Cahorros de Monachil

Los andaluces utilizan la palabra cachorros para nombrar los barrancos de las laderas y las gargantas estrechas y profundas. Hay dos cahorros que son famosos por su fotogenia: los del río Chillar en Nerja, Málaga, y los de Monachil en Granada. Por estos últimos discurre un sendero aéreo dotado con varios puentes colgantes que garantiza una emocionante jornada.

Autor: Roberto Travesí | No hay comentarios | Compartir:
Foto tomada desde la Era de los Renegrales
Foto tomada desde la Era de los Renegrales   DAVID MUNILLA

Los Cahorros de Monachil son muy populares entre los granadinos, pero desconocidos para los forasteros que llegan a Granada con el afán de conocer los lugares más famosos de la ciudad o de Sierra Nevada, por no hablar de los miles de esquiadores que se dirigen directamente a la estación de esquí sin tiempo ni intenciones de conocer otra cosa que nos sean las pistas, excelentes por otra parte.

Lo conocen mejor los escaladores ya que en las paredes de la garganta se ha preparado una escuela de escalada con mucho prestigio dentro y fuera de Granada. Lo más curioso de todo es que sólo está a quince minutos del centro de Granada, lo que significa que podría ser el complemento de cualquier viaje de turismo o de excursionismo, lo mismo da.

El hecho es que el río Monachil, que nace a los pies del Veleta, ha conseguido abrir una enorme brecha en la “blanda” roca que compone la base del macizo nevadense. Es una garganta no muy larga, pero muy atractiva por las formas y colores que tienen las paredes que lo forman y la vegetación que prospera a su sombra.

Y lo mejor de todo (para otros no será así, naturalmente) es que se puede conocer caminando sin riesgo por un sendero que utiliza en parte el canal de una antigua central hidroeléctrica ya en desuso, y que recurre a puentes colgantes cuando el terreno impide avanzar naturalmente.

Itinerario

Para entrar en los Cachorros es necesario dirigirse al pueblo de Monachil y preguntar por la Era Portachuelos, donde se puede dejar el vehículo. La era es vestigio de un pasado en el que los cultivos de trigo, centeno, espelta, avena y cebada cubrieron la mayor parte de estas tierras. Desde la era hay que bajar por un carril entre cortijos y huertas de frutales.

En breve se alcanza una bifurcación del camino: uno va hacia los Cahorros Bajos y otro hacia los Altos. Seguimos por éste que gana altura hasta llegar a la Era de los Renegrales. La situación de las eras no es arbitraria. Se ponían en zonas altas para que el viento aventara la parva.

La era es hoy un estupendo balcón para asomarse al cañón. El camino se adentra en el desfiladero y muy pronto se llega al puente colgante de 63 metros de longitud que salva el río y deja al caminante en el comienzo de la parte más angosta e impresionante del camino. El puente original se construyó hace cerca de un siglo y estaba hecho de cuerdas. Hace cuarenta años se construyó uno nuevo.

La garganta se estrecha notablemente, sobre todo en su parte superior, y es fácil creer que hubo un día en el que sólo era un túnel natural por el que fluía el río, y por si cabía alguna duda ahí está la cueva de las Palomas, uno de los rincones más bonitos del camino. Unas anillas en las paredes ayudan a superar el paso.

El río Monachil, que nace a los pies del Veleta ha conseguido abrir una enorme brecha en la “blanda” roca que compone la base del macizo nevadense

El cañón se abre para formar el paraje conocido como Las Azuelas o Cerro de las Uvas, por las viñas que hubo antaño. Aquí se encuentra instalado otro puente colgante, más corto que el anterior.

Muy cerca mana la fuente de Las Chorreras, que no es mal lugar para pararse, disfrutar e iniciar el regreso, aunque se puede continuar río arriba hasta la estación eléctrica de la Vega que, en contra de lo que ponen algunos mapas, está en funcionamiento.

Si uno no quiere complicarse la vida puede, sencillamente, volver sus pasos y ya está, pero esta decisión le haría perder la posibilidad de conocer otra visión de los Cahorros yendo por el camino de la Solana.

Si, por el contrario, decidimos complicarnos la vida un poquito hay que empezar dándose la vuelta y desandar el camino hasta darse de bruces con una señal que indica el susodicho camino de la Solana. La señal está situada entre la fuente Las Chorreras y las Azuelas.

Pasaremos al otro lado del río por el puente de las Chorreras, después del cual el camino se eleva hasta culminar en un punto desde el que se obtiene una visión homérica de Los Cahorros.

El camino discurre por una zona muy agreste. Alegrará toparse con la acequia de los Habices por los esbeltos álamos que la escoltan. Si no nos salimos de la vereda que llevamos terminaremos tarde o temprano en el camino de la Solana, por el que se desciende sin más fatigas hasta la Era Portachuelos.

Ficha práctica

  • Situación: a 12 km al sudeste de Granada capital.
  • Partida y llegada: Era de Portachuelos. Monachil.
  • Dificultad: media-alta.
  • Distancia: 9,45 km (llegando a la central eléctrica).
  • Desnivel: 386 m.
  • Tiempo: 2h 15 min.
  • Cartografía: Sierra Nevada. Ed. Alpina. 1:40.000. Hojas 1026-II y 1029-I del IGN. 1:25.000.
  • Información: Ayuntamiento de Monachil. Tel: 958 301 230. En su web www.monachil.es en la sección Turismo- Qué hacer, hay disponible un folleto con un magnífico mapa de este recorrido. En esta misma página hay información  turística


 
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