En la variedad está el gusto

En bicicleta por Osona

La comarca de Osona está ubicada en un lugar estratégico entre Los Pirineos y la Costa Brava. El prepirineo rodea Osona por el norte y la cordillera prelitoral la limita en el nordeste. Su riqueza paisajística se aprecia en la gran cuidada red de caminos y senderos, de los más apropiados para recorrerlas sobre una bicicleta y apreciar así cada uno de sus rincones.

Autor: | 1 comentario | Compartir:
Valle desde la pista de las Cingles de Vilanova. Osona.
Valle desde la pista de las Cingles de Vilanova. Osona.   Dioni Serrano

Pedaleando por Osona nos encontramos Cantonigròs, situada a una hora de carretera de la Ciudad Condal y de Girona. Pasamos en pocos kilómetros de la llanura de la Plana de Vic, que es el núcleo central del territorio osonés, a unas sierras que anuncian los Pirineos. La Plana de Vic, es una zona llena de colinas y cerros sembrados de campos de cereal, donde en el medio se encuentra Vic, la capital de la comarca.

Hacia levante se eleva la sierra del Cabrerès o Collsacabra, con sus vistosas cingles rojizas, y parte de las Guilleries, y a poniente y nordeste el Lluçanès, tierra de rieras y leyendas. El extremo meridional de la comarca lo ocupa el Montseny, el macizo más alto de la cordillera Prelitoral catalana, y uno de los lugares más visitados por los barceloneses por su fácil acceso y por sus frondosos bosques.

En la economía de Osona juega un papel muy importante la ganadería –en especial la porcina–  y la agricultura. Esa riqueza paisajística es perfecta para el sector primario y para la práctica del turismo natural. Son muchos los visitantes de todo el mundo que se acercan a los mercados tradicionales.

Hay tres centros BTT en Osona: Plana de Vic, Lluçanès y Vall de Sau y Collsacabra. Las rutas son muy amplias, así que si nos especializamos en el de Collsacabra encontramos como primera destino el centro histórico de Vic, empezando por su Plaza Major. En este emplazamientos todos los martes y sábados, desde el medievo, se celebra un mercado.

Vic es una comarca con infinitas posibilidades para los amantes de la naturaleza

A pesar de que los edificios que la forman son de épocas y estilos diferentes, el conjunto es armonioso. Unos estrechos callejones llevan a otra joya de la ciudad que es la catedral, un robusto edificio donde se mezclan estilos arquitectónicos. Su espigada torre románica guarda un parecido razonable a las del valle de Boí. Muy cerca de la seo, encajado entre edificios, asoma un templo romano. Apareció en 1882, al derribarse el castillo de los Montcada. Era el templo romano de Ausa y resulta que es uno de los dos únicos templos romanos en toda España que se conservan casi completos.

La patria de Mossèn Cinto

Vic es una ciudad pequeña que tiene la ventaja de que en pocas pedaladas te escapas de la urbe por la Ruta dels Molins, un camino resguardado del sol que bordea el torrente de Sant Martí. Entre los sauces, las espigas y los tréboles se levantan media docena de molinos y manan miles de fuentes de las que cabe destacar la Font Trobada.

En un nuevo desvío conocemos el dolmen que hay a la puerta de la ermita de Sant Jordi de Puigseslloses. La ermita situada en la cima de una colina fue elegida por el recién ordenado poeta Verdaguer para oficiar su primera misa. Continuamos por la pista panorámica que bordea las Cingles de Vilanova donde van apareciendo las señales blanquirrojas del sendero de gran recorrido GR 151. Después de una dura subida, nos deleitamos la vista en un camino que llanea arrimado al precipicio.

Tras rodear el Puig del Far comienza un largo descenso a la sombra del bosque que nos acerca al pantano de Sau y al parador del mismo nombre. Este parador de Vic-Sau es un recio edificio que se inspira en las tradicionales masías catalanas. El adjetivo privilegiado, que tantas veces se usa de forma ritual, está plenamente justificado en este caso. Las rojas Cingles de Tavertet, que se levantan como horizonte inmediato, y el pantano de Sau remansado a los pies, se combinan para contagiar la serenidad que respira el entorno.

Un lugar mágico

Sant Pere de Casserres se levanta en el filo de la proa de un meandro allí donde el río Ter comienza a ser embalse. Es un emplazamiento mágico. Dice la leyenda que los vizcondes de Osona tuvieron un hijo que habló a los tres días para decir que sólo viviría un mes. A continuación pidió que su cadáver se cargara sobre una mula y que se dejara al animal vagar libremente. Allí donde se detuviera, se debería construir un monasterio. Dicen que en sus ruinas se celebraban misas negras y esas cosas. El chollo se les terminó a los satánicos cuando se restauró en la década de los noventa y quedó convertido en museo. El monasterio es considerado hoy uno de los conjuntos románicos más importantes de Cataluña y ahora, en vez de akelarres se celebran conciertos de música medieval.

Hay una pista asfaltada que bordea el pantano de Sau por el sur. El camino baja hasta la orilla, sube sin timidez, vuelve a perder metros… y así hasta la presa de Sau. Lo que se hace menos llevadero es la interminable subida que lleva hasta Rupit, un pintoresco pueblo aupado en la sierra de Collsacabra.

El gran salto del Rupit

La Riera de Rupit baja cargada y muestra el increíble espectáculo que forma el agua al precipitarse en su salto de cien metros.

Posteriormente nos trasladamos hasta Tavertet. Esta sierra parece estar especializada en pistas con vistas. Si tomamos la que recorre el borde de las Cingles de Tavertet y miramos abajo vemos un mar de nubes que llega hasta nuestros pies con casi quinientos metros de vacío que antes habríamos subido.

Con casas de más de cien años en su núcleo urbano, Tavertet está declarado Bien de Interés Cultural

El Jufré es una casa del siglo XII restaurada en el XVII donde nos podemos hospedar. La terraza de esta casa de pagès es el mejor lugar para asomarse al valle de Sau y Guilleries. Esta centenaria casa no es una excepción en Tavertet. Casi todas las casas tienen más de cien años y todo el núcleo urbano está declarado Bien de Interés Cultural por la Generalitat de Cataluña.

Fiesta gastronómica

Si bajamos hasta Cantonigròs podemos visitar una botiga dedicada a la elaboración de embutidos con más de cincuenta años de historia. Es típico de ahí las llonganisses, somaies, pilotes, bulls y quesos. Todo para coger fuerzas y visitar la Foradada bajando a pie por un empinado y resbaladizo sendero hacia el fondo de la Riera de les Gorgues.

Allí abajo, en un profundo hoyo rocoso, una cascada brinca a una poza circular. Una de las paredes que forman el “hoyo” presenta un enorme agujero. Es la Foradada (la agujereada) que da nombre a este rincón extraordinario.

De vuelta a Vic

De vuelta encima de la bici iniciamos el descenso hacia L’Esquirol por una divertida, embarrada y, a tramos, pedregosa senda. En el albergue de Vic, que funciona como punto de recepción del Centro BTT de Osona, podemos consultar de nuevo el mapa de los Centros BTT que existe en esta entretenida comarca y nos damos cuenta de que esta ruta es sólo una de las muchas líneas de colores que nos muestra el papel. Y que necesitaríamos visitarla como veinte veces más para llegar a conocerla mejor.

Necesitaríamos visitarla como veinte veces más para llegar a conocerla mejor

Información turística

Ayudarnos a difundir la cultura de la montaña

En Desnivel.com te ofrecemos gratuitamente la mejor información del mundo de la montaña. Puedes ayudarnos a difundir la cultura de la montaña comprando tus libros y guías en Libreriadesnivel.com y en nuestra Librería en el centro de Madrid, o bien suscribiéndote a nuestras revistas.

¡Suscríbete gratis al boletín Desnivel al día!

Estamos más ocupados que nunca y hay demasiada información, lo sabemos. Déjanos ayudarte. Te enviaremos todas las mañanas un e-mail con las historias y artículos más interesantes de montaña, escalada y cultura montañera.