Uso, funciones y características

Bastones de esquí de montaña, una pieza vital tanto en la subida como en la bajada

Es la pieza del equipo de esquí de montaña que menos atención solemos prestar y, sin embargo, es tan necesaria como cualquier otra. De su buen uso dependerá que nuestro esquí, tanto en ascenso como en descenso, sea eficaz.

Bastones en el esquí de montaña
No prescindas de los bastones
Manuel Suárez Meana | 1 comentario |

Al pensar en el esquí de montaña seguro que lo primero que se nos viene a la cabeza son tablas, fijaciones, botas y ropa, de forma que, temporada tras temporada, vamos analizando las distintas novedades y propuestas para completar o renovar la equipación.

En esta búsqueda no solemos fijarnos mucho en una pieza que resulta vital tanto en la subida como en la bajada y que, de manera silenciosa pero valiosa, hace posible la práctica del esquí de montaña; estoy hablando de los bastones.

Quizá la razón de esta ausencia sea su poco glamour o también que, después de todo, en su evolución no se han producido las grandes mejoras tecnológicas de los otros materiales que forman el equipo del esquiador de montaña.

Su diseño y estructura han tenido pocos cambios, lo que en el mundo “faster” de nuestra era lo condenan no al olvido, pero sí al ostracismo. Sin embargo, los bastones son uno de los elementos imprescindibles para la práctica del esquí de montaña; solo cuando tenemos un problema con ellos es cuando realmente nos damos cuenta de su importancia en la actividad.

Un poco de historia

Para darle parte del protagonismo que merece, comenzaremos contando un poco de su historia, que es inherente al propio inicio del esquí. En todos los grabados o dibujos antiguos en los que aparece un esquiador siempre va asociado a un elemento de propulsión consistente en una pértiga que hacía las labores de bastón único de madera, al modo de un remo de piragüismo.

Un sistema de propulsión y guiado en el descenso que se mantuvo hasta el año 1741, cuando se documenta un cambio por otro donde ya se usan dos elementos individuales en cada mano y que mejoraron considerablemente la propulsión, ayudando de esta forma a mejorar las técnicas de descenso.

Durante los siguientes años los únicos cambios que sufrió esta pieza del equipo fueron las distintas longitudes y medidas, todas acordes a su relación con las longitudes de las tablas de esquí.

Hubo que esperar casi 200 años para que llegara la siguiente innovación importante, que tampoco cambió su diseño, sino que afectó a su material de fabricación, pues en 1957 el aluminio sustituyó a la madera como materia prima habitual.

Desde entonces el aluminio se ha consolidado como el prioritario para la construcción de bastones hasta nuestros días, con una tímida competencia por parte del más ligero carbono, pero sin llegar a sustituirlo de una manera global.

Bastones en el esquí de montaña 1
Durante el ascenso, los bastones nos sirven para propulsarnos, ahorrando energías, además de para equilibrarnos o superar pasajes con resaltes o escalones. 📷THOMAS MARZUSCH / LEK

Funciones y características

Como ya he mencionado, los bastones no son un artículo complementario más, sino que es un elemento indispensable en todas las situaciones del esquí de montaña, tanto en el ascenso como en el descenso y en el transporte.

De su eficacia dependerá en gran medida que la práctica sea eficaz y placentera. Una de las peculiaridades que diferencian a los bastones de esquí de montaña de los del esquí alpino es que los primeros son regulables en cuanto a su longitud, mientras que los segundos tienen una longitud fija.

El motivo es porque necesitaremos una longitud distinta en el ascenso a la del descenso, y por tanto solo podremos aprovechar sus ventajas en ambas situaciones si podemos variar su medida. La altura habitual para un bastón de esquí de montaña es de aproximadamente +/-20 cm de lo utilizado para un bastón de esquí de pista (es decir, por ejemplo, para una altura de 170 cm, usaremos un bastón de 135 cm para ascenso y de 115 cm en descenso).

Uso de los bastones en ascenso

Es una de las fases más importantes en el esquí de montaña, ya que nos supone más del 80% del tiempo total de la actividad. Aquí el bastón lo utilizamos para:

Propulsión

El uso correcto de los bastones nos puede suponer hasta un 70% de ahorro energético, reduciendo de esta forma el esfuerzo general. Para aprovechar esta ayuda debemos prestar mucha atención al modo en que apoyamos el bastón en el terreno; si realmente queremos que sea eficaz, no vale el clavarlo de cualquier forma.

En general tenemos dos posibilidades para clavar el bastón y propulsarnos correctamente:

  • Clavado “normal”: es el más natural y el que utiliza la mayoría de los usuarios, incluso de forma inconsciente. El punto de clavado se sitúa en la parte media del esquí, entre la fijación y la espátula, intentando siempre buscar la verticalidad del bastón y con los brazos formando un ángulo de 45º. Con esto se consigue un apoyo eficaz con buena transmisión a la propulsión y un mejor agarre en zonas de pendiente o técnicas.
  • Clavado “velocidad”: es muy técnico, requiere de una elevada destreza y coordinación, sin estos dos aspectos no es eficaz e incluso nos puede hacer perder el equilibrio. Para realizarlo deberemos extender lo máximo posible nuestros brazos, se debe buscar un punto de apoyo cercano a la espátula del esquí de ladera y otro punto detrás de la talonera en el esquí del valle.

Equilibrio

Muchas situaciones de ascenso requieren el uso de los bastones para mantener y facilitar nuestra posición en situaciones complejas o que requieren una ayuda extra, como por ejemplo cuando hacemos una “vuelta maría”.

También hay momentos donde un bastón viene muy bien para ayudarnos a estabilizarnos, como puede ser al sobrepasar un escalón, superar pasajes estrechos u otro tipo de obstáculos.

Maniobras

Los bastones pueden convertirse también en una útil herramienta que nos ayudan en algunas tareas como subir o bajar las alzas, o bien a la hora de poner o quitar los esquís.

Atendiendo a cuál es el punto por el que tenemos que agarrar los bastones al ascender, hay que tener en cuenta que siempre vamos a tener dos longitudes diferentes respecto a nuestra posición de subida, la de la ladera (más corta) y la del valle (más larga). Por tanto, deberemos intentar guardar siempre la simetría, es decir, que nuestros brazos trabajen en el mismo plano horizontal para que el apoyo de los bastones sea energéticamente igual y proporcionado, además de conseguir un mejor anclaje al terreno. Esto nos va a suponer tener que modificar el punto de agarre del bastón de cada lado y sobre todo agarrar el bastón de ladera por debajo de su empuñadura.

Bastones en el esquí de montaña
Clavado del bastón para realizar un viraje en un descenso. 📷MATT GEORGES / MILLET

Uso de los bastones en el descenso

Como profesor de esquí, muchas veces veo que no se le da la importancia necesaria al bastón y sin embargo influye mucho para que el descenso sea eficaz. Nos sirve para:

Viraje: la mayoría de los virajes requieren que se realice el clavado de bastón, que se tiene que realizar en un punto muy concreto, que no es otro que a la altura de la bota. Hacerlo en otro punto va a restar eficiencia al viraje de una forma desproporcionada. No usar los bastones es fruto de la falta de nivel técnico de esquí en descenso.

Equilibrio: cuando realizamos esquí de montaña solemos llevar mochila, y algunas veces va bastante cargada, con lo que el uso del bastón nos ayuda a mantenernos centrados sobre los esquís y rectificar la posición en caso necesario.

Para transportarlo

No solemos darle demasiada importancia al transporte del bastón, sobre todo porque la longitud de cualquier tabla de esquí supera con creces la de cualquier bastón.

Sin embargo, la posibilidad de reducir el tamaño del bastón nos va a ayudar en más situaciones de las que imaginamos. Hay personas que no quieren usar otros bastones que los que usan para el esquí alpino, lo cual en mi opinión es un claro error, fruto de la ignorancia.

También hay quienes optan por utilizar los modelos específicos del esquí de fondo, lo que en parte es una consecuencia del nuevo perfil de usuario que han traído las carreras de esquí de montaña. Este tipo de bastones, normalmente de carbono, largos y con arandelas especiales, facilitan la propulsión en terrenos con pendiente homogénea y nieve pisada, pero no son muy convenientes en terrenos irregulares de montaña, con el añadido de que necesitan de una técnica adecuada, la del esquí de fondo, para sacarles sus ventajas.

Además, en descenso son peligrosos y permiten poca gestualidad, dificultando la bajada en momentos delicados.

Sin duda los bastones regulables en altura, ya sean plegables o telescópicos, son la opción más recomendable para cualquier tipo de esquiador de montaña.

Sistemas de plegado

Dentro de los distintos sistemas de plegado que existen en la actualidad, la mayoría eficaces y fiables, destacan los plegables de conos ajustables, que resultan más ligeros que los tradicionales telescópicos y además evitan en gran medida el efecto de vibración en el clavado de los descensos.

Un aspecto importante a tener en cuenta al valorar uno u otro modelo es el volumen que ocupan cuando se pliegan, algo determinante cuando tenemos que transportarlos en un recorrido comprometido en el que necesitemos llevar un piolet en una mano, o bien para realizar un descenso encordado.

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Agarrando los bastones por debajo de la empuñadura, para mantener una posición equilibrada en una ladera. 📷MANUEL SUÁREZ

¿Con o sin dragoneras?

Este es sin duda uno de los temas más polémicos y antes de nada quiero aclarar que aquí voy a dar mi opinión personal, pero entiendo que haya practicantes que discrepen. Como digo, en mi opinión, pienso que no hay otra forma de emplear los bastones al hacer esquí de montaña que no sea el de usarlos sin dragoneras, tanto en ascenso como en descenso, y a continuación explicaré los motivos.

En especial en el ascenso es donde creo que su uso está contraindicado, pues hay muchas maniobras en las que son necesarios los bastones que, si las haces sin dragoneras, resultan más fluidas y ágiles, por tanto ralentizando menos la progresión del grupo.

Además, la posibilidad de cambiar la posición de la mano en el bastón de la ladera hace que el apoyo y anclaje sobre la nieve sea mejor, causando menos fatiga al brazo y mejorando el agarre sobre la pendiente.

En caso de ser sorprendido por un alud, evita el efecto ancla, evita que perdamos la movilidad de las manos y consigue que el sistema Airbag trabaje al cien por cien.

En el descenso se podría decir que hay más dudas, pero pienso que las ventajas de no usar dragoneras superan a los inconvenientes. Por ejemplo en el caso de avalancha, la ventaja es la misma que la del ascenso, evitando el efecto ancla.

Además, en caso de caída, evitamos sufrir la habitual lesión del pulgar del esquiador, o bien que los bastones puedan agravar una posible lesión si en la caída hay mucha inercia.

Evidentemente, cada uno tomará sus propias decisiones tras analizar los pros y los contras de las dragoneras, pero espero al menos haber invitado a la reflexión al exponer mi postura.

Bastones en el esquí de montaña
Utilizando el bastón (con roseta de media luna) para modificar un alza.

¿Arandelas o rosetas?

En este elemento es donde hay que valorar la innovación y las aportaciones de otras modalidades como el esquí de fondo. Las arandelas que tienen forma de media luna son en mi opinión las más adecuadas para su uso habitual en el esquí de montaña. En cuanto a la medida, cualquiera que tenga un radio inferior a 40 mm suele ser poco versátiles, pues provocan un empuje inadecuado en nieves que no estén heladas

Espero también que, a la hora de escoger o renovar nuestro equipo de esquí de montaña, no nos olvidemos de estos inestimables compañeros.

Manuel SUÁREZ MEANA

Comentarios
1 comentario
  1. El carbono también ha mejorado el peso de los bastones. Y el mango extensible mas bajo también ha sido un avance en los bastones de travesía.


 

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