EXPLORANDO

Un valenciano de 54 años sube todos los tresmiles del Pirineo de un tirón

Josep Antoní Martín, un valenciano de 54 años aficionado a las marchas de largo recorrido, a las carreras de montaña y al montañismo en general, ha subido a todos los tresmiles del Pirineo de un tirón. Josep Antoni empleó 39 días en subir a la cumbre de los 212 tresmiles «censados».

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Josep Antoni Martí en la cumbre de la Aguja Badet
Josep Antoni Martí en la cumbre de la Aguja Badet

Sólo 39 días ha empleado Josep Antoni Martín en coronar los 212 tresmiles que hay censados en el Pirineo según el Catálogo de los Tresmiles, una obra enciclopédica aceptada de forma casi unánime por el colectivo montañero español y francés y homologada por la UIAA (Unión Internacional de Asociaciones de Alpinismo). En la lista de Josep no figuraba la Torre Cordier, un pico de 3.094 metros situado en el glaciar de la Maladeta que no estaba «fichado» y que su «descubridor», Tòfol Tobal, geógrafo, director del Observatorio Astronómico de Garraf y socio del Centre Excursionista de Catalunya, reivindicaba como un nuevo tresmil.

Josep Antoni comenzó el día 16 de septiembre subiendo al Balaitus y ya no dejó de ascender tresmiles hasta el 26 de octubre, cuando coronó la Pica d’Estats, el tresmil más oriental de la cordillera. Antes de comenzar su aventura, Josep estableció media docena de depósitos de víveres en otros tantos lugares con acceso rodado. Al terminar su aventura, la lectura del aparato GPS que llevaba era de  685 kilómetros de recorrido y un desnivel acumulado en subida de 65.589 metros.

Que se tenga constancia, Josep Antonio Martín es la segunda persona que logra estra proeza. El primero fue Hipólito Maeso, un experto alpinista madrileño que coronó los tresmiles de un tirón en sólo 34 días en el verano del 2000. Hipólito fallecería años después en un accidente en los Alpes.

 

Entrevista a Josep Antoní Martí

¿Por qué te planteaste este reto?
Me planteo hacerlos todos, porque yo empecé a subir a los Pirineos cuando tuve a mi hijo Alejandro hace 24 años. Desde entonces había subido a un centenar largo de picos, varios de ellos más de una vez y por diferentes vías. Este verano a mediados de junio me fracturé tres dedos del pie derecho e un accidente laboral. Durante este período de baja no paraba de pensar que ya estoy mayor y si me descuido no podré hacer todos los tresmiles. Es entonces cuando empiezo a pensar en la posibilidad de hacerlos todos de una vez. Pensando (equivocadamente) que aportaba algo nuevo al mundo de la montaña. Yo soy autor de dos topoguías del GR 7 de la provincia de Castellón. Formé parte del grupo que inició la Marató i Mitja y siempre me ha gustado innovar y aportar cosas nuevas al mundo de la montaña, por lo que me pareció una idea buena el intentar encadenar todos los tresmiles.

¿Y por qué solo?
Me hubiese gustado hacer esta aventura con mi amigo Carlos Pitarch, pero circunstancias familiares y de trabajo no se lo permitían por lo que no llegué ni a planteárselo. Con otras personas de mi entorno, creo que son muchos kilómetros y muchos metros de desnivel y que una persona un problema, dos personas dos problemas por lo que decido hacerlo solo.

¿Cuánto tiempo te llevó prepararlo?
Durante todo el período que me dura la baja, no paro de mirar mapas y estuve los dos meses largos pensando en la forma de hacerlo.

Estando con los desdo rotos poco o nada podrías entrenar.
Con los tres dedos rotos del pie derecho no podía correr, pero me pusieron un zapato ortopédico con el que podía subir las escaleras perfectamente, de modo que me puse a subir y bajar escaleras. Subía y bajaba treinta y dos veces los ocho pisos que tiene la finca, o sea 256 pisos. No lo hacía todos los días sino un par de veces a la semana. Seguro que si lo hubiese hecho mas días y durante más tiempo no me hubiese arrepentido. Me fue bien pues no tenía que correr,sino subir y bajar.

¿Cuánto peso transportabas?
El peso de la mochila, en función de la comida que llevaba oscilaba entre 15 y 18 kilos, una burrada. Al final ya le hablaba mal a la mochila y desde que he llegado, la tengo castigada.

Resume el equipo que llevabas
Llevaba lo imprescindible, pero hay material como los crampones que ha ido y ha venido y solo lo he utilizado en el paso de Coronas al paso de Mahoma. Pero había que llevarlos.

¿Cómo fue la logística? ¿Hiciste depósitos previos?
Hice una hoja excel con lo que llevaba, los mapas, y lo que yo tenía previsto hacer cada jornada, que luego he variado algo, pero muy poco. Yo tenía claro que no podía llevarlo todo al cuello y también que es lo que iba a comer cada día y lo que iba a necesitar para la autonomía del móvil, el GPS, la cámara de fotos. Llevaba una plaquita solar para cargar el teléfono. Pero en el collado de Algas, el viento se llevó mi mochila hasta un nevero que había unos 300 metros más abajo de donde yo la dejé. Tuve que pedir que me trajeran otro móvil con cargador porque la plaquita solar quedó hecha cisco. En el tema de la comida y las pilas lo calculé todo y la verdad es que solo me han sobrado cuatro quesitos y dos barritas. El GPS me lo puso un amigo en mínimo consumo y me han sobrado 16 pilas.

¿Qué comida llevaba? ¿Liofilizada?¿Supercalórica?
La comida fue muy simple: siempre comía lo mismo. Hice una especie de papilla con dos kilógramos de leche en polvo, un kilo de Nesquik, 850 gramos de galletas María, un kilo de azúcar y 850 gramos de muesli, que mezcalaba con agua natural o con cubitos de hielo, dependía de la altura. Ponía cinco cucharaditas del mejunje y lo mezclaba con agua, luego con un poco más de agua limpiaba el cacito y la cuchara y me bebía el agua. Después un quesito, una tarrina de mermelada, una porción de chorizo, morcilla o salchichón y un paquete de rosquilletas (con pipas por la noche y con chocolate por la mañana). El menú era el mismo por la mañana y por la noche. Durante el día, comía tres barritas de las que venden en el súper: una sobre las diez, otra a las doce y la tercera por la tarde más o menos. Tampoco miraba demasiado el reloj.

Pero hiciste depósito ¿no?
Hice seis depósitos: el primero en el refugio Casa de Piedra, se lo dejé al guarda del refugio y me lo guardó. El segundo en el refugio de Pineta. El tercero en la Central Eléctrica de Barrosa al lado de Parzán. el cuarto en las granjas de Viadós, que me lo guardó amablemente Joaquín Cazcarra. El quinto donde termina la carretera de Benasque, justo encima de lo Llanos del Hospital, detrás de las vallas donde termina la carretera, debajo de un montón de piedra. Y el último en la carretera de Vielha; en el refugio que hay en la cabecera del embalse de Senent al lado de un arbusto debajo de otro montón de piedras para evitar la visita de roedores. En un día largo los puse todos con ayuda de un amigo.

¿Por dónde empezaste? ¿Cuál fue el primer tresmil que subiste?
El primer tresmil que subí fue la Aguja d’Usel. Empecé de oeste a este por el tema de que en el este están teóricamente los mas accesibles y los dejé estos para el final.

¿Y cuál o cuáles son los tresmiles que más guerra te dieron?
Los tresmiles donde peor lo pasé fueron en los Eriste. Joaquín Cazcarra me dijo: » Eso, chico, no está para hacerlo una persona sola. La piedra está muy mal y es peligroso». Tengo que reconocer que tenía toda la razón del mundo y desde aquí le doy las gracias de nuevo por lo bien que se portó conmigo. La piedra no es que está mal, es que está podrida, y la verdad es que lo pasé mal. Yo no soy escalador, vengo del mundo de los senderos, de las carreras de montaña, de la supervivencia; de todo menos de escalar, y la verdad que para meterse en una actividad de este tipo, una persona tiene que saber mas que algo de escalada.

¿Cuál es el número máximo de tresmiles que hiciste en una jornada?
Hice quince tresmiles la etapa de Estos: Gias, Clarabides, Pic St.Saud, Camboué, Punta Lourde Rocheblave, Torre Armengaud, Pic des Gourges Blancs, Pic Jean Arlaud, Pic Gourdon, Pic Spijoles, picos Belloc y luego además volví otra vez al port dÔ y de allí al refugio de Estós.

¿Has pasado muchos días solo, sin encontrar a otros montañeros?
Mira como estaba que el día que subí a la Punta Alta había tres chicos y una chica y en vez de decir buenos días que es lo que toca, me quedé tan sorprendido de verlos que lo primero que dije fue: «que día es hoy», evidentemente era sábado. He encontrado gente los fines de semana y en los picos principales. Fuera de la ruta de los picos emblemáticos hay poca gente.

¿Tomabas días de descanso?
Cuando terminé los Eriste, se me hacía tarde y no me daba tiempo a hacer los picos de La Forqueta (seguramente los hubiese podido hacer pero iba justito de tiempo). El caso es que quise adelantar para ir al refugio Ángel Orús y aunque veía el refugio en el GPS, con la poca luz que había no distinguía las curvas de nivel que me decían que delante tenía la muralla china, Bueno realmente era la Tuca de Llantía. Bueno, pues dándole la vuelta me vi bajando a Eriste. Bajando me dí cuenta de que tenía cobertura y llamé a un amigo sin tener conciencia de que él estaba subiendo, solo por hablar él. Me dice que venía al refugio de Estós a traerme material. Total, que después de aclarar que de Estós nada y que en Eriste no había posibilidad de quedarse a dormir, me adelante y alquilé una habitación en Sahú. Pasé medio día allí. Y al día siguiente subimos en coche al aparcamiento de la cascada de Espiantosa y ya continuamos con las Forquetas después de dejar la mochila en el Angel Orús. Eso es todo lo que he descansado.

¿Has utilizado el Catálogo de los Tresmiles de Juan Buyse para «guiarte»?
El Catálogo de los tresmiles, lo tengo como si fuese la Biblia. Lo miro constantemente y me parece un libro excepcional. Siempre se pueden mejorar las cosas, pero no sé si habrá otro mejor.

Creo que este otoño el tiempo ha sido especialmente bueno en el Pirineo…
En la zona del Neouvièlle estuve hablando con un señor de los que tienen los bares del Cap Long y el pobre hombre me decía que no había visto un otoño más seco en su vida. Y la verdad es que a mí me pareció que estaba más seca la parte francesa que la española, y me resultaba más difícil encontrar agua en las cumbres francesas que en la parte sur del Pirineo.

¿Hay alguna anécdota jugosa que contar?
La frase que más me repetía era aquella del filosofo: «¡Quién me manda meterme en este berenjenal!». 

¿Cuál es tu conclusión de esta aventura?
La conclusión es que la voluntad lo puede todo. Donde hay una voluntad hay un camino dicen. Yo añadiría que si no hay camino, lo hago.

 

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