El país de la plata

Ruta de los Miradores de Hiendelaencina

Hasta 1844, Hiendelaencina fue una aldea modesta, pero la explotación a gran escala de las minas argentíferas más importantes de España transformó la localidad que llegó a tener 10 000 habitantes –hoy solo tiene 209–. Las minas se abandonaron en la primera mitad del siglo XX, pero sus ruinas constituyen un interesante patrimonio industrial y geológico al que uno puede aproximarse por medio de una excursión cuyo arranque –o broche– es la visita al Museo del País de la Plata que, además, cuenta con un nuevo Centro de Visitantes del Parque Natural

Autor: Víctor Pascual / Redacción GE | No hay comentarios | Compartir:
Hasta 1844, Hiendelaencina fue una aldea modesta, pero la explotación a gran escala de las minas argentíferas más importantes de España
Hasta 1844, Hiendelaencina fue una aldea modesta, pero la explotación a gran escala de las minas argentíferas más importantes de España

Hiendelaencina se levanta en una planicie, entre los profundos valles del Cañamares y el Bornova, y con la sierra del Alto Rey a un tiro de piedra. Robledales, manchas de jara y algunos bosquecillos de pinos, con abundantes prados y pastizales conforman el paisaje que rodea a la villa.

Alrededor del pueblo se abren más de 200 pozos mineros, con nombres tan sonoros como Los Tres Amigos, Verdad de los Artistas, La Suerte, Perla, El Relámpago, Bonita Descuidada, Mala Noche, La Malhuele… de los que se extrajo la que, se dice, era la mejor plata del mundo.

Ruinas de la Mina de San Carlos
Ruinas de la Mina de San Carlos en la ruta Hiendelaencina
Monumento en Hiendelaencina, dedicado a los mineros
Monumento en Hiendelaencina, dedicado a los mineros

La explotación estuvo en marcha entre 1844, cuando se descubrió el rico filón de Cantoblanco, y el comienzo de la Primera Guerra Mundial. Para hacerse una idea de la riqueza que escondía el subsuelo de Hiendelaencina, baste decir que entre 1845 y 1879 la Sociedad Minera Bella Raquel entregó a la Casa de la Moneda de Madrid más de 300 toneladas de plata.

Esta sociedad construyó el poblado de La Constante al norte de Hiendelaencina. De este poblado modélico, que además de las instalaciones propias de la industria constaba de viviendas para los mineros, un hospital, un casino y hasta un teatro, solo quedan ruinas.

El Ayuntamiento de Hiendelaencina lleva algún tiempo intentando que los abundantes vestigios mineros se conviertan en un foco de atracción para los aficionados al turismo industrial. Para ello, además de la apertura de un museo, ha implementado dos rutas pedestres que visitan algunos de los complejos mineros más interesantes y que comparten el nombre de Ruta de los Miradores.

Son dos itinerarios independientes que se pueden unir estableciendo una ruta circular.

RUTA DE LOS MIRADORES DE HIENDELAENCINA
Mural en un edificio de la mina de Santa Catalina, obra de Jaime Sánchez Alcorlo.
Cartel en la ruta Hiendelaencina
Cartel en la ruta Hiendelaencina

Ruta Hiendelaencina

Partimos de la plaza principal de Hiendelaencina con rumbo hacia el cementerio. Los primeros metros discurren por una pista asfaltada que conduce hasta una pequeña urbanización. Al fondo se distinguen el Alto Rey en primer término y si el día lo permite, el Pico Ocejón.

Pronto encontramos un desvío que señala hacia las minas Santa Teresa. También encontramos un panel de la ruta, equipada con postes de color verde. Los perderemos en un tramo por la ruta, que oficialmente no es circular, sino que está dividida en dos itinerarios lineales que parten del pueblo, y que se pueden conectar sin problemas.

Más adelante, un poste señala la bajada al Bornova. Seguimos recto y encontramos el panel número dos donde se explican las escombreras, uno de los elementos que conforman el paisaje minero y que son utilizadas por los abejarucos para hacer sus nidos.

El tercer panel (y último de este itinerario) se sitúa al borde del cañón del río Bornova ocupado aquí por el reculaje del embalse de Alcorlo. Desde este panel bajamos de frente a una pista que desciende en dirección a los malacates.

Los malacates son unas construcciones redondas que albergaban los cabestrantes que subían el mineral por medio de una especie de noria movida por caballerías. De ahí su forma circular. Encontraremos varios a lo largo de la excursión.

El primero es el de la mina Mala Noche, el segundo, peor conservado, es el perteneciente a la mina La Fuerza.

Dejamos a la izquierda La Fuerza y un poco más arriba llegamos a una ancha pista. Para enlazar con la segunda ruta de los Miradores (la oriental) hay que subir hacia la colina que tenemos a mano derecha y llegados a la parte alta tomar otra pista hacia la izquierda.

Un poco más adelante hay que salir de la pista principal para visitar el panel número 5 de la ruta. Tras visitar y conocer las vistas de este mirador volveremos a la pista principal continuando hacia el pueblo.

Justo en el siguiente poste nos desviará por la izquierda por una traza que tiene señales rojas y blancas del Camino del Cid.

Cuando el pueblo aparece ya al alcance de la mano encontramos el panel número cuatro de la ruta. Pasado este entramos en la localidad de Hiendelaencina por la parte de abajo.

Datos del itinerario

Mapa de la ruta de Hiendelaencina
Mapa de la ruta de Hiendelaencina

Comienzo: Hiendelaencina.
Tipo: circular.
Longitud:7,5 km.
Desnivel:+215 m.
Mapas: hojas 460-2 y 4 del IGN. 1.25 000.
INFO: Museo El País de la Plata y Centro de Visitantes del Parque Natural.
Tel:  616 679 164.

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