Gran Canaria tiene 1.560 kilómetros cuadrados, pero recorrerla puede producir la sensación de viajar por territorios completamente diferentes. La explicación está en una geografía abrupta que asciende desde el Atlántico hasta rozar los 2.000 metros y en una combinación de orientación, altitud y microclimas que multiplica sus paisajes.
Barrancos profundamente excavados, pinares canarios, antiguos volcanes, crestas y roques se suceden en el interior. A ellos se suma una extensa red de caminos que durante siglos permitió comunicar pueblos, cultivos y zonas de pastoreo y que hoy constituye uno de los grandes recursos para descubrir la isla activamente.
En torno a ese patrimonio trabaja Gran Canaria Natural & Active, una asociación que agrupa empresas de actividades, alojamientos rurales y productores locales y que permite organizar un viaje alrededor de la naturaleza: elegir una actividad, dormir cerca de la montaña y completar la jornada descubriendo los pueblos y productos del territorio.
Caminar para comprender la isla
Si hubiera que escoger una actividad para empezar a descubrir la Gran Canaria interior, probablemente sería el senderismo. La isla está atravesada por una densa red de senderos y antiguos caminos reales que se adentran en barrancos, atraviesan pinares y medianías y permiten alcanzar las zonas más elevadas.
Caminar tiene aquí un atractivo añadido: el paisaje cambia constantemente. Una ruta por las cumbres puede transcurrir entre pino canario y grandes formaciones rocosas, mientras que hacia el norte aparecen ambientes mucho más húmedos, alimentados por los alisios y el frecuente mar de nubes. En dirección sur, por el contrario, la vegetación se hace progresivamente más escasa y el terreno adquiere tonalidades ocres y rojizas.
La oferta de Gran Canaria Natural & Active utiliza precisamente esta red de caminos como uno de sus principales ejes, con rutas y actividades guiadas que permiten aproximarse no solo al paisaje, sino también a su geología, vegetación, historia y patrimonio.
Barrancos: entrar en las entrañas de Gran Canaria
Si desde los senderos se contempla la dimensión vertical de la isla, el barranquismo permite introducirse directamente en ella.
La erosión ha excavado durante millones de años profundos cauces que descienden desde el macizo central hacia la costa. Algunos pueden recorrerse caminando; otros requieren cuerdas, rápeles y las técnicas propias del descenso de barrancos.
Paredes, estrechamientos y grandes desniveles muestran de una manera especialmente directa cómo el agua ha ido modelando el territorio. Para un visitante habituado a la montaña peninsular, además, el escenario resulta sorprendente por la combinación de ambiente volcánico, vegetación subtropical y proximidad permanente del océano.
Empresas como Vivac Aventura y Climbo permiten aproximarse a estos escenarios con actividades adaptadas a diferentes niveles, desde rutas guiadas de senderismo hasta escalada y barranquismo que permiten acceder a algunos de los rincones y paisajes más singulares del interior .
Escalada sobre roca volcánica
La verticalidad de Gran Canaria también tiene su expresión en la escalada. Su naturaleza volcánica, con el basalto como protagonista en muchas zonas, ha creado roques, paredes y barrancos con una escalada de personalidad propia y escenarios muy diferentes.
Tal y como muestran en la web de Climbo, las principales escuelas de deportiva se encuentra Fataga, una de las más completas y con opciones para distintos niveles; Sorrueda, especialmente interesante en el sexto y séptimo grado; Candelilla, con itinerarios de gran calidad, y otras zonas como Ayagaures, Tamadaba, Cenobio o Salto del Perro, esta última orientada a escaladores experimentados. Incluso junto al mar encontramos sectores como Quintanilla, a pocos minutos de la playa.
Mindfulness y relajación, otra forma de vivir la naturaleza
Otra forma de acercarse a la naturaleza, de forma más pausada, son las actividades que ofrecen empresas como Mindfulness Canarias Compassion Academy, Slowmoove o Finca las Orillas, que invitan a detener el tiempo y disfrutar del paisaje desde la contemplación, la respiración consciente o el bienestar personal.
Un festival para descubrir la isla caminando
El senderismo tiene incluso su propia gran cita anual. El Gran Canaria Walking Festival, que este año se celebra del 15 al 18 de octubre, reúne a senderistas de diferentes procedencias para descubrir algunos de los paisajes más representativos de la isla.
Los recorridos propuestos buscan combinar naturaleza, cultura y gastronomía y atraviesan ambientes muy diferentes: antiguas calderas volcánicas, zonas de cumbre, caminos tradicionales, pueblos del interior y paisajes áridos del sureste.
Es también una oportunidad para caminar acompañado por personas que conocen la isla. En un terreno con tanta diversidad, comprender por qué aparece determinada vegetación, cómo se formó una caldera o para qué servía un antiguo camino añade una dimensión diferente a la excursión.
Dormir donde empieza la aventura
Para explorar activamente Gran Canaria no es necesario establecer un único campo base. La distribución de los alojamientos rurales permite moverse por diferentes sectores de la isla y dormir cerca de los senderos, barrancos y espacios naturales que queremos descubrir al día siguiente. Desde las medianías del norte hasta las cumbres centrales o el territorio más abrupto del oeste, la propuesta permite organizar un viaje itinerante y conocer paisajes muy diferentes.
Entre las distintas opciones tenemos desde pequeños hoteles rurales a casas independientes, que se adaptan a nuestra forma de viajar, como:
El Hotel Rural La Hacienda del Buen Suceso, en Arucas, ocupa una antigua hacienda de estilo colonial rodeada de plataneras y constituye una buena puerta de entrada a los paisajes y medianías del norte de Gran Canaria.
En el Valle de Agaete, el Hotel Rural las Longueras conserva el carácter de las antiguas casas señoriales canarias y ofrece un entorno tranquilo desde el que descubrir a pie el noroeste de la isla.
En pleno corazón montañoso, el Hotel Fonda de la Tea, en Tejeda, permite instalarse junto a algunos de los paisajes más emblemáticos de la cumbre y disponer de numerosos itinerarios senderistas a poca distancia.
Hacia el oeste, Hotel La Aldea Suites, en La Aldea de San Nicolás, proporciona una base para explorar uno de los sectores más aislados, abruptos y mejor conservados de Gran Canaria.
El Hotel Rural Las Calas, en la Vega de San Mateo, ofrece otra alternativa para instalarse en las medianías, rodeado de naturaleza y con buen acceso hacia numerosos senderos y hacia las zonas altas de la isla.
A estos pequeños hoteles se suman alojamientos independientes especialmente adecuados para quienes prefieren organizar las jornadas a su propio ritmo. Las Viviendas Vacacionales La Aldea Suites Plaza, permiten establecerse también en La Aldea de San Nicolás y explorar con autonomía el sector occidental.
La Casa Rural Naturacanaria propone otra opción de alojamiento integrado en el paisaje rural de Gran Canaria, pensada para quienes buscan combinar las actividades al aire libre con una estancia alejada de los grandes núcleos turísticos.
La Casa Rural la Casa del Moral permite igualmente acercarse a la Gran Canaria de interior, utilizando el alojamiento como punto de partida para descubrir sus pueblos, caminos y espacios naturales.
Finalmente, la Casa Rural La Longuera de Tirajana abre la posibilidad de instalar el campo base en el sur montañoso y conocer un territorio de grandes barrancos, palmerales y paisajes mucho más áridos que los que encontramos en las vertientes septentrionales.
Más que escoger un único lugar para toda la estancia, una opción especialmente interesante consiste en combinar varios alojamientos y convertir el propio viaje en una pequeña travesía por Gran Canaria. Cambiar de campo base permite pasar de los paisajes húmedos del norte a las cumbres, continuar hacia el abrupto oeste y terminar entre los grandes barrancos del sur, aprovechando cada jornada para caminar, escalar o descubrir nuevos rincones de la isla.
Degustar el territorio
La gastronomía es también una excelente forma de entender la diversidad de Gran Canaria. Sus diferentes microclimas y paisajes han favorecido una producción agrícola muy variada, estrechamente vinculada a cada comarca y a las formas tradicionales de aprovechar el territorio. Entre sus productos más característicos están el plátano de Canarias, las papas, los quesos artesanos —con especial protagonismo de los elaborados con leche de cabra y oveja—, las almendras, las frutas tropicales o el café cultivado en el Valle de Agaete.
En la mesa aparecen clásicos de la cocina canaria como las papas arrugadas con mojo rojo o verde, el gofio, los potajes, el queso asado con mojo o diferentes preparaciones de pescado. Tras una jornada de senderismo, escalada o barranquismo, probar estos productos o acercarse a fincas y pequeños productores permite completar el viaje descubriendo otra parte del paisaje: la que durante generaciones se ha cultivado, pastoreado y transformado para dar forma a los sabores de Gran Canaria.
Las elaboraciones tradicionales, los productos artesanos y los cultivos de proximidad ofrecen otra manera de acercarse a la identidad de Gran Canaria. Espacios como La Molina Shop y Sabor a Canarias permiten descubrir una amplia representación de productos elaborados en la isla, mientras que en Finca Aloe es posible conocer sobre el terreno cómo se cultiva el aloe vera, una planta especialmente adaptada al clima subtropical canario.
Algunas experiencias permiten ir un paso más allá y conocer directamente el origen y el proceso de elaboración de productos muy ligados al territorio. En El Mundo del Plátano, la visita a una plantación permite descubrir cómo se cultiva el plátano de Canarias, uno de los productos más representativos del archipiélago. Una propuesta diferente es la de Pepe Oil, una finca ecológica especializada en la elaboración artesanal de aceites picantes, donde se puede seguir el proceso de producción y terminar la experiencia degustando sus diferentes variedades.
Una isla diferente cada día
La diversidad de paisajes de la isla y la proximidad entre ellos permiten organizar un viaje a medida y combinar actividad, naturaleza y cultura sin recorrer grandes distancias. Gran Canaria Natural & Active funciona como punto de partida para localizar actividades y profesionales, escoger alojamientos próximos a las zonas que queremos explorar y añadir experiencias vinculadas a la gastronomía y los productos de la isla.
Un lugar para caminar, escalar, descender barrancos y, sobre todo, dedicar varios días a descubrirlo sin prisas.
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