En su lado más oriental, desde la Val d’Aran hasta que va a juntarse con el mar en el Cabo de Creus, se despliega el Pirineo catalán, marcado por su proximidad al Mediterráneo, que influye tanto en su clima como en la variedad de especies que lo han escogido como su hogar.
En total seis Parques Naturales y un Parque Nacional protegen su gran biodiversidad para que puedan seguir disfrutando de ella muchas generaciones más. En este número monográfico nos adentramos en cada uno de ellos, con propuestas de rutas (con mapas y QR), experiencias ecoturísticas y más alternativas de turismo sostenible, vinculado a la naturaleza.
En su extremo occidental encontramos el único Parque Nacional de Cataluña: el Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, a caballo entre las comarcas leridanas del Pallars Sobirà, la Alta Ribagorça, el Pallars Jussà y la Val d’Aran.
En su imponente escenario de alta montaña se reparten más de 200 lagos, la mayoría de origen glaciar, como el Estany de Sant Maurici que le da nombre, desde donde se puede admirar la emblemática silueta de Els Encantats, con sus dos picos gemelos. Otro de sus emblemas es la Vall de Boí, conocido por su conjunto de ocho iglesias románicas y una ermita, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Entre las rutas propuestas en este espacio se encuentra la famosa ruta Carros de Foc, así como la red de senderos históricos Camins Vius.
A continuación, entre las comarcas del Pallars Sobirà y el Alt Urgell, ambas en Lleida, encontramos el Parque Natural de l’Alt Pirineu, el más extenso de todo el Pirineo catalán, que comparte frontera con Francia y Andorra. Uno de sus símbolos es la Pica d’Estats que, con 3143 metros de altitud, es la montaña más alta de Cataluña.
Además de su valor natural, en este espacio encontramos también importantes huellas que nos hablan de la presencia humana en la zona durante siglos de historia. Entrevistamos también al director de este Parque Natural, Marc Garriga, que nos explica las muchas iniciativas que se han realizado, y siguen impulsando, para favorecer un desarrollo sostenible y respetuoso con el medio ambiente.
Seguimos avanzando hacia el oriente para llegar al Parque Natural del Cadí-Moixeró, punto de unión de las dos grandes sierras de las que recibe el nombre, que abarca las comarcas del Berguedà, la Cerdanya y el Alt Urgell (entre las provincias de Lleida, Barcelona y Girona). En su relieve sobresale el icónico Pedraforca, la montaña de dos cumbres.
También las murallas rocosas de la cara norte del Cadí, especialmente impresionantes en invierno, cuando la nieve cubre sus canales, aportan grandeza a este escenario. Alberga destacadas rutas como la travesía circular Cavalls del Vent, el Camí dels Bons Homes o la propuesta “Las 7 caras del Pedraforca”.
Entramos íntegramente en Girona, a la comarca del Ripollés, para llegar al Parque Natural de las Cabeceras del Ter y del Freser, que limita al norte con el Parque Natural Regional del Pirineo catalán, situado en Francia. Además de proteger el nacimiento de los ríos Ter y Freser, de donde recibe la denominación, incluye el Vall de Núria con su famoso Santuario, al que solo se puede acceder mediante un tren cremallera o bien caminando.
Un terreno con una amplia variedad de paisajes, rodeado de magníficas cumbres como el Puigmal (2910 m) o el Bastiments (2883 m), salpicado de lagos y atravesado por una importante red fluvial.
Descendemos al Prepirineo, donde se asienta el Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, localizado íntegramente en la comarca gerundense de la que recibe el nombre: la Garrotxa. Aquí hallamos un relieve singular que constituye el mejor exponente de paisaje volcánico de la Península Ibérica, con 40 volcanes inactivos y más de 20 coladas de lavas basálticas. Sus tierras rojizas, con bosques de hayas, robles y encinas, así como las siluetas de los volcanes cubiertos de frondosa vegetación, ofrecen estampas muy difíciles de encontrar en otros lugares.
Ya en el extremo de los Pirineos orientales, llegados al litoral, se extiende el Parque Natural dels Aiguamolls de l’Empordà, el primer parque marítimoterrestre de Cataluña. Está orientado principalmente a la conservación de las abundantes marismas, lagunas y prados húmedos que se despliegan en el territorio. Es todo un paraíso para la ornitología y constituye un punto fundamental para aves migratorias como la cigüeña, el flamenco o el águila pescadora, entre otros cientos de aves.
Por último, en el extremo más oriental del Pirineo y de toda la Península Ibérica, se encuentra el Parque Natural de Cap de Creus, donde la tierra se abraza con el mar, dando lugar a ecosistemas únicos de fauna y flora. Vientos como la tramontana han moldeado su paisaje, creando surrealistas esculturas de roca que han sido fuente de inspiración de grandes artistas.
Situado en la comarca gerundense del Alt Empordà, incluye atractivos municipios como Cadaqués, Roses o Port de la Selva, así como las espectaculares playas y calas características de la Costa Brava. Su rica biodiversidad se manifiesta tanto en la superficie terrestre como en su fondo marino, con arrecifes de coral y praderas de posidonia.
En este número monográfico, Grandes Espacios nº 302, encontrarás toda la información práctica y de interés para poder descubrir los numerosos atractivos que ofrecen estos espacios protegidos, ilustrados con bellas fotografías que, sin duda, te motivarán a visitarlos.















