AVENTURA EN EL SALVAJE Y LEJANO OESTE. Salamanca

Cañón del río Águeda. Tren de la Fregeneda

Después de un tranquilo fluir por la meseta castellana, el río Duero tuerce su curso para entrar en un largo y profundo cañón que alcanza en algunos lugares los quinientos metros de profundidad. A un lado y otro, la tierra se abre en profundos barrancos. El resultado es uno de los parajes más salvajes de la península Ibérica.

Autor: | No hay comentarios | Compartir:
Tren de la Fregeneda
Tren de la Fregeneda   Anxo Rial

El Parque Natural de Las Arribes es un interesante enclave del noroeste provincial, con una sorprendente morfología, microclima, flora y fauna. La arteria principal es el río Duero. Tras un tranquilo discurrir por la meseta castellana, pasado Zamora, el río empieza a encajarse en el cañón más largo y profundo de la península Ibérica.

En poco más de cien kilómetros, el Duero pasa de los 630 metros de altitud a los 130 en la frontera. El resultado es una morfología singular, sorprendente, única en nuestra península.

El “gran cañón” recibe por un lado y por otro el tributo de numerosos barrancos más o menos espectaculares. Entre ellos destaca por su grandiosidad el del río Águeda, frontera natural entre España y Portugal.

Por la vertiente española de este barranco, se construyó a finales del siglo XIX uno de los ferrocarriles más extraordinarios de todo el país; un ferrocarril que se cerró en 1986 y que, para vergüenza de las administraciones e instituciones responsables, se deteriora a pasos agigantados pese a estar declarado Monumento de Interés Cultural. Es el conocido como Tren de la Fregeneda, un tren con una historia tan intensa y valiosa como la infraestructura que le da forma.

El Tren de la Fregeneda es el tramo final de la línea férrea que unía Fuente de San Esteban con Barca d’ Alva

El Tren de la Fregeneda es el tramo final de la línea férrea que unía Fuente de San Esteban con Barca d’ Alva, en el vecino Portugal, donde seguía tierra adentro para conectar con los ferrocarriles que llegaban a Oporto. El ferrocarril comenzó a construirse oficialmente el 31 de agosto de 1883 con capital de la Sociedad Financiera de París.

La compañía constructora dio al acontecimiento una importancia extraordinaria e invitó a los principales periódicos de Madrid. Subido en la cima del monte Pingallo, el señor Wesolouski, Ingeniero Jefe de la División Española, y el Señor Rolin, Ingeniero Director de la Compañía, dieron la orden para que explotaran los barrenos. En escasos minutos se produjeron 1.480 explosiones.

Para cubrir el trayecto desde La Fuente de San Esteban hasta la frontera hubo que construir 19 puentes metálicos estilo Eiffel y 20 túneles, uno de ellos de más de un kilómetro y medio de longitud. En la obra llegaron a trabajar hasta dos mil obreros a al vez. Eran obreros venidos de Portugal, Galicia y Extremadura, y no faltaban prófugos y delincuentes perseguidos por la Guardia Civil.

Losbrotes de paludismo y fiebres intestinales que causaron la muerte a muchos trabajadores

La mala alimentación, las duras condiciones laborales, la inexistencia de alojamientos adecuados y menos aún de hospitales, junto con el calor del verano y la ausencia de medidas sanitarias, provocó brotes de paludismo y fiebres intestinales que causaron la muerte a muchos trabajadores.

Las muertes por accidente también fueron el pan de cada día: durante la construcción del túnel Grande, por ejemplo, en un solo accidente murieron 27 obreros. La mortandad fue tal que hubo que construir un cementerio nuevo.

La línea se inauguró el 8 de diciembre de 1887. Dos trenes, uno de cada país, juntaron sus topes en el puente internacional sobre el río Águeda. En los periódicos de aquellos días se leía: “Este territorio de frontera sueña con salir de la brecha de su aislamiento y traspasar el umbral de la modernidad. (…) Está finalizado el camino que abriga la esperanza que reporte grandes beneficios a dos pueblos hermanos y facilite la prosperidad y el bienestar de las comarcas”.

«El paso del tiempo, y algún que otro acto vandálico han deteriorado en grado sumo la infraestructura. La madera está podrida y la vegetación invade la vía».

Y así fue más o menos durante un siglo. El ferrocarril actuó como elemento vertebrador del noroeste de Salamanca, facilitó el intercambio económico y cultural y suavizó en parte, el alejamiento de estas tierras fronterizas de los centros económicos y de poder. Pero el 1 de enero de 1985, debido a su baja rentabilidad económica, se cerró la línea.

El paso del tiempo, y algún que otro acto vandálico, han deteriorado en grado sumo la infraestructura. Los pasillos laterales de los puentes han desaparecido en muchos lugares o están podridos, y también las barandillas; hay desprendimientos de trincheras y la vegetación ha invadido la vía. Los túneles, sin embargo, se mantienen en buen estado.

En el año 2000 el Ministerio de Educación y Cultura declaró a la línea férrea como Bien de Interés Cultural, con la categoría de monumento. Con esta iniciativa, se reconocía esta infraestructura como un elemento de identidad cultural de las comarcas que atraviesa y se pretendía su protección y fomento, pero trece años después el Tren de la Fregeneda sigue su lento proceso de deterioro sin que nadie, ni las administraciones públicas ni Adif, propietaria de la vía y sus instalaciones, haga algo para revivirla y darle uso, bien como tren turístico, bien como sendero cultural, y eso que planes, no faltan.

Para cruzarlos es necesario hacer un ejercicio de funambulismo por los raíles

En la actualidad, y a pesar de un cartel que prohíbe la entrada en la boca del largo túnel cercano a la estación de La Fregeneda (el túnel Grande o de la Carretera), muchos excursionistas se aventuran por la vía. Nunca ha sido mejor utilizado el verbo aventurar, ya que en varios puentes, la madera del piso ha desaparecido completamente o está tan podrida que es muy peligroso caminar por encima.

Así que para cruzarlos es necesario hacer un ejercicio de funambulismo por los raíles, algo poco recomendable para aquellos que sufran de vértigo. Según nos contaba un miembro de la asociación Tod@vía, hay quien llega a montar una línea de vida para atravesarlos asegurados.

Hay que tener muy presente, por otra parte, que no hay salidas alternativas de la vía. Una vez que se entra, o se sale por el mismo lugar o se llega al puente internacional sobre el río Águeda, en cuyo caso hay que contar con un vehículo de apoyo, a no ser que uno se sienta con fuerzas para volver a hacer los 23, kilómetros que separan las estaciones de La Fregeneda y de Barca d’Alva.

Ficha práctica

  • Situación: comarca de Las Arribes. Noroeste de la provincia de Salamanca.
  • Localidad de referencia: Hinojosa del Duero.
  • Comienzo: estación de La Fregeneda.
  • Final: Barca d’Alva.
  • Distancia: 23 km.
  • Desnivel: 300 m en bajada.
  • Tiempo: 3h 30 min.
  • Dificultad: alta. Pasajes muy aéreos y expuestos.
  • Cartografía: hoja 474-475-I del IGN. 1:25.000.
  • Información: la Asociación Tod@Vía. (www.todaviasostenible.org) conserva el proyecto Propuesta de futuro de  aprovechamiento y rehabilitación de la línea La Fuente de San Esteban-Barca d’Alva, un interesantísimo documento  que revela todos los secretos de esta inemsa obra de ingeniería ferroviaria.
  • Turismo: Asociación Arribes salmantinos de Turismo Rural. Tel: 923 521 757. www.arribes.net

Ayudarnos a difundir la cultura de la montaña

En Desnivel.com te ofrecemos gratuitamente la mejor información del mundo de la montaña. Puedes ayudarnos a difundir la cultura de la montaña comprando tus libros y guías en Libreriadesnivel.com y en nuestra Librería en el centro de Madrid, o bien suscribiéndote a nuestras revistas.

¡Suscríbete gratis al boletín Desnivel al día!

Estamos más ocupados que nunca y hay demasiada información, lo sabemos. Déjanos ayudarte. Te enviaremos todas las mañanas un e-mail con las historias y artículos más interesantes de montaña, escalada y cultura montañera.