LEÓN

Ruta por el Valle de Valdeteja en la Montaña Central Leonesa

La montaña leonesa es una fuente inagotable de rincones singulares. Todos los valles tienen algún bosque, pequeño o grande, que destacar; unas veces están a la vista, pero otras se esconden en rincones inverosímiles a donde sólo llegan los lugareños y los caminantes más curiosos. A veces, como en esta ocasión, sólo es cuestión de echarse a andar para jugar al escondite con la otoñada.

Autor: Texto y fotos: Anxo Rial | No hay comentarios | Compartir:
Ruta por el Valle de Valdeteja en la Montaña Central Leonesa.  (Anxo Rial)
Ruta por el Valle de Valdeteja en la Montaña Central Leonesa.

Es otoño, cada año por estas fechas me lanzo al bosque, a la caza de los colores que sólo se manifiestan en este momento del año. Estoy en el norte de la provincia de León y este año, aunque parezca increíble, no voy a la caza y captura de un hayedo. Mi objetivo es el valle del río Curueño, concretamente el pequeño valle de Valdeteja, del que toma nombre (o que da) el pequeño pueblo.

Desde la collada de Ubiezo ya comienzo a ver todo el fondo del valle y los picos calizos que rodean el lugar. El valle está inundado de rojos, amarillos, ocres, naranjas y verdes que contrastan armoniosamente con la caliza gris. Valdeteja fue uno de los pueblos de la provincia de León con mayores ingresos por el alquiler de pastos a los rebaños trashumantes, superando los 9.000 reales en el siglo XVIII

Hoy, los puertos de Bucioso y La Braña, Caubella, Las Cangas, Valcaliente o La Venta son territorios de barbecho. Valdeteja es también el único pueblo de la Hermandad de los Argüellos (una de las comarcas históricas más tradicionales de León, producto de la unión de los valles donde nacen los ríos Torío, Bernesga y Curueño) con categoría de Villa. Lo logró comprando su jurisdicción al rey Felipe II en 1583, quedando bajo la única autoridad del rey.

La Guerra Civil arrasó el pueblo. El fuego convirtió en cenizas casas solariegas, telares, molinos, escuela y la iglesia, que se alzaba en lo alto, junto al cementerio. Pero a pesar de todo, aún da gusto dar un paseo por sus calles, donde todavía se conservan algunas casas interesantes, y respirar el silencio y la paz que es parte de la atmósfera de los pueblos de la montaña leonesa.

Itinerario

No hay ni siquiera que proponerse este paseo, pues la excursión que aquí proponemos parte del centro del pueblo, junto a la iglesia. Hay que buscar la calle Triana y seguirla hasta el final para echar a caminar por un antiguo y empinado camino que en su día estuvo empedrado y que hoy, lamentablemente, ha sido cubierto con tierra.

Siguiendo aguas arriba el pequeño arroyo de Zarrazinas (Bucioso en los mapas del IGN), voy ganando altura hasta la majada de Bucioso, un prado de altura y puerto utilizado por los rebaños trashumantes durante siglos. Atrás van quedando las fuentes de la Muela y de Los Pastores, también los árboles entre los que no vemos ninguno de aquellos tejos que dieron nombre al pueblo. Tan sólo algún cerezo se acomoda en las alturas.

En el Bucioso tenemos que buscar las marcas que conducen a Fuentebendita, una hondonada abierta entre la Peña Polledos y la Peña de los Hoyos, que termina en la collada de Valdorria (Buciosos) a más de 1.749 metros de altitud, un paso enmarcado entre los picos Salcenas y Peña Valdorria. Esta es parada obligada, no sólo para el descanso, sino para la contemplación de los valles y los singulares espinazos rocosos que afloran por todos lados. Aún nos restan casi cinco kilómetros hasta nuestro destino, el pueblo de Valdorria, aunque son cinco kilómetros en descenso por el valle de Valcesal, casi todos por una cómoda pista agrícola y siempre con la impresionante Peña de Valdorria a nuestra izquierda.

Valdorria no pertenece al municipio de Valdelugueros, del que forma parte Valdeteja. En el valle que ocupa hubo en el siglo IX hasta tres monasterios. En la actualidad sólo se conserva la ermita de San Froilán. La ermita, construida en el lugar en el que según la tradición San Froilán construyó la primera ermita con la ayuda de un lobo, no está muy lejos del pueblo, pero para llegar a ella hay que subir una escalera de 365 peldaños, muchos de ellos tallados en la roca. El templo es pequeño y de un tosco románico rural al que se le notan las reconstrucciones que ha sufrido, pero las vistas desde el lugar son maravillosas: bajo nuestros pies, los acantilados del cañón que forma el Valcesal, un poco más allá, los tejados de Valdorria y más allá, la ruta que acabamos de hacer perdiéndose entre los riscos.

Guía práctica

Situación: Montaña Central Leonesa.

Punto de partida: Valdeteja

Punto de llegada: Valdorria

Dificultad: media.

Desnivel: 500 m de subida y 430 de bajada.

Distancia: 7 km en un solo sentido.

Tiempo: 4 h.

CartografÍa: hojas 104-I y III del IGN. 1:25.000.

Alojamiento: no todos los pequeños pueblos que hay a lo largo del río Curueño ofrecen algún tipo de alojamiento. El pueblo que mas oferta tiene es Lugueros. La información que se necesita para cubrir este aspecto del viaje se consigue en la web www.mancomunidadcurueno.com yendo al municipio de Valdelugueros, y también en www.aytovaldelugueros.es

Para completar el fin de semana

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