DISCRETO ENCANTO

Congosto de Entremón

Discretamente apartado de las altas montañas, la carretera principal y las miradas de la mayor parte de los turistas, el río Cinca surca un pequeño y vertiginoso cañón calcáreo: el Entremón. No es uno más. Sus abismos resisten como un paréntesis el acoso de dos grandes embalses.

Autor: Anchel Belmonte | No hay comentarios | Compartir:
Congosto de Entremón
Congosto de Entremón

La geografía de Huesca es pródiga en abismos. También en senderos más o menos imposibles que se obstinan en desafiarlos. Lejos de los flashes que alumbran a los más conocidos y frecuentados, encontramos pequeñas y accesibles joyas como el congosto del Entremón.

El recorrido es ya un ejemplo de resistencia, situado entre la cola del embalse de El Grado y la presa del de Mediano. Entre ambos, como un milagro, se conserva esta espectacular garganta y el sendero que la recorre.

Encinas y bojes son las especies dominantes en este peculiar jardín botánico

Dicen que donde hay voluntad, hay un camino. Eso parece haber pensado el río Cinca al cruzar el Entremón. En un paisaje dominado por rocas blandas, el río se empeñó en atravesar las duras calizas que componen el anticlinal de Mediano.

Este plegamiento es una de las estructuras geológicas más afamadas del Pirineo central, y sus estratos doblados nos acompañan a lo largo de todo el recorrido. El desnivel entre el fondo del valle y las sierras que lo limitan ronda los 500 metros, indicando una larga labor de incisión fluvial sobre la roca.

Las enormes paredes que enmarcan el cañón son eficaces protectoras de la radiación solar. Eso aumenta la humedad y favorece al bosque mediterráneo que viste al Entremón. Encinas y bojes son las especies dominantes en este peculiar jardín botánico.

Aunque no es difícil ver algún pequeño mamífero, especialmente ardillas, la fauna más característica son las aves. Algunos paneles a lo largo del recorrido nos permitirán identificar las principales especies que habitan este lugar.

Del trabajo hecho por el río se aprovecharon los hombres. El Cinca fue un camino de agua para bajar madera desde los bosques pirenaicos hasta el Ebro. Las almadías, conocidas como nabatas en aragonés, cruzaron durante siglos el Entremón poniendo a prueba la pericia de los nabateros.

La construcción de los embalses y las carreteras pusieron fin a esa actividad tradicional, que se celebra hoy con una afamada fiesta el último domingo de mayo.

Itinerario

El itinerario comienza en el extremo sur del congosto. Desde el Mesón de Ligüerre deberemos tomar la carretera a Palo. La aproximación ya nos depara una sugerente vista del cañón. Justo después de pasar el puente sobre la cola del embalse de El Grado encontraremos un espacio para aparcar a mano derecha.

Desde allí deberemos remontar unos metros por la carretera hasta encontrar la senda, señalada con un cartel de madera y las marcas del sendero de gran recorrido GR-1. Frente a nosotros, los paredones del Tozal Corona nos sumergen de pleno en el formidable ambiente de esta garganta. El color turquesa del agua y el gris y naranja de la roca imprimen al paisaje un sello de calidad inconfundible.

Pronto la senda se estrecha y nos obliga a mirar dónde pisamos.

No hay ningún paso realmente peligroso, pero observaremos la precaución habitual en este tipo de terrenos. Los tramos de bosque, en los que domina la sombra y los paisajes íntimos, se alternan con zonas rocosas y abiertas desde las que disfrutaremos del ambiente aéreo en todo su esplendor.

Ocasionalmente, pequeñas pedreras y desprendimientos atraviesan el sendero. Otras veces, podremos deleitarnos con el efecto de la disolución del agua sobre la caliza. Abundan los lapiaces e incluso se puede acceder a alguna pequeña cavidad próxima al sendero. En su interior hay murciélagos, de manera que extremaremos el cuidado.

Merece la pena recorrerlo despacio y gozar del ambiente

En la zona central del congosto se encuentran los pasos más espectaculares. Un tramo del sendero está directamente labrado sobre la roca, casi como un pasadizo vertiginoso. Merece la pena recorrerlo despacio y gozar del ambiente. La anchura de la senda permite disfrutarlo con seguridad. Algo más adelante, unas grapas y peldaños ayudan a salvar con facilidad un pequeño desnivel.

Superado este paso, la senda sigue remontando el valle entre tramos boscosos y más abiertos. Tras pasar otra vira estrecha, la senda desciende casi a ras de río hasta una escombrera por la que habrá que ascender. Al abrigo de la gran presa de Mediano, alcanzamos la carretera auxiliar de la presa y subimos por ella cruzando sus túneles.

Aunque hay iluminación que se enciende automáticamente, no está de más llevar una linterna frontal. Nunca se sabe. Poco después se llega a la parte alta de la presa, donde el paisaje se abre. A nuestros pies tenemos la lámina de agua del embalse, con la torre del pueblo de Mediano emergiendo sobre las aguas.

Tras ella, la montaña más emblemática de esta zona del Pirineo: las Treserols o macizo de Monte Perdido. Se puede tener prevista una combinación de vehículos, pero vale la pena desandar el camino y disfrutar del cañón con una perspectiva muy diferente a la de la subida.

Itinerario extra

Para completar la jornada es ideal acercarse al próximo pueblo de Samitier y ascender a pie hasta la ermita románica de San Emeterio y los restos del castillo. No sólo tendremos una vista aérea del cañón por cuyo interior hemos caminado, también de lo más granado del Pirineo central, desde Cotiella hasta la Partacua.

Por poco que la luz acompañe, el atardecer desde este enclave será memorable. Si nos queda tiempo y energía, en los alrededores hay muchas cosas que hacer.

Los aficionados a la Geología pueden disfrutar del Museo Paleontológico de Sobrarbe, en el cercano pueblo de Lamata, o acercarse a L’Aínsa y al Espacio del Geoparque de Sobrarbe y su reconocido casco viejo. El pequeño pueblo de Abizanda o los tranquilos parajes del valle de la Fueba son otras opciones para disfrutar del Pirineo más accesible.

Ficha práctica

  • Situación: comarca del Sobrarbe. Nordeste de laprovincia de Huesca.

RUTA 1

  • Comienzo: puente de Entremón.
  • Final: presa de El Mediano o puente de Entremón.
  • Dificultad: media-baja.
  • Distancia: 3,2 km en un solo sentido.
  • Desnivel: 45 m (en un solo sentido).
  • Tiempo: 1h 15 min (en un solo sentido).
  • Cartografía: hoja 250-I del IGN. 1:25.000.

RUTA 2

  • Comienzo y final: Samitier
  • Dificultad: baja.
  • Distancia: 6,4 km.
  • Desnivel: 200 m.
  • Tiempo: 3h.
  • Información: oficina de turismo del Sobrarbe (Aínsa). Tel: 974 500 512 www.turismosobrarbe.com

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