosos «terraos» confieren una coherencia arquitectónica a la comarca.

Suele considerarse Lanjarón como una ciudad de travesía, pero es también la puerta occidental de la Alpujarra. Las ruinas del antiguo castillo recuerdan la estratégica situación que le otorgaban sus defensores.
Las características de esta fortaleza responden a los criterios que definen la arquitectura catastral arábigo-musulmana, con gran espesor de muros y claro papel de vigilancia, refugio y defensa de la población.

Este castillo, donde residió un alcaide autónomo a cuyo mando tenía una pequeña guarnición de guardas, escuchas y atajadores, ejercía una función de vigilancia sobre los caminos y pasos que enlazaban Granada con la costa, en coordinación con el castillo fortificado de Vélez de Benaudalla.

A unos 9 kilómetros de Lanjarón y a orillas del río Guadalfeo se sitúa Órgiva, capital de la Alpujarra occidental, centro de comunicaciones e inicio de ascensión hacia la Alta Alpujarra. A medida que se toma altura y Órgiva se aleja en el valle, comienza a mostrarse una luminosa costa recortada por el azul intenso del mar.

Original por su paisaje, la Alpujarra lo es también por su sistema económico, que tiene su origen en el tradicional aislamiento geográfico que ha padecido a lo largo de los siglos y no del todo superado en nuestros días, pese a la mejora general de las vías de comunicación existentes y a la construcción de otras nuevas en determinadas zonas de la región, especialmente en los sectores más abandonados, próximos a las cabeceras comarcales de Ujíjar y Cádiar.

A partir de los años sesenta, coincidiendo con el «boom» turístico y con la emigración de campesinos a los países europeos, se recupera parcialmente en la Alpujarra Baja la viticultura, se generaliza en la Alpujarra Alta la cría de ganado vacuno y porcino y la intensificación de la horticultura especializada en frutos tempranos en la costa alpujarreña de Castell de Ferro, La Rábita y El Pozuelo.

Desde siempre, la Alpujarra se ha caracterizado por la gran dispersión de los asentamientos humanos. Esta disgregación se ha debido, en gran parte, a la difícil topografía de la zona, dividida por multitud de hendiduras y barrancos.
Estos surcos se convirtieron en valles poblados pero aislados que halló un reflejo político en la atomizada y dispersa organización administrativa del territorio que los mozárabes primero, los musulmanes después y los cristianos más tarde adoptaron como modo de gobierno.

Situación: Al sureste de la provincia de Granada y al oeste de Almería.

Cómo llegar: La Alpujarra tiene dos puertas principales; por el oeste, desde la N-323 de Granada a Motril, a la altura del embalse de Béznar, coger la A-332 a Órgiva. Al este, desde Almería, tomar la N-340 paralela a la costa y en La Rábita, desviarse por la A-332 a Órjiva.

Información
Asociación de Turismo de La Alpujarra. Tel.: 958 78 44 84.
Asociación de empresarios de la Alta Alpujarra Almeriense. Tel.: 950 51 41 49 y 950 51 32 40.
Centro de Iniciativas Turísticas de la Alpujarra (Ugijar). Tel.: 958 76 70 02.
Patronato Provincial de Turismo de Granada. Tel.: 958 22 35 27/28/61.

Qué ver
En Lanjarón, varias fuentes con historia. En Órgiva, iglesia de Nuestra Señora de la Expectación, con sus torres gemelas. Cañar se conoce también como el balcón de las Alpujarras. En Soportújar, el cerro de la Atalaya y el primer centro budista creado en España. En Pampaneira, la fuente de San Antonio y su iglesia barroca. En Capileira, la plaza del Calvario y el barranco del Tajo del Calvario. En Trevélez, sus características callejuelas, casasencaladas y la iglesia parroquial del siglo XVI; no olvidarse de que este pueblo es la capital de tan exquisito manjar.

La Ruta Del Barranco Del Poqueira

Este itinerario, cuya salida se efectúa en Pampaneira y culmina en Capileira, transcurre por la ribera del río Poqueira, trasladándose de pueblo en pueblo y de vertiente en vertiente siguiendo caminos de herradura.
Pampaneira (1.060 m) es el primer pueblo del barranco del Poqueira que se encuentra el visitante viniendo desde Órgiva y reúne todas las señales distintivas de la arquitectura alpujarreña. Si el camino está empedrado de forma tradicional en algunos tramos, es decir con piedras de forma que resista al agua de lluvia cuando corre por este terreno tan pendiente y descubierto de vegetación, no es por casualidad: este tramo discurre por el Camino Real de Bubión.

El bosque natural que existió en otro tiempo prácticamente ha desaparecido, sin embargo, hay especies que nos demuestran que en el barranco creció un tupido bosque de encinas. Después de haber salvado un desnivel de 220 m, llegamos a Bubión, que posee una gran tradición agrícola y artesana.

A medida que vamos descendiendo para encontrarnos con el río veremos los diversos cultivos abancalados de especies anuales y árboles frutales. Antes de llegar al cauce nos cruzaremos con barrancos por los que discurre el agua, como el de Alguastar, donde se supone existió el primer poblado de esta zona. Ya desde el puente de la Higuerilla, situado a 1.130 m, podemos contemplar el paso del río Poqueira.

El itinerario prosigue por la cara este del barranco, y desde él se ve con más facilidad la ladera en la que se encuentran los tres pueblos y, en primer término, el Tajo del Diablo, roquedo sobre el cual casi acaba colgado Capileira.
Veremos un viejo molino de agua, resto de una de las actividades económicas rurales desaparecidas por la técnica moderna. Tras cruzar el Poqueira por el puente de la Higuerilla, ascendemos por la ladera orientada al este por un terreno silíceo y la vegetación cambia.

Encontramos barrancos dominados por una espesa vegetación de ribera, además de pequeños bosques de castaños y árboles frutales cultivados en las terrazas que rodean los numerosos cortijos de construcción característica. Volveremos a cruzar el río, en esta ocasión por el puente del Chiscal, en cuyas inmediaciones se halla otro molino, también en estado ruinoso. Desde este punto, por la vertiente oeste del barranco, subiremos hasta los 1.436 m de Poqueira. El regreso a Pampaneira puede hacerse por la carretera asfaltada hasta Bubión (2 kilómetros aproximadamente) donde volveremos a tomar el Camino Real, ya conocido en la subida, que nos conducirá de nuevo a Pampaneira.

  • Punto de partida y de llegada: la localidad de Pampaneira.
  • Accesos: en Órgiva, coger la carretera local GR-421que conduce a Pampaneira, Bubión y Capileira.
  • Desnivel: 736 m.
  • Distancia: 21 km.
  • Dificultad: la única dificultad reside en la longitud del recorrido, en el que setardan de 6 a 8 horas. En invierno el terreno suele estar cubierto de nieve.
  • Cartografía: Sierra Nevada, La Alpujarra. Editorial Alpina, escala 1:40.000.
  • Otros recorridos: en el barranco de Poqueira hay numerosos itinerarios circulares eñalizados de duración variable, de 2h 30 a 8h, que pueden hacerse en una jornada. Desde Trevélez es posible subir a algunas cumbres de Sierra Nevada como Mulhacén o La Alcazaba.


 

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