TOMA DE CONCIENCIA

Osos y actividades de montaña: claves para la compatibilidad

En este artículo se exponen las claves para realizar actividades de montaña en territorio de osos, válido tanto para la Cordillera Cantábrica como para los Pirineos. Ambas cordilleras sufren un aumento de las actividades outdoor de todo tipo y la presión hacia esta especie en peligro de extinción es cada vez mayor. Sin embargo, no es incompatible, simplemente hay que saber el cómo, el cuándo y el dónde.

Autor: Marià Serrat Crehuet | 2 comentarios |
Oso pardo calentándose con los primeros rayos de luz del amanecer. Foto: Marià Serrat.
Oso pardo calentándose con los primeros rayos de luz del amanecer. Foto: Marià Serrat.

En los últimos años y, en especial, después de la pandemia del COVID-19, las actividades al aire libre han experimentado un aumento exponencial de participantes y modalidades. Simultáneamente, según la LCIE (Large Carnivore Initiative for Europe) las poblaciones de grandes carnívoros en Europa también han ido recuperando sus poblaciones progresivamente. Ambos, humanos y carnívoros, comparten territorio, siendo el terreno de juego para los que practican actividades de ocio en la montaña y, al mismo tiempo, la zona vital donde viven los osos. Este es el caso del oso pardo en la península ibérica.

Senderismo, trekking, trailrunning, espeleología, esquí de montaña, escalada, btt, ir a buscar setas o simplemente disfrutar de un paseo otoñal para contemplar los colores rojizos y anaranjados de los bosques, casi cualquier actividad que nos venga a la cabeza puede ser potencialmente susceptible de perjudicar a la población osera o generar un encuentro no deseado.

En este contexto, y teniendo en cuenta la trayectoria actual de todo el continente, en un futuro próximo va a ser necesario adquirir ciertos conocimientos y hábitos que hasta ahora obviábamos para tener una mayor conciencia sobre los impactos que nuestras actividades lúdicas pueden tener sobre la fauna salvaje, contribuyendo así con la necesidad imperativa de ser más respetuosos con la naturaleza en todas sus facetas.

Ejemplar de oso pardo en zonas escarpadas y rocosas. Foto: Marià Serrat.
Ejemplar de oso pardo en zonas escarpadas y rocosas. Foto: Marià Serrat.

El coloso de las montañas

El oso pardo es una especie en peligro de extinción y está protegida por la ley en toda España. Durante la segunda mitad del siglo pasado, las poblaciones descendieron drásticamente hasta tal punto que en el Pirineo desapareció la subespecie autóctona. Esa crítica situación impulsó medidas legales contundentes que hoy en día han dado sus frutos y las poblaciones se han recuperado del abismo inminente de la extinción. Un estudio de las administraciones competentes han contabilizado un mínimo 370 ejemplares en la Cordillera Cantábrica (2023) y 76 ejemplares en los Pirineos (2022).

En estas latitudes y en un entorno donde la naturaleza está humanizada, los plantígrados ibéricos suelen vivir a una altitud que oscila entre los 1100 y 1800 metros sobre el nivel del mar, aunque hay registros de huellas a menos de 300 metros en Asturias y a más de 3000 metros en el glaciar del Aneto. Abetales, bosques caducifolios y mixtos, praderas alpinas, vertientes rocosas soleadas, incluso frutales de los alrededores de los pueblos, los osos se mueven a lo largo de toda la geografía sin ningún tipo de límite excepto por las infraestructuras antrópicas, la disponibilidad del alimento y el refugio, siendo estas variables las que determinarán si una población se establece en una zona concreta o no.

Abetales, hábitat del oso pardo en el Pirineo. Foto: Marià Serrat
Abetales, hábitat del oso pardo en el Pirineo. Foto: Marià Serrat

El oso es un animal muy plástico y a lo largo de las generaciones ha ido adaptando su comportamiento a la presencia humana y a las anteriores variables, con picos de actividad claramente crepusculares y con una ingesta de alimentos de hasta el 85% de origen vegetal. Las hembras con crías son las dueñas de los mejores rincones de las cordilleras y los machos y subadultos son los exploradores, encargados de ir de valle en valle y descubrir nuevos territorios.

Compatibilidad entre osos y actividades al aire libre

A todos nos viene a la cabeza el trágico accidente que tuvo lugar en la zona de Trentino (Alpes italianos) en la primavera del 2023, cuando un joven corredor de montaña sufrió un ataque de oso pardo. El accidente tuvo consecuencias fatales y ajetreó a ambas comunidades, tanto a la del trailrunning como a las administraciones y entidades encargadas de gestionar y estudiar la población de osos del Trentino. Cabe decir que dicha población es muy similar -en cuanto a densidades y comportamiento- a la de los Pirineos e incluso densamente inferior a la de la Cordillera Cantábrica, por lo que es fácil extrapolar conclusiones: ¿Si ha pasado en Trentino, por qué no podría pasar en la Cordillera Cantábrica o en los Pirineos?

No existe una respuesta, simplemente probabilidades de que suceda. Al contrario de lo que se suele pensar, los ataques de oso pardo en Europa son muy escasos y raramente tienen consecuencias graves. Según la Fundación Oso Pardo, entre el 1989 y el 2022 se han producido ocho ataques de oso pardo -entendiendo ataque como encuentros agresivos con contacto físico- a personas en la Cordillera Cantábrica y dos en los Pirineos, ninguno de ellos mortal. Números muy inferiores a los de otras partes del mundo, como Estados Unidos o Canadá.

Sin embargo, la población de osos pardos en España y Europa en general está en aumento gracias a medidas de protección eficaces y una mayor concienciación social. Y un aumento de la población conlleva, inevitablemente, a mayores probabilidades de encuentro cuando se está en la montaña realizando una actividad.

Los osos pardos han adquirido un comportamiento crepuscular debido a la presión antrópica. Foto: Marià Serrat.
Los osos pardos han adquirido un comportamiento crepuscular debido a la presión antrópica. Foto: Marià Serrat.

¿Por qué atacan los osos?

Es muy importante identificar por qué atacan -o no- los osos. Las subespecies de oso pardo europeo son claramente más pequeñas que la norteamericana o siberiana y mucho menos agresivas. Hay varias hipótesis al respecto, pero su origen más afable podría estar relacionado con su dieta -mucho más vegetariana- o con una coexistencia más larga con el ser humano, adaptándose ambas especies una a las otras hasta tal punto de tolerarse.

Otro mito a desmontar es que los osos son cazadores. Aunque pertenecen a la línea evolutiva de los carnívoros, la mayoría de los osos del mundo -excepto el oso polar- son muy malos cazadores. Su visión y oído son pobres en comparación con su preciso olfato, y su morfología, ágil, pero grande y pesada, no está diseñada para la carrera y la persecución como los felinos y los cánidos. Son más bien animales oportunistas y utilizan su olfato para rastrear en el aire cualquier brizna de olor comestible. La gran mayoría de la proteína animal que consumen proviene de la carroña, de robar presas a otros depredadores más pequeños y de la pesca de salmón en zonas concretas del mundo. También del ganado doméstico, ya que no requiere demasiado esfuerzo. Como en cualquier población, y gracias a la variedad genética, existen individuos más agresivos y cazadores que otros, pero la agresividad no es lo común.

Por lo tanto, vemos que los osos de la Cordillera Cantábrica y de los Pirineos no atacan porque sí. No son cazadores, no nos quieren comer, y tampoco son animales agresivos. Entonces, ¿por qué existen ataques a humanos?

Huella de oso pardo en la nieve en un camino transitado. Foto: Marià Serrat.
Huella de oso pardo en la nieve en un camino transitado. Foto: Marià Serrat.

Zonas y momentos vulnerables

Existen momentos y lugares determinados del año que, en zonas oseras, la probabilidad de sufrir un ataque se dispara, ya que están relacionados con situaciones cruciales de su biología. Conocerlos no solo ayudará a prevenir ataques, sino también a mejorar la salud de la población de osos de la cordillera y los Pirineos y, en definitiva, ser más respetuosos con el medio ambiente. A continuación se describen algunos ejemplos.

A lo largo del otoño se produce la hiperfagia -coger el máximo de peso posible para sobrevivir el invierno- y se lo pasan alimentándose en los bosques mixtos y caducifolios, atiborrándose de hayucos y castañas, entre muchos otros frutos. Se pasan tanto tiempo como pueden dentro de los bosques porque su único objetivo es ingerir cuantas más calorías mejor. Sin embargo, la belleza de los bosques en esta época del año también atraen a mucha gente y es importante tenerlo en cuenta a la hora de planificar cualquier actividad o evento, ya que es un momento crítico para el animal.

Durante el celo es el único momento que los osos pardos se juntan. Foto: Marià Serrat.
Durante el celo es el único momento que los osos pardos se juntan. Foto: Marià Serrat.

En invierno descansan y suelen estar estáticos dentro de oseras inaccesibles en zonas escarpadas. Es la época con menos probabilidades de encuentro, pero actividades como el esquí de montaña o el alpinismo podrían acercarse lo suficiente para despertar el animal.

La primavera es el momento del celo y de recuperar las energías tras el largo letargo invernal. Eso significa mayor movilidad y desplazamiento, llegando a hacer grandes recorridos entre valles. Las probabilidades de tropezar con uno aumentan debido a la expansión del territorio, pero quizá la zona más crítica son los prados alpinos rocosos, donde se alimentan de tubérculos e insectos y donde a menudo se producen los encuentros amorosos. Cinco de los diez ataques anteriormente comentados sucedieron durante la primavera.

Durante los calurosos días de verano la cantidad de gente que va a la montaña crece desmesuradamente. Los osos lo saben y se esconden en los más remotos y frondosos bosques alpinos, allí donde la luz apenas llega y donde se puedan refrescar en algún arroyo escondido. Es una época de bonanza alimentaria e ingieren muchos tipos de alimentos, desde hierbas grasas que crecen en zonas húmedas hasta insectos y miel. A finales de verano suben a las zonas altas de los bosques para comer incansablemente arándanos.

Hábitat del oso pardo. Foto: Marià Serrat.
Hábitat del oso pardo. Foto: Marià Serrat.

Atención al crepúsculo

Siempre se ha dicho que para ir a la montaña hay que salir temprano. El crepúsculo es cuando están más activos y, por lo tanto, cuando es más probable que nos encontremos con uno a distancias cortas. En zonas oseras y en horas crepusculares, es importante evitar salir de los senderos y, en aquellos que son estrechos, hacer algo de ruido para alertar de nuestra presencia.

Los osos son asustadizos y la primera reacción al encontrarse con un humano suele ser la huida. Sin embargo, si los sorprendemos a corta distancia, pueden reaccionar a la inversa y atacarnos. Estos ataques normalmente son de autoprotección, ya que se sienten amenazados con nuestra presencia y suelen embestir, morder, aplastar o arañar, lo que haga falta para apartarnos de allí y así poder salir ilesos del encuentro.

Las actividades en la montaña no solo afectan a los osos, sino a muchas otras especies como los ciervos. Foto: Marià Serrat.
Las actividades en la montaña no solo afectan a los osos, sino a muchas otras especies como los ciervos. Foto: Marià Serrat.

Prevención, la clave de la coexistencia

Igual que el sector primario, el sector terciario debe hacerse cargo de la prevención para conseguir una coexistencia pacífica y duradera. Prevenir no solo evitará futuros ataques, sino también conflictos con las administraciones y posibles prohibiciones.

Teniendo en cuenta la época del año, la actividad a realizar, la zona exacta y los horarios, se pueden prevenir la mayoría de los ataques de osos en España. Por ejemplo, hay que tener en cuenta las zonas críticas de cada estación del año y si decides ir durante el crepúsculo, intentar hablar para alertar al oso que estamos allí. Acorde con lo anterior, hay que intentar no salir de los caminos en dichas zonas y evitar el matorral o bosque cerrado.

En resumen, es importante tomar conciencia de ello cuando se diseñan actividades en la montaña y, en especial, en zonas oseras. Lo más aconsejable es comprobar cuáles son las recomendaciones de las administraciones y entidades competentes que trabajan con el plantígrado en el lugar que queremos realizar dicha actividad.

Marià Serrat Crehuet
(Ambientólogo especializado en osos y guía de montaña y viajes. Dirige la empresa Pyrinaicus y es autor de diferentes artículos y del libro Un naturalista novato; Crónicas de un viaje en busca de lo salvaje. Ed. Uno, 2022).

Lecturas relacionadas
Comentarios
2 comentarios

Ayudarnos a difundir la cultura de la montaña

En Desnivel.com te ofrecemos gratuitamente la mejor información del mundo de la montaña. Puedes ayudarnos a difundir la cultura de la montaña comprando tus libros y guías en Libreriadesnivel.com y en nuestra Librería en el centro de Madrid, o bien suscribiéndote a nuestras revistas.

¡Suscríbete gratis al boletín Desnivel al día!

Estamos más ocupados que nunca y hay demasiada información, lo sabemos. Déjanos ayudarte. Te enviaremos todas las mañanas un e-mail con las historias y artículos más interesantes de montaña, escalada y cultura montañera.