El pasado 22 de julio falleció en Hövelhof (Alemania), a los 86 años, Heinz Stücke, considerado una de las mayores leyendas del viaje en bicicleta de todos los tiempos.
En 1962, con tan solo 22 años, Heinz Stücke dejó su trabajo como ajustador de herramientas, se subió a una sencilla bicicleta de tres velocidades y salió de su pueblo con una idea muy simple: conocer el mundo. Nunca regresó. Lo que iba a ser un viaje de unos meses terminó convirtiéndose en una aventura de más de cinco décadas.
Durante 52 años recorrió aproximadamente 648.000 kilómetros, atravesó 196 países y territorios, utilizó más de veinte pasaportes, tomó más de 100.000 fotografías, escribió diarios durante toda su vida y conoció a miles de familias que le abrieron las puertas de sus hogares en todos los continentes. Su forma de viajar, siempre despacio y en contacto directo con las personas, hizo que su historia fuera única.
En 1995, el Libro Guinness de los Récords lo reconoció como la persona que había viajado más lejos en bicicleta que cualquier otra en la historia, un reconocimiento que durante años figuró en la propia publicación y que Heinz conservó con enorme orgullo.
Aunque nunca llevó un registro oficial del número de puertos de montaña que ascendió, la dimensión de la hazaña de Heinz Stücke resulta extraordinaria. Durante sus viajes cruzó las principales cordilleras del planeta: el Himalaya, el Karakórum, el Hindu Kush, los Andes, las Montañas Rocosas, los Alpes, el Atlas, el Cáucaso y muchas otras.
Los expertos coinciden en que es imposible calcular con exactitud cuántos pasos de montaña coronó, ya que nunca contabilizó ese dato. Sin embargo, por la extensión de sus recorridos y las rutas documentadas, se estima que ascendió varios cientos de puertos de montaña, probablemente más de 500, muchos de ellos situados por encima de los 4.000 y 5.000 metros de altitud.
Con una sencilla bicicleta de tres velocidades y cargando decenas de kilos de equipaje, Heinz Stücke superó algunos de los puertos más altos y remotos del mundo, convirtiéndose en uno de los mayores cicloviajeros de todos los tiempos.





Para poder seguir viajando durante tantos años no buscó grandes patrocinadores. Financiaba sus expediciones vendiendo pequeños libros de viaje, postales y fotografías tomadas por él mismo. Publicó su propio libro Mit dem Fahrrad um die Welt (La vuelta al mundo en bicicleta).
También se publicó la biografía Home Is Elsewhere: 50 Years Around the World by Bike (El hogar está en otra parte: 50 años dando la vuelta al mundo en bicicleta) y su extraordinaria vida fue llevada al cine en el documental The Man Who Wanted to See It All (El hombre que quería verlo todo) dirigido por el cineasta español Albert Albacete y estrenado internacionalmente.
España ocupó un lugar muy especial en su corazón. Recorrió nuestro país en numerosas ocasiones, hizo grandes amistades y conservó durante décadas cartas, fotografías, recuerdos y objetos de sus viajes por España, muchos de los cuales permanecieron cuidadosamente archivados en su casa hasta el final de su vida.
Durante sus viajes, Heinz aprendió a comunicarse con personas de todos los rincones del planeta. Hablaba 6 idiomas: alemán, inglés, francés, español y japonés, además de conocer numerosas palabras y expresiones en chino y otros idiomas que fue aprendiendo durante su estancia en los distintos países.


Su última gran historia es muy poco conocida. Ocurrió en sus últimos días. Tras el deterioro de su salud, Heinz expresó un único deseo: no morir en un hospital, sino regresar a su hogar de Hövelhof. Ese deseo pudo hacerse realidad.
Nuestra familia, que también viaja por el mundo y que conoció a Heinz gracias a esa misma pasión por descubrir otros países, decidió detener su propio viaje para permanecer junto a él. Aunque no éramos familiares, nos quedamos a su lado día y noche, organizando su cuidado, coordinando la atención médica y los cuidados paliativos, acompañándolo en cada momento para que pudiera vivir sus últimos días en la casa desde la que había partido más de medio siglo antes.
La grandeza de Heinz nunca estuvo solo en las cifras. No fue únicamente el hombre que dio la vuelta al mundo en bicicleta. Fue el hombre que miraba a cada persona como un amigo, que encontraba belleza en cada rincón del planeta y que demostraba que la verdadera aventura no está en llegar más lejos, sino en abrir el corazón al mundo. Él era “el hombre de la bicicleta”. Y como él decía: “Un hombre en bicicleta nunca puede ser malo.” Porque detrás de aquella bicicleta había un alma libre, un hombre humilde y una persona con una bondad difícil de encontrar.


Otra de sus frases favoritas era: “El hogar está en otra parte.” Y quizás esa frase resume toda su vida. Heinz nunca perteneció a un único lugar. Su hogar estaba en los caminos, en las personas que conoció y en todas las historias que fue recogiendo durante su viaje por el mundo.
También decía: “Un mundo sin trotamundos es como un jardín sin flores.” Y qué razón tenía. Porque personas como Heinz son las que llenan este mundo de historias, de colores y de inspiración. Son las flores de ese gran jardín que es nuestro planeta.
Pasar sus últimos días a su lado nos han mostrado algo todavía más grande de Heinz. Incluso cuando era él quien necesitaba ayuda, incluso cuando era él quien estaba luchando, seguía preocupándose más por nosotros que por él mismo. Preguntaba cómo estábamos, se preocupaba por quienes lo rodeaban y seguía demostrando esa grandeza humana que siempre lo acompañó. Hasta el último momento, su mente siguió siendo esa mente brillante que tantos caminos había recorrido.
Fuimos testigos de sus últimas conversaciones, de los recuerdos que compartía de sus viajes, de las visitas de amigos llegados desde distintos países y del inmenso cariño que seguía despertando en personas de todo el mundo.
Heinz Stücke no fue únicamente un ciclista. Fue un explorador moderno, un fotógrafo, un escritor, un cronista del mundo y un símbolo de que la curiosidad, la humildad y la confianza en las personas pueden llevar a alguien mucho más lejos que cualquier vehículo.
Juan José Ramos, @thewanderingfivefamily












Un canto a la libertad.
Una vida hermosa.