EXPLORANDO

Thomas Huber, las Tres Cimas de Lavaredo en el día

El alemán ascendió tres de las líneas más célebres de Dolomitas, alcanzando cada una de las Tres Cimas de Lavaredo para desde sus cumbres iniciar la cuenta atrás y realizar un salto BASE. Thomas Huber, quién si no. Vea el vídeo.

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Thomas en uno de sus saltos desde las Tres Cimas de Lavaredo.- Foto: Col. HuberThomas en uno de sus saltos desde las Tres Cimas de Lavaredo.- Foto: Col. Huber

Thomas Huber es uno de esos tipos que no dejan un sueño sin realizar. Uno de los que le taladraba por dentro desde hacía un tiempo era ascender en la misma jornada las Tres Cimas de Lavaredo, realizando un salto BASE desde cada una de ellas. Para ello, el mayor de los Huber había entrenado durante tres años.

Thomas empezó de noche, pasadas las diez, con la Cima Ovest, ascendiendo por Alpenliebe, un 7c cuya escalada compartió con Peter Anzeberger. Y tuvo que hacerlo, en parte, «ciego», pues durante su evolución de primero por el décimo largo, Thomas se quedaba sin pilas en el frontal, lo que le llevó a caerse en un par de ocasiones, hasta que logró alcanzar la reunión. Pasadas las cuatro de la madrugada, la cordada tocaba la cima, después de 18 largos, y aguardaban a que despuntase el sol para contar hasta tres y disfrutar de cinco segundos de vuelo.

Sería a las 7:00 horas cuando aterrizó en la base y se dispuso para afrontar la Cima Grande. Thomas optó por Das phantom der zinne, 7c+ en el que contó con la compañía de su hermano Alex. Siete horas de trabajo duro, primeros síntomas de cansancio, y 8 segundos de caída libre para almorzar.

Con Martin Kopfsguter acomete la Özti trifft yeti (7b) a la Cima Piccola. Aunque para Thomas fue agotador, el que más sufrió debió ser su compañero, que tuvo que despertar al alemán cuando el cansancio se hacía presa de él y le dejaba dormido cual murciélago, colgado de la pared. Otras cuatro horas de ascensión y antes de que cayese el sol llegaban a la cumbre, realizando el último salto después de 21 horas de actividad ininterrumpida, 48 largos, 1.500 metros de buena roca dolomítica y tres saltos sin los cuales, probablemente, no se hubiera podido cumplir el sueño, aunque además le añadieran relevancia a la actividad.

Otra jornada irrepetible para Thomas Huber, uno de los más salvajes ejemplos de hombres libres que uno puede encontrar en este ilimitado mundo de la escalada, lleno de «locos» y tipos valientes.

Vídeo de la actividad de Huber en las Tres Cimas de Lavaredo

 

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