NATURALEZA DOMESTICADA

Gorges de Carança, las espectaculares gargantas del Pirineo oriental francés

Las Goges de Carança son unas espectaculares gargantas del Pirineo oriental francés que se pueden conocer gracias a un sistema de pasarelas metálicas, puentes y escaleras que convierten a esta sencilla excursión en una aventura ambientada en un escenario digno de un cuento de Tolkien

Autor: Begoña Masdefiol | No hay comentarios | Compartir:
el Chemin de la Corniche. ¿Hace falta explicar el porqué de su nombre?
el Chemin de la Corniche. ¿Hace falta explicar el porqué de su nombre?

La localidad de Thuès-Entre-Vall se encuentra a medio camino entre Puigcerdà, en la Cerdanya, y Villefranche de Conflent. Si es la primera vez que visitáis la zona, descubriréis multitud de opciones de turismo y ocio (naturaleza, esquí, cultura, gastronomía…) pero seguramente la actividad más conocida y, sin duda, entretenida quizá sea recorrer las Gorges (gargantas) de Carança.

Llegamos a Thuès-Entre-Valls por la N-116 y dejamos el coche en el amplio aparcamiento de pago en las afueras del pueblo, junto a la vía del Train Jaune (tren amarillo) cariñosamente llamado el canario por su color.

El Train Jaune es, desde hace 90 años, un verdadero símbolo de la región. Enlaza Villefranche de Conflent con La Tour de Carol y se construyó para acercar la Alta Cerdanya con la capital de la Catalunya norte, Perpinyà. La línea tiene 62 kilómetros de longitud y salva casi 1.200 metros de desnivel. Su punto culminante está en la estación de Bolquera (Eina) a 1.592 metros, lo que la convierte en el ferrocarril más alto de Francia.

La línea atraviesa 19 túneles y numerosos puentes… como el viaducto Séjourné, que se encuentra suspendido a 65 metros de altura o el puente Gisclard, a 80 metros por encima del precipicio. Por cierto, que el puente tiene una anécdota trágica: el ingeniero que lo diseñó y del que toma el nombre, murió en un accidente durante la prueba de resistencia del puente.

Itinerario

En el aparcamiento encontraremos un panel informativo que nos indica dos posibles caminos para acceder a las gargantas de Carança: “par Chambre d’eau et Corniche”, o “la Carança par Roc de Madrieu ou Corniche”. Elegimos este segundo sendero que pasa por debajo de la vía del tren para adentrarse en el encajonado valle del río Tet e ir ganando altura progresivamente. Pasados unos 500 metros veremos un puente que atraviesa el río pero seguiremos por el sendero por el que veníamos, señalizado como “Variante Balcons de la Têt par Roc Madrieu”.

El camino no tiene pérdida, ya que está muy marcado. Poco a poco se va adentrando en un húmedo robledal, con grandes paredes alrededor y un paisaje cautivador. En otoño, el tapiz de hojas que cubre el suelo es una auténtica maravilla.

El Roc de la Foradada tiene una zona de escalada deportiva muy popular

Un punto destacable de este inicio de excursión es el Roc de la Foradada, un paso entre dos rocas que tiene como techo un gran bloque de piedra. Este es uno de los puntos más fotografiados del recorrido (junto con los puentes y las pasarelas, claro está). El Roc de la Foradada tiene además una zona de escalada deportiva muy popular.

Cuando el sendero confluye con el río y junto a una pequeña presa, conectamos con la senda que proviene de la cornisa, y que utilizaremos para regresar. ¡Aquí empieza la parte más excitante de la excursión! Tenemos por delante tres puentes: dos colgantes y uno fijo, además de pasarelas construidas con paneles desde las cuales vemos el río deslizarse entre las rocas debajo de nuestros pies. Todos los pasos son aéreos pero están bien asegurados con cables y barandillas. Eso sí: debemos prestar especial atención si vamos con niños.

Zona ideal para contemplar los pequeños saltos de agua desde primera fila y escuchar los susurros del río

Esta zona, además de ser una auténtica aventura, es ideal para contemplar los pequeños saltos de agua desde primera fila y escuchar los susurros del río. Aquí se puede disfrutar de la grandiosidad de una naturaleza desbordante…

Después del tercer puente, el camino se ensancha y pasamos por encima de un pequeño puente de piedra que cruza el Torrent Roig, un afluente del río Tet. Bordeamos una cabaña de piedra sin techo y llegamos a la última pasarela, ubicada en un punto donde el río queda encajonado por una pared de roca. Es muy habitual encontrarse con pescadores de truchas.

En este punto, la mayoría de los caminantes se da la vuelta y los que continúan lo hacen pensando en llegar al refugio del Ras de Carança, todavía lejos. Aunque si a uno le apetece puede seguir andando un poco más para disfrutar de un paisaje de altura, con menos vegetación y unas vistas espléndidas de las montañas que coronan el valle.

«El camino de la cornisa se construyó para tener acceso a la central hidroeléctrica que produce la energía que mueve el tren amarillo»

Una vez de vuelta, al llegar a la bifurcación de caminos continuaremos por el de la izquierda que pasa al otro lado del río por un puente colgante. Aquí encontraremos la última pasarela del recorrido. Entramos en el Chemin de la Corniche (camino de la cornisa), que discurre por el acantilado y es un balcón de lujo: Roc de la Madrieu, Serrat del Cortal, Thuès y su iglesia de Sant Genís, el valle del Tet…

Se trata de un estrecho y vertiginoso camino excavado en la roca, parecido al de la Ruta del Cares, que va resiguiendo el acantilado formado por el río. Parece ser que se construyó para tener acceso a la central hidroeléctrica que hemos dejado un poco más arriba y que produce la energía que mueve el tren amarillo. Es por este motivo que durante el recorrido iremos encontrando puertas de acceso a instalaciones de la empresa casi ocultas entre las rocas.

El camino de la cornisa produce vértigo pues parece un somero arañazo en la roca

Visto desde el otro lado, el camino de la cornisa produce vértigo pues parece un somero arañazo en la roca, pero una vez dentro comprobamos que no es así. Es suficientemente ancho para caminar si problemas y además cuenta con un cable de seguridad, a modo de pasamanos. No hay nada que temer, pero si uno quiere admirar el abismo mejor detenerse y evitar así un posible tropezón de consecuencias dramáticas.

Al llegar al siguiente desvío tomaremos el sendero que marcha hacia Thuès-Entre-Valls marcado como “Parc auto par chambre d’eau”. Atravesamos un espeso robledal y el camino baja en picado. Después de varios zigzags y unas vistas de lujo, llegamos al punto de inicio de la excursión.

Esta ruta circular se puede llevar a cabo también en el sentido inverso a las agujas del reloj. En ese caso, subiríamos casi todo el desnivel de golpe y haríamos la parte más aérea al principio. La excursión se puede realizar en cualquier época del año pero os recomendamos abordarla en primavera y otoño, cuando la vegetación llega a su máximo apogeo y los visitantes han ido a menos. ¡En verano, los mosquitos y la multitud son un auténtico engorro!

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